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Alocución del Festival de Sagitario

El texto presentado a continuación es una alocución dada por un miembro de la sede de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El propósito de estas breves charlas es preparar y sembrar la mente grupal para el verdadero trabajo que ha de ser realizado -la meditación grupal. Esta charla puede ser usada por individuos o grupos que deseen cooperar con este servicio.

Ver el Arquero con el Arco Tensado y la Flecha Preparada

Sabemos que la luz del sol fluye constantemente sobre la tierra; es nuestra fuente de vida y energía – física y espiritualmente. Y sabemos también que este flujo irradiante aumenta y disminuye en un ciclo mensual que se refleja en las fases lunares. La luna llena es el momento de máxima luz. En el período previo a la luna llena, la luz refleja del sol penetra hasta la oscuridad nocturna de aquellas partes de la tierra que están más alejadas de él; y, a medida que la luna va menguando el lado de la tierra más alejado del sol queda desprovisto de toda luz.

Durante el período de la luna llena este mes, la cualidad de la luz solar afluyente a los mundos de la materia, vida y conciencia está condicionada por el signo de Sagitario, el signo del arquero; el arco y la flecha; propósito y dirección, intuición y centralización.

La nota clave que usaremos en la meditación, es la nota clave para el discípulo en Sagitario: Veo la meta, alcanzo esa meta y luego veo otra.

Guardemos un momento de silencio y digamos juntos el Gayatri:

Oh Tú, sustentador del Universo,
De Quien todas las cosas proceden,
A Quien todas las cosas retornan,
Revélanos el rostro del verdadero Sol Espiritual,
Oculto por un disco de luz dorada,
Para que conozcamos la verdad,
y cumplamos con todo nuestro deber,
Mientras nos encaminamos hacia Tus sagrados pies.

A través del trabajo que realizamos juntos con estas meditaciones mensuales, estamos aprendiendo a construir un campo de pensamiento grupal enfocado y concentrado. Piensen en todos los grupos de meditación de luna llena alineados con la visión presentada en los libros de Alice Bailey en todo el mundo. Muchos grupos se han reunido durante décadas. Todos estos grupos fusionados forman, por parte de la humanidad, un campo mental coherente, orientado hacia el desarrollo humano y hacia la respuesta sensible y útil al propósito divino. Nuestra meditación comienza con la importante etapa de la fusión grupal: Afirmamos la realidad de la integración y fusión grupal dentro del centro cardíaco del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, mediando entre la Jerarquía y la Humanidad. Imagínense todos los grupos reunidos alrededor del mundo y las personas que meditan silenciosamente en sus hogares, unidos como una sola mente y un solo corazón, enfocados dentro del centro cardíaco del grupo de todos los seres humanos, cuyo significado y propósito se define por su voluntad para servir y difundir el amor en su entorno.

Una manera de entender la importancia de la oleada de luz que fluye a la conciencia es pensar que en el momento de la luna llena, los planos sutiles del reino del alma irradian la luz plena de su conciencia al reino de la humanidad encarnada. La luz que ya está presente en la mente y el corazón de los seres humanos es alimentada y nutrida; las ideas que llevan la impronta de lo divino: ideas de interdependencia, de unidad humana, de bondad, belleza y verdad se mantienen en la luz de la presencia de los Ángeles, Santos y Rishis mencionados en todas las épocas y a través de todas las tradiciones espirituales y religiosas. Diversas fuentes de enseñanza de la sabiduría nos dicen que, en nuestra época, durante las primeras décadas del siglo XXI, el reino humano está acercándose a una gran iniciación – un momento en que el entendimiento de la síntesis, la totalidad y la interdependencia se están convirtiendo en el centro, no sólo de la psicología, la religión y la filosofía, sino de las profesiones, las artes, la fuerza central en la economía, la administración, el derecho y la política. Las ideas que pulsan desde la mente de Dios están en proceso de exteriorización, guiando los asuntos humanos y determinando el patrón y la ruta de la historia. Ideas que han sido recibidas por una impresión superior comienzan a tomar vida y a encontrar una expresión horizontal a través de la creatividad, la voluntad y el amor humanos.

