Alocución del Festival de Capricornio

El siguiente texto fue una alocución dada por un miembro de la Sede de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El objetivo de estas cortas charlas es preparar y sembrar la mente grupal para el verdadero trabajo a realizar—la meditación grupal. Esta charla puede ser utilizada por individuos y por grupos que deseen cooperar con el servicio.

Buenas tardes para todos, y bienvenidos a nuestra meditación grupal en el signo de Capricornio. El pensamiento simiente para nuestra meditación es “Perdido estoy en la luz suprema, sin embargo a esa luz doy la espalda”. De la misma manera que con otros pensamientos simientes, vemos una idea extraordinariamente profunda expresada en palabras sencillas y comunes – en este caso con una excepción – “suprema”. Mi primer pensamiento al ver esta inusual frase, “luz suprema”, fue que significaba simplemente luz de un brillo excepcional: y este es ciertamente uno de los significados que podría tener. Pero resulta que “suprema” tiene otro significado que es más relevante – es uno poético o literario, equivalente a “celestial”, porque es un derivado de “supra”, dando a entender “por encima”. Como tal, su opuesto directo es “infernal”, derivado de “infierno”, dando a entender “por debajo”. De la misma manera que con “suprema”; “infernal” ha adquirido otro significado, estando asociado con la idea de infierno, y por ende con los fuegos inferiores de la materia, el fuego por fricción – el cual nos lleva al término “infierno”. Por lo tanto, esta frase intrigante, “luz suprema”, establece implícitamente, una oposición entre dos esferas o niveles de existencia - un reino celestial de pura luz y uno infernal de ardiente oscuridad.

Ahora bien, en los momentos de mayor descontento, pensamos en algunas de las circunstancias más desafiantes de la vida como infernales; probablemente no veamos la vida en los tres mundos de esta manera. Sin embargo, si la miramos desde el ángulo del Ángel Solar, el Alma, la cual es en Sí un Ser de Luz, esta imagen comienza a ser más razonable. En la quinta Regla para Aspirantes, leemos, “Que el aspirante procure que el Ángel solar atenúe la luz de los ángeles lunares, permaneciendo como única luminaria en el cielo microcósmico” (Inic. Hum. & Sol. P.158). Por lo tanto, la responsabilidad de transmitir la luz superior a los reinos inferiores está claramente indicada. Este es el gran trabajo de redención para el que nosotros, como Ángeles Solares, nos inscribimos en eras pasadas. Una imagen más detallada de una parte de este proceso está dada en la nota clave para el Acercamiento a la Jerarquía en la luna llena, la que puede encontrarse en el delineamiento de la meditación:

  “Aquel que vuelve su rostro hacia la luz y permanece dentro de su esplendor queda cegado para los asuntos del mundo de los hombres; penetra en el Sendero Iluminado que lleva hacia el Gran Centro de Absorción. Pero aquel que siente la necesidad de adentrarse en ese sendero, pero, sin embargo, ama a su hermano que se encuentra en el sendero oscurecido, gira sobre el pedestal de la luz y se vuelve en dirección opuesta.  
  Vuelve su rostro hacia la oscuridad y, entonces, los siete puntos de la luz dentro de sí mismo transmiten la luz que irradia hacia el exterior y, he aquí que los rostros de los que hollan el sendero oscurecido reciben esa luz. Para ellos ya el camino no está tan oscuro. Detrás de los guerreros, entre la luz y la oscuridad, resplandece la luz de la Jerarquía”.  

Esta nota clave hace referencia a la de Capricornio al recordarnos el acto de sacrificio de alejarse de la luz mayor para enfrentar una vez más el reino de oscuridad del cual hemos surgido. También hace énfasis en el rol activo que los discípulos deben jugar en el proceso de transformar la luz en formas útiles en los tres mundos.

Antes de que ahondemos en los misterios de la recepción y la transmisión de la luz, detengámonos por un momento y digamos todos juntos la Afirmación del Discípulo:

Soy un punto de luz dentro de una Luz mayor.
Soy un hilo de energía amorosa dentro de la corriente de Amor divino.
Soy una chispa de fuego de sacrificio enfocada dentro de la ardiente Voluntad de Dios.
Y así permanezco.

Soy un camino por medio del cual los hombres pueden realizar.
Soy una fuente de fuerza que les permite mantenerse.
Soy un rayo de luz alumbrando su camino.
Y así permanezco.

Y permaneciendo así,
vuelvo y voy por el camino de los hombres,
Y conozco los caminos de Dios,
Y así permanezco.

