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074-079

[74] Glándulas,
[75] La Gran Invocación,
[76] Guerra,
[77] Guías,
[78] Hilozoísmo,
[79] Hombre: La Constitución del

[74]

GLÁNDULAS

(1) Las causas predisponentes en el hombre y que hacen de él lo que es, son las glándulas, siendo exteriorizaciones de los tipos de fuerza que afluyen a través de los centros etéricos desde los mundos más sutiles del ser. Expresan el punto de evolución que el hombre ha alcanzado; son vitales y activas o bien no vitales e inactivas, de acuerdo a la condición de los centros. Demuestran supersuficiencia, suficiencia o deficiencia, de acuerdo a la condición de los vórtices etéricos. (17 - 44)

(2). Donde no hay libre juego entre el cuerpo etérico y el cuerpo astral habrá dificultades. Cuando no existe libre juego entre el cuerpo etérico y el cuerpo físico, involucrando también los ganglios nerviosos y el sistema endocrino, habrá también dificultades. La estrecha relación que existe entre los siete centros y las siete glándulas mayores del sistema físico, nunca debe ser olvidada. Ambos sistemas forman una dictadura estrechamente entrelazada, y las glándulas y sus funciones están determinadas por la condición de los centros etéricos. Estos a su vez están condicionados por el grado de evolución, por la experiencia que ha adquirido el alma encarnada, por la polarización específica del alma en encarnación y por los rayos (de la personalidad y egoico) del hombre.

La nueva ciencia médica está erigida predominantemente sobre la ciencia de los centros, y todos los diagnósticos y posibles curas se basarán en este conocimiento. El endocrinólogo recién comienza a vislumbrar posibilidades, y gran parte de lo que ahora está investigando contiene la simiente de la verdad futura. El "equilibrio de] sistema glandular", la relación de las glán­dulas con la corriente sanguínea y también el carácter y las distintas predis­posiciones, son considerados de real valor y vale la pena su investigación. Aún queda mucho por descubrir antes de que se pueda trabajar sin peligro con las glándulas, convirtiéndolas en tema de principal atención (como sucederá algún día en todos los tipos de enfermedades). (17 - 66/7)

(3). Las investigaciones médicas modernas mencionan mucho el "desequi­librio" de las glándulas endócrinas, y muchas dificultades físicas son adjudi­cadas a este frecuente desequilibrio. Pero detrás de estas condiciones del sistema glandular subyace el básico desequilibrio de los centros. Sólo cuando hay una correcta comprensión de las fuerzas y su recepción y consecuente empleo, se logrará el correcto equilibrio, y el sistema endocrino humano controlará al hombre físico en la forma designada. (17 - 71)

(4). Los centros, como ya saben, rigen el sistema endócrino, que a su vez controla las siete zonas principales del cuerpo físico y es responsable del correcto funcionamiento de todo el organismo, produciendo efectos fisioló­gicos y sicológicos. (17 - 111)

(5). El sistema endócrino es la tangible y exotérica expresión de la actividad del cuerpo vital y sus siete centros. Los siete centros de fuerza se encuentran en la misma zona en que están localizadas las siete glándulas principales, y cada centro de fuerza provee, de acuerdo a la enseñanza esotérica, el poder y la vida de la correspondiente glándula que, en realidad, es su exterioriza­ción.

Centros .............................................................. Glándulas

Centro coronario .................................................. Glándula pineal
Centro ajna ......................................................... Cuerpo pituitario
Centro laríngeo .................................................... Glándula tiroides
Centro cardíaco ................................................... Glándula timo
Centro plexo solar ................................................ Páncreas
Centro sacro ........................................................ Gónadas
Centro en la base de la columna vertebral ............... Glándulas adrenales. (17 - 112)

(6). Del estudio de las glándulas (un estudio que se halla en su infancia, que apenas merece llamarse "embrionario") y su relación con los centros, mucho se podrá aprender más adelante, y se realizarán grandes trabajos experimen­tales. Desde el punto de vista del esoterista, que acepta la realidad de los centros, las glándulas son, por excelencia, el principal factor determinante, en conexión con la salud general del individuo; indica no sólo su desarrollo sicológico, en un mayor grado de lo que hoy se comprende, sino que producen (tal como lo sospecha la ciencia médica ortodoxa) un poderoso efecto sobre todo el sistema orgánico; su influencia, mediante la corriente sanguínea, llega a todas las partes del cuerpo y extremidades. Las glándulas son el resultado de la actividad de los centros, y primero, finalmente y siempre, efectos de causas internas predisponentes, y a través de los centros y sus glándulas afiliadas, el alma construye ese mecanismo en el plano físico que llamamos hombre físico. (17 - 156/7)

