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095-097

[95] Iniciación: Solicitantes de la,
[96] Primera Iniciación (Nacimiento),
[97] Segunda Iniciación (Bautismo)

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INICIACIÓN: SOLICITANTES DE LA

(1). Hay una gran diferencia entre los términos "aspirante al sendero” y “solicitante de la iniciación”. El que aspira al discipulado y se esfuerza por llegar a él no está comprometido, de ninguna manera, a adoptar la misma actitud y disciplina específica que el solicitante de la iniciación y puede emplear el tiempo que quiera en hollar el sendero de probación. Quien busca la iniciación está en distinta posición, y, presentada la solicitud, debe disci­plinar su vida bajo normas definidas y seguir un régimen estricto, optativo para el discípulo. (1 - 156)

(2). El discípulo debe adoptar la actitud mental de no importarle recibir o no la iniciación. No debe tener ningún móvil egoísta. Sólo las solicitudes que llegan al Maestro mediante la energía engendrada por móviles puros y altruistas son trasmitidas por El al ángel que lleva los registros de la Jerarquía; sólo recibirán respuesta a sus demandas los discípulos que ansían la iniciación porque confiere un mayor poder para ayudar y bendecir. Quienes están dispuestos a servir y se sienten abrumados por las necesidades del mundo...llaman y reciben respuesta.

Cuando la vida inferior del plano físico se ha fertilizado, lo emocional estabilizado y lo mental trasmutado, nada impedirá que se abra el portal para que entre el discípulo. (1 - 157/8)

(3). Muchas personas se consideran iniciados. Quienes están tratando de serlo, lo cual no significa que lo sean, sólo son personas de buenas intenciones cuya comprensión mental sobrepasa la capacidad de sus personalidades para practicar lo que han captado. Están en contacto con fuerzas que no pueden aún manejar ni controlar; han efectuado gran parte del trabajo necesario para lograr el contacto interno, pero no han dominado la naturaleza inferior, por eso son incapaces de expresar lo que han comprendido y percibido interna­mente. Son esos discípulos que hablan en forma demasiado anticipada y autocentrada, presentando al mundo un ideal para el cual realmente trabajan, pero todavía son incapaces de materializarlo debido a lo inadecuado de su equipo. (15 - 24)

(4). El mayor riesgo del iniciado común es la pereza y la lentitud. Reflexionen sobre esto. (18 - 137)

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[96]

PRIMERA INICIACIÓN ( Nacimiento)

(1). En la primera iniciación, el ego debe haber controlado en gran medida al cuerpo físico y vencido “los pecados de la carne”, según la fraseología cristiana. No deben prevalecer la gula, el alcoholismo, ni el libertinaje, ni satisfacerse las exigencias del elemental físico; por lo tanto el control debe ser total y la tentación vencida. Debe mantenerse una actitud general y una fuerte disposición de obediencia al ego. Entonces el canal entre lo superior y lo inferior se expande, y la carne obedece prácticamente en forma automá­tica. (1 - 76)

(2). Después de la primera iniciación se enseña principalmente al iniciado lo concerniente al Plano astral; debe estabilizar su vehículo emocional y aprender a actuar en el plano astral con la misma soltura y facilidad con que lo hace en el plano físico; debe entrar en contacto con los devas astrales; aprender a controlar a los elementales del astral; actuar con facilidad en los subplanos inferiores ' y acrecentar el valor y la calidad de su trabajo en el plano físico. En esta iniciación pasa del Aula del Aprendizaje al Aula de la Sabidu­ría. Entonces se le da especial importancia al desarrollo astral, aunque su equipo mental se desarrolla constantemente. Puede pasar un largo período de encarnaciones antes de perfeccionar el control del cuerpo astral y el iniciado estar preparado para el próximo paso. (1 - 77)

(3). La primera iniciación está al alcance de muchos; pero la necesaria centralización y la firme creencia en la realidad futura, juntamente con la voluntad de sacrificarlo todo antes que renunciar, son obstáculos para la mayoría. Este libro no habrá sido escrito en vano, si sólo sirviera a alguien como acicate para una renovada fe. (1 - 98)

