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140-143

[140] El Peregrino,
[141] La Personalidad,
[142] El Plan,
[143] Los Planetas

[140]

EL PEREGRINO

(1). Podemos dividir la vida del Peregrino en tres períodos principales:

1. El período en que está influida por el rayo de la personalidad.

2. El período en que está influida por el rayo del ego.

3. El período en que está regida por el rayo monádico.

El primer período es mucho más prolongado que los otros dos; y abarca la vasta progresión de los siglos durante los cuales se desarrolla el aspecto actividad del triple yo. Las vidas trascurren una tras otra, durante las cuales se forja lentamente el aspecto manas o mente, y el ser humano es controlado cada vez más por su intelecto, actuando por medio de su cerebro físico.

Los siglos pasan y el hombre va siendo cada vez más inteligente; el campo de acción de su vida es cada vez más apropiado para la entrada de este segundo aspecto.

El segundo período, en que domina el rayo egoico, no es comparativamente tan prolongado... ... caracteriza a esas vidas del hombre en que pone sus fuerzas del lado de la evolución, se somete a disciplina, entra en el Sendero de Probación y va ascendiendo hasta la tercera Iniciación.

El tercer período es el más corto... Señala el período de realización, de liberación, y aunque es el más corto visto desde abajo, es de relativa permanencia visto desde el plano de la Mónada. (3 - 163/7)

(2).«Sigue tu camino, oh Peregrino, con firme perseverancia. No existe candil ni lámpara terrenal alimentada con aceite. Acrecienta continuamente la irradiación hasta que el sendero termine en una llamarada de gloria, y el viajero de la noche se convierta en el hijo del sol y atraviese los portales de ese radiante orbe". (4 - 99)

(3). EL PEREGRINO ATENTO:

Atiende oh Peregrino, la entonación de la palabra por los Grandes Señores dévicos. Aquieta toda vibración terrena; apacigua las inquietas luchas de la mente inferior, y con oído atento escucha los sonidos que se elevan hasta el trono del Logos. Sólo los puros de corazón pueden oír, sólo los gentiles pueden responder.

Los tormentosos sonidos de las luchas terrenas, las agudas vibraciones de la esfera acuosa, la explosiva nota que marca el lugar del pensamiento, apagan el sonido y oscurecen el tono. Aquel que está silente, tranquilo y calmo internamente, que todo lo ve por medio de la luz divina, y no es guiado por la luz reflejada dentro de las triples esferas, es aquel que en breve oirá. Desde el éter circundante, una nota hará impacto en su oído, distinta de los tonos emitidos en el mundo terrestre.

Atiende oh Peregrino, porque cuando ese sonido hace impacto sobre el sentido interno, con una vibración colorida, debes sabe que se ha logrado un punto que señala una gran transición.

Observa oh Peregrino la llegada de esa hora. Con esfuerzo purificado asciende más cerca del Sonido. Debes saber que su ton se desliza a través de la brumosa alborada o cuando la suave luz del sol golpea suavemente al oído pronto el oído interno se convertirá en un sentimiento expandido y cederá su lugar a la visión y perfecta comprensión.

Has de saber que cuando la música de las esferas te llegue nota tras nota en el brumoso amanecer, en el soleado mediodía en la frescura de la tarde o en la reverberación a través de la noche profunda, en su rítmico tono reside la secreta revelación. (18 - 626)

(4). LAS SEIS REGLAS DEL SENDERO (Reglas del Camino):

I. El Camino se recorre a la plena luz del día, la cual es proyectada sobre el Sendero por Aquellos que saben y guían. Nada puede ocultarse, y en cada vuelta de ese camino el hombre debe enfrentarse a sí mismo.

II. En el Camino lo oculto es revelado. Cada uno ve y conoce la villanía del otro. No encuentro otra palabra para traducir la antigua palabra que designa la estupidez y la vileza no reveladas, la burda ignorancia y el propio interés, características sobresalientes del aspirante común. Sin embargo a pesar de esa gran revelación, no es posible volver atrás, despreciar a los demás ni vacilar en el Camino. El Camino va hacia el día.

