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027-032

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CRÍTICA

(1) ¿Por qué no criticar es un requisito tan esencial?... Porque en un repentino estallido de pensamientos de crítica, la personalidad puede ser galvanizada en una potente pero errónea coordinación, con resultados desas­trosos. La crítica es una facultad de la mente inferior, por lo tanto tiende a dañar y herir, y ningún hombre puede proseguir en el camino mientras daña y causa dolor a sabiendas. El trabajo de magia blanca y la realización del propósito jerárquico se ven obstaculizados fundamentalmente en las relacio­nes existentes entre los trabajadores y los discípulos. En la tensión de la actual oportunidad no hay tiempo para la crítica, pues esto sería un obstáculo para sí y para el trabajo.

Siento la urgencia de exhortar a todos los que leen estas instrucciones, a olvidar sus simpatías y antipatías y a trascender los impedimentos de la personalidad que inevitablemente existen en ellos y en todos los que trabajan en el plano físico y los obstaculiza. Pido a todos los trabajadores recuerden que está ya con nosotros el día de la oportunidad, y que éste tiene su límite. Este actual tipo de oportunidad no durará eternamente. Las pequeñeces de las fricciones humanas, la incomprensión entre unos y otros, las pequeñas fallas, originadas en la personalidad y que después de todo son efímeras, las ambiciones y las ilusiones, deben todas desaparecer. Si los trabajadores practicaran el desapego sabiendo que la Ley actúa, que el propósito de Dios debe llegar a una conclusión final, y si aprendieran a no criticar jamás en palabra ni en pensamiento, la salvación del mundo debería proceder aceleradamente y sería anunciada la nueva era de amor e iluminación. (4 – 404).

(2) Uno de los mayores defectos de los discípulos de hoy consiste en poner demasiada atención a los defectos, errores y actividades de otros discípulos, y muy poca al propio cumplimiento de la ley del amor y a su propio deber y trabajo.

Hoy el neófito debe aprender la misma lección, es decir, poner atención a la perfección y al trabajo personales, mediante ese silencio interno que ampara al discípulo y lo obliga a atender su propio trabajo y ocupación, dejando que los demás hagan lo mismo, y así aprender la lección de la experiencia. Gran parte de la correcta actividad está actualmente obstaculi­zada a causa del intercambio de palabras entre discípulos, pues a menudo pierden mucho tiempo discutiendo el trabajo y las actividades de otros discípulos. La humanidad necesita, más que nunca, guardar silencio; necesita tiempo para reflexionar y tener la oportunidad de sentir el ritmo universal. Los discípulos modernos si quieren realizar su trabajo como es de desear y colaborar correctamente con el Plan, necesitan de esa quietud reflexiva interna que no niega la intensa actividad externa, pero que los libera de las críticas verbales, de las discusiones febriles y de la constante preocupación por el deber y por los móviles y métodos de sus condiscípulos! (15 – 46/7).

(3) La crítica es un veneno virulento. En todos los casos perjudica a su debido tiempo al que critica y ‑debido a que ha sido dirigido verbalmente‑ perjudica mucho más al que ha sido criticado. Cuando hay móvil puro, verdadero amor y una gran medida de desapego, los cuerpos sutiles de aquel que es atacado pueden permanecer inmunes, pero los efectos físicos serán muy definidos, y cuando hay una debilidad física o limitación, allí se localizará el veneno proyectado.

La crítica que no ha sido verbalmente difundida es muy peligrosa, porque está poderosa y fuertemente enfocada, aunque no ha sido dirigida individual­mente; surge continuamente como chorro constante enviado en aras de la envidia, la ambición y el orgullo, porque ha habido una captación personal de una supuesta situación y el que critica cree que comprende correctamente y que podría ‑si se le ofrece la oportunidad‑ actuar debidamente. (15 – 469).

(4) Vigilen cuidadosamente sus pensamientos respecto a los demás, elimi­nen inmediatamente toda sospecha y crítica y procuren mantenerse mutua­mente firmes en la luz del amor. (5 – 25).

(5) La crítica es sana mientras no se torne destructiva. (5 – 717).

(6) En ciertos momentos la crítica es sin duda un reconocimiento de hechos. Esto significa que el discípulo que critica ha llegado a una etapa en que basa su razonamiento en el amor, de manera que no produce efectos personales en su propia vida ni en la de su condiscípulo. Es simplemente el reconocimiento amoroso de las limitaciones, como es erróneo cuando estos fehacien­tes hechos se utilizan para despertar la crítica en quienes no están capacitados para ello y son causa de discusión. (5 – 664/5).

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EL CUERPO FÍSICO

(1) En cada período de la vida humana el hombre ocupa un cuerpo físico más evolucionado y de mayor sensibilidad, sintonizado a una vibración más alta, más refinada, y vibrando a un ritmo diferente... Hemos visto que el objetivo de cada vida consiste en realizar y llevar adelante un propósito definido. Propósito que involucra el desarrollo de una forma más adecuada para uso del espíritu; una vez logrado, el Morador interno dirige su atención a otra parte, y la forma se desintegra después de haber llenado su cometido. (3 – 131/2).