(7). Relacionado con estos centros, y reaccionando al unísono con ellos, tenemos el sistema endócrino o glandular, a través del cual ‑ durante la encarnación ‑ la vida o energía fluye ininterrumpidamente y correctamente dirigida, en el caso del hombre altamente desarrollado, o fluye con interrup­ciones y mal dirigida, en el caso del hombre común o subdesarrollado; mediante este sistema de control glandular, la forma humana responde o no a las energías del mundo circundante. En conexión con este tema de curación, el hombre puede estar enfermo, sentirse mal, o bien y fuerte, de acuerdo al estado de los centros y su precipitación, las glándulas. Debe recordarse que los centros son siempre los agentes principales en el plano físico, a través de los cuales el alma actúa, expresa vida y cualidad, de acuerdo a la etapa alcanzada en el proceso evolutivo, y que el sistema glandular es simplemente un efecto ‑ inevitable e ineludible ‑ de los centros a través de los cuales actúa el alma. Las glándulas, por lo tanto, expresan plenamente el grado de evolu­ción del hombre y de acuerdo a ese grado son responsables de los defectos y limitaciones o del haber y perfección logrados. La conducta y el comporta­miento del hombre en el plano físico están condicionados, controlados y determinados por la naturaleza de sus glándulas; ellas a su vez están condi­cionadas, controladas y determinadas por la naturaleza, la cualidad y la vivencia de los centros; ellos, a su vez, están condicionados, controlados y determinados por el alma, con acrecentada efectividad a medida que prosi­gue la evolución. Antes de ser controlados por el alma, están condicionados, cualificados y controlados por el cuerpo astral, y más tarde por la mente. La meta del ciclo evolutivo consiste en que el alma logre este control, acondicionamiento y proceso decisivo; los seres humanos se hallan hoy, dentro de este proceso, en todas las etapas imaginables de desarrollo.

Comprendo que gran parte de lo antedicho es bien conocido y constituye una repetición. Pero he creído esencial repetirlo para proporcionar una más fresca clarificación en sus ideas. (17 - 455/6)

(8). Los estudiantes deberían tener presente que el efecto primordial de la actividad de las glándulas y sus secreciones es sicológico. Un hombre es, en el plano físico, emocional y mentalmente, lo que su sistema glandular hace de él, e incidentalmente lo que hace de él físicamente, porque esto está deter­minado frecuentemente por su estado sicológico mental y emocional. (17 - 457)

(9). La ciencia médica oportunamente comprenderá la verdad (y ya lo está presintiendo), que es imposible cambiar fundamentalmente la personalidad y el equipo físico del hombre mediante el tratamiento de las glándulas.

Esta situación permanecerá así hasta que la ciencia médica moderna reconozca que el mundo de las causas (respecto a las glándulas endocrinas) es el cuerpo etérico con sus siete centros; entonces captará el hecho de que todo trabajo relacionado con las glándulas debe ser trasferido desde los siete efectos o precipitaciones de los centros, a los centros mismos.

El curador, por eso, ignora la glándula involucrada, tratando directamente el centro que condiciona el "punto de fricción" y controla la zona bajo su influencia. (17 - 457/8)

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[75]

LA GRAN INVOCACIÓN

Primera estrofa (1935):

Que las fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.
Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.
Que el espíritu de colaboración una a los hombres de buena voluntad dondequiera estén.
Que el olvido de agravios, por parte de todos los hombres, sea la tónica de esta época.
Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes Seres.
Que así sea, y cumplamos nuestra parte. (16 - 423)

Segunda estrofa (1940):

Que surjan los Señores de la Liberación.
Que traigan ayuda a los hijos de los hombres.
Que aparezca el Jinete del Lugar Secreto
Y con su venida salve.
Ven, oh Todopoderoso.

Que las almas de los hombres despierten a la Luz,
Y que permanezcan en conjunta intención.
Que el Señor pronuncia el fíat:
¡Ha llegado a su fin el dolor!
Ven, Oh Todopoderoso.
Ha llegado para la Fuerza Salvadora la hora de servir.
Que se difunda por el mundo, oh Todopoderoso.

Que la Luz, el Amor, el Poder y la Muerte
Cumplan el propósito de Aquel que Viene.
La VOLUNTAD de salvar está presente.
El AMOR para llevar a cabo la tarea está ampliamente difundido.
La AYUDA ACTIVA de quienes conocen la verdad, también está presente.
¡Ven, oh Todopoderoso y fusiona a los tres!
Construye la muralla protectora.
El imperio del mar debe terminar AHORA.(16 - 424)

Tercera estrofa (1945):

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,
Que afluya luz a las mentes de los hombres,
Que la Luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya amor a los corazones de los hombres,
Que Cristo retorne a la Tierra.