III. Ese camino no se recorre solo. No hay prisa ni apremio. No hay tiempo que perder.Cada peregrino, sabiéndolo, apresura sus pasos y se encuentra rodeado por sus semejantes. Algunos logran pasar ade­lante, él los sigue. Otros caminan detrás, él marca el paso. No camina solo.

IV. Tres cosas debe evitar el peregrino. Llevar un capuchón o velo, que oculte su rostro a los demás, un cántaro que sólo contenga suficiente agua para sus propias necesidades y, un báculo sin horqueta.

V. Cada Peregrino en el Camino, debe llevar consigo lo necesario; un brasero para dar calor a sus semejantes; una lámpara para iluminar su corazón y mostrar a sus semejantes la naturaleza de su vida oculta; una talega con oro que no ha de esparcir por el Camino sino compar­tirlo con los demás; una vasija cerrada donde guarda todas sus aspi­raciones para arrojarlas a los pies de Aquel que espera en el portal para darle la bienvenida.

VI. A medida que el Peregrino recorre el Camino debe tener el oído atento, la mano dadivosa, la lengua silenciosa, el corazón casto, la voz áurea, el pie ligero y el ojo, que ve en la luz, abierto. El sabe que no camina solo. (10 - 46/7)

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[141]

LA PERSONALIDAD

(1). La personalidad es una triple combinación de fuerzas que impresionan y controlan totalmente al cuarto aspecto de la personalidad, el cuerpo físico denso. Las tres clases de energía de la personalidad son el cuerpo etérico, vehículo de la energía vital, el cuerpo astral, vehículo de la energía de la sensación o fuerza sensoria, y el cuerpo mental, vehículo de la inteligente energía de la voluntad, destinado a ser el aspecto creador dominante. Dichas fuerzas constituyen el hombre inferior. (15 - 21)

(2). La humanidad progresa de una realizada integración tras otra; sin embargo la integración básica del hombre se logra en el reino de la conciencia. Este enunciado es importante. Podría decirse, hablando superficial y gene­ralmente, que:

1. En la época de Lemuria, la humanidad logró la integración del cuerpo vital o etérico, con el cuerpo físico.

2. En la época Atlante, la humanidad agregó otra parte a la síntesis ya alcanzada, la naturaleza astral, y el hombre síquico vino definitivamente a la existencia. Vivía y al mismo tiempo era sensible y respondía a su medio ambiente en un sentido más amplio y específico.

3. Hoy, en nuestra raza Aria, la humanidad está abocada a la tarea de agregar otro aspecto, el de la mente. A las cualidades de vivencia y sensibilidad alcanzadas el hombre va agregando rápidamente la ra­zón, la percepción mental y otras cualidades de la mente y de la vida mental.

4. La humanidad evolucionada que se halla en el Sendero de Probación está fusionando esos tres aspectos divinos en un todo denominado personalidad. Millares de individuos recorren hoy ese Sendero y actúan, sienten y piensan, simultáneamente, convirtiendo estas funcio­nes en una sola actividad, síntesis de la personalidad que se logra en el Sendero del Discipulado, bajo la dirección de la entidad que mora internamente, el hombre espiritual. Esta integración significa alinea­miento y ‑una vez realizado‑ pasa eventualmente por un proceso de reorientación, el cual le revela, mientras va cambiando lentamente su orientación, el Todo aún mayor, la humanidad. Más tarde en el Sendero de Iniciación aparecerá ante su visión el Todo, del cual la humanidad misma es sólo una expresión. Este es el mundo subjetivo de la realidad, en el cual comenzamos a entrar en forma definida, a medida que nos hacemos miembros del Reino de Dios.

5. En el Sendero de la Probación, el hombre empieza a servir conscien­temente a la humanidad aunque lo hace únicamente durante las últimas etapas a través de su personalidad integrada, y de esta manera la conciencia de un todo mayor y más amplio reemplaza gradualmente a su conciencia individual y separatista. Sabe que él es sólo una parte.

6.En el Sendero del Discipulado el proceso de integrarse al Reino de Dios, el Reino delas Almas, continúa hasta recibir la tercera inicia­ción.