(2) El hombre es esencialmente un hombre mental y un hombre astral, y ambos se apropian de un cuerpo etérico con el propósito de realizar un trabajo objetivo. Los dos se hallan en el cuerpo etérico y constituyen el verdadero hombre inferior. Pero posteriormente --a fin de adquirir conoci­miento también en el plano más inferior de todos-- el hombre se reviste con una envoltura de piel, como lo expresa La Biblia, colocándola sobre su cuerpo etérico, esa forma ilusoria externa que muy bien conocemos. Este es el nivel más inferior de la objetividad y constituye su "aprisionamiento" directo. (3 – 360).

(3) Respecto a esto, su condición física, no puedo explayarme mucho, excepto exhortar a todos los discípulos a actuar con sabiduría, dormir lo suficiente, alimentarse adecuadamente (esto varía para cada individuo) y desenvolverse en ese ambiente que les permita trabajar con la mayor facilidad. El castigo por violar estas sugerencias recae en la falta de poder para el servicio y en la creciente esclavitud del cuerpo físico, Cuando el cuerpo físico está en malas condiciones, el discípulo debe soportar las consecuencias surgidas por atraer fuerzas que él es incapaz de manejar. (4 – 455).

(4) Entre los estudiantes existe la tendencia, cuando piensan en los centros, a identificarlos con el cuerpo físico y no con el cuerpo etérico. Esto se refiere más bien a la ubicación, en la mayoría de los casos, lo cual es un error. Los aspirantes debieran evitar toda concentración sobre el cuerpo físico y apren­der gradualmente a ubicar su foco de atención en el cuerpo etérico. El cuerpo físico es activo y poderoso, y debería ser considerado cada vez más como un autómata, influido y dirigido por:

  1. El cuerpo vital y las fuerzas de maya, o por la inspiración que emana desde puntos de tensión espiritual.
  2. El vehículo astral y las fuerzas del espejismo, o por el amor consciente y sensible que emana desde el alma.
  3. La mente y las fuerzas de la ilusión en los tres mundos, o por la iluminación que viene de fuentes superiores a la vida.
  4. El alma, como vehículo de la impresión monádica, hasta el momento en que ha sido construido el antakarana, ese puente construido con materia mental, que oportunamente unirá a la Mónada y a la perso­nalidad. (10 – 198).

(5) Con gran frecuencia el estudiante ocasional pasa por alto el hecho de que tanto el cuerpo astral como el mental son materiales, tan materiales en su esfera como el físico denso. (3 – 72).

(6) Entrenamiento del cuerpo físico:Esto implica ciertas condiciones precisas:

La construcción con materia de los subplanos superiores y la eliminación de la materia inferior y más burda. Esto es necesario porque resulta imposible, para quienes poseen cuerpos toscos, hacer contacto con una vibración elevada. Al Ego le es imposible trasmitir el conocimiento y guía superiores por medio de un cuerpo físico burdo, y también a las elevadas corrientes del pensamiento hacer impacto sobre un cerebro poco evolucionado. Por eso el refinamiento del cuerpo físico es esencial, efectuándose de varias maneras, todas razonables y útiles.

Alimentos puros. Esto requiere un régimen vegetariano elegido con inteligente discernimiento; alimentación basada en vegetales y frutas que vitalicen; selección cuidadosa de los alimentos; evitar comer demasiado, pues un poco de alimento puro perfectamente asimilado es todo lo que el discípulo necesita. Se preguntarán, ¿qué alimento? Leche, miel, pan integral, todos los vegetales en contacto con el sol, naranjas (sobre todo naranjas), bananas, pasas, nueces, algunas patatas, arroz integral y, repetiré, comer la cantidad justa para asegurar la actividad.

Limpieza. La condición vital es el abundante uso del agua, interna y externamente.

Dormir. Se debería dormir siempre entre las diez de la noche y las cinco de la mañana, y en lo posible al aire libre.

Luz solar. Se ha de procurar estar frecuentemente en contacto con el sol y con la vitalización que proviene de sus rayos. El sol mata los gérmenes y libra de las enfermedades.

Cuando son atendidas debidamente estas cuatro condiciones se desarrolla un proceso efectivo de eliminación y, en unos cuantos años, el cuerpo físico habrá cambiado su polarización gradualmente, hasta obtener finalmente un cuerpo compuesto de materia del subplano atómico. Esto puede tomar varias encarnaciones, pero hay que tener en cuenta que en cada nueva encarnación, se toma un cuerpo de la misma calidad (si lo puedo expresar así) del que se ha abandonado al morir. De manera que nunca se pierde tiempo construyendo. (2 – 242/3).