(4). La primera iniciación representa simplemente el comienzo. Se ha erigido una estructura del recto vivir, recto pensar y correcta conducta; ha sido construida la forma que va a ocupar el Cristo y ahora debe ser vivificada y habitada. La vida crística penetra y la forma vive. (4 - 257)

(5). Para recibir la primera iniciación sólo es necesario evidenciar un mínimo de control egoico. Esta iniciación indica simplemente que el germen de la vida del alma ha vitalizado y ha puesto en existencia activa al cuerpo espiritual interno, la envoltura del hombre espiritual interno, lo que oportunamente permitirá al hombre en la tercera iniciación manifestase como "un hombre en Cristo en toda su plenitud”... puede trascurrir mucho tiempo entre la primera iniciación y la segunda, efectuándose innumerables cambios durante las numerosas etapas del discipulado. (15 - 25)

(6). El centro laríngeo está relacionado con la primera iniciación y desarrolla gran actividad cuando ha logrado esa etapa de experiencia, así como la han alcanzado la vasta mayoría de los hombres, actualmente aspirantes y discípu­los probacionistas del mundo. (No olviden que, técnicamente hablando, la primera iniciación mayor desde el ángulo jerárquico es la tercera. Los Maestros consideran la primera iniciación como que significa su admisión en el Sendero). (17 - 118/9)

(7). Muchos miles de personas en el mundo actual han recibido la primera iniciación, se encaminan hacia la vida espiritual y a prestar servicio a sus semejantes; sin embargo sus vidas, frecuentemente dejan mucho que desear y evidentemente el alma no ejerce constante control; todavía están librando una gran batalla para lograr la purificación en los tres niveles. Las vidas de estos iniciados no son del todo perfectas y su inexperiencia es muy grande, y en este ciclo particular se está iniciando una tentativa para alcanzar la fusión del alma. Cuando esto se logre, entonces recibirán la tercera iniciación (la primera, hablando jerárquicamente). (18 - 318/9)

(8). Un ejemplo de la lenta penetración en el cerebro físico, de la informa­ción que proviene del plano de la iniciación, puede observarse en que muy pocos aspirantes y discípulos registran el hecho de haber recibido la primera iniciación, el nacimiento del Cristo en la caverna del corazón. Se evidencia que ha sido recibida porque recorren deliberadamente el Camino, por su amor a Cristo - no importa con qué nombre lo denominen - y por su esfuerzo en servir y ayudar a sus semejantes; sin embargo, se sorprenden cuando se les dice que han dejado atrás la primera iniciación. (18 - 360/1)

(9). Se presume que todos los aspirantes y discípulos sensatos trabajan, sin desviarse, para el adelanto espiritual (con móvil puro) y están indesviable­mente orientados hacia el alma, han recibido la primera iniciación. (18 - 398)

(10). La energía y la radiación del Señor de séptimo rayo va siendo cada vez más poderosa en los tres mundos.

La entrada de un rayo produce siempre un intensificado período de actividad iniciática, como sucede ahora. El efecto principal, en lo que con­cierne a la humanidad, es posibilitar la presentación de millares de aspirantes y solicitantes para la primera iniciación; los hombres en vasta escala y en formación masiva pueden pasar actualmente por la experiencia de la Inicia­ción del Nacimiento. Millares de seres humanos pueden experimentar el nacimiento del Cristo dentro de sí mismos y comprender que la vida, la naturaleza y la conciencia crísticas les pertenecen.

La experiencia no necesita ser expresada en términos ocultos y, en la mayoría de los casos, no lo será; el iniciado individual que recibe esta iniciación, es consciente de grandes cambios en su actitud, hacia sí mismo, sus semejantes, las circunstancias y hacia sus interpretaciones de los sucesos de la vida. Estas son peculiarmente las reacciones que acompañan la primera iniciación; el iniciado registra entonces una nueva orientación hacia la vida y un nuevo mundo de pensamiento.

