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080-085

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HOMBRE: LA NATURALEZA DEL

(1). Cuando la mente pública capte, aunque ligeramente, los siguientes hechos brevemente enunciados, la tendencia de la educación popular, la finalidad de la ciencia política y la meta del esfuerzo económico y social tomarán una nueva y mejor dirección. Estos hechos pueden ser resumidos en los siguientes postulados:

1. El hombre es divino en esencia. Siempre ha sido enunciado esto en el trascurso de las épocas, pero hasta ahora sigue siendo una bella teoría o creencia y no constituye un hecho científico comprobado ni acepta­do universalmente.

2. El hombre es un fragmento de la Mente Universal o alma mundial y, como fragmento, participa de los instintos y de la cualidad de esa alma, tal como se manifiesta por medio de la familia humana. Conducirá a educar al público respecto a la naturaleza del hombre y al desarrollo de los poderes latentes en él, poderes que lo liberarán de sus limitaciones actuales y producirá en la familia humana un repudio colectivo hacia las condiciones actuales. Cuando todos los hombres se conozcan a sí mismos, y conozcan a los demás como entes autoconscientes divinos que funcionan principal­mente en el cuerpo causa] utilizando los tres vehículos inferiores, sólo como medio para hacer contacto con los tres planos inferiores, tendre­mos gobierno, política, economía y orden social erigidos sobre bases sólidas, saludables y divinas.

3. La naturaleza inferior y los tres vehículos del hombre son un conglo­merado de vidas menores, y la naturaleza grupal, el tipo de actividad y la respuesta colectiva de dichas vidas dependen de él, las cuales - por medio de la energía o actividad del Señor solar - serán desa­rrolladas y elevadas posteriormente a la categoría humana.

Cuando estos tres hechos sean bien comprendidos, sólo entonces tendremos un conocimiento correcto y exacto de la naturaleza del hombre. (3 - 645/6)

(2). Siempre se ha sabido que existe ese hombre interno, e invariablemente se ha proclamado el "reino interno", hasta que vino H. P. B. y enunció las mismas antiguas verdades desde un nuevo ángulo, dando un giro esotérico al pensamiento místico. Ahora el hombre tiene la oportunidad de comprender las leyes de su propio ser y, por ese conocimiento, quienes están al borde de la captación intuitiva del conocimiento y aquellos de tendencia científica dispuestos a aceptar estas verdades como hipótesis activa para ser aplicada como base experimental, hasta comprobar su inexactitud, tendrán la oportu­nidad de resolver los problemas mundiales desde el aspecto interno. De esta manera se manifestará el principio crístico sobre la tierra y se demostrará que la naturaleza crística es una realidad en la naturaleza misma. (3 - 649/50)

(3). El Espíritu emplea al Alma o Ego como vehículo de iluminación, y el Ego emplea al Cuaternario inferior como medio de expresión. (3 - 652)

Ver también: "Hombre: La Constitución del".

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HOMBRE: EVOLUCIÓN ESPIRITUAL DEL

(1). Al principio lo rige la fuerza proveniente del plano de la sustancia y hace que se identifique con la sustancia más grosera, se considera un hombre, un miembro del cuarto Reino, y se convenza de que es el no‑yo. Más adelante, cuando la fuerza del Ego afluye, prosigue su evolución síquica (uso aquí la palabra "síquico" en su significado superior) y empieza a considerarse como el Ego, el Pensador, el Uno que emplea la forma. Finalmente, responde a la energía de la Mónada y se da cuenta de que no es hombre ni ángel, sino una esencia divina o Espíritu.

El hombre es visto entonces como realmente es, ‑ una red de fuego con flamígeros puntos focales, trasmitiendo y haciendo circular energía ígnea. (3 - 905/6)

(2). Los poco evolucionados no pueden comprender perfectamente a los muy evolucionados, y en menor grado el alma avanzada no comprende al iniciado. Lo mayor puede comprender lo menor, pero no lo contrario. (4 - 93)

(3). Llega una etapa en que el hombre está, en verdad y realmente, "cimen­tado en la roca", y aunque pueda experimentar las alternativas de la luz y la sombra, aunque las olas de las aguas purificadoras pasen sobre él y amenacen arrastrarlo, y aunque esté sordo, mudo y ciego, nada puede vencer el propó­sito del alma. (4 - 119/7)

(4). El discípulo nunca puede permanecer estático ni descansar; constante­mente se ajusta a nuevas condiciones; continuamente aprende a actuar en ellas, y luego encuentra que desaparecen para dar lugar a nuevas. Esto continúa hasta establecer la conciencia en el Yo, en el Uno. Entonces el iniciado se conoce a sí mismo como la Unidad observadora, y vigila el fenómeno fantasmagórico de la vida en la forma. Esta es la etapa dual del aspirante y del discípulo, hasta el momento de entrenarse para la tercera iniciación. Comienza con el conocimiento de que es una entidad espiritual confinada en una forma. Su conciencia, durante un largo período, es predo­minantemente la de la forma. Gradualmente va cambiando, tan paulatina­mente que el aspirante aprende la lección de resistencia (hasta el punto de soportar el no‑yo), y llega una vida equilibrada en que ninguno de los dos predomina. Esto produce en el hombre un estado de aparente negatividad e inercia, que puede perdurar durante una vida o dos, donde parece que poco realiza en un sentido u otro, pero para el trabajador es una indicación valiosa en su trato con las personas. Luego cambia el punto de equilibrio y, desde el ángulo de su influencia, el alma parece dominar, y todo el aspecto de la conciencia comienza a trasladarse al más elevado de los dos aspectos. Sin embargo, persiste aun la dualidad, porque el hombre se identifica unas veces con el alma y otras con su naturaleza forma; en esta etapa se encuentra ahora la mayoría de los discípulos más sinceros. No obstante es "absorbido" poco a poco en el alma, y entra así en relación con todos los aspectos del alma en todas las formas, hasta que un día se da cuenta que sólo existe el alma, entonces sobreviene el estado superior de unidad. (4 - 273/4)

