El texto que sigue fue una alocución dada por un miembro del personal de la Sede Central de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El propósito de estas breves charlas es preparar mentalmente al grupo para el verdadero trabajo a realizar: la meditación grupal. Esta alocución puede ser usada por personas y grupos que deseen colaborar con este servicio.
El signo de Aries es el primer signo del zodiaco y, como tal, está estrechamente relacionado con los comienzos. Además, el Tibetano nos dice que es uno de los signos responsables de recibir y transmitir el primer rayo, que también está estrechamente relacionado con los inicios. Todos estamos familiarizados con el famoso pasaje del Evangelio de San Juan: “En el principio era el Verbo….”. De hecho, cuando leemos los libros de Bailey, encontramos que hay una etapa anterior, así que ese pasaje se podría parafrasear diciendo: “En el principio era el Aliento (es decir, el Espíritu), y luego estuvo el Sonido o la Palabra (es decir, el Alma)….”.
Cuando consideramos formas mediante las cuales se podrían demarcar las diferencias entre la humanidad y el reino animal, un indicador obvio es el uso del lenguaje. Debe tenerse en cuenta que esto no sugiere que algunos animales no tengan lenguaje, aunque si lo tienen, la humanidad aún no ha podido reconocerlo definitivamente como tal. Los animales ciertamente parecen poder entender conceptos, como lo sugieren los experimentos en los que se enseña el lenguaje de señas a los simios y a otros animales; pero si su capacidad para emitir sonidos limita las formas en que pueden transmitir y compartir esos conceptos, entonces sus agrupaciones encontrarán más difícil construir lo que llamaríamos cultura, un léxico compartido de categorías conceptuales que puede ser constantemente revisado y enriquecido, lo cual es como una escalera para el ascenso acelerado de la consciencia.
Un obstáculo para identificar el idioma de los animales es que las categorías conceptuales de los animales pueden ser tan diferentes que no estamos listos para captar lo que están tratando de expresar. Otro obstáculo podría ser una simple distinción en el lenguaje, el cual es importante para el tipo de palabras sonoras creadas por lenguaje humano, a saber, la distinción entre vocales y consonantes. Las vocales son sonidos abiertos, mientras que las consonantes son principalmente los sonidos que ayudan a comenzar y terminar las palabras. Si tratamos de imaginar un lenguaje conformado sólo por vocales, probablemente sería muy difícil distinguir dónde comienzan y dónde terminan las palabras. ¿Podría ser que el estudio humano del lenguaje animal no ha identificado todavía lo que podríamos llamar un lenguaje, simplemente porque no hemos identificamos lo que los animales usan como sus consonantes?
Antes de continuar, hagamos una breve pausa y luego pronunciemos juntos el Mantram del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo:
Que el Poder de la Vida Una afluya a través de todos los grupos de verdaderos servidores.
Que el Amor del Alma Una caracterice la vida de todos aquellos que tratan de ayudar a los Grandes Seres.
Que cumplamos nuestra parte en el Trabajo Uno mediante el olvido de nosotros mismos, la inofensividad y la correcta palabra.
OM
Cada idioma tiene su propio mundo sonoro característico, que está conformado por muchos factores diferentes. Existe por ejemplo la manera en la que se entona el lenguaje, con su característico ascenso y descenso del tono en diferentes partes de una frase, algo que a menudo puede utilizarse para identificar un idioma sin siquiera conocer las palabras habladas. Uno de los ejemplos más evidentes es el sueco. Esto también ayuda a identificar un acento regional dentro de un idioma.
La palabra “acento” también se utiliza para indicar puntos de énfasis en la musicalidad, lo que nos lleva a pensar en el ritmo en el discurso. Esto se intensifica en la poesía, al igual que en otras formas de expresión, como en las oraciones y los conjuros. Quizás el ejemplo más conocido en inglés es el uso que hacía Shakespeare del pentámetro yámbico no rimado. Para quienes no están familiarizados con esta descripción técnica, un yambo es lo que se ha denominado un pie métrico de dos sílabas, con énfasis en la segunda sílaba. Por ejemplo: “To be...” o más generalmente y de manera informal, “ti-tum” .