Estas distintas integraciones se desarrollan mediante cierto tipo de actividad definida. Primero, tenemos el servicio que presta la perso­nalidad egoísta y separatista, cuando el hombre sacrifica muchas cosas para satisfacer su propio deseo. Luego viene la etapa en que se sirve a la humanidad, y finalmente el servicio que se presta al Plan. (15 - 271/3)

(3). La frase: "muerte de la personalidad" tiene dos significados definidos:

a. Puede significar la muerte del cuerpo físico, que inevitablemente es seguida por dos etapas, la de la muerte del vehículo emocional y la subsiguiente disipación de la temporaria y siempre cambiante forma, asumida durante la encarnación por la cuota asignada de energía mental.

b. La subjetiva y mística "muerte de la personalidad". Esta frase indica la trasferencia del foco de distribución de energía, desde la personalidad (un centro definido de fuerza) al alma (otro centro definido de fuerza). (16 - 25)

(4). Debe tenerse presente que la vida de la personalidad abarca las siguien­tes etapas:

1. La lenta y gradual construcción durante un largo período. Durante muchos ciclos de encarnaciones el hombre no es una personalidad, sino simplemente un miembro de la masa.

2. En esta etapa, prácticamente no existe la identificación consciente del alma con la personalidad. El aspecto alma, oculto en las envolturas, ha sido dominado por la vida de esas envolturas, durante un período excesivamente largo, y sólo hace sentir su presencia mediante lo que se denomina 1a voz de la conciencia". Sin embargo, a medida que trascurre el tiempo, la vida activa inteligente del individuo es gradual­mente realzada y coordinada por la energía que afluye de los pétalos de conocimiento del loto egoico o de la inteligente naturaleza percep­tiva del alma en su propio plano. Esto produce eventualmente la integración de las tres envolturas inferiores, en un todo funcionante. El hombre es entonces una personalidad.

3. La vida de la personalidad, del ahora coordinado individuo, persiste durante muchas vidas, y también abarca tres fases:

a. La de la agresiva y dominante vida de la personalidad, básicamente condicionada por su tipo de rayo, de naturaleza egoísta y muy individualista.

b. La de transición, donde se libra un conflicto entre la personalidad y el alma. El alma comienza a tratar de liberarse de la vida de la forma y, sin embargo, en último análisis, la personalidad depende del principio vida, conferido por el alma. Expresado en otras palabras, comienza el conflicto entre el rayo del alma y el rayo de la personalidad, y la lucha se fibra ente dos enfocados aspectos de energía. Este conflicto termina en la tercera iniciación.

c. La del control ejercido por el alma, conduciendo a la muerte y destrucción de la personalidad. Esta muerte comienza cuando la personalidad, el Morador en el Umbral, permanece ante el Ángel de la Presencia. La luz del Ángel solar entonces extingue la luz de la materia.

La fase del "control" está condicionada por la total identificación de la personalidad con el alma; esto es el reverso de la identifica­ci6n anterior, del alma con la personalidad. También es lo que queremos significar cuando hablamos de la integración de ambas, las dos son una. (17 - 371/2)

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[142]

EL PLAN

(1). ¿Cuál es este plan? Cuando hablo del plan no me refiero al plan general como es el de la evolución o el de la humanidad, al que aplicamos la frase, desenvolvimiento del alma casi sin significado. Se dan por sentados ambos aspectos del esquema de nuestro planeta y únicamente son modos, procesos y medios para un fin específico. El plan, según lo perciben en la actualidad y para el cual trabajan firmemente los Maestros, puede definirse de la manera siguiente: Es la producción de una síntesis subjetiva en la humanidad y de un intercambio telepático que finalmente aniquilará al tiempo. Hará asequible a los hombres todas las realizaciones y conocimientos del pasado, le revelará el verdadero significado de su mente y cerebro, lo convertirá en el amo de ese equipo, por lo tanto lo hará omnipresente y, con el tiempo, le abrirá la puerta a la omnisciencia. Este próximo desarrollo del plan producirá en el hombre una comprensión ‑inteligente y cooperativa‑ del propósito divino, para el cual, Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, ha considerado inteligente llevarlo a la exteriorización. No crean que puedo explicar el plan tal cual es. No es posible para ningún hombre de grado inferior al de iniciado de tercer grado, vislumbrarlo y mucho menos comprenderlo.

