Reflexiones de estudiantes de la Escuela Arcana sobre la Vida del Discipulado
La Voluntad es el primer rayo dinámico que comunica toda la vida, desde las partículas a las galaxias, mientras danza con el amor, que es el segundo rayo magnético que aglutina el universo en un conjunto coherente en evolución infinita. En esta danza universal ininterrumpida, la Voluntad dirige el mundo hacia el dominio de la belleza.
Todas las formas existen para expresar la verdad. La Voluntad es la que revela la verdad que resplandece dentro de cada forma.
La Voluntad es el propósito inteligente activo aplicado amorosamente. La inteligencia y el amor son cualidades inherentes de la voluntad; hacen posible la manifestación de la voluntad. Aseguran su aplicación inteligente y su poder magnético para atraer hacia sí misma lo que se necesita para la expresión del propósito divino.
El alma del hombre es la que crea, a través de la imaginación creadora. Crea su forma externa y, en realidad, la naturaleza de deseo del alma ha creado nuestro ‘ahora’, limitado por la forma. Crea por medio de la mente, construyendo formas-pensamiento en el plano mental y objetivando el deseo en el plano astral. El alma exterioriza pensamientos y deseos en el plano físico. El alma, que no conoce la separación en su propio plano, no sólo está ocupada con la forma de sus objetivos visionarios sino también con las cualidades o el significado de lo que está oculto tras los velos de tales visiones. Llega a ambos, a lo divino y a lo humano, y por lo tanto ocupa el punto medio entre el mundo de las ideas y el mundo de la forma. El alma es auténtica “creatividad”.
El discípulo es la forma externa de la creatividad del alma y nuestra conciencia se ocupa del contacto subjetivo y no de la percepción externa. Somos responsables ante nuestra alma y aprendemos a trabajar en los planos internos de significado y nuestro deber es ayudar a llevar a la conciencia cerebral del hombre que el mundo del significado es una realidad para la humanidad. Cuando se considera y se entiende esto, comprendemos que los discípulos tienen una enorme responsabilidad tanto hacia la divinidad como hacia el hombre. Por lo tanto debemos estar alerta escrupulosamente para asegurar que toda la creatividad está purificada por el amor, y que ha pasado a través de los fuegos de nuestros corazones fuertes, limpios y bellamente formados. No puede ser de otro modo. El corazón sano nos revelará lo que es verdadero; lo que es falso se perderá en la forma. Es el único camino para conocer el poder y la pureza de cada forma-pensamiento creada, ya sea dada o recibida.
Al examinar la condición humana antes de la integración de la personalidad, y puesto que la mayoría de la humanidad en el momento actual demuestra una polarización emocional, hay una comprensible pero inapropiada tendencia condescendiente en ciertos círculos esotéricos, a asociar esta inclinación con una inmadurez evolutiva innata que descalificaba a los polarizados emocionalmente de la significativa “participación activa” como estudiantes o servidores en el Sendero.
A este respecto, sería ciertamente imprudente perder de vista el hecho de que la polarización mental de por sí, no es un requisito para un “tíquet gratuito para los Misterios”. Sin embargo, es un signo de referencia enun tramo del Sendero en el que se ha logrado tal polarización, no sólo como resultado de una corriente evolutiva irreversible, sino también a costa de un inmenso esfuerzo para cambiar el desequilibrio de una personalidad dominada por el cuerpo emocional a una regida por la mente.
No obstante, incluso en el caso de haber logrado la polarización mental, debemos reconocer que el verdadero equilibrio es todavía un objetivo relativamente lejano, dado que siempre permanecerá un desequilibrio completo mientras cualquier vehículo de la personalidad “domine” a otro. En el caso de las naturalezas emocional y mental, lo que se requiere es una unión, en lugar de una oscilación de la polarización.
“ Debe haber una unificación de las naturalezas mental y emocional antes de que pueda haber una unión de la mente iluminada y de la naturaleza amor-sabiduría del alma”. (El Discipulado en la Nueva Era, T. I).
Por consiguiente, habiendo sugerido que la polarización emocional y mental constituyen esencialmente un estado de desequilibrio y una falta de integración, podemos proseguir con la observación de una relación típica entre los cuerpos emocional y mental cuando uno domina (en lugar de moderar) al otro.
Típicamente, una naturaleza emocional dominante esclavizará las facultades mentales. Aquí es interesante señalar la definición de “esclavizar” del Diccionario Inglés Encarta, a saber, “ tomar preso a alguien y reclamar … el dominio de esa persona y de su trabajo”. Este es por supuesto el caso cuando la mente está al servicio del deseo formado y dirigido por el cuerpo emocional.Podemos incluso ir más allá y sugerir que bajo tales circunstancias la mente funciona en realidad como un bien meramente subordinado a la naturaleza emocional, habiendo perdido, al igual que Yudhishthira en el juego de dados de El Mahabharata, su propia autonomía.
Los grilletes que sujetan a la mente sometida no son de hierro, sino de ilusión. Semejantes al dogal con el que se conduce y se moldea a la mente servil de la inclinación propia a la de la ilusión. Sin embargo paradójicamente esas cadenas pueden comenzar a aflojarse cuando llegamos a nuestro punto más bajo, en el umbral del despertar al vacío de la forma dirigida del deseo, como autocompasión que lamenta:
“ Por todas partes veo felicidad, de la que sólo yo estoy excluido irrevocablemente”. (Mary Shelley – Frankesnstein)
La quintaesencia de la persona polarizada mentalmente es su racionalidad ‘monocroma’, su tendencia cerebral a analizar y a diseccionar lo que para los mortales inferiores pierde su calidad y significado en la disección, su inexpresividad, su incapacidad característica para “soportar a los tontos”, su preferencia por la planificación y la preparación por encima de la actividad impulsiva, y su recelo de lo que se deriva de la naturaleza emocional. A menudo ante el “tipo frío” arquetípico, los que están en su entorno pueden inclinarse frecuentemente a preguntarse si posee un ápice de “sentimiento”.