Un pentámetro es una línea de cinco pies métricos, lo que significa que un pentámetro yámbico debe tener el siguiente patrón de énfasis: “ti-tum ti-tum ti-tum ti-tum ti-tum”. De un libro del poeta James Fenton, titulado Introducción a la Poesía Inglesa, hemos extraído unas líneas de Tennyson que ilustran esto: “The woods decay, the woods decay and fall” (Decaen de los bosques, los bosques decaen y caen). Lo irónico es que si bien Shakespeare es conocido por utilizar el pentámetro yámbico, cuando estuve tratando de pensar en una línea que encajara exactamente con este patrón, a partir de mis escasos recuerdos escolares, me vi a gatas. Los invito a hacer ese experimento.
Tomemos aquella famosa línea transcrita anteriormente. Si se lee con el énfasis sugerido sería: “To be or not to be: that is the quest” ( Ser o no ser: esa es la cuestión). Pero... ¡caramba! ¿qué le sucedió a la última sílaba? Bueno, por supuesto, Shakespeare incluyó otra sílaba al final de la línea, por lo que inmediatamente sabemos que esto no es pentámetro propiamente. Además, el énfasis que puse en “is” ( es) podría ser aplicado allí, pero parece que sería mucho más natural enfatizar la palabra “that” ( esa) y suprimir “is” ( es). También sería bastante dudoso si dijéramos que el énfasis en la primera sílaba de la palabra “question” ( cuestión) es tan fuerte como el énfasis en los primeros tres pies. De hecho, como muestra Fenton, existe una gran variedad de formas en las cuales el pentámetro yámbico puede variar muy naturalmente. Y Shakespeare, al igual que muchos otros poetas, utiliza hábilmente esta variabilidad para producir diversos efectos, como la acumulación y liberación de la tensión existente en “To be or not to be” ( Ser o no ser). 1
Continuando con la idea del mundo sonoro de un idioma, Fenton observa en forma interesante que ciertos tipos de efectos poéticos funcionan mejor en otros idiomas. Por ejemplo, la poesía francesa parece que se acomoda mejor a las líneas de seis pies; y la poesía italiana tiene la forma “ottava rima”, la cual rima estrofas de ocho líneas en el patrón siguiente: a-b-a-b-a-b-c-c. El italiano se puede acomodar más fácilmente a esto debido a que tiene una mayor proporción de terminaciones similares de las palabras. A su vez, esto es porque el italiano es un idioma con más cambios de tono que el inglés, y sus verbos y sustantivos cambian al final conforme a reglas diferentes.
Otra cosa simple que influye en el mundo del sonido es la frecuencia con que se usan las letras en las palabras de un idioma. Así, por ejemplo, en inglés, la e es la letra más común, mientras que en portugués es la a. Parece plausible especular que todas estas diferencias en el sonido están reflejando, de alguna manera sutil, diferencias en la psicología de masas de los usuarios del idioma correspondiente. Quizás también significa que ciertos efectos mágicos creados por el sonido de un habla exaltada funcionarían mejor en unos idiomas que en otros.