Una de nuestras tareas durante los festivales de luna llena es entrenar nuestras mentes, individuales y grupales, para que podamos ver con mayor claridad y enfoque la luz que ya existe en las culturas, profesiones, artes, ciencias, religiones y en todos los ámbitos de la actividad creativa. Ver esta luz es percibir las ideas que llevan la signatura de lo divino expresándose a través de la actividad de los seres humanos; es percibir que los velos que nos ocultan lo Real se están abriendo a través de pequeñas rasgaduras. Estos son los antiguos velos de separación, egoísmo y materialismo, los velos que en los escritos de Bailey se denominan como ilusión, espejismo y maya. A medida que vemos la luz penetrando a través de estos velos mediante las ideas, movimientos y expresiones de voluntad en los asuntos humanos, notamos que este proceso de exteriorización significa el surgimiento de la nueva humanidad. El acto de darse cuenta e interesarse por la luz que ya ha sido sólidamente anclada y arraigada en el mundo, y que está acrecentando su fulgor, es en sí un acto radical – porque ver realmente esa luz (dentro de nosotros mismos, de nuestra comunidad y del mundo en general) es valorarla, nutrirla y avivar sus llamas. Ver la luz en el mundo es también captar la presencia de los reinos superiores en el mundo de los seres humanos, ver su presencia, libres de sentimiento.

A menudo pensamos que Libra es el signo preeminente de decisión, y esto es cierto; pero Sagitario, a su manera, también es un signo de decisión y determinación. El individuo o la comunidad o nación que gira en la rueda invertida del Zodiaco está, por definición, comprometido con el proceso de acercamiento al Propósito y al Ser del Alma y de los Reinos Superiores. Es una transformación que durará muchas vidas y siglos. Para los están en la rueda invertida, Sagitario se convierte en una potente influencia después de la extenuante prueba de Escorpio. En Escorpio, el aguijón de la vida obliga al individuo o al grupo a enfrentar los velos inmediatos de la ilusión, el espejismo y maya que están ocultando lo Real.

En Sagitario existe la oportunidad de decidir la orientación de la vida hacia una mayor visión. Hay un potencial para que el propósito espiritual se consolide en la vida; inamovible y permanente. Puede verse reflejado en la capacidad para trabajar laboriosamente y persistir en silencio a través de años y décadas de vida. Sagitario es un signo de movimiento – de ver una meta, llegar a la meta y luego ver otra. Una cosa es ser visionario e idealista, ser arrastrado por altos ideales refleja una aspiración individual por una visión del alma, donde el alma permanece separada como una presencia mística, o por ejemplo cuando una sociedad contempla sus ideales (como miran los Estados Unidos los principios consagrados en su Constitución) de modo que estos ideales parecen distantes de la realidad, aunque ellos puedan traer alivio a la aspereza de la vida, y la comodidad de un sueño poético acerca de su identidad como pueblo. La oportunidad que brinda Sagitario es algo más, es dirigir el curso de la vida hacia la expresión constante y continúa de esa visión, o que las personas de buena voluntad dentro de una comunidad o nación trabajen persistentemente por expresar los principios visionarios en todos los ámbitos de la vida.

Estamos viviendo en un momento, ahora mismo, en que esta cualidad de Sagitario parece especialmente potente en el mundo. Durante la Segunda Guerra Mundial, un gran número de Naciones tomaron decisiones que se oponían a la ideología separatista de las potencias del eje y que en cambio luchaban por los principios de las Cuatro Libertades. Esta decisión que implicó la muerte de muchísimas personas (de 38 a 55 millones de civiles y 22 a 25 millones en las fuerzas armadas) condujeron a una transición importante en los asuntos humanos: el nacimiento de las Naciones Unidas, la Declaración de los Derechos Humanos y, más adelante, la Convención sobre los Derechos del Niño que se han convertido en la norma para medir el desarrollo humano, la independencia de incontables colonias, la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos en el que innumerables jóvenes arriesgaron sus vidas para oponerse al odio racial y al abuso, el movimiento contra el apartheid en Sudáfrica y, mundialmente, a oponerse a la separación legal entre las razas, y así sucesivamente. Gran parte del progreso de los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial estaban enmascarados por la guerra fría, donde los temas de desarrollo humano ocuparon un segundo lugar en medio de una batalla diplomática entre las ideologías opuestas del comunismo y la democracia occidental. Sin embargo, a pesar de la aparente falta de progreso en el tratamiento de los problemas de la humanidad durante la guerra fría, se lograron avances. En los Estados Unidos se aprobó la Ley de los Derechos Civiles, y gradualmente las culturas que se habían hecho la vista gorda al linchamiento y que apoyaban la segregación racial en las escuelas, empezaron a cambiar; los signos más evidentes y atroces de prejuicio racial comenzaron lentamente a desaparecer.

