Alocución del Festival de Virgo

El texto que sigue fue una conferencia dada por un miembro del personal de la Sede Central de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El propósito de estas breves charlas es preparar y sembrar la mente grupal para el trabajo a ser realizado –la meditación grupal. Esta charla puede ser usada por individuos y grupos que deseen cooperar con este servicio.

Buenas tardes amigos y bienvenidos al festival de Virgo. Este es un día especial, ya que no sólo es el día de la luna llena, sino también el décimo aniversario del 11 de septiembre: un día de consecuencias globales, cuyos efectos aún tienen repercusiones en todo el mundo; un día que reveló algo nuevo acerca de la capacidad humana para el odio, pero también para el amor. Para quienes estuvimos aquí en Nueva York hace diez años, el 11 de septiembre no sólo tuvo impacto global, sino también local y personal. Y si estuvimos aquí, recordamos no sólo el dolor, el miedo y la confusión de ese terrible día, sino también la explosión de amor que se vertió sobre esta ciudad. Como dice el Dhammapada budista: “El odio nunca cesa mediante el odio. El odio sólo cesa mediante el amor. Esa es la ley eterna”.

El amor estuvo presente en las llamadas que muchos recibimos de los amigos que estaban cerca y lejos, incluso de algunos con quienes habíamos perdido contacto. El amor estuvo presente en la anciana francesa que dijo: “Creo que hoy, todos somos estadounidenses”. El amor estuvo presente en la ceremonia que los bomberos en Budapest, Hungría, realizaron a la mañana siguiente, frente a su estación, para rendir homenaje a sus compañeros bomberos que murieron en la ciudad de Nueva York. El amor estuvo presente en los miles de “Retratos de Dolor” que el New York Times publicó, uno por uno, en memoria de casi cada uno de los cerca de 3000 seres humanos de más de 70 naciones y de todos los ámbitos de la vida que murieron ese día.

El amor era casi tangible en ese momento, y el amor se vierte hacia el mundo cada mes en el momento de la luna llena cuando el canal para el flujo de amor y de luz se abre, dando la oportunidad para el Acercamiento grupal a la Jerarquía. A través de este canal, la Luz y el Amor de Dios pueden fluir al mundo con especial fuerza, pero esto depende de la creación de un canal receptivo por el grupo mundial de meditadores. Por lo tanto, tomémonos un momento en este día especial para visualizar la Luz y el Amor que está ahora afluyendo al mundo, trayendo paz a los corazones humanos e iluminando la conciencia humana a escala planetaria, y luego, digamos las antiguas palabras del Brihadaranyaka Upanishad:

 

Condúcenos, Oh Señor,

De la oscuridad a la Luz;

De lo irreal a lo Real;

De la muerte a la Inmortalidad.

El profundo anhelo de “conocer la verdad”, de ser llevados de la oscuridad a la luz, de lo irreal a lo real, de la muerte a la inmortalidad, es especialmente conmovedor hoy en día, al mirar hacia atrás en el transcurso de los últimos diez años. Quizás es más fácil diferenciar la oscuridad de la Luz que lo irreal de lo Real. El mundo tangible exterior, el mundo de las formas en todos sus grados, parece muy real al expresar una amplia gama de niveles de conciencia. Es este mundo el que sufrió el terrible golpe de los ataques del 11 de septiembre y de nada sirve minimizar la pérdida sufrida ese día. Pero todo el empuje del camino espiritual, un camino de expansión de la conciencia, trata de encontrar ese reino o plano de la vida donde no hay sufrimiento ni pérdida; un nivel de existencia intocable a todo lo que ocurre en los planos exteriores de existencia: los planos físico etérico, emocional y mental, que la mayoría de la gente llama, simplemente, “vida”.