(5). Simplificaremos las cosas, si es posible, con tres exposiciones claras, resumiendo el trabajo que realiza el discípulo mientras lucha con las energías del mundo mental y las domina:

1. El trabajo en el plano mental produce la comprensión de la dualidad. El discípulo trata de combinar y mezclar conscientemente al alma y su vehículo. Procura fusionarlos en una unidad. Aspira a comprender que, aquí y ahora, son UNO. La unificación del yo y del no‑yo es su objetivo. Da el primer paso en este sentido cuando deja de identifi­carse con la forma, y reconoce (durante este período de transición) que es una dualidad.

2. Cuando la mente es empleada correctamente, llega entonces a regis­trar dos tipos de energía, o dos aspectos de la manifestación de la Vida una. Registra e interpreta el mundo de fenómenos; registra e inter­preta el mundo de las almas; es sensible a los tres mundos de la evolución humana, y se hace sensible también al reino del alma. Es el gran principio mediador en ese intervalo de reconocimiento dual.

3. Más tarde, se fusionan y unifican en tal forma el alma y su instrumento, que desaparece la dualidad, y el alma reconoce ser todo lo que es, lo que ha sido y lo que será. (4 - 281)

(6). No se desanimen, porque en realidad no hay una verdadera derrota del espíritu humano ni existe una extinción final de lo divino en el hombre, porque la divinidad siempre surge triunfante del abismo más profundo del infierno.

Ningún poder en la Tierra puede evitar el avance del hombre hacia su meta destinada y ninguna combinación de poderes podrá detenerlo. Hoy esa combinación está activa, combinación del antiguo mal y del agresivo egoísmo moderno, trasmitido por medio de un grupo de hombres inescrupulosos y ambiciosos de todos los países. Pero finalmente no triunfarán. Podrán dete­ner y obstaculizar el surgimiento de la libertad. (9 - 80)

(7). El hombre ha llegado así a un punto donde el éxito, la popularidad y los diversos dones son suyos, sin embargo, no extrae de ellos ninguna satisfacción, persistiendo siempre el anhelo interno, hasta que el dolor es tan agudo, que el deseo de exteriorizarse y elevarse, para llegar a alguien o a algo que está más allá, vence todos los obstáculos. El hombre comienza a dirigirse interna­mente y a buscar la fuente de su origen. Entonces empieza a meditar, a reflexionar e intensificar la vibración, hasta que, en el trascurso del tiempo, recoge los frutos de la meditación. (2 - 21)

(8). En todo trabajo realmente ocultista, los efectos esperados llegan siem­pre muy lentamente. En el caso de que un individuo, en una encarnación dada, progrese en forma espectacular, se debe a que está poniendo de manifiesto algo adquirido anteriormente (en pasadas encarnaciones) y se está preparan­do para un nuevo período de esfuerzo lento, cuidadoso y minucioso. En la vida presente recapitula los procesos superados en el pasado y pone los cimientos para un esfuerzo renovado.

Lo que la Personalidad ha tardado muchos miles de vidas en establecer, no será fácilmente alterado, cuando el Ego ‑actuando en la conciencia inferior‑ trate de efectuar un cambio. (2 - 70)

(9). La maravilla y la inmensidad del drama que se desarrolla en el universo es una prueba de su realidad, y la comprensión de parte del hombre, por pequeña que sea, es la garantía de su divinidad. Etapa tras etapa nos acerca­mos lentamente a la meta de la percepción consciente e inteligente. Paso a paso dominamos la materia y hacemos que el mecanismo de percepción y de contacto sea más adecuado. Poco a poco nosotros (y con esto quiero significar toda la familia humana) nos acercamos “al lugar del reconocimiento” y nos preparamos para escalar la montaña de la visión. Si los aspirantes pudieran comprender lo maravilloso de esa revelación y si captaran la magnificencia de la recompensa de sus esfuerzos, habría menos fracasos, más valor, una realización mayor y firme y, en consecuencia, un mundo que se iluminaría más rápidamente.

La visión no puede poseerse, siempre va adelante, pero si se dedica la vida entera a perseguir la visión, no debe pasarse por alto el servicio al prójimo, porque entonces la visión de nada le servirá. (14 - 136/7)

(10). El trabajo se inicia con la Individualización y continúa a través de las dos etapas finales, la Iniciación y la Identificación. Estas tres etapas marcan el progreso de la conciencia del alma desde la identificación con la forma hasta la identificación con el Yo. Estas tres palabras ‑individualización, iniciación e identificación‑ abarcan todo el proceso de la carrera del hombre desde el momento en que entra en el reino humano hasta que sale de ese reino en la tercera iniciación y actúa libremente en el quinto, el reino de Dios (15 - 34)

(11). Sin embargo, es esencial que no albergue la idea de que el logro de la iniciación más elevada en este planeta señala el fin o la culminación de una grande y ultérrima etapa. Indica únicamente el comienzo de la significación. Este enunciado tiene un valor esotérico. Así como el logro del control físico libera al neófito del aprendizaje de lecciones más avanzadas que lo prepara­rán para iniciaciones mayores, análogamente la superación de las condiciones presentadas por los siete planos de nuestra vida planetaria libera al iniciado (como el Buda y el Cristo) para circunstancias condicionantes más elevadas e importantes. Están por comenzar el verdadero trabajo, como Miembros de la Hermandad Blanca, y el real propósito de la existencia de la Gran Logia Blanca alborea imperceptiblemente en Sus asombradas y deslumbradas con­ciencias. Resultaría de gran valor esforzarse por captar la continuidad de la revelación y el vasto futuro o panorama maravilloso que, etapa tras etapa, grado tras grado y plano tras plano, se despliega ante la conciencia iniciática.