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres;
El propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz,
Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el Plan en la Tierra.

Hace algún tiempo, trasmití al mundo ‑ de acuerdo a las instrucciones del Cristo ‑ una Invocación que está destinada a ser de primordial utilidad para producir ciertos grandes acontecimientos, y son:

1. Una afluencia de amor y de luz sobre el género humano, desde Shamballa.

2. Un llamado invocador al Cristo, Guía de la Jerarquía, para Su reapa­rición.

3. El establecimiento en la Tierra del Plan divino, para ser realizado voluntariamente por la humanidad misma.

Incidentalmente, estos tres acontecimientos están relativamente cercanos y se producirán por el desarrollo consciente de la fase inmediata del Plan, que es la intención divina llevarlo a cabo, hasta cierta medida, antes de la reaparición de Cristo. El establecimiento de rectas relaciones humanas es la tarea inmediata y esa fase del Plan de Luz y Amor a la cual la humanidad puede responder fácilmente y para la cual está ya evidenciando un sentido de responsabilidad.

Se ha prestado poca atención al factor invocación como lo expresan los pueblos del mundo; sin embargo, en el trascurso de las edades, el clamor invocador de la humanidad se ha elevado hacia la Jerarquía y ha obtenido respuesta.

Ahora se dio al mundo la Gran Invocación, tal como la emplea la misma Jerarquía. Tan reaccionario es el pensamiento humano que mi declaración de que es una de las más grandes plegarias del mundo y se halla a la par de cualquier otra expresión del deseo o intención espirituales, evocará críticas, lo cual no tiene importancia.

La excepcionalidad vinculada con esta Invocación consiste en que es, en realidad, un gran método de integración. Vincula al Padre, al Cristo y a la humanidad, en una gran relación.

La Gran Invocación relaciona la voluntad del Padre (o de Shamballa), el amor de la Jerarquía y el servicio de la Humanidad, en un gran Triángulo de Energías; este triángulo traerá dos resultados principales: el "sellado de la puertas donde se halla el mal" y el desarrollo del Plan de Luz y de Amor mediante el poder de Dios, liberado sobre la tierra, por medio de la invoca­ción.

Cuando invocamos la Mente de Dios y decirnos: "que la luz afluya a las mentes de los hombres, que la luz descienda a la tierra", enunciamos una de las grandes necesidades de la humanidad y - si la invocación y la plegaria significan algo - la respuesta es cierta y segura. Cuando descubrimos, en todas las épocas, en cada era y situación, el impulso de los pueblos en su anhelo por elevar un llamado del Centro espiritual invisible, hay una firme seguridad de que tal centro existe. La Invocación es tan antigua como las montañas o la humanidad misma, por lo tanto no requiere ningún otro argumento en favor de su utilidad o potencia.

El llamado invocador común ha sido hasta ahora de naturaleza egoísta, y temporario en su formulación. Los hombres han orado para sí mismos; han invocado la ayuda divina para quienes aman; han dado una interpretación materialista a sus necesidades básicas. La invocación, dada últimamente por la Jerarquía, es una plegaria mundial, no un llamado personal ni una urgencia temporaria e invocadora; expresa la necesidad de la humanidad y atraviesa todas las dificultades, dudas e interrogantes, yendo directamente a la Mente y al corazón de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, Que permanecerá con nosotros hasta el fin de la era y "hasta que el último cansado peregrino haya encontrado su camino al hogar".

Pero la Invocación no es vaga ni nebulosa. Expresa las necesidades básicas de la humanidad actual ‑la necesidad de luz y amor, de comprensión de la voluntad divina, para que finalice el mal. Triunfalmente dice: "Que la luz descienda a la Tierra; que Cristo retorne a la Tierra; que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres; que el Plan selle la puerta donde se halla el mal". Luego resume todo eso con palabras de clarín: "Que la luz, el amor y el poder restablezcan el Plan en la Tierra". Siempre el énfasis sobre el lugar de aparición y de manifestación: la Tierra.

Esta Invocación está ayudando mucho a cambiar los asuntos mundiales ‑ mu­cho más de lo que, podrá aparecer ante los ojos. Pero más queda por hacer. Pediría a todos los estudiantes, a todas las personas de buena voluntad y a todos los que participan en el trabajo de Triángulos y ayudan a construir la red de luz y buena voluntad, que hagan todo lo posible por difundir el empleo de la Invocación..