(7) El cuerpo físico denso es la suma total de todos los organismos que lo componen; éstos realizan las distintas funciones que permiten al alma expresarse en el plano físico u objetivo, como parte de un organismo mayor, más grande e incluyente. El cuerpo físico es el mecanismo de respuesta del hombre interno espiritual, y sirve para poner esta entidad espiritual en armonía con el mecanismo de respuesta del Logos planetario, esa Vida en la cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. (17 – 12).

(8) En resumen, el cuerpo físico no es un principio ni el principal punto de atención del aspirante; responde automáticamente a la conciencia que se desenvuelve lentamente en todos los reinos de la naturaleza; permanece siendo constantemente aquello sobre lo cual se trabaja y no lo que posee una influencia innata propia: no tiene importancia en el proceso activo, porque es el receptor y no lo que inicia la actividad. Lo importante es la conciencia en desarrollo, la respuesta del hombre espiritual interno a la vida, circunstan­cias, acontecimientos y medio ambiente. El cuerpo físico responde. Cuando el cuerpo físico llega a ser erróneamente objeto de atención, se produce la retrogresión; he aquí por qué toda profunda atención dedicada a las disciplinas físicas, al vegetarianismo, a los regímenes y ayunos y a los actuales tipos de (las así llamadas) curaciones mentales y divinas, son indeseables y no están de acuerdo con el plan proyectado. Por consiguiente, poner excesivo énfasis sobre el cuerpo físico y considerarlo indebidamente, es reaccionario y similar a la adoración del becerro de oro por los hijos de Israel; es volver a aquello que en un tiempo fue importante, pero que hoy debe relegarse a una posición menor y por debajo del umbral de la conciencia. (17 – 448/9).

(9) Uno de los problemas que todos los discípulos sinceros deben resolver es aprender a vivir como si el cuerpo físico no existiera. Con ello quiero significar que la actitud interna mental debe anular todas las limitaciones y obstáculos que el cuerpo físico impone y evita así que se exprese libremente la conciencia espiritual. (5 – 402).

(10) No preste indebida atención al vehículo físico. Su conservación no tiene importancia, aunque en su caso puede llegar a tener prominente importancia. El momento de su liberación lo ha establecido la ley kármica, la cual determina siempre el deceso del hombre real dentro del cuerpo, pero si el cuerpo físico está indebidamente nutrido y recibe excesivos cuidados, puede aprisionar al hombre real, desafiando la ley kármica. Este espectáculo es muy triste, pues significa que el elemental físico está asumiendo el poder. (6 – 594/5).

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EL CUERPO ETÉRICO
(CUERPO VITAL)

(1) En el cuerpo etérico, réplica exacta de su contraparte más densa, tenemos el órgano del fuego activo o irradiante y ... el vehículo del Prana. Su función es almacenar los rayos de luz y calor irradiante que extrae del Sol, transmitiéndolos, por medio del brazo, a todas las partes del cuerpo físico. Cuando la hoguera del físico arda intensamente y el combustible del cuerpo (rayos pránicos) se asimile adecuadamente, la estructura humana funcionará como es de desear. (3 – 72/4).

(2) El cuerpo etérico es el molde del cuerpo físico.

El cuerpo etérico es el arquetipo, de acuerdo al cual se construye la forma física densa; ya se trate de la forma de un sistema solar o de un cuerpo humano en cualquier encarnación.

El cuerpo etérico es una trama o red de finos canales entrelazados, formados de materia de los cuatro éteres y construido en forma específica...

Estas emanaciones pránicas unas vez enfocadas y recibidas reaccionan sobre la materia densa, construida sobre el armazón y la estructura etéricos.

Esta trama etérica constituye, durante la encarnación, una barrera entre el plano físico y el astral; barrera que sólo puede trascenderse cuando la conciencia está suficientemente desarrollada como para poder evadirse.

Una vez que el hombre, por medio de la concentración y la meditación, expande su conciencia hasta cierto grado, puede abarcar los planos más sutiles e ir más allá de los límites de la trama divisoria. (3 – 93/4).

(3) El cuerpo etérico está realmente formado por una red de finos canales, que forman un sutil cordón trenzado, el cordón plateado. La trama etérica está compuesta por el complicado tejido de este cordón vitalizado. (3 – 106/7).

(4) La congestión etérica puede traer otras dolencias además de incapacidad mental, la parte congestionada del cuerpo etérico puede alterar total­mente la condición física y dar lugar a diversas dolencias. (3 – 114).

(5) Recuerden siempre que al estudiar el cuerpo etérico tratamos con materia física. (3 – 115).

(6) El cuerpo etérico es el siguiente aspecto de sustancia mundial que estudiarán los científicos e investigadores. (4 – 67).

(7) El cuerpo etérico está compuesto de corrientes de fuerza, y en él existen centros vitales vinculados entre sí por líneas de fuerza y con el sistema nervioso del hombre físico. A través de estas líneas de fuerza está conectado también con el cuerpo etérico del sistema ambiental. El cuerpo etérico es vitalizado y contro­lado por el pensamiento y puede (por su intermedio) ser llevado a una plena actividad funcionante. Ello se efectúa por el correcto pensar y no por ejercicios respiratorios ni apretándose la nariz. Cuando se comprenda esto se evitarán muchas prácticas peligrosas y las personas obtendrán un control normal y seguro de ese muy poderoso instrumento, el cuerpo vital. Que esta finalidad se logre rápidamente es mi ferviente deseo. (4 – 67).