Este fue el dilema en el que se encontró el guerrero Arjuna en el Bhagavad Gita. Enfrentado por una guerra entre dos bandos de su familia y consternado por la necesidad de elegir un lado y luchar, estaba abrumado por el miedo a elegir mal y por la angustia del dolor del que fue testigo. “No puedo saber si es mejor para mí si somos los vencedores o los vencidos”, dijo, “no debo desear vivir después de haber causado la muerte de aquellos enfrentados contra nosotros. No, no, no lucharé.” Pero Krishna no queriendo saber nada de ello le dijo, “Te afliges por aquellos que no necesitan que te aflijas; sin embargo, tus palabras no son las de los necios, pues llevan dentro de sí la semilla de la sabiduría…Tus palabras son palabras de sabiduría, sin embargo sólo expresan sabiduría externa… Son verdaderas, pero no totalmente ciertas; la verdad a medias es aparente, la otra parte de la verdad es la más profunda. El verdadero sabio no siente lástima por los que mueren, ni tampoco por los que viven. Al igual que el hombre valiente no teme a la Muerte ni a la Vida, de la misma manera el hombre sabio evita el dolor por cualquiera de las dos… Haz de saber, oh Príncipe de Pandú, que nunca hubo un momento en el que yo, ni tú, ni ninguno de estos príncipes en la tierra no existiera, ni tampoco llegará el momento, en el futuro, en el que alguno de nosotros dejará de existir”.

Krishna continúa diciendo: “Así como el alma, al utilizar este cuerpo material, experimenta las etapas de la infancia, la juventud, la adultez y la vejez, así también, a su debido tiempo, pasa a otro cuerpo, y en otras encarnaciones volverá a vivir, a moverse y a desempeñar su parte. Estas cosas de la materia que nos producen frío, calor, placer, dolor, van y vienen; no duran; por lo tanto, sopórtalas, Oh hijo de Bharata!”

“En verdad, os digo que, el hombre a quien estas cosas han dejado de atormentar — aquel que permanece firme, sin ser perturbado por el placer y el dolor — aquel a quien todas las cosas le parecen indiferentes — ha adquirido el camino hacia la inmortalidad”.

“Aquello que es irreal no tiene ninguna sombra de un Ser Real, a pesar de la ilusión de la apariencia y del falso conocimiento. Y aquello que tiene un Ser Real nunca deja de ser, nunca puede dejar de ser, a pesar de todas las apariencias en su contra.

“Lleva a tu mente interior esta verdad, ¡O Príncipe! En verdad, el Hombre Real — el Espíritu del Hombre — no nace ni tampoco muere. Nonato, inmortal, antiguo, perpetuo y eterno, ha perdurado y perdurará por siempre. El cuerpo puede morir; ser asesinado; ser destruido completamente; pero Quien lo ha ocupado permanece ileso…Las armas no atraviesan ni cortan al Hombre Real, tampoco lo quema el fuego... ya que él es insensible a estas cosas del mundo cambiante; él es eterno, permanente, inmutable e inalterable; Él es Real”.

Así lo afirma el Segundo Libro del Bhagavad Gita. ¿Cómo, entonces, debemos acercarnos a este Festival de Virgo con su nota clave: “Soy la Madre y el Niño; Yo, Dios, soy materia”? La esencia del mensaje de Krishna se resume en lo que el Tibetano define como la misión de Virgo: “Cristo en ti, esperanza es de gloria”. Virgo tiene que ver con toda la meta del proceso evolutivo, la cual es proteger, nutrir y finalmente revelar la realidad espiritual oculta. Esta misma forma vela y oculta; sin embargo, la forma humana está excepcionalmente equipada para manifestarse de manera diferente a cualquier otra expresión de la divinidad. El aspecto madre (ambas palabras, madre y materia se derivan de la misma raíz) protege el germen de la vida Crística. La materia cuida, valora y nutre el alma oculta durante un tiempo. De este modo el reino material es un lugar de nacimiento, pero si el alma no logra liberarse de él, se convierte entonces en su prisionera; la materia se convierte en el reino de la muerte. Este es el significado detrás del nacimiento de Cristo en una cueva, en la profundidad de la tierra, simbolizando el espíritu al entrar en la materia y luego de su Crucifixión y entierro dentro de otra cueva, haciendo su ascensión— su liberación de la muerte y del reino terrenal, simbolizado por la roca que misteriosamente rodó lejos de su (ahora vacía) tumba en la cueva.