Entraremos ahora a considerar la progresión de los reinos, de los cuales la humanidad avanzada no tiene la menor idea; tocaremos las metas y objetivos que enfrentan los Miembros avanzados de la Jerarquía; nos ocupa­remos de ideas y conceptos. para los cuales no tenemos una terminología adecuada, y que son de tal naturaleza que el mecanismo mental humano es incapaz de registrarlos. (18 - 174)

(12). Si observan sus actuales actitudes y acciones, descubrirán que están centradas principalmente (podría agregar, casi necesariamente) alrededor de ustedes, su propio reconocimiento, su propia captación de la verdad y su progreso en el sendero, pero ‑a medida que van logrando un estado iniciá­tico‑ declina el propio interés, hasta desaparecer y, como dice una antigua frase, "sólo Dios permanece"; lo único que permanece en la conciencia es ESE, el cual es belleza, bondad y verdad, no la forma sino la cualidad, aquello que está detrás de la forma, e indica cuál es el destino, el alma, el lugar y el estado. Reflexionen sobre estas palabras porque imparten dónde (a medida que trascurre la evolución) pondrán el énfasis más tarde. (18 - 244)

(13). Permanecer estático, haber obtenido todo lo que puede ser alcanzado y estar completamente detenido, sería la muerte y, hermanos míos, la muerte no existe, existe solamente progreso de gloria en‑ gloria, avance de un punto a otro en el Camino divino y una revelación tras otra, hacia esas etapas y revelaciones que quizás son parte de la Meta de Dios Mismo. Ustedes desconocen aún las metas del Camino Superior, pues no les es posible conocer o sentir las cualidades y objetivos divinos que pueden serles revela­dos al Maestro o al Cristo cuando huellan el camino que los conduce fuera del plano físico cósmico, y aunque pudieran conocerlos y sentirlos no com­prenderían su significado. "El ojo no ha visto ni el oído ha oído" las cosas que Dios revelará a quienes aman y recorren el camino hacia el centro más recóndito. Este antiguo escrito puede ser parafraseado así: Resulta imposible comprender el futuro maravilloso que el Logos planetario desplegará ante quienes han desarrollado el segundo aspecto divino, el Amor, y por lo tanto, son Miembros de la Jerarquía, centro donde está radicada la energía del Amor.

Es interesante comprender que el desarrollo de la naturaleza del amor abre la puerta que conduce al Camino de Evolución Superior y que ninguna otra cosa puede abrirla. Este camino lleva al Maestro fuera del plano físico cósmico hacia el plano astral cósmico, a un nivel de percepción cósmica, donde es generado ese impulso cósmico que llamamos Amor.

Debido a que este tratado no está escrito para instruir a los Miembros de la Jerarquía, sino sólo para los aspirantes, discípulos e iniciados de grado inferior a la tercera iniciación, se evidenciará que gran parte de lo dicho será una especie de "pantalla" o estará velado en símbolos: mucho de lo que podría decir (si existieran palabras adecuadas) no lo diré. Los que tienen ojos para ver y oídos para oír, leerán entre líneas e interpretarán correctamente mis símbolos, insinuaciones y referencias. Para algunos, lo que digo será tan sin sentido como lo es Tratado sobre Fuego Cósmico para el lector común, y como todo el tema de las iniciaciones para el ignorante y el hombre no desarrollado. Si embargo, gran parte de ello debiera ser de servicio práctico para el esforzado discípulo y, en estas páginas finales, quisiera encender su fervor, profundizar su comprensión, estimular su capacidad de amar e iluminar su mente. Esto es lo que trato de hacer. Por su parte, que aborde este tema con profunda humildad, con una actitud meditativa y reflexiva, y rehúse materia­lizar los conceptos presentados, cosa muy fácil de hacer. Que no haga descender la enseñanza al nivel de su conciencia física. En estas palabras he hecho una insinuación básica.

El amor y la luz son los grandes reveladores, y si el estudiante trata verdaderamente de comprender y aprovechar lo que trato de enseñar, aman­do a todos los hombres más profundamente y procurando que su luz brille en un lugar oscuro, "en esa luz verá la Luz". La luz menor interna revela la luz mayor; cuando la luz del alma está combinada con la luz del hombre inferior entonces esa luz fusionada y mezclada capacitará al aspirante para ver el Portal que se abre sobre el Camino de la Evolución Superior. (18 - 272/4)

(14). Cuando el hombre se convierte en aspirante y da los primeros pasos en el camino hacia la madurez espiritual, empieza a desempeñar un papel crucial que mantendrá hasta lograr la liberación espiritual y convertirse en un miembro de la Jerarquía, el quinto reino o espiritual, por medio del perfecto servicio en el cuarto reino o humano. (11 - 153)