Cada iniciación indica una etapa en el crecimiento, y desarrollo de este nuevo factor en la conciencia y la expresión humanas, y ello continúa hasta la tercera iniciación, en que el "hombre maduro surge en Cristo". (18 - 467/8)

(11). Las vidas de un vasto grupo de iniciados de la primera iniciación comienzan a ser controladas por la conciencia crística, conciencia de la responsabilidad y del servicio. Hay miles de estos iniciados en la actualidad, y cuando llegue el año 2025 habrá millones. Toda esta reorientación y desenvolvimiento será el resultado de la actividad del séptimo rayo y el impacto de su radiación sobre la humanidad. (18 - 469)

(12). La primera iniciación marca el principio de una vida y un modo de vivir totalmente nuevos y señala el comienzo de una nueva forma de pensar y de percepción consciente. La vida de la personalidad en los tres mundos ha nutrido durante eones el germen de esta nueva vida y ha fomentado la diminuta chispa de luz dentro de la relativa oscuridad de la naturaleza inferior. Este proceso está llegando ahora a su fin, aunque en esta etapa no será interrumpido totalmente porque el "nuevo hombre" tiene que aprender a caminar, hablar y crear; sin embargo, la conciencia se enfoca ya en otra parte. Esto conduce a mucho dolor y sufrimiento, hasta tomar el iniciado la decisión definitiva, acordar una nueva dedicación al servicio y estar prepara­do para recibir la iniciación del Bautismo. (18 - 546)

(13). Todos los verdaderos aspirantes han recibido la primera iniciación. Este hecho se demuestra por el intenso esfuerzo para introducirse en la vida espiritual, seguir una orientación determinada hacia las cosas del espíritu y vivir por la luz de ese espíritu. (5 - 656/7)

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[97]

SEGUNDA INICIACIÓN ( Bautismo)

(1). Una vez pasada la segunda iniciación, el progreso es rápido; la tercera y cuarta iniciación seguirán probablemente en la misma vida o en la siguiente.

La segunda iniciación constituye la crisis del control del cuerpo astral. Así como en la primera iniciación se manifiesta el control del cuerpo físico denso, en la segunda se manifiesta análogamente el control del astral. El sacrificio y la muerte del deseo ha sido la finalidad del esfuerzo. El ego dominó al deseo, y sólo queda el anhelo de lo que es para beneficio del todo, de acuerdo a la voluntad del ego y del Maestro. El elemental astral es controlado, el cuerpo emocional se torna puro y límpido y va desapareciendo rápidamente la naturaleza inferior. Entonces el ego se aferra nuevamente a los dos vehículos inferiores y los somete a su voluntad. La aspiración y anhelo de servir, amar y progresar, llegan a ser tan intensos, que por lo general se observa un desarrollo muy rápido. Esto explica por qué, esta iniciación y la tercera, se suceden con frecuencia (aunque no invariablemente) en una misma vida. En este período de la historia del mundo se ha dado tal estímulo a la evolución, que las almas aspirantes - al sentir la angustiosa y perentoria necesidad de la humanidad - sacrifican todo a fin de satisfacer esa necesidad.

Además, no debe incurrirse en el error de creer que todo esto sigue invariable y consecutivamente los mismos pasos y etapas. Mucho se realiza al unísono y simultáneamente, porque el esfuerzo en ejercer control es lento y penoso, pero en el intervalo ente las tres primeras iniciaciones debe lograrse y mantenerse una etapa definida en la evolución de cada uno de los tres vehículos inferiores, antes de ser posible una mayor expansión, sin peligro, del canal. Muchos actúan en los tres cuerpos, a medida que huellan el sendero de probación. (1 - 77/8)

(2). La segunda iniciación marca la crisis del control del cuerpo astral. (4 - 257)

(3). El discípulo comienza a comprender lentamente que para recibir la segunda iniciación debe demostrar control emocional; comprende también que debe poseer algún conocimiento de esas energías espirituales que disi­parán el espejismo, más una comprensión de la técnica por la cual la iluminación proveniente de la mente ‑como agente trasmisor de la luz de la alma‑ puede disipar estos espejismos y, de esta manera, "purificar" la atmósfera, en un sentido técnico.