Todos pueden esforzarse por alcanzar esa continuidad de conciencia y despertar esa luz interna que, cuando es percibida y empleada inteligente­mente, sirve para revelar otros aspectos del plan, especialmente aquel al que puede responder y servir útilmente el conocedor iluminado. (4 - 294/5)

(2). El Plan, tal como lo presienten los discípulos mundiales, al tratar de trabajar y colaborar con él, es únicamente la percepción de la parte que concierne a la conciencia humana obtener una vislumbre de la vastedad del Plan sintético de otras evoluciones que no son la humana, la superhumana y la subhumana; tampoco hemos podido captar la estructura del ideal de Dios que subyace en la totalidad de los procesos manifestados, ni siquiera el de nuestro pequeño planeta. Todo lo que verdaderamente sabemos es que el Plan existe, que es muy bueno y que estamos incluidos en, y sometidos a él. (15 - 35/6)

(3). Por evidentes razones, una visión nebulosa del Plan, como necesaria­mente será, confiere un sentido de proporción y también de estabilidad. Conduce a un muy necesario reajuste de valores, que indica, tal como lo hace, que existe un propósito y un objetivo detrás de todos los acontecimientos de la vida diaria. Ensancha, amplía y expande la conciencia cuando se estudia el gran libro de la vida planetaria que abarca, como realmente lo hace, los detalles y la estructura terminada, el factor hombre y la entera vida del planeta en su relación con el Todo mayor. Esto es de mucha mayor importancia que los minuciosos detalles de la capacidad individual del ser humano para llegar a comprender cuál es el lugar inmediato que le corresponde dentro del cuadro mayor. Es fácil y lógico para el hombre recalcar esos aspectos del trabajo jerárquico que le conciernen. A los Maestros de Sabiduría, que están suficientemente avanzados como para trabajar en zonas más amplias del plan espiritual, les causa gracia conocer la importancia que los discípulos y aspi­rantes del mundo les atribuyen y la forma en que se Los sobreestima. ¿Cuándo comprenderemos que existen miembros de la Jerarquía cuya captación de la verdad y conocimiento del Plan divino, es mucho más avanzado que el de los Maestros que conocemos, así como Ellos son más evolucionados que el salvaje y el hombre no evolucionado? Debería reflexionarse sobre esto.

Sin embargo, no es una tarea inútil para los discípulos y aspirantes captar el nebuloso delineamiento de esa estructura, propósito y destino, que será el resultado de la culminación y fructificación del Plan en la Tierra. No es necesario evocar el sentido de futilidad, de interminable lucha y de un casi continuo bregar. Dado el hecho de que el hombre y su vida son finitos, dada la enorme periferia del cosmos y la diminuta naturaleza de nuestro planeta y dada la vastedad del universo y la comprensión de que sólo es uno de los incontables (textualmente incontables) universos, mayores y menores, sin embargo existen en el hombre y en nuestro planeta un factor y una cualidad que hacen posible que todos esos hechos puedan percibirse y comprenderse como partes de un todo, permitiendo al hombre (escapar, como puede hacerlo, de su autoconciencia) expandir su sentido de percepción e identificación, de modo que el aspecto forma de la vidas no oponga barreras a su espíritu omniabarcante. Es de valor escribir estas palabras y ocuparse de estas ideas, pues algunos de los que vienen ahora a la encarnación pueden com­prenderlas, y las comprenderán cuando los lectores actuales hayan muerto y desaparecido. Ustedes y yo pasaremos a otro trabajo, pero habrá en la tierra quienes podrán visualizar el Plan con claridad y cuya visión será mucho más incluyente y comprensiva que la nuestra. La visión es de naturaleza divina. La expansión es un poder vital y una prerrogativa de la Deidad. Por lo tanto, esforcémonos por captar lo que sea posible en nuestra etapa particular de desarrollo y dejemos a la eternidad revelar sus secretos ocultos. (15 - 176/7)

(4). Esta capacidad universal de trabajar y proyectar garantiza la existencia en el hombre de la capacidad de responder oportuna y grupalmente al plan de Dios, basado en la visión de Dios.