La Invocación ha salido de los Ashramas combinados de los Maestros y de la Jerarquía; es empleada por sus Miembros con constancia, exactitud y poder. Servirá para integrar los dos grandes centros: la Jerarquía y la Huma­nidad, y relacionarlos en forma nueva y dinámica con el "centro donde la voluntad de Dios es conocida"

Por lo tanto les pido que durante los años venideros se preparen para emplear y distribuir la Invocación, convirtiéndola en su principal esfuerzo. (18 - 619/22)

Ver también: (6 - 137/9), (6 - 143/61)

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[76]

GUERRA

(1) Ante todo debe reconocerse que la causa de la inquietud mundial, de las guerras que han destrozado a la humanidad y de la miseria que se ha extendido por todo el planeta, puede atribuirse en gran parte a un grupo de hombres egoístas que, con fines materialistas ha explotado, durante siglos, a las masas y ha aprovechado el trabajo humano para sus propios fines egoístas.

Este grupo de capitalistas monopoliza y explota los recursos del mundo y los productos necesarios para vivir en forma civilizada, y lo ha podido hacer porque posee y controla la riqueza del mundo y la retiene en sus manos mediante justas directivas entrelazadas. Ellos hicieron posible la vasta divi­sión entre los muy ricos y los muy pobres; aman el dinero y el poder que el dinero da; apoyaron a gobiernos políticos¡ controlaron al electorado; hicieron posible los objetivos estrechos y nacionalistas de políticos egoístas; financia­ron los negociados mundiales; controlaron el petróleo el carbón, la fuerza motriz, la luz y los trasportes, y pública o anónimamente el movimiento bancario del mundo.

La responsabilidad de la gran miseria que prevalece hoy en todo los países del mundo corresponde principalmente a ciertos grupos interrelacionados de hombres de negocios, banqueros, ejecutivos de carteles internacionales, consorcios, monopolios y organizaciones y a directores de grandes corpora­ciones, que sólo buscan su propio beneficio o el de la corporación. (7 - 75/6)

(2). Se inicia ahora una guerra entre los adinerados egoístas y las masas humanas que exigen juego limpio y adecuada participación en las riquezas mundiales. (7 - 77)

(3). La guerra puede ser y es un asesinato en masa, cuando el móvil es erróneo. Puede ser sacrificio y correcta acción, cuando el móvil es justo. Matar a un hombre que mata al indefenso, no se lo considera como un asesinato. El principio también es aplicable cuando se mata a un individuo que mata a otro, o cuando se lucha contra una nación que ataca a los indefensos. (13 - 152)

(4). La muerte, a través del proceso destructivo de la guerra, está bajo la dirección e intención cíclica del Logos planetario, que actúa a través de la Cámara del Concilio de Shamballa. Los Seres que allí dirigen los procesos mundiales saben que ha llegado el momento en que la relación entre el mal planetario y las Fuerzas de la Luz o del Bien, han alcanzado un punto de «antagonismo explosivo" ‑ según se lo denomina. A ello debe dársele rienda suelta si queremos que el propósito divino actúe sin impedimentos. Por lo tanto es permitida la explosión; sin embargo está presente todo el tiempo un factor controlante, aunque el hombre no se dé cuenta de ello. Estos Seres (que cumplen la voluntad de Dios) no se identifican de ninguna manera con la vida de la forma, en consecuencia se dan cuenta exacta de la importancia relativa que tiene la vida en la forma; para Ellos la destrucción de las formas no es la muerte en el sentido que nosotros la entendemos, sino sencilla y únicamente un proceso de liberación. El temor a la muerte es fomentado insistentemente por la visión limitada de quienes se identifican con la forma...

La base de todas las guerras es fundamentalmente el sentido de separati­vidad. Este individualismo fundamental, o complaciente aceptación del ais­lamiento, conduce a todas las demás causas secundarias de la guerra; la codicia que produce desastres económicos, el odio que trae fricción nacional e internacional, la crueldad que da por resultado el sufrimiento y la muerte. (17 - 318/9)

(5). La guerra: (1914‑1945). Murieron millones, más millones sufrieron cruelmente en su naturaleza forma, y muchos más millones sufrieron (y aún están sufriendo) la agonía mental de la inseguridad, la expectativa y la pobreza. No obstante se obtuvieron dos principales resultados de naturaleza espiritual, actuando bajo la Ley de Perfección:

1. Las almas fueron liberadas de una civilización atrasada y decadente ‑ pues así es considerada desde el ángulo de la Jerarquía la mentada civilización que poseen ‑ y volverán, en mejores cuerpos, a una civilización y cultura que estará más de acuerdo con las necesidades del hombre espiritual. La razón principal de la total destrucción de las antiguas formas (física, emocional y mental) es que constituyeron una sólida prisión para el alma y negaron todo verdadero progreso a la masa humana.