Hablando del poder mágico del sonido, hay quienes han especulado que las piedras utilizadas para construir el gran círculo de enormes piedras prehistóricas de Stonehenge fueron transportadas por los druidas usando el poder del sonido. Vagamente recuerdo haber leído en algún sitio el testimonio de alguien que al parecer vio a unos lamas tibetanos haciendo algo similar. Quizás todos tendremos ese poder algún día. Pero probablemente no estaríamos aún listos para manejar tal poder ―pensemos en su potencial de abuso― y por eso dicho poder está siendo salvaguardado. En relación con esto, el Tibetano dice: “Palabras de Poder, antiguos mántram (tales como el Padre Nuestro) y la Gran Invocación, son efectivos sólo si se utilizan en el plano mental y con el poder de una mente controlada, enfocada en su intención y significado detrás del esfuerzo hablado. Entonces se hacen poderosas. Cuando son pronunciadas con el poder del alma, así como con la atención dirigida de la mente, llegan a ser en forma automática dinámicamente efectivas. (Exteriorización de la Jerarquía, pág. 123, Ed. Kier)
Así que parece que estamos aún en la infancia en cuanto a la comprensión del poder del sonido para sanar y para crear. Hay una observación interesante en Tratado de Fuego Cósmico, donde el Tibetano indica que la humanidad en el futuro “Reducirá a SONIDO las fórmulas de los futuros químicos y científicos, y no simplemente formulará sus ensayos sobre el papel. (pág. 403, Ed. Kier)
Estas posibles manifestaciones del poder del sonido en el reino humano son los tenues precursores del verdadero poder creador del sonido. Según leemos en Iniciación humana y Solar: La base de todos los fenómenos manifestados es el sonido enunciado, o palabra pronunciada con poder, es decir, con el pleno propósito de la voluntad tras de ella. Aquí radica, como se sabe, el valor de la meditación, que produce eventualmente ese propósito interno y recogimiento dinámico, o esa interna ideación, que debe preceder infaliblemente a la pronunciación de cualquier sonido creador. Cuando se dice que el Logos produjo los mundos a través de la meditación, se quiere significar que dentro de Su propio centro de conciencia hubo un período en que caviló y meditó sobre los propósitos y planes que tenía en vista, visualizó para Sí el entero proceso del mundo, como un todo perfecto, viendo el fin desde el principio y teniendo conciencia de los detalles de la consumada esfera. Entonces, cuando terminó Su meditación, todo se completó como en un cuadro ante Su visión interna y empleó cierta Palabra de Poder que Le fue comunicada por Aquel de Quien Nada Puede Decirse, el Logos del esquema cósmico, del cual nuestro sistema es tan sólo una parte… (Pag. 126, ed. Sirio)
No podemos explicar la expansión de las palabras fundamentales, desde su enunciación, por entidades cósmicas, descendiendo hasta las infinitesimales diferenciaciones producidas por el lenguaje del hombre, las expresiones vocales de los animales y el canto de las aves. Cada uno es una manifestación de conciencia en cierto grado y produce su efecto. El iniciado aprende a emitir sonidos conscientemente; logra los resultados deseados y premeditados, pronuncia palabras, tiene plena conciencia de las consecuencias en todos los planos, crea formas y dirige la energía por medio de sonidos sagrados, impulsando así los fines de la evolución. (Pag. 129, Ed. Sirio).
En Los rayos y las iniciaciones, se da más información, particularmente con respecto a la Palabra Sagrada, el OM.
“El A.U.M. y el Amén son ambos una expresión del sonido mediante el principio de la sustancia activa inteligente de la manifestación divina, el tercer aspecto, y han servido a la necesidad humana durante la fase material y el desarrollo de la forma. También me refiero aquí al desarrollo de la mente o del cuerpo mental. La entera personalidad, cuando se ha perfeccionado y está regida por el alma, se convierte en el “Verbo hecho carne”.
El conjunto de aspirantes y discípulos está hoy aprendiendo el significado del O.M., que no es el Verbo hecho carne, sino el Verbo liberado de la forma expresándose como alma-espíritu y no como cuerpo-alma-espíritu. Por lo tanto, podría decirse que:
1. El A.U.M. (observen que separo cada aspecto de este triple sonido) hace descender al plano físico el aspecto alma-espíritu, y lo arraiga allí con la fuerza de su saliente vibración. Emplearé un símbolo para aclarar lo que quiero significar. Diré que es análogo “a un fuerte viento que sujeta a un hombre contra una pared, imposibilitándole toda libertad de movimiento”. Vivifica la forma; intensifica el aferramiento de la materia sobre el alma; construye una prisión alrededor del alma, la prisión de los sentidos. Es el “sonido del encantamiento”, fuente del espejismo y de maya; energía altamente engañosa y alucinadora, nota del arco involutivo. Oculta el secreto del mal o materia, del empleo de la forma, primeramente como prisión, luego como campo de entrenamiento y de experiencia y, finalmente, como expresión de la manifestación de un Hijo de Dios.