En Virgo, se nos dice, el propósito de la vida en la forma comienza a ser realizado y el deseo de satisfacer a la personalidad comienza a disminuir. La búsqueda del reconocimiento interno del alma, la conciencia crística, toma un mayor control y crece, se expande, hasta que la realidad espiritual interna es liberada de la esclavitud de la materia.

Normalmente no examinamos los significados astrológicos de estos festivales mensuales, lo cual puede ser un camino, pero sólo por un momento vamos a meditar sobre un “bocadito” astrológico que se nos da en Astrología Esotérica. El planeta Júpiter rige esotéricamente tanto a Virgo como a Acuario. Se dice que Júpiter es el portador de la expansión, lo que se demuestra en Virgo al nutrir la custodia del Cristo niño, el alma, por la madre, el aspecto materia. Y, en Acuario, la cualidad divina de la expansión traerá la conciencia crística a buen término como conciencia grupal. Cuando esto suceda, el aspecto del alma será visible en gran escala por primera vez en la humanidad.

Es importante recordar que en la astrología esotérica los doce signos se deben reducir a seis, simbolizado por la unión de los opuestos polares, en este caso Virgo y Piscis. Al clausurar la era de Piscis (en otras palabras, ya) las lecciones de Virgo deben ser asimiladas. Es necesario entender la función de la materia como HPB lo resumió tan sucintamente al decir: "La materia es el vehículo para la manifestación del alma en esta vuelta de la espiral; y, el alma es el vehículo, en una vuelta más alta de la espiral, para la manifestación del espíritu, y los tres constituyen una trinidad sintetizada por la Vida que los compenetra". En el simbolismo del nacimiento de Cristo en Belén se ve que ésta es la oportunidad del momento presente al cierre de la era de Piscis, que significa “La Casa del Pan”, ya que el pan es el símbolo del sustento material. Virgo es a menudo representado por una mujer sosteniendo un manojo de grano, simbolizando la necesidad de compartir la abundancia material, el pan, para cubrir libremente las necesidades de todos, no la codicia de unos pocos. El recordar que los doce signos deben reducirse esotéricamente a seis (en este caso Piscis y su polo opuesto Virgo) es sin duda la lección detrás de la actual crisis económica. Y se acerca un punto de crisis ya que está aumentando la disparidad entre los ricos y los pobres; la distribución desigual de la riqueza económica está llegando a un punto peligroso, dado que tal desigualdad va contra el Plan divino y viola la ley espiritual.

Las personas reflexivas de buena voluntad y preocupadas por la humanidad presencian esta disparidad y a menudo responden alarmadas ante la injusticia y la codicia que ven en el mundo. Pero la experiencia de Virgo es una experiencia en la cueva, lo que significa que se lleva a cabo en la oscuridad, “en la matriz del tiempo” y fuera de la vista. En esta etapa de crecimiento mucho ha de suceder en los niveles internos antes de lograr resultados externos. Puede que no pensemos que el tiempo es una gran matriz (una incubadora para el espíritu), pero en la tierra esa es la función del tiempo, una facultad que no existe fuera de la experiencia terrena. En el plano de manifestación, el crecimiento espiritual requiere e una etapa de gestación, y esta no puede acelerarse. Toda la tendencia del momento actual es el deseo por la gratificación inmediata, ya sea de deseos materiales, la necesidad de conocimiento intelectual o la solución de una crisis. Tiene que suceder ya. Pero esa no es la manera de Virgo, que tiene que ver con “Crisis lentas, aunque potentes”, como dice el Tibetano. Esto es muy diferente a las conmociones dramáticas, pero sus efectos son duraderos si el proceso se maneja correctamente.