No me propongo indicar hasta dónde comprendo el Plan de Dios, lo cual está naturalmente limitado por mi capacidad. Sólo puedo presentirlo tenue­mente y en forma ocasional, y en mi mente surge confuso el delineamiento del prodigioso objetivo de Dios. Dicho Plan puede ser únicamente presenti­do, visualizado y conocido con certeza por la Jerarquía, y sólo grupalmente, y por aquellos Maestros que pueden actuar en plena conciencia monádica. Ellos son los únicos que comienzan a comprender lo que es. (15 - 193)

(5). Se debe comprender, primero, que existe un Plan para la humanidad y que este Plan ha existido siempre. Se ha manifestado a través del desarrollo evolutivo, durante épocas pasadas, como también a través de ese impulso especial dado época tras época por los grandes intuitivos e instructores de la raza. Existe un número suficiente de hombre y mujeres en el mundo adecua­damente desarrollados que pueden hacer contacto con y trabajar para el Plan. Está llegando a ser un reconocimiento grupa] más que una revelación intui­tiva. En segundo término, se debe observar que existe en nuestro planeta un grupo de hombres y mujeres que pertenecen a todas las naciones, se hallan definitivamente en el Sendero del Discipulado y, por eso, sirven definidamen­te a la raza. Se han unido, subjetivamente, en una entidad denominada Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, a falta de un nombre más apropiado... El grupo está compuesto de:

1. El núcleo interno, está formado por servidores activos, conocidos como los discípulos que están en contacto consciente con el Plan y trabajan afanosamente para desarrollarlo.

2. Los que han respondido a la visión, tal como les ha sido presentada por ese núcleo interno, y se han alineado definitivamente del lado del Plan, siendo, por lo tanto, hombres y mujeres de buena voluntad.

En conexión con estos dos grupos, existe un público que aumenta y responde considerablemente a las nuevas ideas. Ha expresado su interés y ansía ver materializado en forma adecuada el Plan en el mundo. Deben enfrentarse las distintas necesidades de estos grupos, y éste es el problema definido para los que trabajan en colaboración consciente con la Jerarquía.

No es fácil para los que trabajamos y luchamos en el campo de batalla de la vida, ver el panorama mundial como realmente es. Resulta difícil apreciar el apremio actual y evaluar correctamente la oportunidad que se ofrece para hacer los cambios tan necesarios. Es muy difícil medir la extensión y el poder de las fuerzas que trabajan en la oposición. Sería inútil referirnos a estas fuerzas si no tuviéramos la oportunidad de triunfar y si la victoria no fuera posible. Ambos, éxito y victoria, son posibles si existe entre nosotros unidad de ideales y método.

El nuevo Plan de los Grandes Seres es sólo una extensión, en último análisis, del Plan que siempre ha existido. No se ha efectuado ningún cambio en la idea fundamental. El éxito del esfuerzo actual depende de la disponibi­lidad de las fuerzas que representan la rectitud progresista y la capacidad de los discípulos del mundo para actuar al unísono, a fin de influir en la opinión pública en forma tal que pueda producirse un cambio mundial en la actitud humana. Pero los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo no deben disipar sus esfuerzos en actividades secundarias; ya tendrán tiempo para ocuparse de ellas cuando se haya logrado la principal finalidad. Puede decirse que los objetivos inmediatos del Plan son:

1. Elevar el nivel de la conciencia humana, de manera que los hombres y mujeres inteligentes y reflexivos estén conscientemente en contacto con el mundo de las ideas y el reino de la percepción intuitiva. Esto significa que podrán ser orientados hacia la realidad.

Los hombres y mujeres comunes ya no enfocarán definidamente su aten­ción en el mundo de las emociones, en el que hasta ahora han vivido; comenzarán a vivir más a menudo en su naturaleza mental y a pensar con mayor claridad e inteligencia. Como resultado directo de la creciente percep­ción de los dos grupos mencionados, la masa, en su totalidad, se beneficiará definitivamente. Mejorarán sus condiciones de vida y estarán tan inteligente­mente ordenadas que el estado actual de temor e intensa lucha por la existencia será reemplazado por una verdadera estabilidad y seguridad. Entonces disfrutarán de una vida más cómoda, que les permitirá desarrollar normalmente sus poderes mentales y espirituales.

