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2007 Alocución del Festival de Cristo Nueva York

EL FESTIVAL DE BUENA VOLUNTAD

Buenas noches, amigos. Bienvenidos a esta celebración del Festival de Buena Voluntad, también conocido como Festival de Cristo. Es el tercero de los Tres Festivales Espirituales de Pascua, Wesak y el Festival de Buena Voluntad. Estos tres festivales representan el punto más elevado del año espiritual cuando la afluencia de las energías de Luz, Amor y Voluntad-al-Bien está en su punto máximo. Estas son por supuesto, las tres energías primordiales que se invocan en la Gran Invocación y es la razón por la que este festival opta por centrarse en este gran mantram para que sea pronunciado en todo el mundo por numerosas personas y grupos de meditación. Será el tema central de nuestro trabajo esta noche. Pero pronunciar la Gran Invocación de forma efectiva requiere un firme alineamiento entre el alma y la naturaleza de la personalidad. Y comprendiendo que el alma es consciente del grupo, hagamos de este alineamiento un esfuerzo grupal. A nivel del alma somos un grupo en conciencia; trabajemos pues desde esta posición. Para ayudarnos en este proceso de alineamiento, concentrémonos en las inspiradas palabras de esta antigua plegaria, el Gayatri.

Oh Tú, sustentador del Universo,
De Quien todas las cosas proceden,
A Quien todas las cosas retornan,
Revélanos el rostro del verdadero Sol Espiritual,
Oculto por un disco de luz dorada,
Para que conozcamos la verdad,
y cumplamos con todo nuestro deber,
Mientras nos encaminamos hacia Tus sagrados pies.

Hace cuatro semanas, el 2 de Mayo, Buda regresó al valle sagrado en el Himalaya para otorgar la bendición de Shamballa a la Jerarquía reunida celebrando el Festival de Wesat. Aunque ocurrió, como en el pasado, Su regreso fue breve –tan sólo ocho minutos. Pero en ese breve espacio de tiempo, Él transmite a Cristo y a la Jerarquía reunida la energía de Shamballa de tal potencia que perdurará todo el año.

Año tras año tiene lugar esta misma ceremonia. Año tras año Buda y Su Hermano, Cristo, han trabajado en estrecha colaboración para el beneficio espiritual de la humanidad. Actúan juntos como Custodios del tipo de fuerza espiritual más elevado al que la humanidad puede responder. A través de Buda se vierte la sabiduría de Dios. A través de Cristo el amor de Dios se manifiesta a la humanidad; y esta sabiduría y este amor son los que se vierten sobre la humanidad cada luna llena de Wesak.

Durante este breve periodo, se dice que Buda pronuncia un gran mantram y se convierte en “Agente que concentra” la fuerza del primer rayo de Shamballa. Entonces, Él dirige esta fuerza hacia Cristo Que actúa como “Agente receptor” de esta potente energía. Después, Cristo la transmite a ciertos Maestros de la Jerarquía, Que se convierten en “Agentes emisores”, Que transmiten la potencia del primer rayo a través de los siete rayos y hacia la conciencia humana. Todo este proceso tiene el propósito de abrir gradualmente el canal de conciencia entre la humanidad, la Jerarquía espiritual y Shamballa. Cuando nosotros, en el reino humano, seamos capaces de absorber y manejar con seguridad esta energía de Shamballa, seremos capaces de acercarnos y participar más directamente con la Jerarquía en el desarrollo del gran Plan de Dios.

Hay una gran intensificación de la tensión espiritual durante estos periodos de luna llena. Como se ha descrito, “es como si una puerta, que en otros momentos permanece cerrada, de repente se abriera ampliamente. A través de esta puerta, los aspirantes y los discípulos pueden entrar en contacto con energías a las que de otra manera, no pueden acceder fácilmente. A través de esta puerta, puede efectuarse un acercamiento a Aquellos Que guían a la raza humana y a la verdad y la realidad, que en otros momentos no es posible”.

Participar en estas reuniones de meditación de luna llena cada mes es la gran oportunidad que se nos ofrece. Estamos ayudando a establecer un nuevo ritmo de trabajo espiritual que finalmente formará la base de una nueva expresión religiosa, una nueva forma más dinámica de acercarse y trabajar con la Jerarquía espiritual. Haciéndonos más sensibles a las energías que se vierten desde la Jerarquía y Shamballa, estamos ayudando a crear una nueva atmósfera en la conciencia humana. Con el tiempo, esto permitirá a algunos miembros de la Jerarquía tener una participación más directa en las actividades de la humanidad. Este es el objetivo que se encuentra tras este intenso período de los Tres Festivales Espirituales de Pascua, Wesak y el Festival de Buena Voluntad de Cristo.