OM

La Luz, aún como un fenómeno puramente físico, es omnipresente. Esto puede sonar algo extraño cuando miramos el cielo nocturno y vemos pequeños puntos de luz rodeados por la oscuridad. Y cuando vemos fotos tomadas desde el espacio, esta oscuridad parece ser aún más absoluta. Pero esto es simplemente porque la luz no ilumina el espacio vacío a medida que viaja a través de él. Si ésta hiciera eso, todo el cielo estaría encendido. Por lo tanto, todo el universo está lleno de energía luminosa invisible, la cual se hace visible únicamente cuando llega a algún cuerpo. Es de notar que esta luz invisible es la luz que nosotros los humanos podemos detectar con nuestro muy limitado sentido de la vista. Si incluimos las otras longitudes de onda en el espectro electromagnético, tenemos, como lo revela la astronomía moderna, todo un zoológico de cuerpos que aparecen de repente y los que eran visibles anteriormente, serían transfigurados.

No parece muy arriesgado sugerir que las mismas condiciones respecto a la luz física están siendo reflejadas en los reinos superiores. Pero aún antes de que consideremos los reinos más allá de los tres mundos, ya estamos inmersos en visiones iluminadas. El primer nivel “más allá” del físico denso es el etérico, del cual se habla en los libros de Bailey en términos que evocan una visión de cuerpos de luz con puntos focales específicos de gran intensidad, los centros. El plano astral de las emociones es así llamado por su radiación centelleante, la que es, quizás, una gran luz engañosa que nos puede llevar por mal camino. Y cuando alcanzamos el plano mental inferior, es bien conocida la asociación del conocimiento concreto con la luz.

La frontera del mental inferior es también el límite de los tres mundos, y más allá de este yace la mente superior, la cual puede ser vista como nuestra primera ventana hacia el mundo de los reinos superiores. De hecho, el plano mental, visto como un todo, está particularmente asociado con la luz por su conexión numérica con el quinto rayo. Entonces leemos:

El quinto rayo es de potencia excepcional y peculiar, en lo que el reino humano respecta. La razón reside en que el plano de la mente es la esfera de Su mayor actividad y en ese quinto plano se hallan los tres aspectos de la mente:

  1. La mente abstracta o superior, la personificación de la tríada superior.
  2. La mente concreta o inferior, el aspecto superior del yo inferior.
  3. El Ego o Ángel Solar, el Hijo puro de la Mente, que expresa inteligencia abstracta y concreta, es el punto de unificación.

Esta Vida tiene también mucho poder en la actualidad en relación con la quinta raza raíz y con la transferencia de la conciencia de la humanidad al quinto reino o espiritual… Así como la personalidad no tiene otra función en el divino plan que la de ser un canal para él y el medio de expresión del alma, así también la mente inferior está destinada a ser un canal para la libre afluencia de energía de la mente superior.

El quinto rayo es un Ser que posee una luz espiritual de gran intensidad. (Psi. Es. I. p.82)

Ahora, como lo indica este pasaje, el factor mediador en este proceso de la transmisión de la luz es el Alma. La asociación del Alma con la luz es tan conocida para nosotros que difícilmente parece poder repetirse. Pero realmente ésta tiene que repetirse, porque es uno de los fundamentos básicos de la verdad esotérica, y como tal es capaz de múltiples niveles de interpretación. De esta manera tenemos el pasaje de Psicología Esotérica I, “El alma es esencialmente luz, considerada literalmente desde el ángulo de las vibraciones, y filosóficamente constituyendo el verdadero medio para adquirir conocimiento. Simbólicamente el alma es luz, porque se asemeja a los rayos del sol que afluyen a la oscuridad. El alma, por medio del cerebro produce revelación. Vierte su luz en el cerebro, y así el camino del ser humano se ilumina cada vez más”. (pág. 124) Tambien está la cita de Espejismo: Un Problema Mundial: “Luz y sustancia son términos sinónimos. Alma y luz también lo son, y en esta similitud – luz, sustancia, alma – reside la clave de la fusión y la unificación que Cristo expresó tan plenamente durante Su vida en la Tierra” (p. 150)

La continuación de este pasaje indica que, así como hay diferentes grados de sustancia, también hay diferentes grados de luz: “Por lo tanto, cuando los aspirantes y estudiantes progresan en el logro de hacer contacto con el alma, han dado uno de los pasos más importantes hacia la comprensión de la luz y sus aplicacio¬nes. Sin embargo, deben tener cuidado de no confundir la intuición con la luz que ellos pueden arrojar sobre la vida, las circuns¬tancias, los acontecimientos y el medio ambiente. La luz que esta¬mos considerando se manifiesta en los tres mundos y revela la forma y las formas, sus reacciones y efectos, sus espejismos y atrayente apariencia, su poder para alucinar y aprisionar la conciencia. La luz a la cual nos referimos es la luz del alma que ilu¬mina a la mente y produce la revelación del mundo de formas en que esa vida se halla sumergida.