Esta no es la descripción de una utopía inmediata. La modificación de lasituación actual, aún en pequeña medida, es una tarea hercúlea y pondrá a prueba, al máximo, los recursos del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

2. El esclarecimiento de la situación internacional, es el segundo objetivo de Quienes desarrollan el Plan. Es necesario que cada nación se dé cuenta de dos cosas:

Primero, la importancia que tiene ocuparse de sus propios asuntos y problemas internos, de embellecer la vida nacional mediante el orden, la estabilización y, sobre todo, la libertad. Cada nación debe ajustarse internamente a la paz. Esto no debe consumarse por medio de las fuerzas armadas de algún grupo pode­roso, sino considerando inteligentemente las necesidades del pueblo, sin exceptuar ningún sector de la vida nacional.

Segundo, la necesidad primordial de que cada nación comprenda su responsabilidad hacia las demás naciones, y la interrelación que existe en todas las partes de la vida de nuestro mundo. Esta comprensión producirá un intercambio recíproco en el campo económico, siendo actualmente el más importante, pues casi todos los problemas y diferencias se basan en la situación económica. Por lo tanto, en el problema mundial actual, es mucho más importante solucionar antes la situación económica que la rivalidades políticas y las ambiciones egoístas, individuales y nacionales.

La provisión de alimentos adecuados, ropa y vivienda a las masas irrefle­xivas, producirá un cambio en la sicología mundial, constructiva y sana, e introducirá la tan deseada era de paz y abundancia. No se niega que el problema involucrado es difícil, y de ello sólo es responsable el egoísmo y la codicia M hombre. En realidad, es relativamente simple, si no se lo complica demasiado con las estadísticas y el egoísmo opositor de los intereses nacio­nales y monetarios. El término "intereses monetarios" no se emplea para designar determinada clase social, porque transferir el dinero de un grupo a otro no proporciona una verdadera solución. Cualquier sector que posea dinero en determinado momento ejerce poder, y esto es verdad, ya se trate de la actual clase capitalista, del proletariado enriquecido o de un gobierno codicioso.

3. El tercer objetivo es fomentar la idea de formar grupos que tengan como base la comprensión, la interrelación y la buena voluntad gru­pales. Estos son los cuatro ideales de ese grupo subjetivo que trabaja en el plano físico denominado el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.

Estas metas no se alcanzarán mediante la propaganda apoyada por la fuerza, sino por el ejemplo, y respaldado por el sacrificio y el amor. Otro objetivo importante del Plan que se materializara posteriormente cuando las condiciones mundiales hayan mejorado, es el surgimiento de ese grupo de ­almas que actuará en el plano físico, del cual el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo es el representante externo. Esta aparición puede denominarse, en la fraseología cristiana, el segundo advenimiento de Cristo y Sus Discípu­los, o la manifestación de la Jerarquía planetaria, o la aparición de los Maestros de la Sabiduría, los cuales restablecerán en la tierra los antiguos misterios e instituirán nuevamente la Orden de la Iniciación.

Tal es la idea amplia y general de los objetivos del Plan y la meta de sus Custodios. Cada etapa del mismo constituye un campo de servicio activo, y todas las personas de buena voluntad y los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo tienen su lugar en uno de sus sectores. Los miembros de este grupo son, en realidad, intermediarios entre los Custodios del Plan, que expresan la mente y el propósito de Dios, y el público inteligente. Constituyen el "conjunto de cerebros" del planeta, porque luchan en forma definida con el problema de la inquietud y la angustia existente en los campos económico, político y religioso. A través de ellos debe realizarse el Plan y, si trabajan con el deseado altruismo y sabiduría y demuestran la destreza necesaria en la acción, eventualmente obtendrán mucho poder; un poder basado en la inteligente buena voluntad, en la correcta comprensión de la hermandad y en la determinación de lograr el bien del todo y no el bien de ciertos sectores de la vida nacional, o de ciertas naciones a expensas de otros sectores y otras naciones. De allí que recalquen constantemente la necesidad de pensar en términos de buena voluntad hacia la totalidad. El esfuerzo hecho para pensar de ese modo, es parte de la técnica necesaria para expandir la actual conciencia humana. En estas palabras he sentado el principio funda­mental subyacente en la nueva técnica de desenvolvimiento e integración mundiales... El desarrollo de la propia conciencia grupal, mediante la activi­dad del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, está destinado a ser la técnica deseada y correcta del futuro. (15 - 496/502)