2. El O.M. correctamente pronunciado libera al alma del espejismo y del encantamiento. Es el sonido de la liberación, la gran nota de la resurrección y de la ascensión de la humanidad al Lugar Secreto del Altísimo, cuando todas las demás Palabras y sonidos han fracasado. Es un sonido dual, no triple como el A.U.M.; significa la relación entre espíritu y alma y entre vida y conciencia. Esta Palabra perdida, simbolizando lo que se ha perdido en los tres mundos (ejemplificado por los grados de la Logia Azul de la Masonería), debe ser recuperada, y está hoy en proceso de ser descubierta. Los místicos la han buscado; los masones han preservado la tradición de su existencia; los discípulos e iniciados del mundo deben demostrar que la poseen.
3. El SONIDO es la única expresión del Nombre Inefable, el apelativo secreto de Aquel en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, a Quien conoce la Gran Logia Blanca por dicho nombre. Recuerden siempre que nombre y forma son términos sinónimos de la enseñanza esotérica y ambas palabras contienen el secreto de la manifestación. La meta del iniciado consiste en identificarse con todas las formas de la vida divina a fin de poder considerarse a sí mismo como parte integrante de ese Todo y sintonizarse con todos los estados de percepción divina conociendo por sí mismo (no sólo teóricamente) que éstos también constituyen sus propios estados de percepción. Entonces puede penetrar en el divino arcano del conocimiento, participar de la divina omnipresencia, expresar -a voluntad- la divina omnisciencia y prepararse para manifestar con plenitud de conciencia la divina omnipotencia.
Empleo palabras que resultan fútiles para impartir el subyacente significado de la Palabra. La comprensión sólo puede llegar cuando el hombre vive la Palabra, oyendo su inaudible Sonido y exhalándolo hacia los demás en un aliento vital dador de vida.
Las masas oyen el sonido del A.U.M., y la clase elevada está descubriendo que ese A.U.M. es la expresión de algo de lo cual trata de liberarse. Los aspirantes y discípulos del mundo oyen el O.M., y en sus vidas personales el A.U.M. y el O.M. están en conflicto. Quizás esto representa una nueva idea, pero imparte el concepto de un hecho eterno. Tal vez les ayude a comprender esta fase si puntualizo que, para el primer grupo, el O.M. puede ser representado con el signo M, que expresa la naturaleza material, mientras que el segundo grupo puede ser representado por el símbolo M, expresando el alma envuelta en la materia. Observarán por lo tanto, que la enseñanza conduce al hombre progresivamente hacia adelante y la ciencia esotérica pone al hombre en contacto con grandes contradicciones mentales y paradojas divinas. Durante eones se han perdido la Palabra del alma y el Sonido de la realidad espiritual. Hoy la Palabra del alma se está descubriendo nuevamente, y con ese descubrimiento el pequeño yo se va perdiendo en la gloria y el fulgor del yo divino.
Este descubrimiento culmina en el momento de recibir la tercera iniciación. El iniciado y el Maestro, conjuntamente con Aquellos de rango superior que se identifican con Shamballa, en forma constante y creciente, oyen con mayor claridad el Sonido que emana del Sol Central espiritual, que penetra en nuestro planeta en todas las formas de la vida divina, por conducto de nuestro Logos planetario, el cual oye con toda claridad y comprensión el Sonido de la sílaba inferior del Inefable Nombre de Aquel en Quien los Logos planetarios viven, Se mueven y tienen su Ser, pues Ellos son centros de la VIDA que se expresa a sí misma por medio de un sistema solar.
Anteriormente señalé que el sonido A.U.M., el sonido O.M. y el SONIDO mismo, están relacionados con la vibración y sus variados y distintos efectos. El secreto de la Ley de Vibración se va revelando progresivamente a medida que la gente aprende a emitir la Palabra en sus tres aspectos. Los estudiantes harían bien en reflexionar sobre la diferencia que existe entre el aliento y el sonido, entre el proceso de la respiración y el de la creación de una actividad vibratoria dirigida. Una está relacionada con el Tiempo y la otra con el Espacio, y difieren entre sí, y (tal como reza en El Antiguo Comentario) “el Sonido, el último Sonido aunque inicial, concierne a aquello que no es tiempo ni espacio, está fuera del TODO manifestado, origen de todo lo que es y sin embargo, no es nada”. (La nada. A.A.B.)