(15). Pero mientras tanto, grandes e importantes sucesos están teniendo lugar dentro de la Jerarquía y en relación con Sus miembros. Los discípulos, en la periferia de cualquier ashrama, tienden a no tener en cuenta el entre­namiento y las actitudes de Aquellos que están más avanzados que ellos en un ashrama; con frecuencia pasan por alto el hecho de que Ella también ‑desde el Cristo hasta el más humilde iniciado‑ están en un proceso de constante y creciente disciplina jerárquica, entrenamiento e instrucción. Cuando los discípulos avanzados e iniciados alcanzan la meta que, durante mucho tiempo el aspirante común creyó inalcanzable, suponen que lograron la realización, pero, en realidad olvidan que sólo han pasado un jalón en el Infinito Camino de la Beatitud. Debido al impulso de la vida misma, el progreso continúa siempre; el conocimiento debe ser trasmutado en sabidu­ría; el amor debe ir acompañado de la voluntad divina; la planificación debe ceder su lugar al propósito divino; la luz debe ser reemplazada por la vida; desde la Jerarquía, el iniciado debe pasar a Shamballa y desde Shamballa seguirá uno de los siete senderos; el Sendero de la Evolución cede el lugar al Camino de la Evolución Superior; los reconocimientos planetarios se expan­den oportunamente en contactos solares; la conciencia crística se desarrolla oportunamente en algo tan omnincluyente que no tenemos aún palabra, ni la necesitamos; el reconocimiento del Padre y del ser monádico hacen desapa­recer los reconocimientos menores, y la conciencia del alma y la vida progre­siva en la forma ya no constituyen metas, pues quedan muy atrás.

A pesar de todo esto, es conveniente recordar que lo que se adquiere por experiencia, persiste siempre y nada se pierde; lo que la vida en la forma ha conferido, sigue estando en posesión de la entidad espiritual inmortal; lo que la conciencia del alma ha abarcado e incluído, sigue siendo el rico don del Ser, centrado ahora en la mónada; la experiencia jerárquica es fusionada en los propósitos de la Cámara del Concilio de Shamballa, pero la capacidad de trabajar de la Jerarquía continúa siempre, porque la constitución e institución jerárquica condiciona a toda la manifestación; la razón de ello nadie la conoce, como tampoco se conoce la Voluntad divina, (13 - 462/3)

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EL HOMBRE ESPIRITUAL

(1). Descubrimos que en todo fenómeno subjetivo reside esencialmente un incentivo espiritual. Este incentivo, causa espiritual latente, es objeto de atención del hombre espiritual.

Hombre espiritual es aquel que, habiendo sido a la vez hombre mundano y estudiante ocultista, ha llegado a la conclusión que detrás de todas esas causas con las cuales se ha ocupado hasta ahora, existe una CAUSA, esta unidad causal se convierte entonces en la meta de su investigación. Tal es el misterio que reside en todos los misterios; tal es el secreto velado por todo lo que hasta ahora se conoce y concibe: tal es el corazón de lo Desconocido que mantiene oculto el propósito y la. clave de todo lo que EXISTE, y que sólo es puesto en manos de esos excelsos Seres que ‑ habiéndose abierto camino a través de la múltiple trama de la vida ‑ Se reconocen, en realidad, como Atma o Espíritu mismo, y como verdaderas chispas de la gran Llama. (3 - 966/7)

(2). Más adelante, cuando la raza vea su problema con claridad, actuará con sabiduría y entrenará con cuidado a sus Observadores y Comunicadores. Serán personas en quienes se ha despertado la intuición por el mandato de un apremiante intelecto, cuyas mentes estarán tan subordinadas al bien del grupo y tan libres del sentido de separatividad, que no constituirán un obstáculo para hacer contacto en el mundo de la realidad y de la verdad interna. No serán necesariamente personas que podrían ser denominadas religiosas, en el sentido común de esa palabra, sino de buena voluntad, de elevada calidad mental, de mentes bien provistas y equipadas, libres de egoísmos y ambiciones personales, animadas por el amor a la humanidad y el deseo de ayudar a la raza. Una persona así, es una persona espiritual. (14 - 154)

(3). La razón de la corrupción política y el planeamiento ambicioso de la mayoría de los hombres más descollantes del mundo, puede hallarse en el hecho de que las personas espiritualmente orientadas no han asumido - co­mo deber y responsabilidad espiritual - la dirección de los pueblos. Han dejado el poder en malas manos y han permitido que dirijan los egoístas y los indeseables.

Espiritualidad es, esencialmente, el establecimiento de correctas relaciones humanas, la promoción de la buena voluntad y, finalmente, el establecimiento de la verdadera paz en la tierra, como resultado de estas dos expresiones de la divinidad. (7 - 177/8)

(4). No trabaje en forma tan ardua, vehemente e impetuosa, para lograr una vida espiritual. Es un estado del ser y no un estado de realización. (5 - 603)

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EL HOMBRE COMO CREADOR Y CONSTRUCTOR

(1). El hombre en los tres mundos, consciente o inconscientemente, recapi­tula el proceso lógico y se convierte en creador, trabajando en la sustancia por medio de su energía positiva. Quiere, piensa, habla, produciendo formas mentales. La sustancia atómica es atraída por el que habla. Las pequeñas vidas que componen esa sustancia están obligadas (por la energía del pensa­dor) a adoptar formas que en sí mismas son activas, vitales y poderosas. Lo que el hombre construye puede ser una creación benéfica o maléfica de acuerdo al deseo, móvil o propósito subyacentes.