(6). Lo único que la humanidad necesita en la actualidad es la comprensión de que EXISTE un Plan que está desarrollándose definidamente a través de todos los acontecimientos mundiales y de todo lo que ha ocurrido en el pasado histórico del hombre, y todo lo que sucedió últimamente, en verdad, está de acuerdo con ese Plan. Lógicamente también, si tal Plan existe, se supone que existen los responsables que Lo originaron y su éxitoso cumplimiento. Desde el punto de vista de la humanidad común, que piensa en términos de felicidad terrena, el Plan debería ser una cosa placentera, que haría la vida material más fácil. Para la Jerarquía espiritual, el Plan involucra esos arreglos o circunstancias que elevarán y expandirán la conciencia del género humano y, por lo tanto, permitirá a los hombres descubrir los valores espirituales por sí mismos y hacer los cambios necesarios por propio libre albedrío y así obtener el exigido mejoramiento del medio ambiente, de acuerdo al reconocimiento espiritual en desarrollo. (13 - 551)

Ver también: (6 - 340), (6 - 570)

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[143]

LOS PLANETAS

(1). Cuando estudiamos las distintas constelaciones se hizo evidente que la función principal de los planetas consiste en ser agentes distribuidores de las energías que emanan del zodíaco, cuando convergen en nuestro sistema solar y son atraídas a nuestro planeta. Es necesario que los estudiantes compren­dan más ampliamente que la emanación, trasmisión y recepción de las energías y su trasmutación en fuerza, por la entidad que las recibe, constituye la base de las ciencias astrológicas. Las energías de los distintos signos son atraídas por los diferentes planetas, de acuerdo con su etapa de desenvolvimiento y por lo que esotéricamente se denomina "antigua relación" entre las entidades que animan a los planetas y a las constelaciones. Esta relación existe entre los seres y está fundada en la Ley de Afinidad, la cual produce la atracción magnética y la respuesta dinámica entre las constelaciones y los planetas en el sistema solar, y entre un planeta determinado y las formas de vida de otro planeta y las "energías inminentes", según se los denomina, que se están recibiendo de una fuente mayor. La capacidad de recibir y beneficiarse de las energías planetarias (recibidas a medida que emanan de alguna constela­ción) depende del grado de evolución, que determina la receptividad y respuesta del mecanismo de recepción. Esto constituye una ley inalterable que explica el poder de ciertos planetas que hasta ahora quizás no han sido descubiertos y que poco han tenido que ver con la evolución, debido a la falta de respuesta de las formas receptoras. Los planetas, las energías y las fuerzas han existido siempre, pero han sido ineficaces y, por lo tanto, no fueron descubiertos por la falta de instrumentos necesarios de respuesta. Por lo tanto, no tendrán ningún efecto en la vida y en la historia de un individuo, y únicamente serán potentes y "animarán magnéticamente" cuando el hombre alcance cierto punto de evolución, esté llegando a ser sensible a las influencias más elevadas y se vaya preparando para hollar el Sendero. (16 - 204)

(2). ¿Cómo un insignificante planeta no sagrado puede ser considerado de tanta importancia, como para que estas grandes Vidas se preocupen de desarrollar la mente de la humanidad? La respuesta es que no se preocupan. Es la humanidad que ‑debido al anhelo producido por las grandes energías que entran y salen‑ se preocupa del problema del desarrollo mental. En último análisis, el problema de responder e interpretar los contactos ambien­tales es el de todo planeta, especialmente de los no sagrados. (16 - 368/9)

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