Alocución del Festival de Wesak 2011 Nueva York

El texto que sigue fue una alocución dada por un miembro del personal de la Sede Central de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El propósito de estas breves charlas es preparar la mente del grupo para el trabajo real a ser realizado –la meditación grupal. Esta charla puede ser usada por los individuos y los grupos que deseen colaborar con este servicio.

TRAYENDO EL “TOQUE DE SHAMBALLA” A LA HUMANIDAD

Buenas tardes amigos. Bienvenidos al Festival de Wesak. Este festival marca no solo el punto más elevado del mes; sino, también, el punto más elevado del año-la suprema oportunidad para acercarse a la Jerarquía y hacer contacto. El acercamiento es del grupo mundial de meditadores hacia la Jerarquía de Maestros, Adeptos, iniciados y discípulos congregados en este momento y para quienes el Cristo actúa como Representante. El contacto que se busca es con el Buda, el Señor de Luz, Quien regresa cada año en la luna llena de Tauro, trayendo “el toque de Shamballa”, la energía pura de la voluntad-al-bien.

El propósito del Buda al liberar esta bendición anual es acelerar “las pequeñas voluntades de los hombres”, para estimularlas hacia una mayor cooperación con la intención divina, ya que el Plan no puede darse en la Tierra sin la colaboración de la voluntad de la humanidad. Por lo tanto, tomémonos un momento para reconocer silenciosamente esta responsabilidad y la oportunidad que tenemos de cooperar en un servicio compartido con todos nuestros compañeros meditadores, reunidos como estamos, en grupos grandes y pequeños, en todo el mundo. Ahora digamos todos juntos, en voz baja y al unísono, la afirmación de la voluntad:

Permanezco en el Centro de la Voluntad de Dios,
Nada desviará mi voluntad de la Suya,
Realizo esa Voluntad con el Amor,
Me dirijo hacia el campo de Servicio,
Yo, el Divino Triángulo, cumplo esa Voluntad
Dentro del cuadrado y sirvo a mis semejantes.

La voluntad espiritual es la nota clave que nuestro grupo está trabajando este año en los tres Festivales: Que la voluntad de amar incendie al mundo entero con el “espíritu de relación”. La voluntad espiritual es la voluntad al bien del todo, pero su contraparte inferior es el deseo – personal, egoísta y estrechamente enfocado. Tauro es el símbolo del deseo en todas las etapas, superiores e inferiores. Este proporciona el motor, por así decirlo, que impulsa al individuo a alcanzar una meta personal o al discípulo que es impulsado por la aspiración espiritual de hollar el Sendero o al iniciado regido por la voluntad de cooperar con el Plan. Todas estas son respuestas en diferentes niveles de consciencia a la misma apremiante energía, la energía de la voluntad.

El Buda primero aclaró la naturaleza del deseo y sus resultados. El Cristo enseñó la transmutación del deseo en aspiración espiritual. Ahora, a medida que la fuerza de Shamballa está siendo vertida al mundo, el ser humano busca una nueva comprensión de la voluntad de Dios-una que no requiera ciega aceptación a una inescrutable pero abrumadora energía, sino una que comprometa la voluntad humana a colaborar mediante la fusión de la voluntad individual con la Voluntad divina, a fin de poder prestar el mayor bien a la totalidad.

La pregunta que surge en los libros de Alice Bailey es si acaso el aumento del poder de la voluntad, intensificado por el impacto de la fuerza de Shamballa, la cual fue liberada recientemente en el año 2000, tendrá el efecto de permitir entrar un torrente de iluminación en la naturaleza de la voluntad espiritual, o si simplemente acelerará la voluntad personal y estimulará el egoísmo y el deseo emocional en la humanidad. Resolver esta pregunta es el objetivo de nuestra meditación esta noche. Y es una pregunta muy oportuna, ya que el mundo está siendo testigo de los efectos del mal uso de la voluntad al poder, actuando a través de los gobiernos y de los líderes quienes han desviado su gente hacia la guerra y aumentado las divisiones en sus sociedades. Pero, nos atrevemos a esperar que el conflicto extremo que vemos en el mundo sea también esclarecedor de los verdaderos valores, los cuales son descubiertos mediante el sufrimiento.

La naturaleza del sufrimiento, sus causas y su remedio, fueron la preocupación del Buda durante toda su vida y este pensamiento revela una dimensión interna fascinante del Festival de Wesak, el cual ha sido celebrado durante siglos por los budistas. Muchos de nosotros estamos familiarizados con la historia de Wesak descrita por Alice Bailey: el encuentro en un valle distante en los Himalayas, donde cada año peregrinos se congregan con los Maestros de la Jerarquía, Adeptos e iniciados para esperar el regreso anual del Buda, en su cuerpo etérico, trayendo al mundo la bendición de Shamballa. El Cristo recibe esta bendición, la cual custodia hasta que la libera a la humanidad en el Festival de Géminis.