Es inútil que el hombre estudie los grupos de los constructores menores, sus funciones y denominaciones si no comprende que está íntimamente relacionado con muchos de ellos, pues é1 mismo es uno de los grandes constructores y un creador dentro del esquema planetario. Los hombres deberían recordar que por medio del poder del pensamiento y la palabra hablada, producen efectos sobre otros seres humanos que actúan en los tres planos de la evolución humana, y también sobre el entero reino animal. Los pensamientos separatistas y maléficos del hombre son en gran parte respon­sables del salvajismo de los animales feroces y de la cualidad destructiva de algunos procesos en la naturaleza, incluso ciertos fenómenos tales como las plagas y el hambre. (3 - 705)

(2). En conexión con esos seres humanos que nada crean, pero que son impulsados a la actividad por la urgencia de las circunstancias ‑ constituyen­do el grueso de la raza humana‑, debe señalarse que forman parte de la actividad creadora de alguna entidad mayor y más avanzada. A medida que prosigue la evolución autoconsciente habrá cada vez más miembros de la familia humana que se convertirán en creadores y trabajadores inteligentes en lo que atañe a la sustancia dévica. Por lo tanto, en las etapas iniciales, al disociarse de la actitud pasiva, surgirá una rebelión contra la ley y el orden, una negativa de ser gobernado y una evidente capacidad de seguir un con­cepto individual a expensas del grupo, grande o pequeño. La evolución y la experiencia pondrán remedio a este defecto aparente y, a medida que la conciencia responde más activamente a las vibraciones superiores, el hombre se hará consciente del propósito y del plan de la Inteligencia que dirige al grupo. Despertará a la belleza de ese plan y empezará a subordinar sus propios intereses en bien de la mayoría y a colaborar inteligentemente. El poder creador, que antes había sido de naturaleza separatista, será ofrecido como sacrificio voluntario a la energía superior y sus pequeños planes e ideas se fusionarán con los más grandes. Sin embargo no será una unidad pasiva, llevada de un lado a otro por la energía de su grupo, sino que se convertirá en una fuerza positiva, activa y potente, autoinmolada por el reconocimiento inteligente de un plan superior. Comprenderá que existen fuerzas vivientes en la naturaleza y que a medida que la energía superior vibra a través de él, se despiertan sus propios poderes latentes. Ve y conoce a las fuerzas dévicas, y por lo tanto puede trabajar inteligentemente con ellas. Controlará y mani­pulará a unas, colaborará con otras y obedecerá aún a otras.

Verdadero mago es quien comprende los hechos relativos a la sustancia dévica, al poder del sonido, a la ley de la vibración y a la capacidad de producir formas de acuerdo a la ley. Aquí reside una de las diferencias existentes entre el mago de la Buena Ley y el del Sendero de la Izquierda. Un mago blanco puede controlar y manipular la sustancia dévica, y lo hace colaborando inteligentemente con los constructores mayores. Dada la pureza, la santidad de su vida y el grado elevado de su propia vibración, puede entrar en contacto con cualquier tipo de deva. El mago de las sombras controla y manipula la sustancia dévica, en los planos astral y físico y en los niveles inferiores del plano mental, por la fuerza de sus vibraciones y conocimiento, pero no colabora con los constructores dirigentes. No puede entrar en contacto con ellos porque, debido al egoísmo, su naturaleza es impura, siendo su vibración demasiado baja; por lo tanto, su poder es limitado y destructivo, sin embargo inmenso dentro de ciertas restricciones. (3 - 734/5)

(3). El hombre que está aprendiendo a construir conscientemente... ante todo ha de retener la idea el tiempo suficiente como para ser registrada fielmente en el cerebro físico. Con frecuencia el Ego "hará llegar" hasta el cerebro algún concepto, una parte del plan, y tendrá que repetir el proceso continuamente durante un largo período antes que la respuesta física sea de tal naturaleza que el Ángel solar pueda estar seguro de que ha sido inteligen­temente captada y plasmada. Es innecesario decir que todo el proceso se facilita enormemente si la "sombra" o el hombre practica la meditación regularmente, si todos los días y a cada hora cultiva el hábito de recapitular, como lo hace el Yo superior, y antes de dormirse se esfuerza por retener la idea de que al despertar ha de "recordar", lo más posible, cualquier impresión egoica recibida. Cuando se establece la reacción entre los dos factores, el Ego y el cerebro físico receptivo ` la interacción es recíproca y ambos se sintonizan mutuamente, entonces se entra en la segunda etapa, la concepción de la idea. (3 - 765)

(4). Durante el tiempo en que la atención del creador de cualquier forma mental, grande o pequeña, se dirige hacia ella, ese vínculo magnético persiste y la forma mental ha servido su propósito: todo creador, consciente o inconscien­temente, aboca su atención a otra cosa, y su forma mental se desintegra. (3 - 768)

(5). Gran parte de las personas son ineficaces porque sus intereses no están centralizados, son muy ambiguos y nada monopoliza su atención. Disipan su energía, tratan de satisfacer cualquier deseo pasajero y se ocupan superficial­mente de todo lo que se interpone en su camino. Por lo tanto, ninguno de sus pensamientos adquiere una forma apropiada ni son debidamente energeti­zados. En consecuencia, están rodeados por una densa nube de formas mentales, semiformadas y en desintegración, y por nubes de materia energe­tizada parcialmente y en proceso de disolverse. Esto produce en sentido oculto una condición semejante a la corrupción de la forma física, siendo igualmente desagradable y malsana. Explica gran parte de la condición enfermiza de la familia humana en la actualidad. (3 - 769)

(6). Otra de las razones por las cuales son ineficaces las creaciones mentales, consiste en que las corrientes que emanan de la mayoría de la gente son de un orden tan inferior que las formas mentales nunca llegan a actuar inde­pendientemente. (3 - 769)

Ver también: "Formas Mentales".