Podría acentuarse que ningún iniciado hasta ahora ha manifestado un control completo durante el período intermedio entre determinada iniciación y la siguiente; el período intermedio es considerado como "un ciclo de perfeccionamiento". Lo que queda atrás y está subordinado a la comprensión superior va siendo dominado lentamente por las energías que se han de liberar en la conciencia del iniciado, en esa iniciación para la cual se está preparando. Este período intermedio es siempre de gran dificultad.

El proceso iniciático entre la primera y la segunda iniciación es, para una gran mayoría, el peor momento de aflicción, dificultad, comprensión de los problemas y el esfuerzo constante por "absolverse a sí mismo" (como se dice esotéricamente), a lo cual el discípulo está sujeto en cualquier momento. La frase que dice: el objetivo del iniciado es "absolverse a sí mismo" es quizás la más atrayente e iluminadora de todas las definiciones posibles, de la tarea a emprender. La tormenta ocasionada por su naturaleza emocional, las oscuras nubes y nieblas en las cuales deambula constantemente, y que ha creado durante todos los cielos de vida, han de ser despejadas para que el iniciado pueda decir que el plano astral ya no existe para él, y todo lo que resta de ese antiguo y poderoso aspecto de su ser, es la aspiración, respuesta sensible a todas las formas de vida divina y una forma por la cual el aspecto inferior del amor divino, la buena voluntad, puede afluir sin impedimento. (18 - 473/4)

Debemos recordar aquí que las masas pueden recibir y recibirán la primera iniciación, pero que un grupo muy grande de aspirantes (mucho más de lo que se cree) pasará por la experiencia de la segunda iniciación, la del Bautismo purificador. (18 - 475)

(4). Los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo deberían estar a la expectativa de quienes dan señales de haber pasado por la experiencia del "nacimiento", y ayudarlos a obtener mayor madurez. Deberían suponer que todos los que aman realmente a sus semejantes, se interesan en la enseñanza esotérica y tratan de disciplinarse para alcanzar una mayor belleza de la vida, son iniciados y han pasado por la primera iniciación. Cuando descubren a quienes buscan la polarización mental y evidencian deseo y aspiración para pensar y saber, juntamente con las señales características de haber recibido la primera iniciación, pueden considerar con toda prob­abilidad, sin lugar a dudas, que tales personas han recibido la segunda iniciación o están a punto de hacerlo. Entonces sabrán con toda claridad cual será su deber. Mediante esta aguda observación, por parte de los servidores del mundo, se van ampliando las filas del nuevo grupo. La oportunidad y el estímulo son hoy tan grandes que todos los servidores deben estar alertas, desarrollando en sí mismos la capacidad de registrar la cualidad que debe ser buscada, ayudando y guiando en tal forma, que unirán en un grupo cooperador a esos discípulos e iniciados que deben preparar el camino para el Cristo. (18 - 546/7)

(5). La segunda iniciación ‑ tal como se lleva a cabo ahora ‑ es hasta cierto punto una de las más difíciles. Involucra la purificación, pero la purificación por el fuego, simbólicamente comprendido. La oculta "aplicación del fuego al agua" produce resultados muy serios y devastadores. El agua, bajo la acción del fuego, "es reducida a vapor, siendo el iniciado sumergido en las nieblas y las miasmas, los espejismos y las brumas". El iniciado debe salir de esta niebla y espejismos; y de las actuales brumas de los asuntos humanos saldrá también eventualmente la humanidad. (18 - 553)

(6). ¿Cuál es la meta básica del iniciado que ha recibido la segunda inicia­ción?...Por lo tanto, ¿qué tiene ante sí el iniciado que ha penetrado en el agua purificadora, o mejor dicho en el fuego? ¿A qué se ha consagrado?.