(8) A través del cuerpo etérico fluyen todas las energías, ya emanen del alma, del sol o de un planeta. (4 – 87).

(9) Uno de los objetivos principales del esfuerzo, en la actualidad, de parte de Aquellos que ustedes denominan Hermanos Mayores de la raza, es estimular, purificar y coordinar el cuerpo etérico. Este cuerpo etérico no sólo es el trasmisor de prana, sino un medio para todas las energías que estamos considerando. Su importancia reside también en otros factores:

a. Siendo de materia del plano físico, la conciencia etérica es el próximo paso que debe dar la raza. Esto se demostrará, al principio, como la capacidad de ver etéricamente y conocer la materia etérica.

b. Es el campo inmediato de exploración para el científico moderno. Dentro de diez años, muchos médicos clínicos lo reconocerán como un hecho de la naturaleza.

c. La mayoría de las enfermedades que experimenta el cuerpo físico en la actualidad, tienen sus raíces en el cuerpo etérico. Pocas enfermedades son esencialmente físicas, si es que las hay. La enfermedad tiene sus fuentes en las condiciones astrales y etéricas.

d. El secreto de la clarividencia y la clariaudiencia sensatas y sin peligro, depende de la purificación del vehículo etérico.

e. Las emanaciones etéricas de las personas pueden ser grandes contaminadoras. Por consiguiente, en la purificación de este cuerpo reside el secreto de una humanidad más sensata y más buena. (4 – 271/2).

(l0) Cuando el hombre se halla en el sendero del discipulado y, por lo tanto, en la rueda revertida, que conduce a la iniciación, el cuerpo etérico llega a ser el trasmisor de la energía del alma y no de la fuerza de la personalidad. (16 – 266).

(11) El cuerpo etérico es fundamentalmente el mecanismo de respuesta más importante que el hombre posee, produciendo no sólo el correcto funciona­miento de los cinco sentidos y proporcionando por consiguiente cinco puntos principales de contacto con el mundo tangible, sino que permite también registrar sensiblemente los mundo sutiles y, cuando está energetizado y controlado por el alma, los reinos espirituales se abren ampliamente.

El cuerpo etérico es un potente receptor de las impresiones impartidas a la conciencia humana por intermedio de los centros ya despiertos. No existe, por ejemplo, verdadera clarividencia hasta que el plexo solar y el centro ajna hayan despertado. Estas impresiones e informaciones trasmitidas se convier­ten en el incentivo por el cual se inicia la actividad consciente. Hay muchas maneras de describir estas fuerzas y sus efectos actuantes: impulsos, incentivos, influencias, potencias, deseos, aspiraciones y muchos otros términos que sólo son sinónimos de fuerza o energía, impartiendo así la misma idea general. Todas estas palabras se refieren a formas de actividad del cuerpo etérico, pero sólo cuando las registra el cuerpo físico y actúan bajo su impresión. Todo el tema de la fuerza motivadora es de gran interés.

Sin embargo, la vastedad del asunto es tan real que sólo poco a poco la humanidad podrá captar la situación y llegar a comprender que el hombre es esencialmente (a través de su cuerpo etérico) parte integrante de un Todo grande y vibrante; únicamente con el tiempo aprenderá que por el proceso de la evolución puede registrar las diferentes zonas de expresión divina. Sólo cuando el cuerpo etérico es impelido a la actividad por la influencia de las “fuerzas plasmada” del alma, de la mente, y temporariamente del cuerpo astral, y a través de ellas, puede el hombre llegar a ser consciente de todos los mundos, de cada fenómeno y estado de conciencia, y así lograr esa omnisciencia que es el derecho de primogenitura de todos los hijos de Dios. (17 – 70/1).

(12) Sí, se está en lo cierto al creer que se puede gozar de perfecta salud, y sentirse fatigado.

Los principales factores para el restablecimiento o el logro de un mejor control etérico, son:

  1. Los rayos solares.
  2. Un cuidadoso régimen, acentuando proteínas y vitaminas.
  3. Evitar la fatiga y la preocupación.

En la actualidad el clima, las condiciones mundiales, el medio ambiente y nuestra civilización, militan contra lo antedicho y por lo tanto el individuo debe resignarse a aceptar un estado de cosas que está fuera de su control individual.

Una vida normal, sensata, regulada, es la mejor manera de lograr una mayor medida de vitalidad.