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HORÓSCOPO

(1). Un horóscopo frecuentemente es exacto en su pronóstico para quienes no han evolucionado ni están aún despiertos, siendo completamente erróneo y falso respecto al hombre altamente evolucionado. (4 - 215)

(2). Un individuo evolucionado puede contrarrestar la influencia de los planetas y dominar así la vida de su personalidad, de tal manera, que la predicción y la certeza en lo que respecta a la actividad y las circunstancias, ya no son posibles. El alma domina y los planetas cesan de condicionar la vida. (16 - 35)

(3). A medida que el hombre evoluciona, se perfecciona también constan­temente el mecanismo de respuesta, o los vehículos de la conciencia. Por lo tanto, sus reacciones a las influencias planetarias y a la energía de las distintas constelaciones cambian con igual persistencia, y esto debe tenerse en cuenta. En consecuencia, es esencial que el astrólogo moderno empiece a estudiar el punto de evolución del sujeto, previamente a la confección del horóscopo, asegurándose el lugar que ocupa en el sendero de evolución. (16 - 65)

Ver también: "Astrología"

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HUMANIDAD

(1). El mundo es uno, y sus sufrimientos son uno; la humanidad en verdad es una unidad, pero muchos lo ignoran todavía y la tendencia de la actual enseñanza está dirigida a despertar a la humanidad a fin de percibirlo, mientras hay tiempo para evitar condiciones aún más serias. También los pecados de la humanidad son uno. Su meta es una, y como una gran familia humana debemos ir hacia el futuro. Quiero hacer hincapié sobre este pensamiento: emergeremos en el futuro como una sola humanidad, depu­rada, disciplinada, pero iluminada y fusionada. Quienes no capten este hecho importante, ya se denominen beligerantes o neutrales, sufrirán profundamente como resultado de su falta de participación en el destino de la totalidad.

La Jerarquía no es neutral. Está con el correcto elemento de cada nación y contra todas las actitudes separatistas, aislacionistas y materialistas. Tales actitudes impiden la captación de los verdaderos valores espirituales y obs­taculizan el desarrollo humano. La identificación con todas las condiciones mundiales y la participación en ellas ‑voluntariamente, y no por la fuerza‑ es el camino de salida para todos los pueblos. Reflexionen sobre esto. (9 - 59/61)

(2). El trabajo largamente preordenado para la humanidad...consiste en ser el agente distribuidor de la energía espiritual para los tres reinos subhumanos. Esta es la principal tarea de servicio que debe emprender el cuarto reino por medio de sus almas encarnadas. La radiación proveniente del cuarto reino será algún día tan poderosa y sus efectos tendrán tan largo alcance, que compenetrarán las mismas profundidades del mundo fenoménico creado, llegando incluso hasta el reino mineral. (9 - 95/3)

(3). El objetivo del nuevo orden social, la nueva política y la nueva religión consiste en alcanzar el desenvolvimiento de la conciencia humana a fin de instituir y presentar a los hombres valores más elevados y terminar con el reinado del materialismo. Después de todo, es la meta que se han fijado los verdaderos conocedores y los hombres espiritualmente orientados durante épocas, para establecer el Reino de Dios, el control por el alma, cuya naturaleza es amor, y llevar a cabo el trabajo que inició el Cristo, una era de paz en la tierra y de buena voluntad entre los hombres. Esto lo demuestra claramente el difundido énfasis puesto sobre la paz mundial, proclamado por los grandes líderes políticos, y que las iglesias de todas partes, tratan de obtener.

Los pueblos del mundo se pueden clasificar en cuatro grupos, según el punto de vista de Quienes tratan de guiar a la humanidad hacia la Nueva Era­. Ciertamente ésta es una amplia generalización, habiendo muchos grupos de enlace entre las cuatro principales agrupaciones.

Primero, las masas ignorantes: éstas, debido a la pobreza, la desocupación, el analfabetismo, el hambre, la desesperación y la falta de esparcimiento y de medio para adquirir cultura, están enardecidas. Tienen suficiente desarrollo para responder a las sugerencias y al control mental de las personas un poco más evolucionadas que ellas. Son fácilmente regimentadas, influenciadas, estandarizadas e impulsadas a una actividad colectiva por los líderes de cualquier escuela de pensamiento, que sean suficientemente inteligentes y emotivos, para despertar los deseos materiales, el amor a la patrio y el odio hacia quienes poseen más que ellos. Estas personas pueden ser controladas por el temor y, por lo tanto, impulsadas a actuar por la demanda emotiva.