La intuición nada tiene que ver con los tres mundos de la ex¬periencia humana, sino sólo con las percepciones de la Tríada es¬piritual y con el mundo de las ideas. La intuición es para el mundo de significados, lo que la mente para los tres mundos de la expe¬riencia. Produce comprensión, de la misma manera que la luz del alma produce conocimiento, por medio de esa experiencia. (Ibid)

Ahora hemos progresado bastante en el ascenso de la escalera de la luz, pero todavía falta y nos daremos cuenta que es solo cuando alcancemos el nivel más alto, tan lejos como a nuestro planeta concierne, que hacemos verdadero contacto con la “luz suprema”. Ya que en Los Rayos y las Iniciaciones, el Tibetano indica que la Luz de la Vida, la luz suprema desciende desde Shambala. Más aún, Él hace notar que la luz es un síntoma y una expresión de Vida y “esencial, esotérica y en forma muy misteriosa, los términos Luz y Vida son intercambiables dentro de los límites del “círculo no se pasa” planetario. Más allá de esos límites, ¿qué podemos saber? La luz puede ser considerada como un síntoma, una reacción hacia la unión y consiguiente fusión del espíritu y la material” (p. 127)

Habiendo alcanzado el punto máximo de la Luz para nuestro planeta, lo cual es aplicable al simbolismo de la cima de la montaña de la cabra de Capricornio, la pregunta podría ser, ¿Qué debemos hacer nosotros con esta luz? Bien, ya sabemos la respuesta – la cual es regresar y re transmitir esta luz. Debemos, en otras palabras, apropiarnos de la luz y convertirnos en portadores de luz. Por supuesto, esto puede sonar sencillo, pero dada la naturaleza e intensidad de las energías involucradas, es muy probable que no resulte tan sencillo. Probablemente no es coincidencia de que portar algo no solo significa cargar, sino también soportar y dar a luz.

Algún indicio de lo que este proceso realmente puede ser es dado por el Tibetano en el siguiente pasaje, donde, al dirigirse a uno de Sus grupos de discípulos, Él ubica este trabajo en el contexto grupal de Acuario:

Quienes trabajamos en el aspecto interno ¿qué intentamos hacer con estos grupos? ¿Cuál es el principal objetivo? Los grupos no se formaron para entrenar individuos. Cada grupo se ha formado como grupo simiente para un fin definido y específico. Se organizaron para proporcionar en el mundo canales de distribución de ciertos y peculiares tipos de fuerza que vendrán a la manifestación en forma específica. La Jerarquía manipuló siempre la energía y la distribuyó en el mundo de los hombres. Me refiero a las energías utilizadas en relación con el despertar de la conciencia humana, a la integración del mundo de las almas con el mundo de los hombres, y también a esas actividades por las cuales el reino humano puede convertirse en una gran estación de luz y en una usina de fuerza espiritual, para su distribución entre los otros reinos de la naturaleza.

Tal declaración es de importancia vital, pues expresa nuestros objetivos inmediatos y la naturaleza del campo de servicio en el que como grupo, no como individuos, pueden ustedes actuar. Hemos manipulado esta energía durante siglos, pero el hombre sólo ha sentido inconscientemente sus efectos. Hablando en forma simbólica, hemos irradiado la luz y distribuido el agua de la vida en forma amplia y general, y raras veces ha aparecido un individuo aislado que responda activa y conscientemente y se convierta en un diminuto foco de luz y energía espiritual. Creemos que ahora es posible enfocar la luz y el conocimiento en forma más definida y formar grupos en la tierra -compuestos de esos individuos aislados que responden- a fin de que pueda difundirse por el mundo más luz y conocimiento. Se decidió hacerlo de dos maneras, mediante

  1. La colaboración de los Maestros de la Gran Logia Blanca, actuando por intermedio de Sus discípulos, y
  2. La actividad específicamente enfocada de los Maestros Morya, Koot Hoomi y yo, servidor y discípulo de Ellos.

Por el primer método vino a la existencia el nuevo grupo de servidores del mundo, formado por discípulos y aspirantes del mundo que pertenecen a todos los rayos y están bajo la guía reconocida, de manera consciente o inconsciente, de los Maestros que se comprometieron específicamente a ayudar a la humanidad. Así se constituyó una vasta usina de fuerza y una estación de luz, luz que ampliamente se difunde y tiene canales por todo el mundo, en cada país y en las principales ciudades. Ustedes ya lo saben y colaboran activamente o deberían colaborar en este aspecto del trabajo (en el que me he comprometido personalmente).