Sin embargo, ha de recordarse que donde existe un cuerpo etérico desvi­talizado y las condiciones son tales que el restablecimiento de un control vital parece difícil o imposible, entonces debe reconocer las limitaciones kármicas y estar dispuestos a someterse a ellas y dejar que las cosas se arreglen por sí solas. Esta vida particular no es la única. Por lo tanto, a menudo sucede que las condiciones no pueden ser cambiadas en determinada encarnación y se prolongan debido a la rebelión y sublevación internas. Un discípulo debe aprender a seguir adelante, según la expresión, a pesar de las circunstancias y no debido a ellas. (17 – 243).

(13) Existen seis proposiciones que rigen cualquier consideración sobre el cuerpo etérico, y quisiera presentarlas a los estudiantes como primer paso:

  1. No existe nada en el universo manifestado --solar, planetario y en los distintos reinos de la naturaleza-- que no posea una forma sutil e intangible, aunque sustancial, de energía que controle, rija y condicio­ne al cuerpo físico externo. Este es el cuerpo etérico.
  2. Esta forma de energía --que subyace en el sistema solar, en los planetas y en todas las formas existentes dentro de su “círculo no se pasa” específico-- está condicionada y regida por la energía solar o planetaria predominante, que ininterrumpidamente la crea, cambia y cualifica. El cuerpo etérico está sujeto a incesantes cambios. Esto es verdad respecto al Macrocosmos, e igualmente verdad respecto al hombre, el microcosmos, y --por intermedio de la humanidad-- eventual y misteriosamente probará la verdad, en lo que atañe a todos los reinos subhumanos de la naturaleza. Los reinos animal y vegetal lo evidencian.
  3. El vehículo etérico está compuesto de líneas de fuerza entrelazadas y circulantes, emanando de uno u otro o de uno o varios de los siete planos o zonas de conciencia de nuestra Vida planetaria.
  4. Dichas líneas de energía y este sistema estrechamente entretejido de corrientes de fuerza, se relacionan con siete centro focales que se encuentran dentro del cuerpo etérico, estando cada uno relacionado con cierto tipo de energía entrante. Cuando la energía que llega al cuerpo etérico no está relacionada con un determinado centro, éste permanece inactivo y dormido, pero cuando lo está y es sensible a su impacto, entonces ese centro llega a ser vibrante y receptivo y se desarrolla como un factor que controla la vida del hombre en el plano físico.
  5. El cuerpo físico denso, compuesto de átomos, cada uno con su vida, luz y actividad individuales, se mantiene unido por las energías que componen el cuerpo etérico y es la expresión de ellas, siendo de dos tipos:
    • a. Las energías que forman (mediante 1íneas de potente energía entrelazadas") el vehículo etérico, considerado como una totali­dad y en relación con todas las formas físicas. Esta forma está cualificada por la vida general y la vitalidad del plano en el cual actúa el Morador del cuerpo, siendo allí donde normalmente se halla enfocada su conciencia.
    • b.Las energías particularizadas o especializadas, a las cuales el individuo (en este punto específico de su evolución, mediante las circunstancias de su vida diaria y su atavismo) elige para regir sus actividades cotidianas.
  6. El cuerpo etérico tiene muchos centros de fuerza, que responden a las múltiples energías de nuestra vida planetaria; consideraré sólo los siete mayores que responden a las energías afluyentes de los siete rayos. Los centros menores están condicionados por los siete mayores, algo que los estudiantes olvidan con frecuencia. Aquí es de utilidad el conocimiento de los rayos egoico y de la personalidad.

Es evidente, por lo tanto, cuán importante resulta el tema de la energía, pues controla y hace al hombre ser lo que es en todo momento, indicándole, análogamente, el plano en el que debe actuar y el método por el cual ha de gobernar su medio ambiente, circunstancias y relaciones. Entonces sabrá que a medida que eleva su actitud, realización y comprensión a niveles superiores, su cuerpo etérico cambiará y responderá constantemente a las nuevas energías. (11 – 115/7).

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EL CUERPO ASTRAL
(EMOCIONAL)

(1) Refinamiento del cuerpo emocional. El cuerpo emocional es meramente un gran reflector; toma el color y el movimiento de lo que lo circunda; recibe la impresión de todo deseo transitorio; hace contacto con cada capricho y fantasía del medio ambiente; cualquier corriente lo moviliza; todo sonido lo hace vibrar, a menos que el aspirante impida tal condición y lo entrene para recibir y registrar nada más que las impresiones que llegan del nivel intuitivo, vía el Yo superior y, por consiguiente, del subplano atómico. El objetivo del aspirante será entrenar el cuerpo emocional a fin de que llegue a ser límpido y claro como un espejo y un perfecto reflector. ¿Con qué palabras describiremos el cuerpo emocional? Con éstas: quieto, sereno, imperturbable, tran­quilo, en reposo, limpio y claro.