2. El rico y el pobre, el inteligente y el ignorante, captan ahora claramente una cosa que acrecentadamente colorará el pensamiento humano:' que la felicidad y el éxito no dependen de la posesión de cosas ni de bienes materiales. (17 - 483)

(6). La guerra ha tenido un significado espiritual más grande de lo que se cree. Marcó una encrucijada mundial; reorientó a la humanidad hacia el bien; hizo retroceder a las Fuerzas del Mal, y esclareció definidamente (siendo nuevo y necesario) la verdadera diferencia entre el bien y el mal, no en sentido teológico ‑ tal como lo han establecido los comentaristas eclesiásticos ‑ sino en forma práctica y obvia, evidenciado en la desastrosa situación económica y la ambición de hombres prominentes en todos los países. El mundo (me­diante la evidente diferencia que existe entre el bien y el mal) se ha dado cuenta de la realidad de la explotación materialista, de la carencia de la verdadera libertad y de los derechos, aún no reclamados, del individuo. La capacidad del hombre de resistirse a la esclavitud se ha hecho evidente en todas partes. Si es muy cierto que los que luchan por la libertad emplean métodos erróneos y frecuentemente tratan de combatir el mal con el mal, ello sólo indica técnicas transitorias y una fase momentánea, momentánea desde el punto de vista de la Jerarquía (aunque posiblemente prolongada, desde el punto de vista del hombre en tres mundos), pero no es necesario que se prolongue actualmente. (17 - 486/7)

(7). Los hombres se ocupan de los efectos y no de las causas; la humanidad, por ejemplo, se ocupa de la guerra y de la terrible preparación para otras guerras, y no especialmente de lo que causa la guerra, causas que si fueran correctamente manejadas podrían evitarla. (18 - 597)

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[77]

GUÍAS

(1). El Problema de los Guías es peculiarmente difícil de resolver, porque está basado en el innato e instintivo reconocimiento de la existencia de Dios y de Su Plan. La mayoría de los reformistas bien intencionados, explotan hoy esta inherente reacción espiritual e instintiva, pero no le han dedicado verdadera atención al sujeto o al fenómeno que responde externamente al impulso subjetivo. La mayoría de las veces es el caso del ciego que guía otro ciego. Podríamos definir el problema que crean los guías, como el método por el cual el hombre, por autosugestión, provoca en sí mismo un estado de negati­vidad y (mientras se halla en ese estado) es consciente de sus inclinaciones, de los impulsos, anhelos, voces, órdenes captadas con nitidez, revelaciones sobre las normas de conducta que debe seguir y la carrera que debe profesar, además de las indicaciones generales que "Dios" le propone al atento, negativo y y receptivo sujeto, respecto a sus actividades...

Pero en cualquier caso, la fuente de donde surge la dirección y el origen de la guía es denominada vagamente "Dios", se la considera divina y calificada como la voz del "Cristo interno" o dirección espiritual. Por lo general se el aplican infinidad de términos análogos, según la escuela de pensamiento a la que pertenece el individuo o la que ha logrado atraer su atención.

Con el tiempo veremos que aumentará la tendencia a ser guiados subjeti­vamente en una forma y otra, a medida que la humanidad se va orientando hacia lo subjetivo, percibiendo en forma más definida los reinos del ser interno y acrecentando su tendencia hacia el mundo de significados. Por esta razón deseo hacer un análisis relativamente cuidadoso de las posibles fuentes en donde se origina la orientación, para que los entes se den cuenta, por lo menos, que el tema es mucho más vasto y complicado de lo que creen, y que sería inteligente asegurarse del origen de la guía otorgada a fin de saber con más exactitud hacia donde van. No deben olvidar que la ciega e irrazonable sujeción a un guía (como sucede hoy) convierte al hombre, oportunamente, en un autómata negativo e impresionable. Si esto prevaleciera universalmente y los métodos actuales se convirtieran en hábitos arraigados, la raza perdería todo derecho a su posesión más divina, el libre albedrío. No hay temor inmediato de que esto suceda si los hombres y mujeres inteligentes reflexio­nan sobre el problema. Infinidad de egos avanzados vienen a la encarnación a conjurar el peligro, y también innumerables discípulos, cuyas voces se elevan claras y fuertes, abogan por el libre albedrío y la comprensión inteligente del Plan de Dios.