Como no conocen nada mejor y padecen tantos sufrimientos son, fácilmen­te arrastradas por los fuegos del odio y del fanatismo, y constituyen una de las más grandes e inocentes amenazas de esta época. Son juguetes en manos de los que están bien informados, y se hallan indefensas contra quienes tratan de utilizarlas para cualquier propósito. Pueden ser conmovidas, con más facilidad por las exhortaciones emocionales y las promesas, porque las ideas casi no llegan a impresionar sus conciencias, debido a que no están desarrolladas suficientemente para pensar por sí mismas. La mayor parte de ellas son almas jóvenes, aunque naturalmente hay excepciones. No es el idealismo de los líderes o de los demagogos lo que las impresiona y las impulsa a la acción (generalmente de naturaleza violenta), sino el deseo de tomar represalias, el ansia de poseer bienes materiales y la determinación de ser, como vulgarmen­te se dice, "el jefe". Encarnan la sicología, el régimen y la violencia de la plebe. Están indefensos, son explotados y ‑porque son seres humanos irreflexivos e irrazonables‑ presentan un problema verdaderamente serio como bien sabemos y lo comprenden todos los gobiernos. La violencia ciega e irreflexiva hasta ahora ha sido enfrentada por la fuerza armada. Esto es lo que sucede hoy. Las masas luchan y mueren azuzadas por fogosas arengas, y pocas veces saben de qué se trata. Sus condiciones de vida deben ser mejoradas, pero no por la explotación ni por el derramamiento de sangre.

Segundo, la llamada clase media y sus dos categorías, superior e inferior: constituye el grueso de cada nación, la burguesía inteligente, diligente, inqui­sidora, de mente estrecha y esencialmente religiosa, aunque repudia frecuen­temente los requisitos de la religión. Es arrastrada por el conflicto económico, y constituye sin excepción el elemento más poderoso de cualquier nación, por su capacidad para leer, discutir, pensar, invertir dinero y apoyar a cualquier bando. Representan la mayor parte de los partidarios del mundo, los que luchan por una causa y forman grandes grupos, sea a favor o en contra de uno u otro partido. Les agrada reconocer y elegir a un líder, y están dispuestos a morir por la causa y a hacer incesantemente mayores sacrificios por sus ideales, basados en las ideas presentadas por sus líderes elegidos.

No establezco diferencias ni ubico a la llamada aristocracia de un grupo, porque eso constituye una diferencia de clase, basada en gran parte en el patrimonio y en el capital; los modernos reajustes nacionales la van fusionan­do rápidamente en la gran clase media. Tratamos aquí cuestiones fundamen­tales, con agrupaciones cimentadas en actitudes correctas y no con divisiones que emergen cuando entran en consideración los recursos materiales. La mentalidad burguesa compenetra hoy, constante y paulatinamente, las masas, el proletariado y también ese círculo que hasta ahora ha sido llamada clase aristocrática. Existe como estado de conciencia en la aristocracia de cual­quier nación y la está absorbiendo el actual proceso nivelador. Debido a que en todas partes se lleva a cabo esta nivelación, puede surgir ahora la aristo­cracia espiritual, basada en la comprensión de su origen y meta divinos, que no conoce distinción de clases, barreras religiosas ni diferencias separatistas. Por lo tanto, tratamos las divisiones humanas y no las diferencias de clases.

El segundo grupo constituye el campo más fructífero de donde se extraen los nuevos líderes y organizadores. Forman un grupo intermedio entre los pensadores del mundo, los intelectuales y las masas humanas. En último análisis, son el factor que determina los asuntos mundiales. Las masas sufren por las condiciones mundiales y por la situación que crea las actividades de este segundo grupo, al responder, de un modo u otro, a las nuevas influencias, a los nuevos ideales y a los nuevos factores que controlan el mundo moderno. Este inmenso grupo, a su vez sufre en manos de quienes tratan de imponer los nuevos ritmos a los pueblos; ‑los grupos políticos, los idealistas y fanáti­cos religiosos, y los protagonistas del nuevo orden social y de los regímenes económicos (según lo interpretan, correcta o erróneamente, sus líderes).

Debido a su inteligencia, a las mayores posibilidades que tienen de adqui­rir cultura, a su habilidad para leer, al impacto de los nuevos métodos de propaganda, la prensa y la radio, constituyen el grupo más poderoso del mundo en cada nación, y a ellos se dirigen los líderes, demandando su apoyo y lealtad partidista, trayendo el triunfo de cualquier líder. Son los únicos que contribuyen con la mayoría de los votos en los asuntos nacionales. Se hallan dominados por la incertidumbre, la duda y el temor, profundamente arraiga­dos, y el deseo de que se haga justicia y se establezca el nuevo orden de cosas. Sobre todo, desean la paz, estables condiciones económicas y un mundo ordenado. Están dispuestos a luchar por ello, combatir en todos los partidos y grupos por los ideales políticos, nacionalistas, religiosos, económicos y sociales. Si prácticamente no luchan en sentido físico, lo hacen por medio de la palabra, discursos y libros.

Tercero, los pensadores del mundo: son los hombres y mujeres inteligentes y muy cultos, que captan las ideas y las formulan en ideales. Estas personas hablan, escriben artículos y libros y utilizan todos los métodos conocidos para llegar a educar al público en general, y así hostigan a la burguesía obligándola a entrar en actividad, agitando, por medio de ella, a las masas. La función y el papel que desempeñan es de suprema importancia. De sus filas egresan quienes influyen firmemente en el curso de los acontecimientos mundiales, una veces con fines buenos, otras con fines egoístas. Manejan la mente humana como un músico maneja su instrumento, estando en sus manos el poder de la prensa, la radio y la tribuna pública. Su responsabilidad es enorme. Algunos pocos, quizás más de lo que parece, trabajan desinteresa­damente inspirados por la nueva era. Se dedican a aliviar las condiciones humanas y a mejorar los asuntos mundiales, aplicando (correcta o errónea­mente) ciertas líneas que, para ellos, constituyen la esperanza del futuro y la elevación de la humanidad. Se hallan en todo gobierno, partido, sociedad y organización, Iglesia y grupo religioso. Constituyen hoy la entidad más influ­yente, porque a través de ellos se llega a la gran clase media, influyéndola y organizándola para fines políticos, religiosos y sociales. Sus ideas y expresio­nes se infiltran a través de la clase elevada y de la clase media, llegando finalmente a oídos de los individuos más avanzados de las masas no evolucio­nadas.