¿Cómo obtenerlo? Por varios medios, algunos dirigidos por el aspirante y otros por el Maestro:

a.Vigilando constantemente todos los deseos, móviles y anhelos que aparecen en el horizonte diariamente y, por consiguiente, haciendo resaltar los de orden superior, inhibiendo los de orden inferior.

b.Intentando constante y diariamente establecer contacto con el Yo superior, y reflejar en la vida sus deseos.

c.Destinando determinados períodos diarios a aquietar el cuerpo emocional. Cada aspirante tiene que descubrir por sí mismo a que vibraciones violentas cede más fácilmente, ya sea temor, preocupación, deseos personales de cualquier índole, amor personal a alguien o a algo, desaliento, excesiva sensibilidad a la opinión pública. Entonces el aspirante debe sobreponerse a tal vibración imponiéndole un nuevo ritmo, para eliminar y construir definitiva mente.

d.Trabajando sobre el cuerpo emocional durante la noche, bajo la dirección de Egos más avanzados, que trabajan guiados por un Maes­tro. (2 – 244/5).

(2) Cuando han sido superados la ilusión y el espejismo, el cuerpo astral se desvanece de la conciencia humana. No queda ya ningún deseo para el yo separado. Kama‑manas (deseo‑mente) desaparece y se considera entonces que el hombre está constituido esencialmente de alma-mente-cerebro, dentro de la naturaleza del cuerpo. Este es un gran misterio y su significado sólo puede ser comprendido cuando el hombre ha controlado su personalidad y eliminado todos los aspectos del espejismo y la ilusión. Esto lo logra por la realización. Este dominio se logra dominando. La eliminación del deseo se alcanza eliminándolo conscientemente. Dedíquense por lo tanto al trabajo, y el problema se esclarecerá inevitablemente. (10 – 57).

Ver también: "Plano Astral".

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EL CUERPO CAUSAL
(EL LOTO EGOICO)

(1) Al considerar el cuerpo causal, este "Templo del Alma", tratamos específicamente con el vehículo de manifestación de un Ángel solar, que es la vida que le da forma y lo construye, perfecciona y expande, reflejando así en pequeñísima escala el trabajo del Logos en Su propio plano. (3 – 869/70).

(2) El cuerpo causal es una colección de átomos permanentes, tres en total, encerrados en una envoltura de esencia mental...

Por lo tanto, en el momento de la individualización (término empleado para expresar este momento de contacto) tenemos, en el tercer subplano del plano mental, un punto de luz que encierra tres átomos y, a su vez, el mismo punto está contenido en una envoltura de materia mental. Por consiguiente la tarea a realizar consiste en procurar que:

  1. El punto de luz se convierta en llama, aventando constantemente la chispa y nutriendo el fuego.
  2. El cuerpo causal crezca y se expanda desde un ovoide incoloro (que retiene al Ego como lo está la yema dentro de la cáscara de huevo), en algo de rara belleza, conteniendo en sí todos los colores del arco iris.

Esta es una realidad ocultista. A su debido tiempo, el cuerpo causal palpitará, irradiando internamente una fulgurante llama interna, que gra­dualmente se abrirá camino del centro a la periferia. Luego horadará esa periferia, utilizando el cuerpo (el producto de millares de vidas de dolor y esfuerzo) como combustible para sus llamas. Consumirá todo; ascenderá hasta la Tríada y (convirtiéndose en uno con Ella) la llama será reabsorbida en la conciencia espiritual y llevará con ella --empleando el calor como símbolo-- una intensidad de calor, cualidad de color o vibración que antes no poseía.

Por lo tanto, el trabajo de la Personalidad --pues hemos de mirar todo desde este ángulo, hasta alcanzar la visión egoica-- consiste, primero, en construir, embellecer y expandir el cuerpo causal; segundo, encerrar la vida de la Personalidad dentro de éste, absorbiendo lo bueno de la vida personal y acumulándolo en el cuerpo del Ego. Podemos denominarlo Vampirismo Divino, porque el mal es siempre el reverso del bien. Después de realizar esto, la llama se aplica al cuerpo causal, apartándonos gozosamente mientras prosigue el trabajo de destrucción, y la Rama --el hombre interno viviente y el espíritu de vida divina-- se libera y asciende hasta su fuente de origen. (2 – 35/9).

(3) El contenido del cuerpo causal es la acumulación lenta y gradual de todo lo bueno en cada vida. La construcción avanza despacio al principio; pero al acercarse el término de la encarnación --en el sendero de probación y en el de iniciación-- el trabajo avanza rápidamente. La estructura ha sido erigida y cada piedra fue extraída de la cantera de la vida personal. En el Sendero, en cada una de sus dos etapas, la tarea de completar y embellecer el Templo prosigue con mayor rapidez. (2 – 37).

(4) En una etapa posterior en el sendero de iniciación, el cuerpo causal también desaparece y el iniciado queda liberado en los tres mundos. El cuerpo astral y causal o cuerpo del alma, son ‑en lenguaje esotérico‑ complementarios de la realidad. Durante el proceso evolutivo poseen una realidad momentánea, pero (habiendo cumplido su cometido y dotado al hombre, de cierto necesario acerbo‑conciencia, sentimiento, sensibilidad y la capacidad de establecer contacto y registrarlo) desaparecen cuando el inicia­do ejerce poder sobre la forma, y su conciencia se halla plenamente en el alma y la fusión en total. (18 – 142).