El final de la Guerra Fría trajo al frente de los asuntos humanos las cualidades sagitarianas de propósito fijo y firme orientación hacia el logro de una meta. Esto está simbolizado por la declaración de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en el año 2000, ocho objetivos diseñados para concentrar la mente de los gobiernos en hacer lo que fuere necesario para empoderar a las mujeres, reducir severamente la pobreza, mejorar la salud y reducir la mortalidad infantil en las naciones más pobres de la tierra. Los ODM representan un esfuerzo pionero para aplicar el enfoque del arquero – la concentración serena en la meta. Es como si el símbolo del arco tenso, con la flecha lista y preparada para lanzarla, cobrara vida en los asuntos humanos.

Hay innumerables indicadores para examinar la efectividad de los ODM, y un sin número de puntos de vista sobre su éxito o fracaso. Desde una perspectiva sagitariana, cabe señalar que varios de los Objetivos se han logrado; pero, el punto más importante es que como resultado de los ODM, incontables individuos y grupos en el gobierno, y un desarrollo de movimientos en todo el mundo, han reorientado sus vidas por su compromiso con los Objetivos. Sus vidas han quedado definidas por su determinación de acabar con el hambre, empoderar a las personas y poner los temas de la calidad de vida en el centro de la vida nacional e internacional.

Y ahora, durante este año y el próximo, estamos en otro momento sagitariano clave. Esto está simbolizado por dos acontecimientos o procesos históricos coincidentes. El movimiento que actúa en respuesta al cambio climático se ha vuelto global e imparable como tal vez ningún otro movimiento en los asuntos humanos lo fue alguna vez. En este momento está en el centro de atención debido a las negociaciones climáticas de la ONU en Lima, Perú, destinadas a preparar el camino para un nuevo pacto que se acordará en París en esta misma época del año que viene. Las marchas populares sobre el clima en septiembre demostraron que millones de personas quieren que sus gobiernos actúen para modificar las políticas energéticas, económicas e industriales hacia una nueva relación con la tierra, reduciendo las emisiones de carbono, dependiendo cada vez más de la energía solar y cuidando de la salud del medio ambiente. Esto se ha ido estableciendo durante décadas, pero ahora se está convirtiendo en un sentimiento dominante. Gente de todas las ocupaciones, en todas partes del mundo, están asumiendo un papel de liderazgo para asegurar que no se pierda el impulso político del movimiento climático en los asuntos mundiales. En este proceso están siendo impulsados hacia una vida sagitariana, dominada por un propósito: percibir la visión y dar los pasos para lograr esa visión. No es exagerado decir que a través de la participación en el movimiento climático, incontables vidas humanas serán radicalmente transformadas en todo el mundo, a medida que la preocupación por el bien común se convierte en una parte central de su identidad.

El otro gran acontecimiento en los asuntos humanos que actualmente está en proceso, recibe muy poca atención en los medios de comunicación, aunque se puede argumentar que es de más importancia que el movimiento climático; en realidad, este movimiento es sólo una pequeña parte de un gran momento de reorientación. Se trata del proceso que está conduciendo a los gobiernos a una decisión consciente para reemplazar los ODM con una nueva visión, un nuevo conjunto de objetivos para enfocar la energía en cada país del mundo en resolver algunos de los problemas fundamentales de la humanidad: el hambre, la pobreza, la falta de acceso al agua, la desigualdad entre ricos y pobres. El año próximo los gobiernos declararán un nuevo conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en las Naciones Unidas y se iniciará un proceso donde el arco, preparado con la flecha de la visión humana, será firmemente dirigido hacia las correctas relaciones. Nada de esto había ocurrido antes en los asuntos humanos, porque ahora, por primera vez, hay un movimiento que da participación a todas las personas de buena voluntad, y a todas las Naciones y gobiernos en las medidas destinadas a producir resultados en el cumplimiento de objetivos claramente definidos.

La oportunidad de los ODS durante los próximos 15 años es que se vuelvan metas reales y llenas de vida, no sólo para los gobiernos nacionales, funcionarios y departamentos gubernamentales en todas partes del mundo – sino para la gente de todas las naciones y para las fuerzas de buena voluntad en cada nación y comunidad. Los ODS todavía tienen que ser declarados, aunque existe una primera versión inspiradora, un conjunto de 17 objetivos acordados por los gobiernos en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Estos objetivos incluyen: acabar con la pobreza en todas sus formas en todo el mundo; acabar con el hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible; reducir las desigualdades dentro y entre países; adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus impactos. Se define cada objetivo y se dan pautas para desarrollar metas específicas y medibles.

La visión amplia de los ODS es fijarse un período de 30 años y mirarlos con la mirada del arquero: establecer con claridad los objetivos y centrarse en medidas concretas para lograr estas metas, aceptando que diferentes países adopten diferentes medios para lograr el objetivo.