La importancia interna del regreso del Buda es que está respaldado por el Señor del Mundo, el Logos planetario, y que la corriente de fuerza de Shamballa que trae el Buda emana de un Gran Ser conocido como el Observador Silencioso. ¿Quién es este Ser? El Observador Silencioso ocupa una posición con relación al Logos planetario similar a la posición que ocupa el alma con relación a la personalidad. Dice Alice Bailey: “Desde el punto de vista de nuestro esquema planetario, no hay ser más elevado que esta gran Vida”. Una vez al año, en el Festival de Wesak, el Señor Buda trae un flujo doble de fuerza, emanante del Observador Silencioso y complementada por el Señor del Mundo. Esta energía dual que el Buda derrama en bendición sobre la gente reunida en la ceremonia en los Himalayas, dice ella, fluye desde allí hacia los pueblos de todas las lenguas y razas.

Los libros de Alice Bailey dan una revelación fascinante de la protección que el Observador Silencioso y otros grandes Seres brindan al planeta. En el punto más alto, o deberíamos decir, en el nadir de la primera guerra mundial, la Jerarquía espiritual sintió la necesidad de invocar la ayuda del Observador Silencioso por intercesión del Buda. Pero, en deliberación entre el Logos planetario, el Buda y otros grandes Seres dentro de la Jerarquía se decidió vigilar y esperar, por decirlo así, antes de intervenir en los asuntos humanos pues al hacerlo, se habría intervenido en el karma de la humanidad y del planeta. La Jerarquía concluyó que tenían confianza en que la humanidad saldría adelante por sí sola, y esta conclusión fue la correcta, ya que todavía estamos aquí. Pero esta historia pone de manifiesto qué tan cuidadosamente es observado el destino de la humanidad y del planeta por los grandes Seres que supervisan nuestro planeta y todo lo que vive en él. Como concluye la descripción de este acontecimiento “Es textualmente verdad, en sentido esotérico que “ni una sola hoja cae” sin ser registrada su caída”.

¿Que retiene al Observador Silencioso en su cargo? Un aspecto profundamente oculto y misterioso de las Enseñanzas de la Sabiduría Eterna dice que “El secreto del sufrimiento que impera en la cadena terrestre, que merece el nombre de la Esfera del Sufrimiento, y el misterio de la prolongada y dolorosa vigilancia ejercida por el GUARDIÁN SILENCIOSO, tienen su origen en los acontecimientos que llevaron a la cadena lunar a su terrible culminación. La agonía y desesperación experimentados en nuestro planeta no existen en ningún otro esquema”.

Su extraordinaria capacidad para sentir el profundo sufrimiento, presente en todos los seres vivos de nuestro planeta, fue lo que motivó al Buda en su misión. Existe una historia, quizás apócrifa, de que cuando era niño al Buda lo dejaron solo en un campo que estaba siendo arado, y de repente, experimentó directamente el sufrimiento de los insectos por sus huevos que eran destruidos a medida que la grama era arada. Al mismo tiempo, continua la historia, el sintió una sensación de gozo puro que se despertaba en su corazón, una sensación que le permitió entrar en un nivel de existencia fuera del sufrimiento del mundo, un lugar en la consciencia al que él llamó nirvana.

La fuerza propulsora de la enseñanza del Buda, fue transmitir esa mezcla simultánea de compasión pura y la alegría del desapego. Él enseñó que el secreto para todos los aspirantes, es cultivar la actitud del espectador, ser un observador silencioso en los asuntos humanos. Para obtener esta liberación, el Buda enseñó la necesidad de renunciar a aferrarse a las cosas deseadas, ya sean materiales, emocionales o mentales, ya que cualquier cosa que mantenga la atención de nuestros deseos en los tres mundos, físico, emocional o mental, nos distrae y nos enceguece a la realidad. Este es el mensaje de la nota clave de Tauro: “Veo, y cuando el Ojo está abierto, todo es luz”.

Este punto de vista no busca blindarnos al sufrimiento sino elevarnos por encima de él y ver su causa y su cura. El desapego fomenta el enfoque subjetivo, liberándolo de concentrarse sobre los niveles externos, donde tiene lugar el sufrimiento. Desde este punto de vista, el observador puede ver la relación de la periferia hacia el centro o del Uno con los muchos y de la unidad interna hacia la diversidad externa. Es “la percepción divina que ve todas las cosas en sí mismo”.

Este es el verdadero punto de vista el cual es inofensividad pura. Quizá este contenga algún indicio de porqué la consciencia del Buda es llamada el “ojo diamantino”, el ser humano que ha recibido la más elevada iniciación en nuestro planeta y es llamado el “alma diamantina”. El diamante es el refractor de luz más perfecto que conocemos. Su brillo es incomparable pues no hay nada dentro de él que pueda impedir la transmisión de la luz.

Otra analogía se encuentra en el proceso por el cual se crea un diamante: proviene del carbón y de una tremenda temperatura, presión y tiempo. Este es el mejor ejemplo de iniciación que tenemos. El Buda representa el logro de la humanidad mediante la transformación a través del fuego, la presión y el tiempo. Probablemente por esto se hace referencia al Buda como “Gautama Buda, el bípedo más perfecto”. En las imágenes que tenemos del Buda, las cuales irradian compasión, percibimos su profunda humanidad.

