La luna llena es un período especial en el que las energías espirituales están especialmente disponibles y facilitan una relación más estrecha entre la humanidad y la Jerarquía.
Agua de vida soy, vertida para los hombres sedientos.
Abandono el hogar del Padre y, retornando, salvo.
Nota clave:
Reconozco mi otro yo, y al menguar ese yo, crezco y brillo.
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