Así durante el Festival de Buena Voluntad, en el momento de la luna llena de Géminis, la puerta está abierta ampliamente de nuevo. Esta vez las energías recibidas de Buda y guardadas, son distribuidas por Cristo a los miembros de la Jerarquía. Fluye en las corrientes del pensamiento humano y fortalece ciertas ideas espirituales a las que los seres humanos son sensibles ahora. Podemos sumarnos a este servicio de distribución por nuestro propio trabajo subjetivo, especialmente por la meditación sobre las palabras mántricas de la Gran Invocación. Las palabras son símbolos, y detrás de los símbolos se encuentra el significado.Ese significado, que se encuentra en el reino del alma, es lo que intentamos evidenciar en la vida diaria, y dejar fluir a través de las corrientes de pensamiento. Es conveniente que nos tomemos unos momentos para centrarnos en la Gran Invocación, porque este Festival de Géminis, como saben, también se denomina Día Mundial de Invocación, un día reservado específicamente para un examen profundo de la Gran Invocación. Es un momento para pensar en profunda meditación como alma consciente del grupo.

Voy a pedirles que dediquen los próximos minutos a pensar profundamente acerca de la Gran Invocación. Reflexionaremos sobre cada estrofa sola, comenzando esta meditación con un solo OM, seguido por la pronunciación en grupo de las tres primeras líneas. Las tres primeras líneas hacen alusión a la Mente de Dios como punto focal de la luz divina. Se refiere al alma de todas las cosas. Cuando invocamos la Mente de Dios y decimos “Que afluya luz a las mentes de los hombres, Que la Luz descienda a la Tierra”, estamos expresando una de las grandes necesidades de la humanidad – la necesidad de que la luz del alma ilumine la mente humana. Por medio de la luz del alma nos volvemos sensibles a la Mente de Dios.Pronunciemos ahora el OM para ayudar a abrir el canal al alma, después pronunciemos juntos las tres primeras líneas, y luego reflexionemos sobre ellas.

OM

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios
Que afluya luz a las mentes de los hombres
Que la Luz descienda a la Tierra.

(pausa para la reflexión)

OM

Las tres líneas de la segunda estrofa se centran en el Corazón de Dios. Este corazón hace referencia a la Jerarquía espiritual – esa gran agencia transmisora de Amor a todas las formas en el mundo de las apariencias. El amor es una energía que debe alcanzar los corazones de los hombres y que debe infundir a la humanidad con la cualidad de la comprensión amorosa; esta cualidad es lo que se expresa cuando se reúnen el amor y la inteligencia.Cuando decimos, “Que Cristo retorne a la Tierra”, estamos anticipando un momento en el que la conciencia de Cristo estará plenamente despierta en el corazón de la humanidad, y Cristo y los miembros de la Jerarquíacaminarán una vez más abiertamente entre nosotros. El será reconocido por ser Quien es y por lo tanto puede hacer Su trabajo en los niveles externos de la vida, así como en los internos. Pronunciemos de nuevo el sonido OM y después las tres líneas de la segunda estrofa.

OM

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios
Que afluya amor a los corazones los hombres
Que Cristo retorne a la Tierra.

(pausa para la reflexión)

OM

Las tres líneas de la tercera estrofa invocan la voluntad humana a fin de que esté conforme con la Voluntad divina. Todavía no podemos llegar a comprender el Propósito hacia el que Dios trabaja; tan sólo podemos expresar un pequeño reflejo de la Voluntad de Dios en términos de buena voluntad como intención fija para lograr relaciones humanas justas. Pronunciemos el OM y las tres líneas siguientes.

OM

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres
El propósito que los Maestros conocen y sirven.

(pausa para la reflexión)

OM

Las cuatro líneas finales se centran en el trabajo del que la humanidad es responsable: sellar las tendencias al mal y trabajar activamente para restablecer el Plan en la Tierra. La puerta donde se halla el mal se mantiene abierta por el egoísmo humano, su odio, su separatividad, su codicia y su amor al poder. Estas actitudes deben dar paso a la expresión de una buena voluntad genuina y de un amor inteligente y activo. Sólo entonces el Plan podrá ser restablecido en el reino humano. Pronunciemos el OM y las líneas finales de la Invocación.

OM

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.

(pausa para la reflexión)

OM

Hemos reflexionado justamente en el proyecto esencial del Plan de Dios para la humanidad. Como ven, no es un Plan que se ocupe de los detalles específicos del mundo de las apariencias. Es una invocación para que afluyan al mundo energías específicas, que tendrán efectos inevitables en forma de nuevos incentivos para construir un mundo basado en relaciones humanas justas que conduzcan a la paz. Si queremos unidad en el mundo tenemos que crearla.Haciendo simplemente llamamientos a la paz, no lo conseguiremos. La paz debe construirse sobre una base de relaciones armónicas. La paz es una de las condiciones necesarias para la reaparición de Cristo y la Jerarquía espiritual.

La nota clave de nuestro trabajo este año es “ Que el grupo revele la realidad del reino de Dios, la Jerarquía planetaria”. Ese reino ya está aquí porque “Todo lo que es, está siempre presente”. Será revelado cuando las cualidades de amor del alma se conviertan en la fuerza motivadora de las acciones humanas. Entonces Cristo y la Jerarquía espiritual regresarán.

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Nueva York,
31 de Mayo de 2007

Dale McKechnie