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CURACIÓN

(1) El tema de la curación es tan antiguo como las mismas edades y ha sido siempre materia de investigación y de experimentación. Pero el correcto empleo de las fuerzas de curación y de la facultad de curar está en su infancia. Sólo en esta era y generación, es posible, por fin, impartir las leyes de la curación magnética e indicar las causas de esas enfermedades --originadas en los tres cuerpos internos-- que hoy devastan la estructura humana, causan un sinfín de sufrimiento y dolor, y hacen que el hombre atraviese el portal que conduce al mundo de la existencia incorpórea. Recién ahora el hombre ha llegado, a un grado de evolución de su conciencia en que puede comenzar a comprender el poder de los mundos subjetivos, y la nueva y vasta ciencia de la sicología es su respuesta a este creciente interés. Los procesos de adapta­ción, eliminación y curación constituyen la preocupación de las personas que piensan y sufren. Tenemos mucho que hacer, por lo tanto les pido que tengan paciencia.

Cuando entramos en el reino de la curación, penetramos en un mundo de gran conocimiento esotérico y de infinidad de conclusiones, y enfrentamos las formulaciones de innumerables mentes, que en el transcurso de las épocas han tratado de curar y ayudar. El por qué y el motivo de las enfermedades ha sido tema de un sinfín de investigaciones y especulaciones y se han efectuado incontables deducciones categóricas respeto a la cura de tales dolencias. También se han formulado innumerables métodos, técnicas, fórmulas, pres­cripciones, variedad de manipulaciones y teorías. Todo esto sirve para colmar la mente de ideas --unas correctas, otras erróneas-- lo cual dificulta la entrada de nuevas ideas y la asimilación, por parte de los estudiosos, de lo hasta ahora desconocido.

Los aspirantes pierden valiosos conocimientos si rehúsan abandonar lo que la mente inferior estima. Cuando han logrado abrir su mente y están dispuestos a aceptar las nuevas teorías e hipótesis, descubrirán que lasantiguas y estimadas verdades, realmente no se pierden, sino que son relega­das a su debido lugar en un esquema mayor.

Los iniciados de la Sabiduría Eterna son necesariamente sanadores, aun­que quizás no todos curen el cuerpo físico. La razón de ello es que todas las almas que han logrado cierta medida de verdadera liberación son trasmisoras de energía espiritual. Esto, automáticamente, afecta algún aspecto del mecanismo utilizado por las almas con quienes entran en contacto. Cuando empleo la palabra "mecanismo" en estas instrucciones, me refiero a los diferentes aspectos del instrumento, el cuerpo o naturaleza forma, a través del cual las almas procuran manifestarse. (17 – 11/2).

(2) La ley básica que fundamenta toda curación ocultista puede decirse que es la siguiente:

LEY 1
Toda enfermedad es el resultado de la inhibición de la vida del alma. Esto es verdad para todas las formas de todos los reinos. El arte del curador consiste en liberar al alma, a fin de que su vida pueda fluir a través del conglomerado de organismos que constituyen una forma determinada.

Es interesante observar que el intento de los científicos de liberar la energía del átomo es en general de la misma naturaleza que el trabajo del esotérico cuando se esfuerza por liberar la energía del alma. En tal liberación se halla oculta la naturaleza del verdadero arte de curar. Aquí hay una insinuación esotérica. (17 – 14).

(3) Hay tres métodos para obtener la curación, y los tres tienen su lugar y valor, dependiendo del punto de evolución del sujeto sometido a curación.

Primero, tenemos la aplicación de esos métodos paliativos y mejoradores que gradualmente curan las enfermedades y eliminan condiciones indeseables; reconstruyen la vida de la forma, y fomentan la vitalidad, a fin de que la enfermedad pueda ser desalojada. De estos métodos las escuelas alópatas y homeópatas y las diversas osteópatas y quiroprácticas y otras escuelas terapéuticas, son buenos ejemplos. Han realizado un trabajo bueno y constructivo, y la deuda que tiene la humanidad para con la sabiduría, la capacidad y las atenciones altruistas de los médicos es muy grande. Enfrentan siempre condiciones apremiantes y efectos peligrosos de causas que no manifiestansíntomas evidentes en la superficie. De acuerdo a estos métodos el paciente se halla en manos de un desconocido y deberá ser pasivo, obediente y negativo.

Segundo, tenernos el trabajo y los métodos del sicólogo moderno, que trata de encarar lascondiciones subjetivas y enderezar las actitudes erróneas de la mente, las inhibiciones, la sicosis y los complejos que producen los estados externos de la enfermedad, condiciones mórbidas y neuróticas y trastornos mentales. De acuerdo a este método se le enseña al paciente a colaborar en lo posible con el sicólogo, para poder obtener la debida comprensión de sí mismo, aprender a eliminar esas situaciones internas y compulsoras, responsables de los resultados externos. Se le enseña a ser positivo y activo, y esto es un gran paso hacia la correcta dirección. La tendencia de combinar la sicología con el tratamiento físico externo es sensata y correcta.