Año tras año, el Buda regresa a nuestro mundo a pesar de que hace tiempo el triunfó sobre este y logró liberarse de la fuerza de su campo de gravedad. Año tras año el regresa para demostrar que el corazón del universo es compasión inalterable y que la humanidad no está sola. Su acto de sacrificio confirma que la naturaleza de la Divinidad es amor, compasión. HPB en su libro La Voz del Silencio lo expresa de esta manera: “La compasión no es un atributo. Es la Ley de Leyes – Armonía eterna, el Ser de Alaya, sin límites, esencia universal, la luz de la eterna justicia y la conveniencia de todas las cosas, la ley del amor eterno”.

Alice Bailey escribió: “Los Salvadores del Mundo y los Avatares dan testimonio y son la garantía de esa eternal Compasión”. “La inofensividad es el método empleado por el Uno Perfecto, el Cristo, y el método utilizado para el bien. Esto no es negatividad sino perfecto equilibrio, un cabal punto de vista y comprensión divina”. Equilibrio Perfecto: esta es una de las Leyes esenciales de la Curación y nos puede ayudar a entender porqué Alice Bailey definió compasión como “el empleo correcto del par de opuestos”. Esta definición de compasión parece extraña hasta que uno piensa en las enseñanzas del Noble Sendero Medio del Buda. La mayor arma de las Fuerzas del Mal es el caos, la desorganización, la inseguridad y el miedo. Recuperarse de estas condiciones inestables debe hacerse a través de una nueva civilización en la que se logre un equilibrio entre aquellos que se aferran a las cosas del pasado y los que derribarían todo y construirían todo de nuevo. Y ella señala que la entrada del séptimo rayo promoverá el equilibrio entre los dos extremos, “de manera que el “noble sendero medio” de correcta acción, de rectas relaciones humanas, pueda ser hollado sin peligro”.

El Buda en calidad de Señor de la Luz, enseñó que debemos buscar la luz que mora dentro de todos nosotros, la lámpara interna que ilumina nuestro camino si podemos renunciar a aferrarnos a los deseos del mundo y buscar las verdades internas de la existencia. Cada año el Buda regresa en Wesak, trayendo el “toque de Shamballa”, la energía pura del la voluntad al bien. Esta voluntad, cuando está combinada con la luz de la mente, la luz de la razón, es suficiente para iluminar nuestro camino.

La nota clave de Tauro afirma “Veo, y cuando el ojo está abierto, todo es luz”. El ojo es el gran agente directriz, al referirse al tercer ojo, el centro ajna que despierta cuando el alma se fusiona con la personalidad. La nota clave que trabajaremos en la meditación será: Que la voluntad de amar incendie al mundo entero con el “espíritu de relación”. Wesak ofrece a la humanidad la oportunidad de cooperar en el establecimiento de una tremenda relación, creada por el alineamiento de muchos niveles de consciencia, todos con un único propósito: el de permitir la entrada de las energías que estimularán el amor, las correctas relaciones humanas y la buena voluntad en la Tierra. Mediante la reunión de la gente de buena voluntad y de los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo en cooperación con la congregada Jerarquía espiritual de Maestros, pueden ser invocados ciertos grandes Seres, Quienes están dispuestos en el momento de los festivales de mayo y junio para ayudar a nuestro planeta. Pero el espíritu de invocación debe ser generado por la humanidad.

La oportunidad de Wesak abarca un período de cinco días. Mañana, el día de la luna llena, es conocido como el “Día de Salvaguardia”, un día en el cual deberíamos simplemente considerarnos a nosotros mismos como recipientes de tanta energía espiritual afluyente como seamos capaces de portar. La recibimos, no para nosotros mismos, sino en total olvido de nosotros mismos buscamos contactar, contener y custodiarla para el resto de la humanidad. Debe ser considerado como un día de silencio, un silencio subjetivo y una quietud interna que debemos tratar de conservar mientras cumplimos con nuestras responsabilidades, a través de la correcta palabra y la colaboración con los demás. Solo dos pensamientos deben mantener nuestra firme atención: la necesidad de nuestros semejantes y el objetivo de facilitar un canal grupal a través del cual las fuerzas espirituales puedan estar disponibles. Esto es seguido por otros dos “Días de Distribución” cuando dirigimos nuestra atención hacia el mundo externo y nos esforzamos en transmitir la energía espiritual que hayamos logrado contactar.

Sabemos que no trabajamos solos en esta enorme tarea, sino en alineación con incontables grupos e individuos reunidos en este momento en meditación, alrededor del mundo. Trabajemos ahora entonces en la meditación con nuestra nota clave: Que la voluntad de amar incendie al mundo entero con el “espíritu de relación”.

Festival de Wesak
Sarah McKechnie
Nueva York, 16 de Mayo de 2011


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