Evidentemente esto no es una descripción de quien se ha esforzado en equilibrar y unificar los vehículos mental y emocional, sino más bien de quien, a fuerza de lo que podría describirse como un proceso de “alternancia de polaridad” en el ciclo de los Rayos, está “sirviendo a su tiempo” en el lado mental de la oscilación.DK/ABB enunciaron claramente las características de quien, por otra parte, ha “subido él mismo gracias a sus propios esfuerzos”, por así decirlo, de la polaridad emocional a la mental, y esto, por supuesto, representa un resultado evolutivo totalmente diferente del descrito anteriormente, cuyo “esqueleto en el armario” es su naturaleza emocional inhibida.
Este fantasma, aún no conjurado, no debe ser desconocido, incluso para aquellos que se han esforzado deliberadamente, y que todavía se esfuerzan, en liberar la mente de la atracción gravitatoria hacia la tierra del astral, y que, con la más sincera de las intenciones, tienden a mirar con cierto gado de condescendencia desaprobatoria a aquellos que aún se deleitan en un mar de reacciones emocionales que les parece que son “los caprichos de la existencia mortal”.
En último análisis, el paso de la inhibición emocional a la compasión y del desequilibrio de polaridad a la confluencia se logra mediante la unión de las naturalezas emocional y mental con el fin de que “puedan ser una” ( Juan 17:11)
En el viaje humano una etapa y periodo hace posible el siguiente. Resistirse a la evolución es oponerse a lo inevitable. Las experiencias en el umbral entre ciclos normalmente se identifican como crisis, cuando las formas sobrevivientes mueren gradualmente y los nuevos delineamientos de la vida entran a la existencia. Sin la fuerza para aguantar la fase del umbral no se verá la oportunidad dentro de una crisis. La resistencia y el tesón hacen posible que se revele la oportunidad.
“Una crisis es una oportunidad que cabalga en un viento peligroso” dice un proverbio Chino. A menudo las crisis ofrecen oportunidades para pasar de zonas cómodas a territorios inexplorados de conciencia y actividad relacionada.
Puntos de partida
Las crisis pueden surgir de un nivel macro, de ciclos raciales o tendencias globales. Éstas encierran códigos ocultos complejos que configuran la naturaleza humana, crean la diversidad global, y conducen al cambio evolutivo. Estas fuerzas dinámicas macro atraen y repelen a las personas y forjan el ascenso y la caída de naciones y culturas.
Contrariamente a la interpretación equívoca popular, el karma está más allá del castigo y la recompensa. Existe como parte de nuestro sistema operativo holográfico dualista universal para enseñarnos la responsabilidad por nuestras acciones y creaciones.
Cuando estas creaciones están fuera de sintonía con las Leyes que conforman el Universo, a menudo se ponen de manifiesto en la falta de armonía conocida como enfermedad, guerra, desastres naturales, calamidades, crisis.
Esto puede ocurrir no solo a los individuos sino a civilizaciones enteras. Lo que se considera una crisis, sirve a la vez como un poderoso estímulo para la transformación y la trascendencia. Desde el comienzo de los tiempos, la raza humana ha sido llamada a enfrentar crisis de transformación, con el fin de desarrollar ciertas cualidades manifestadas. Cómo las razas enfrentan estas crisis evolutivas, determina el nivel de apropiación consciente de la nueva serie de vehículos de expresión.
La crisis que nuestra generación está enfrentando ahora mismo es una invitación a trascender estilos de vida insostenibles. Actualmente la humanidad, en conjunto, está consumiendo los recursos naturales a un ritmo que está aproximadamente un 30% por encima de la tasa máxima de consumo que aún podría considerarse como sostenible. Las pruebas científicas indican que en breve todos vamos a sufrir las consecuencias del consumo de los recursos naturales a una tasa mucho mayor de la que se puede reponer por el proceso natural. Si todos dedicamos nuestra creatividad humana hacia el objetivo de re-diseñar nuestros métodos de producción y consumo de modo que nos permitan vivir dentro de los límites de la naturaleza, nuestra calidad de vida casi seguro que aumentará. Para que esto suceda, tendremos que crear un nuevo equilibrio entre las necesidades y los deseos humanos y la realidad actual del nivel de consumo que el planeta puede sostener. Esto requiere un cambio importante en la conciencia y la actividad.
Las crisis pueden partir de valores profundos que fluyen por debajo y que informan lo que uno cree y hace. Cuando cambio el código de valores, cambio la manera en que veo el mundo, crezco desde lo que antes era significativo, hacia otro conjunto de valores que me ayudarán a comprender el mundo de un modo diferente, teniendo por consiguiente un impacto en cómo interactúo con el mundo.
Las crisis a nivel individual pueden surgir desde dentro en la interacción entre energía y fuerza de diferentes vibraciones, entre el alma y la personalidad, entre la Tríada Espiritual y el alma fusionada con la personalidad. La semilla del progreso siempre está dentro de nosotros; a veces se necesita una crisis para nutrir y estimular su crecimiento, con el fin de producir un nuevo campo de actividad magnética.
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