Tercero, un método superior y nuevo que consiste en llamar a la propia alma de¡ hombre para que inicie una actividad positiva. La verdadera y futura curación se efectuará cuando la vida del alma pueda fluir sin impedimento ni obstáculo a través de cada aspecto de la naturaleza forma, pudiendo entonces vitalizarla con su potencia y también eliminar esas congestiones y obstrucciones que son fuente fructífera de enfermedades.

He aquí mucho para reflexionar. (17 – 22/3).

(4) Quisiera puntualizar que las enfermedades de las masas, del ciudadano común, de los intelectuales y de los discípulos del mundo, pueden diferir y difieren ampliamente ‑no tanto en su manifestación como en su campo de expresión. Este punto difícilmente el curador lo reconoce; no le es fácil ni posible comprender estas diferenciaciones y valorar el grado de evolución que un hombre puede haber alcanzado. Algunas enfermedades deben tratarse desde el plano mental y será necesario que el curador emplee la mente; algunas requieren una concentración de energía emocional por parte del agente curador; en otros casos el curador debe tratar de ser sólo un trasmisor de energía pránica para el cuerpo etérico del paciente, por intermedio de su propio cuerpo etérico.

¡Cuán pocos se dan cuenta que ningún discípulo, por ejemplo, puede ponerse en manos de un curador magnético común o de quien trabaja con radiaciones, o de un experto sicólogo de cualquier tipo! Un discípulo no se atreve a someterse a las emanaciones áuricas de ningún ocasional curador ni al poder de un inexperto sicólogo académico; no importa cuán prominente pueda ser. Sin embargo, puede someterse a la sabia pericia del médico cirujano del plano físico; porque, para él, el cuerpo físico es sólo autómata. Por lo tanto, puede valerse de medios físicos para su beneficio. (17 – 29).

(5). El curador de la nueva era, será espiritualmente consciente de que la curación del cuerpo físico no constituye siempre el más elevado bien espiritual; la sobrestimación y el serio y ansioso cuidado de la vida de la forma, del vehículo físico, no es de mayor importancia. (17 – 394).

(6) El curador debe recordar los hechos, en las siguientes secuencias:

  1. La realidad de la existencia del alma, que actúa a través de
  2. la mente y el cuerpo astral, cuyas energías condicionan a
  3. el vehículo etérico, un vórtice de energías enfocadas a través de numerosos centros, mayores y menores.
  4. Los siete centros mayores, que controlan zona definidas del cuerpo a través de
    • a. los nadis,
    • b. los nervios,
    • c. el sistema endocrino,
    • d. la corriente sanguínea‑ (17 – 402).

(7) Cualquier hombre o mujer --que tenga verdadero interés y esté impe­lido por el incentivo del servicio-- que piensa y ama, puede ser curador, y ha llegado el momento de que la gente comprenda esto. Todo proceso de curación es dirigido por el pensamiento; concierne a la dirección de las corrientes de energía o a su abstracción, y esta es otra manera de referirse a la irradiación y al magnetismo. Cada iniciado es un curador, y cuanto más avanzado, menos se ocupa de la complejidad de los centros y fuerzas, o de las energías y su dirección. Cura automáticamente, como en el caso del iniciado Pedro; acerca de e1 leemos que "al pasar la sombra de Pedro curó a todos ellos". (17 – 439).

(8) Sólo un Cristo puede curar mediante el empleo de la voluntad, y en realidad pocas veces El curó; en los casos, según se dice, que lo hizo, fue sólo para probar la posibilidad de la curación; pero --como observarán, si cono­cen El Evangelio-- no dio ninguna instrucción a Sus discípulos sobre el arte de curar. Esto es muy significativo.

La propia voluntad del curador (no importa cuán elevada sea la cualidad) y su determinación de curar al paciente, crean una tensión en el curador, que puede desviar seriamente la corriente de energía curadora. (17 – 494).

(9) Aquí reside el secreto de toda curación científica y esotérica. Los sanadores experimentan con el cuerpo etérico, pero han adquirido escasos conocimientos Poco o nada saben de los centros de su propio cuerpo, por donde las corrientes magnéticas o de otro tipo, deben fluir; ignoran la condición de los centros etéricos de las personas a quienes tratan de curar y la naturaleza de las fuerzas que desean emplear. Todo lo que pueden hacer es disciplinar sus vidas y controlar sus apetitos, para construir un cuerpo purificado y proveer canales libres para dar paso a las fuerzas a través de ellos y de allí a otros. (4 – 211).

(10). Debe demostrarse al mundo que el antiguo poder de curar reside aún en las manos de aquellos que consistentemente siguen al Cristo. Aquellos que utilizan este poder sólo en bien de los pequeños, sin recibir ni esperar recompensa personal, pueden demostrar la antigua manera de curar, que no se asemeja a los métodos modernos de las escuelas mentalistas. (13 – 428).

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