Existen, por lo tanto, grandes puntos de tensión, desde los cuales surge la Palabra Sagrada en sus mayores aspectos. Permítanme enumerarlos:
1. El punto creador de la tensión lograda por el Logos planetario cuando responde al Sonido del Inefable nombre, exhalándolo a Su vez en tres grandes Sonidos que constituye uno sólo en Su propio plano de expresión, creando así el mundo manifestado, el impulso hacia el desarrollo de la conciencia y también la influencia de la vida misma. Esto es el Sonido.
2. Siete puntos de tensión en el arco descendente e involutivo; estos producen los siete planetas, los siete estados de conciencia y la expresión de los impulsos de cada uno de los siete rayos. Constituyen el séptuple A.U.M., al cual se refiere la Sabiduría Eterna. Están relacionados con el efecto que produce el espíritu o la vida sobre la sustancia, dando así origen a la forma y creando la prisión de la vida divina.
3. El A.U.M. mismo o el Verbo hecho carne; creando finalmente un punto de tensión en el cuarto reino de la naturaleza, donde es posible el ciclo evolutivo y llega a oírse casi imperceptiblemente la primera tenue nota del O.M. El hombre individual alcanza el punto cuando la personalidad es un todo integrado y activo y el alma comienza a ejercer control. Constituye una tensión acumulada, lograda durante muchas vidas.
4. Luego se produce un punto de tensión, y desde él, el hombre logra oportunamente liberarse de los tres mundos, convirtiéndose en un alma liberada; llega a ser un punto dentro del círculo, que indica el punto de tensión desde el cual actúa, siendo el círculo la esfera de su actividad autoiniciada.
No creo necesario extenderme más; el iniciado pasa de un punto de tensión a otro, análogamente a como la hacen todos los seres humanos, aspirantes, discípulos e iniciados de grado inferior; obtienen una expansión de conciencia tras otra, hasta recibir la tercera iniciación, y los puntos de tensión (cualificados por la intensión y el propósito) reemplazan los esfuerzos anteriores y el aspecto voluntad comienza a ejercer control”. (Pags. 54-57, Ed. Kier)
A medida que entramos en este período de los tres Festivales Espirituales, aprendemos que las fuerzas de Restauración, que están activas en Pascua, liberan para la humanidad una energía portadora de “la vida que produce el nacimiento de las formas”. Tengamos también presente la ceremonia de Wesak, con sus potentes rituales mántricos y el Festival del Cristo, durante el cual se nos dice:
| “El resultado de estos solemnes tres días de invocación será seguido de un día culminante en el cual la Jerarquía conjunta, y conducida por el Cristo, pronunciará toda la Invocación, precediendo cada estrofa con su nota clave apropiada, emitida también al unísono. Ustedes no pueden conocer estas notas pero, por ejemplo, si un gran número de miembros del nuevo grupo de servidores del mundo se reuniera, el OM conjuntamente emitido podría aproximarse a la nota clave apropiada”. (La exteriorización de la Jerarquía, pag. 460, Ed. Kier). | ||
| Así que, una vez más, se destaca el poder creador del sonido. Ahora vamos a entrar en nuestra meditación, procurando producir ese sonido del grupo interno que puede llegar a la Jerarquía y a Shamballa, y transmitir el sonido evocado desde las esferas superiores, hacia la conciencia de la humanidad. Nuestro pensamiento simiente es: Que la voluntad de amar encienda a todo el mundo con el fuego del “espíritu de relación”. |
FESTIVAL DE PASCUA
LONDRES – 2011
Dominic Dibble
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1. Nota de traducción: En el documento original en inglés se hace referencia a la sonoridad de las sílabas de la expresión “To be” (que forma parte de la conocida expresión de Shakespeare: “To be or not to be” (Ser o no ser...). “To be” sería equivalente a decir en español: “Tu-bí”, dos sílabas que se complementan como en el caso del “ti-tum”, mencionado por el autor. En los textos siguientes el énfasis sonoro se basa en el idioma inglés y por eso se transcriben las frases en ese idioma.
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