Las personas emotivas que pertenecen a las iglesias de cualquier denominación o creencia, tienden a buscar la forma de evadir las dificultades y vicisitudes de la vida, viviendo siempre con la sensación de la Presencia guiadora de Dios, conjuntamente con la ciega obediencia a lo que genérica­mente denominan “la voluntad de Dios”. La práctica de la Presencia de Dios es en verdad un paso necesario y deseable, pero la gente debería comprender lo que ello significa y cambiar constantemente el sentido de la dualidad por el de la identificación. La voluntad de Dios podrá aparecer como la imposi­ción de las circunstancias y condiciones de la vida, de las cuales no hay escapatoria posible; el individuo que sufre esta imposición la acepta y no trata de aminorar, ni siquiera mejorar, y a veces tampoco evitar las circunstancias. Interpreta de tal manera su situación y destino, que determina, plácida y sumisamente, vivir dentro del círculo infranqueable y de las limitaciones que le han sido impuestas. Desarrolla inevitablemente ti o espíritu de sumisión y obediencia, soporta, convencido de que su situación expresa la voluntad de Dios. En los más sublimes estados de obediencia, las personas sensitivas hacen alarde de su sumisión, pero no se dan cuenta de que la voz que han escuchado es la propia. Creen que es la de Dios. La comprensión, el reconoci­miento de la Ley de Causa y Efecto (que actúa una vida tras otra) y la interpretación de que el problema es una lección que debe aprender, significará la liberación de la negatividad y la aceptación (llega e irreflexiva. La vida no pide obediencia ni aceptación, exige actividad. Pide que se separen los valores buenos y elevados de los indeseables; que se cultive ese espíritu de lucha que traerá organización y comprensión y permitirá entrar oportuna­mente en una etapa donde desempeñará una actividad espiritual útil.

Las personas que participan en la actividad de esas escuelas de pensamien­to, con infinidad de nombres tales como: la Escuela de la Ciencia Mental (Mental Science), grupos del Nuevo Pensamiento (New Thought), Ciencia Cristiana (Christian Science) y muchos grupos similares, propenden a caer en un estado de negatividad basado en la autosugestión. La constante repe­tición del hecho (aún incomprendido) de la realidad de la divinidad, evocará oportunamente la respuesta del aspecto forma de vida, lo cual ‑aunque no sea una guía verbal‑ constituye sin embargo el reconocimiento de una especie de guía, que impide el libre albedrío, y es una reacción en amplia escala de lo mencionado anteriormente. Así como en el primer caso tenemos la ciega aceptación de un destino indeseable, porque creen que tal es la voluntad de Dios y dicha Voluntad debe ser buena y correcta, en el otro caso existe el propósito de conmover al hombre subjetivo para que acepte una condición totalmente opuesta. Se le enseña que no existen malas condiciones, excepto las que 61 mismo puede crear; que no existe dolor ni nada que pueda considerarse indeseable; se le incita a reconocer que él es divino y el heredero de las edades, y que las malas condiciones, las limitadas circunstancias y los acontecimientos adversos, son producto de su propia imaginación creadora, y se le explica que en realidad no existen.

En ambas escuelas de pensamiento se enseña y recalca la verdad sobre el destino, a medida que se cumple bajo la ley de Causa y Efecto, y sobre la divinidad innata en el hombre, pero en ambos casos el hombre es un sujeto negativo y víctima de un destino cruel, o de su propia divinidad. Premedita­damente empleo esta fraseología porque ansío que los lectores comprendan que el destino nunca ha tenido por finalidad convertir al hombre en víctima inerme de las circunstancias ni en instrumento autohipnotizado de una aseverada y no desarrollada divinidad. El hombre está destinado a ser árbitro inteligente de su propio destino y consciente exponente de su innata divini­dad, el Dios interno.

Nuevamente repito, las escuelas esotéricas, teosóficas y rosacruces, tienen también (especialmente en sus aulas internas) sus propios métodos ilusorios para servir de guías. Son distintos de los dos anteriores, pero los resultados en gran parte similares, reducen al estudiante a la condición de ser guiadas, a menudo dirigidos por voces ilusorias. Con frecuencia los dirigentes de dichas organizaciones pretenden estar en comunicación directa con un Maes­tro, o con toda la Jerarquía de Maestros, de Quienes reciben órdenes. Estos dirigentes a su vez imparten dichas órdenes a los miembros menores de la organización y esperan una rápida e indiscutida obediencia. En el sistema de entrenamiento que se imparte con la denominación de desarrollo esotérico, se ofrece como aliciente para el trabajo y la práctica de la meditación, una relación similar con el Maestro o la Jerarquía, haciéndole creer al aspirante que algún día escuchará la voz de su Maestro, que lo guiará, le dirá lo que debe hacer y le explicará la participación que tendrá en los diversos trabajos. Gran parte de las dificultades sicológicas que prevalecen en los grupos esotéricos puede atribuirse a esa actitud y a esa esperanza ilusoria que se le ofrece al neófito. En vista de esto no puedo dejar de repetir enfáticamente que:

1. El objetivo de la enseñanza impartida en las verdaderas escuelas esotéricas consiste en poner al hombre en contacto consciente con su alma y no con el Maestro.