Cuarto, el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo: son los que comienzan a formar un nuevo orden social en el mundo. Políticamente no pertenecen a partido o gobierno alguno. Reconocen a todos los partidos, credo, organiza­ciones sociales y económicas y a todos los gobiernos. Se hallan en todas las naciones y organizaciones religiosas, y se ocupan de formular el nuevo orden social. Desde el ángulo estrictamente físico, no luchan por lo mejor que existe en el viejo orden, ni por mejorar las condiciones del mundo. Consideran que los antiguos métodos de lucha, partidismo y agresión, y las antiguas técnicas de luchas partidarias han fracasado totalmente, y que los medios empleados hasta ahora, en todas partes y por todos los partidos y grupos (luchas, violentos partidismos por el líder o una causa, ataques a los individuos cuyas ideas o modos de vida se consideran perniciosos para el género humano), están fuera de época y son considerados inútiles e inapropiados para obtener las deseadas condiciones de paz, plenitud económica y comprensión. Están ocupados en la tarea de inaugurar el nuevo orden mundial, formando en todo el mundo ‑en cada nación, ciudad o pueblo‑ una agrupación de personas que no pertenece a partido alguno ni apoya a un bando, pero postula una tribuna clara y definida y un programa tan práctico como el de cualquier partido. Se apoyan en la esencial divinidad del hombre; su programa se basa en la buena voluntad, característica básica de la humanidad. Por lo tanto, están organizando actualmente a las personas de buena voluntad de todo el mundo, explicándoles un programa definido y postulando una tribuna en la que tienen cabida todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Afirman y creen que su llamado inicial ha sido de tal naturaleza, que si se les proporciona la ayuda de las mentes entrenadas que pertenecen al tercer grupo descrito, y si se les facilita la necesaria ayuda financiera para realizar el trabajo educativo requerido y la propaganda para difundir la buena volun­tad, podrán cambiar de tal modo el mundo (únicamente por medio de las personas de buena voluntad) que ‑sin guerra, sin despertar el odio entre los hombres, sin atacar ni apoyar causa alguna‑ el nuevo orden podrá ser firmemente establecido sobre la tierra. (15 - 479/83)

(4). La conciencia de la humanidad va despertando en todas partes; las razas menos desarrolladas están en proceso de adquirir educación, lo cual implica necesariamente el descubrimiento de la mente; la buena voluntad es recono­cida como algo necesario para el desenvolvimiento del mundo, y los hombres descubren que "ningún hombre vive para sí mismo" ni tampoco una nación, y captan el hecho de que es cuestión de sentido común y sabiduría mejorar las condiciones de los hombres en todas partes. Esta es una nueva actitud y un acercamiento reciente y más pleno de esperanza. Los hombres van apren­diendo a conocerse y comprenderse; las naciones están llegando a establecer contactos más estrechos; los estadistas de todas las naciones luchan juntos y en unido cónclave, para solucionar el problema del mejoramiento de las condiciones humanas de vida; en todas partes se piensa, valora y lucha por la libertad y los verdaderos valores. ¿Qué es todo esto sino el esfuerzo del alma de la humanidad por eliminar la enfermedad, devolver la salud a las zonas afectadas y eliminar los puntos de fricción? ¿No es acaso lo que el hombre espiritual trata de lograr en su propio cuerpo cuando está enfermo, mientras el curador intenta ayudarlo? (17 - 446/7)

(5). La humanidad está enferma y espera su curación. La curación será efectuada por intermedio del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y de los hombres de buena voluntad, ayudados por la Jerarquía, de cuyo centro planetario se extraerán las energías curadoras... La enfermedad de la huma­nidad como raza, y como resultado de eones de vida errónea, de propósitos egoístas y de codicia, ha producido un sinnúmero de males físicos: millones de niños nacen hoy enfermos o conteniendo la simiente de la enfermedad. (17 - 484)

(6). La raza en su totalidad se halla ahora en la entrada del sendero del discipulado. Dirige su mirada hacia el futuro, ya sea hacia la visión del alma, un mejor modo de vivir, una situación económica desahogada o hacia mejores relaciones interraciales. Lamentablemente esta visión es a menudo distorsionada, materialista orientada o sólo parcialmente percibida, pero, en una forma y otra, las masas tienen hoy una apreciable comprensión de lo "nuevo y deseable", algo hasta ahora desconocido. En el pasado, los intelectuales o la élite, tenían el privilegio de poseer visión, pero hoy la tiene la masa humana. Por lo tanto, la humanidad está preparada para realizar un proceso general de alineamiento, y ésa es la razón espiritual subyacente detrás de la guerra mundial. La “afilada tijera del dolor debe separar lo real de lo irreal; el látigo del dolor debe despertar a la vida refinada, el alma dormida; el sufrimiento producido por la extirpación de las raíces de la vida en el terreno del deseo egoísta, debe ser soportado, y entonces el hombre quedará liberado”, Así reza El Antiguo Comentario en una de sus estrofas más místicas. (18 - 410/1)

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