Al finalizar el proceso iniciático ciertas energías y aspectos divinos deben ser reconocidos por él, pues desempeñan ahora una parte de su pensamiento y propósitos, energías que hasta entonces (aunque presentes) estaban pasivas y no controlaban.

El iniciado tiene ante sí la tercera Iniciación de la Trasfiguración. Lo enfrenta una gran transición desde el enfoque aspiracional emocional a otro enfoque inteligente y pensante. Se ha desprendido, teóricamente por lo menos, del control del cuerpo y la naturaleza astrales; tiene todavía mucho por hacer; antiguos deseos, viejas reacciones astrales y emociones habituales, siguen siendo poderosas; pero ha desarrollado una nueva actitud hacia ellas y una nueva perspectiva hacia el cuerpo astral. El agua, el fuego, el vapor, el espejismo, la ilusión, la mala interpretación y la continua emotividad, siguen significando algo específico e indeseable para él. Ahora es negativo a su llamado y positivo para el exigente enfoque superior. Lo que él ahora ama y anhela, desea y planea, se hallan en otra dimensión superior. Por estar dispuesto a recibir la segunda iniciación, ha asestado el primer golpe a su egoísmo innato y ha demostrado su determinación de pensar en términos más amplios e incluyentes. El grupo comienza a significar para él, más que él mismo...En la segunda iniciación se le concede una visión de un enfoque superior y su lugar en el todo mayor empieza lentamente e revelarse. Una nueva creatividad y un nuevo enfoque son sus metas inmediatas, y la vida para él ya no puede volver a ser la misma. Las antiguas actitudes y deseos físicos pueden a veces asumir control; el egoísmo puede seguir desempeñando una parte importante en su expresión de la vida, pero ‑subyacente en ellos y subordinándolos‑ habrá un profundo descontento acerca de las cosas tal como son, y angustio­sos sufrimientos de fracaso. En este punto el discípulo aprende a utilizar el fracaso y a reconocer ciertas diferencias fundamentales entre lo natural y objetivo y lo sobrenatural y subjetivo. (18 - 554/5)

(7). Las tres notas clave para la segunda iniciación son: Dedicación. Espe­jismo. Devoción. La dedicación da por resultado el espejismo, que es disipado por la devoción. (18 - 558/9)

(8). El período más largo entre iniciaciones es de la primera a la segunda. Esta verdad debe ser enfrentada, debiendo además recordarse que de nin­guna manera es el período más arduo. El período más difícil para el aspirante sensitivo y sensible, se encuentra entre la segunda y la tercera iniciación.

Es un período de intenso sufrimiento, de castigo, por haber aplicado los factores de espejismo e ilusión, al verse envuelto pronunciadamente en situacio­nes que, durante largo tiempo, no se aclaran, y el asediado aspirante avanza firmemente adelante lo mejor que puede, influído por una correcta orientación y determinación espiritual. Generalmente debe hacerlo en la oscuridad, traba­jando bajo la acción de la mente lógica y comprensiva, pero rara vez bajo la influencia de la inspiración. No obstante, el buen trabajo continúa. Las emociones son controladas y, necesariamente, el factor mente asume una importancia acrecentadamente correcta. La luz ‑vacilante y hasta entonces incierta e impre­decible‑ afluye ocasionalmente desde el alma, vía la mente, aumentando con frecuencia las complicaciones, pero produciendo eventualmente el control ne­cesario que conducirá a la libertad y dará por resultado la libertad.

Reflexiónese sobre estas cosas. La libertad es la nota clave del individuo que enfrenta la segunda iniciación y su corolario - preparación para la tercera iniciación. Libertad es actualmente la nota clave del discípulo mun­dial, y la humanidad exige hoy libertad de vivir, libertad de pensar y libertad de saber y planificar. (18 - 560)

(9). Entre la primera iniciación y la segunda pueden trascurrir muchas vidas, intervalos muy extensos de silencio y casi imperceptible crecimiento. (5 - 101)

(10). La segunda iniciación es muy difícil de pasar. Para quienes pertenecen al primero o segundo rayo de aspecto, es probablemente la más difícil de todas. (6 - 452)

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