2. El Maestro y la Jerarquía de Maestros trabajan únicamente en el plano del alma,. como alma y con almas.

3. La respuesta consciente a la impresión y al Plan jerárquicos depende de la reacción sensible que pueda desarrollarse en forma permanente entre el alma del hombre y su cerebro, por conducto de su mente.

4. Deben recordarse los puntos siguientes, que cuando:

  • a. El hombre llega conscientemente a darse cuenta de que es un alma, entonces puede establecer contacto con otras almas.
  • b. Es un discípulo consciente, está en contacto con otros discípulo y colabora inteligentemente con ellos.
  • c. Es un iniciado, otros iniciados son realidades en su vida y en su conciencia.
  • d. Es un Maestro, la libertad que le otorga el reino de los Cielos es suya, y trabaja conscientemente como miembro avanzado de la Jerarquía.

Pero - y esto es de primordial importancia ‑ todas estas diferenciaciones se refieren a las categorías del trabajo y no a las de las personas; a las expansiones del alma y no a graduados contactos con personalidades. De acuerdo al desarrollo del alma, logrado en el plano físico, así será la respuesta al mundo de las almas, del cual la Jerarquía oculta constituye el corazón y la mente.

La guía a la cual frecuentemente responden la mayoría de los miembros que pertenecen a las escuelas esotéricas, no es la guía de la Jerarquía sino la de Su reflejo astral, por lo tanto, responden a una ilusoria y desfigurada presentación, creada por el hombre, de una gran realidad espiritual. Ellos podrían, si quisieran, responder a esa realidad.

Místicos de toda índole, que tienen una predisposición natural hacia la vida negativa e introspectiva, oyen en la actualidad voces, reciben orientación obedecen a impulsos que ellos afirman provenir de Dios. En todas partes hay grupos que están abocados a la tarea de orientar a la gente hacia la vida espiritual, o de comprobar el Plan de Dios, o colaborar con él en una u otra forma. Algunos de estos grupos trabajan con inteligencia y a veces sus suposiciones y esfuerzos son correctos, pero la mayoría son incorrectos y de naturaleza mayormente astral.

Por lo tanto, resultará de real valor estudiar las fuentes de donde provienen la mayoría de las seudo "guías". Para mayor claridad y eficacia me propongo enumerarlas muy brevemente, sin hacer densos comentarios. Ello permitirá hacer comprender al investigador inteligente y ansioso, que el tema es mucho más vasto e importante de lo que supone, y puede llevarlo a hacer un análisis cuidadoso de los "tipos de guía" y a comprender cuáles son los posibles agentes rectores de que puede ser víctima el pobre e ignorante neófito:

1. La guía o instrucción proveniente de una persona en el plano físico hacia la cual se dirige la persona guiada, la mayoría de las veces inconscientemente en busca de ayuda.

2. La actitud introvertida del neófito o del místico, hace surgir a la superficie toda su subconsciente "vida de deseos". Sin embargo, las interpreta como una guía definitivamente externa, y se las explica a sí mismo en tal forma que se convierten para él en la Voz de Dios.

3. La recuperación de antiguas aspiraciones y tendencias espirituales que llegan de una vida o vidas anteriores...Cree que son totalmente nuevos y fenoménicos, y los considera como mandatos divinos provenientes de Dios.

4. La guía registrada puede ser simplemente, sensibilidad a las voces, mandatos y buenas intenciones de gente benévola que está en camino de reencarnar. El actual dilema espiritual de la raza es causa del rápido retorno a la vida del plano físico de muchas almas evoluciona­das. Mientras se ciernen sobre la zona limítrofe de la vida externa, esperando el mundo de renacer, los seres humanos en encarnación frecuentemente establecen inconsciente y subjetivamente contacto con ellas, especialmente durante la noche cuando la conciencia está fuera del cuerpo físico. Lo que dicen y enseñan (con frecuencia bueno, por lo general mediocre, y a veces bastante ignorante) es recordado en los momentos que despierta la conciencia, y el neófito lo interpreta como la voz de Dios que lo va guiando.

5. Las guías pueden ser también de naturaleza emocional o astral, resultado de los contactos logrados en el plano astral por el aspirante. Están coloreadas por el espejismo; un sin número de líderes, conduc­tores y organizaciones bien intencionados extraen su inspiración de estas fuentes. No contienen verdadera ni duradera guía divina.