Hay un pasaje en Psicología Esotérica, Volumen II, que se refiere a esto. Es un debate sobre la actitud correcta y el método del servidor, a medida que formula en la meditación, su pequeña parte en el Plan de Dios. El joven y ferviente aspirante puede obstaculizar su propia agenda por una sensación de afán y de febril ocupación. “Le corresponde al alma transmitir las ideas que revelarán a la mente equilibrada y pacífica el próximo paso que debe dar en la tarea de la evolución mundial”, dice el Tibetano. El trabajo de recordar las ideas para el descubrimiento del Plan debe llevarse a cabo en silencio, quietud, con humildad y con la consciencia de que uno es sólo una pequeñísima parte en un amplio esfuerzo grupal. Se nos dice que este punto de silencio es uno de los misterios del despertar espiritual y que es muy necesario que el servidor “haga una pausa en el plano astral y espere allí, en silencio santificado y controlado antes de permitir que la fuerza afluya”. Una vez que la energía llega a los centros en el cuerpo etérico esta absorbe sus colores, sus vibraciones y el resultado es entonces inalterable. De aquí la necesidad de depurar primero las orientaciones impuras de la personalidad y del plano astral antes de dar a luz a la infantil realización.

Esta necesidad puede revelar una contribución que el grupo mundial de meditadores puede hacer en estos festivales mensuales. Al registrar formas mentales claras y luminosas que expresen la calidad de las energías divinas dirigidas por la Jerarquía a la conciencia humana cada mes, podemos ayudar a construir la estructura en el plano mental (el anteproyecto, por así decirlo) para el nuevo mundo que está naciendo ahora.

Tanto está saliendo a la luz en el momento actual, que a veces nos podemos sentir como el topo saliendo de su pequeña cueva, parpadeando, cegado por la dura luz de la realidad emergente. Dice el Tibetano: “Virgo simboliza profundidad, oscuridad, calma y calor; es el valle de la experiencia profunda, donde los secretos son descubiertos y, oportunamente, “traídos a la luz”; es el lugar de la lenta y suave, aunque poderosa crisis y periódicos desarrollos que tienen lugar en la oscuridad, aunque conducen a la luz”.

Esa luz se está volviendo cada vez más brillante, y si nosotros, la humanidad, unimos las manos y permanecemos unidos, seremos lo suficientemente fuertes como para soportar la próxima revelación. Para terminar, algunas palabras del Tibetano nos dan la perspectiva correcta:

“Debemos recordar que para los Custodios del Plan Divino y para Aquellos que trabajan con el fin de desarrollar los nuevos acontecimientos, el aspecto forma de la vida, la expresión externa y tangible, es enteramente de importancia secundaria. La perspectiva a veces se distorsiona por el dolor y el sufrimiento a que ha sido sometida la forma (ya se trate de la propia o la de otros, individualmente o en masa), lo cual impide ver con claridad el propósito y la imperiosa necesidad que tiene la vida dentro de la forma…” o, como dice el Bhagavad Gita, "Aquel que haya obtenido la libertad del apego, del miedo y de los objetos de los sentidos; aquel que encuentra su fuerza y amor en el Yo Real, gana la Paz. Y en esa Paz que sobrepasa todo entendimiento, encuentra la liberación de todos los problemas y dolores de la vida. Y, su mente, ahora liberada de estos elementos perturbadores, está abierta a la afluencia de la Sabiduría y del Conocimiento."

Así pues, con esto en mente, trabajemos como grupo en meditación, utilizando la nota clave de Virgo: Soy la madre y el niño; Yo, Dios, soy materia.

FESTIVAL DE VIRGO
Nueva York, 11 de Septiembre de 2011
Sarah McKechnie

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