Pero, como esoteristas, podemos contemplar otra posibilidad. Estas son metas que están siendo negociadas por los gobiernos después de un gran proceso de escuchar a todas las partes interesadas: comunidades, organizaciones no gubernamentales, negocios, artistas, profesionales, académicos. Su verdadera importancia radica en la oportunidad que ofrecen para que individuos, comunidades y grupos se apropien de estos objetivos; es decir, que se enfoquen en una meta y contribuyan de alguna manera hacia su logro en alguna parte del mundo. Imagínense si un grupo local decide adoptar el objetivo de, por ejemplo, promover la agricultura sostenible, definiendo la zona en la que concentrarán sus esfuerzos (tal vez su región local). Además de trabajar con otros para ayudar a cumplir con la meta de su región para el año 2030, el grupo podría mantenerse informado acerca de otros trabajos con el mismo objetivo en otras partes del mundo y promover un sentido de ser parte de una iniciativa sagitariana para ver cuánto más puede alcanzarse en 15 años.

Así que esa es una forma de empezar a ver al arquero, con el arco tenso y la flecha preparada y lista para ser disparada y así poder encontrar su marca. Otra manera es considerar la mente como un reflector mirando un horizonte de posibilidades muy factibles en términos de desarrollar las cualidades únicas que sabemos que nos son fundamentales como seres humanos, fundamentales para nuestra alma.

Para el individuo que recorre el sendero del discipulado, y hoy eso se refiere a un número significativo de personas en todas las culturas, el impulso sagitariano consiste en la visión. ¿De qué principios y objetivos soy consciente que están en proceso de actualizarse y realizarse en mi vida? Imaginen que alguien se ve a sí mismo en términos de metas internas alcanzables; que alguien tiene un sentido, por ejemplo, de saber que tiene el potencial de ser guiado más directamente por el Alma en esta vida, de saber que esto se traduce en nuevas oportunidades para servir y que verá el mundo del tiempo y espacio desde una perspectiva más desapegada y útil. En Sagitario estas metas se experimentan en términos de cualidades definidas presentidas en el horizonte. Así se ve la meta y hay un enfoque consciente para definirla, refinarla y aclararla. Cuando se logra esa meta aparece otra nueva.

Sagitario tiene mucho que enseñarnos acerca de la intuición. Hay una imagen de la mente como un arco tenso, lanzando flechas de pensamiento útil dirigido hacia lo desconocido. Pero esta es sólo la primera parte de la historia. La idea clave es que la flecha regresa como visión intuitiva y nuevas comprensiones. En otras palabras, la mente se centra en su esfuerzo por penetrar en una mayor comprensión de un determinado problema o cuestión; aplica fuego, o sea, realiza un trabajo mental serio; luego hay un período de espera hasta que llegue la respuesta en términos de una nueva perspectiva, entonces el tema aparece bajo una luz completamente diferente.

¿Cómo saber si lo captado procede de la intuición y, por lo tanto, es correcto y verdadero
? Lo sabemos porque posee vivencia y tiene la capacidad de cambiarnos. Escuchen este párrafo tomado del libro Realidad por Peter Kingsley (p. 59, en inglés):

La mayoría de nosotros cree que el mayor logro posible es ingeniárnoslas por nosotros mismos, inventar y ser creativos, poner nuestro sello en el mundo. Pero hay quienes consideran que el mayor logro es escuchar, cambiar este mundo trayendo a él lo que nadie puede escuchar. A la monotonía y lo cotidiano traen algo extraordinario, una magia: no del tipo de magia prefabricada que inventamos para tratar de escapar del tedio de la existencia, sino un tipo totalmente diferente, mucho más misterioso e infinitamente más real.
Esta magia siempre tiene un signo que se puede reconocer, del mismo modo que una naranja con su tallo y hojas todavía unidas puede ser un dulce recordatorio de cómo ha sido traído a nosotros desde otro lugar.
Esa señal es su frescura: una extraña sensación de totalidad tan turbadora y fuera de lugar en este fragmentado y revuelto mundo nuestro, que sentimos una necesidad desesperada de completarla. Pero no importa cuán fuertemente intentemos cambiarla, interpretarla y forzarla a tener sentido; nunca podemos convencerla de que encaje.
Esto es porque somos nosotros quienes necesitamos estar completos, no ella. Y la única manera de poder entenderla es aprendiendo a juzgarnos y evaluarnos a nosotros mismos en su luz; no en la luz imaginada de nosotros mismos.

FESTIVAL DE SAGITARIO
Nueva York, 5 de Diciembre de 2014
Steve Nation