Además, se consideró la posibilidad de enfocar la luz, aún más intensamente, por medio de grupos más pequeños de discípulos, cuidadosamente elegidos y seleccionados. Mediante estos pequeños grupos de discípulos podría producirse la aparición fenoménica de ciertos tipos de energía, desarrollarse ciertos poderes y ser posible un experimento más especializado. También se podrían estudiar y enfocar poderes peculiares, demostrarse con toda claridad la luz y el poder intensificados, de modo que los hijos de los hombres reconozcan la influencia y testimonien lo supranormal, herencia de siglos futuros.

Me he comprometido a desarrollar este aspecto particular del trabajo jerárquico que suministrará el núcleo de los futuros tipos de civilización y las características y actividades que podrán desarrollarse de acuerdo a las nuevas y principales influencias entrantes que siempre me interesaron, especializándome en ellas. Lógicamente busqué entre aquellos cuyas vidas he observado -a veces durante varias encarnaciones-, y encontré los que ahora trabajan conmigo. Estos grupos constituyen el germen de un gran experimento. Si tienen éxito en el curso de los próximos doscientos setenta y cinco años:

  1. Arraigarán en la tierra ciertos tipos de fuerzas superiores, que la raza necesita, pero que no están aún activas.
  2. Desarrollarán los seis poderes supranormales a que me referí anteriormente.
  3. Entrenarán a los miembros del grupo sobre esa relación sintética que caracteriza a la Jerarquía y serán preparados para la iniciación.

De estos grupos se extraerán a quienes puedan ser entrenados definidamente para ciertas expansiones de conciencia, y se puede confiar en que establecerán contacto con aspectos del Plan hasta ahora no revelados. A medida que progresan en este trabajo y tratan de comprender las implicaciones grupales, se les aclarará cada vez más lo que es en realidad el Plan. Me resultará muy difícil explicar el propósito subyacente en este trabajo grupal, tan difícil como querer explicar fracciones decimales a un niño de siete años, por muy despierto que sea. Pero si tienen la paciencia necesaria, la voluntad de trabajar impersonal y amorosamente y si están dispuestos a sumergir la personalidad en la vida grupal, conocerán y percibirán e irrumpirá la luz, y también obtendrán el poder de trabajar. Entonces tendremos focos radiantes o portadores de luz, y canales para la planificada distribución de fuerzas -algo que nunca se ha hecho con la amplitud pensada. (DNE I, págs. 63-65)

Este pasaje proporciona una clara percepción sobre la naturaleza a largo plazo del plan jerárquico y del trabajo de la distribución de la luz: y del papel fundamental que juega la cooperación grupal con la Jerarquía. Pero incluso este objetivo es solo un experimento preliminar el cual está preparando el camino para la consumación final, la cual reside en el futuro lejano y está descrita en cuatro partes:

  1. El primero y principal objetivo radica en. establecer, por inter¬medio de la humanidad, una avanzada de la Conciencia de Dios en el sistema solar. Ésta es una analogía, macrocósmi¬camente entendida, de la relación que existe entre un Maestro y Su grupo de discípulos. Si se reflexiona sobre ello se puede obtener la clave de la significación de nuestro trabajo planetario.
  2. Establecer en la tierra (como ya se ha indicado) una usina de tal poder y un punto focal de tal energía que toda la huma¬nidad pueda ser un factor en el sistema solar, que produzca cambios y acontecimientos de naturaleza excepcional en la vida y vidas planetarias (y por consiguiente en el sistema) e inducir a una actividad interestelar.
  3. Fundar una estación de luz, por intermedio del cuarto reino de la naturaleza, que servirá no sólo a nuestro planeta y a nuestro sistema solar en particular, sino también a los siete sistemas, de los cuales el nuestro es uno. Este problema de la luz, ligado como está a los colores de los siete rayos, es por ahora una ciencia embrionaria y sería inútil extendernos sobre ello.
  4. Establecer un centro magnético en el universo, en el cual el reino humano y el reino de las almas, unidos y unificados, constituirán el punto de poder más intenso, que prestará ser¬vicio a las Vidas evolucionadas dentro del radio de irradiación de Aquel del Cual Nada Puede Decirse. (Psic. Es. II, p. 175)

La Gloria de esta visión puede estar muy lejos, pero cada uno de nosotros puede contribuir en nuestra meditación esta noche a medida que trabajamos juntos para traer la luz. Recordemos que nuestro pensamiento simiente es, “Perdido estoy en la luz suprema, sin embargo a esa luz doy la espalda”

Festival de Capricornio
Londres – Enero 2011
Dominic Dibble

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