6. La guía que se ha captado puede ser también el resultado de la sintoni­zación telepática del sujeto, con la mente o mentes de otras personas.

7. Los mundos mental y astral están llenos de formas mentales con las cuales es posible hacer contacto e interpretarlas como guías.

8. En consecuencia, la guía es de muchos tipos y puede provenir de personas encarnadas o no, y clasificarse desde lo excelente a lo pésimo. Estas incluyen la ayuda ofrecida por los verdaderos iniciados y adeptos, a través de sus activos discípulos y aspirantes, y esas actividades mentales y astrales que desarrollan las personas inteligen­tes comunes, incluso las egoístas y emocionalmente orientadas. Debe recordarse que el verdadero iniciado o discípulo, nunca trata de controlar a una persona ni le indicará, como si impartiera órdenes, la acción que debería emprender.

9. También dichas guías provienen de la propia y poderosa personalidad integrada del hombre, que a menudo no la reconoce por lo que es.

10. Como es sabido, la guía puede provenir de la propia alma del indivi­duo, cuando por la práctica de la meditación, la disciplina y el servicio, ha establecido contacto con ella y existe, por consiguiente, un canal directo de comunicación entre el alma y el cerebro, a través de la mente. Cuando dicha comunicación es clara y directa, constituye la verdadera guía divina proveniente de la divinidad interna. Sin embar­go, si la mente no se ha desarrollado, ni existe pureza de carácter y el hombre no está totalmente libre del control de la personalidad, la comunicación podrá ser distorsionada y mal interpretada. La mente debe aplicar debidamente la verdad o la guía impartida. Cuando se capta correcta y verdaderamente la divina voz interna, sólo entonces la guía es infalible y la voz del Dios, interno habla con claridad a Su instrumento, el hombre, en el plano físico.

11.Cuando está última forma de guía se haya establecido, estabilizado, fomentado, desarrollado y comprendido, será posible lograr otros tipos de guías espirituales. (15 - 367/76)

(2). Un neófito en el ashrama está bajo la guía de un discípulo más avanzado, y que «el Maestro recibe regularmente informes (basados en ciertos gráficos) del discípulo avanzado referente al neófito a su cargo. (6 - 22).

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HILOZOÍSMO

Esta teoría no reconoce la existencia en el universo de la materia Ramada inorgánica, y recalca el hecho de que todas las formas están construidas de vidas infinitesimales, que en su totalidad ‑grandes o pequeñas‑ constituyen una Vida, conglomerado de vidas que a su vez son parte integrante de una Vida mayor. Tenemos así la gran escala de vidas que se manifiestan en máxima expresión y van desde esa diminuta vida llamada átomo (de la cual la ciencia se ocupa), hasta esa vasta vida atómica que llamamos un sistema solar. (14 - 131)

Resulta casi imposible definir la significación de la palabra vida, porque ningún ser humano comprende ni podrá comprender la naturaleza de la vida hasta haber alcanzado la tercera iniciación. Repito esto enfáticamente a fin de incularles la inutilidad de hacer conjeturas sobre este tema. (14 - 131/2)

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HOMBRE: LA CONSTITUCIÓN DEL

La constitución del hombre... es fundamentalmente triple:

I. La Mónada o Espíritu Puro, el Padre en los Cielos.

Este aspecto refleja los tres aspectos de la Deidad:

1. Voluntad o Poder ................................ El Padre,
2. Amor‑Sabiduría ................................... El Hijo,
3. Inteligencia Activa ............................... El Espíritu Santo,

y sólo se hace contacto con ella en las iniciaciones finales, cuando el hombre se acerca al fin de la jornada y es perfecto. La mónada también se refleja en:

II. E/ ego, Yo superior o Individualidad

Potencialmente, este aspecto es:

1. Voluntad espiritual ............................. .Atma.
2. Intuición ............................................. Budi. Amor‑Sabiduría, el principio erístico.
3. Mente Superior o Abtracta ....................Manas Superior.

El ego empieza a hacer sentir su poder en el hombre evolucionado y en forma acrecentada en el sendero de probación, hasta que en la tercera iniciación llega a perfeccionarse el control del yo superior sobre el yo inferior y el aspecto más elevado comienza a hacer sentir su energía.

El ego se refleja en:

III. La Personalidad o yo inferior, el hombre en el plano físico.

Este aspecto es también triple:

1. Cuerpo mental ..................................... manas inferior.
2. Cuerpo emocional ................................ cuerpo astral.
3. Cuerpo físico ....................................... los cuerpos físico denso y etérico.

La finalidad de la evolución es, por lo tanto, llevar al hombre a la compren­sión del aspecto egoico y poner la naturaleza inferior bajo su control.(1 - 15), (2 - 13)

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