La buena voluntad es una expresión que crece rápidamente en todo el mundo (es “contagiosa”, como se nos dice), y esto es importante, porque significa que la conciencia humana está empezando a adaptarse al gran principio cósmico de amor.
Las redes rápidas de comunicación, como una característica distintiva prominente de la era de la información, son un indicio de que están ocurriendo procesos dinámicos en la conciencia humana; el primero y más importante de ellos es el acentuado aumento de la capacidad intelectual.
En los escritos de Alice Bailey se dice que el gran logro espiritual y gran acontecimiento evolutivo de nuestra era será el establecimiento de la comunión y las relaciones humanas entre todos los pueblos...
"Multiculturalismo" es un término que ha estado en las noticias recientemente, cuando varios políticos, incluida la Canciller Alemana, Angela Merkel, y el Primer Ministro británico, David Cameron, han expresado dudas acerca de su éxito en sus países...
"Cultura" en sí es un término con varios significados. En el debate corriente, a menudo se refiere al arte. Sin embargo, tomado en su sentido más amplio, se extiende mucho más allá del arte para abarcar una compleja síntesis de valores y expectativas sociales, religiosas y políticas. Por lo tanto, es esencialmente de naturaleza subjetiva.
Actualmente, el concepto de libertad está a la vanguardia del pensamiento en relación con el levantamiento de los pueblos del mundo árabe en busca de las libertades que disfrutan otras naciones. Una vez más, la resolución de las Naciones Unidas se ha puesto a prueba, y esta vez la respuesta ha demostrado una voluntad colectiva de ofrecer protección a quienes están sujetos a las terribles consecuencias de la persecución y la masacre.
La fosilización de los sistemas de pensamiento se produce en escalas de tiempo largo, por lo que puede ser difícil de detectar al principio. Un obstáculo relacionado con el cambio, que en la naturaleza es más a corto plazo, es la falta de flexibilidad...
A medida que los sistemas de comunicación rápida han aumentado en velocidad y capacidad, un corolario natural ha sido una mayor accesibilidad a la información que anteriormente se ocultó y la oportunidad de difundirla a todos los rincones de la tierra.
La movilización de la buena voluntad está estrechamente vinculada con el poder de la opinión pública. El Maestro Tibetano hizo hincapié repetidamente en este punto cuando asentaba las bases para la actividad de servicio que ahora conocemos como Buena Voluntad Mundial. Puede haber muchas razones para vincular la buena voluntad con la opinión pública, pero una sobresale en especial en estos tiempos y es que no podemos contar con nuestros líderes, en particular con el gobierno, para resolver todos los problemas mundiales. Las cuestiones son tan generalizadas y de tal importancia crítica, que la resolución de los problemas radica nada menos que en la transformación de la conciencia humana.
La cuestión de los derechos está muy presente en la mente de la gente de hoy en día. En principio, un derecho es una garantía de acceso a los beneficios a causa de los derechos inherentes o por ley.
Buena Voluntad Mundial considera las predicciones de los desastres que surgen en la conciencia humana como profecías. Estas catástrofes pendientes han recibido varios nombres...
Reflexión sobre la necesidad de una respuesta más esclarecida, intuitiva, a largo plazo a los desastres.
Habitualmente no pensamos en el amor como si fuera una ley. Sin embargo, lo es. No parece ser una ley hecha por el hombre, aunque fue enunciada por Cristo hace dos mil años. Pero es una ley a la que la humanidad responde y obedece bastante fácilmente y de buena gana.
Vivimos en un mundo lleno de normas y reglamentos al mismo tiempo que el espíritu humano anhela una mayor libertad de expresión.
Golpear una cosa contra otra tan fuerte como sea posible para ver qué pasa, es una de las cosas más predecibles que un niño de pañales hará cuando se le dan juguetes para jugar.
El ritmo de la vida se está acelerando. Verdaderamente, parece haber un insaciable deseo de acelerar continuamente la velocidad de cambio.
La idea de viajar en el tiempo –ya sea hacia atrás o hacia el futuro –hace tiempo que ha intrigado a científicos y escritores de ciencia-ficción.
Mientras que la habilidad de un líder mundial para manejar el poder de la oratoria puede comunicar una visión de unidad, se requiere el duro y poco atractivo trabajo de diálogo internacional entre todas las naciones del mundo para hacerla una realidad.
En el mundo de hoy hay una gran necesidad de observadores entrenados de los asuntos de actualidad. Esto podría parecer una idea extraña –la mayoría de la gente probablemente piensa que es un observador competente de los acontecimientos mundiales. Sin embargo, si asumimos esto, ignoramos un cierto número de factores que pueden distorsionar nuestra visión. Estos factores son los sesgos, prejuicios y preconcepciones (o espejismos e ilusiones, como se conocen en los trabajos de Alice Bailey) que adquirimos a medida que crecemos. Provienen de numerosas fuentes: sentimientos nacionalistas, ideologías políticas,condicionamientos religiosos y otras influencias sociales. Es más, tales filtros distorsionantes internos están bastante alejados de cualquier distorsión debida a las diversas agendas de los medios de comunicación. Así que, para poder observar un evento con claridad, uno debe ser consciente de estos dos factores distorsionantes, interno y externo, y ser capaz de desapegarse de ellos. De hecho, el individuo sale de sus propios filtros distorsionantes, de su propia personalidad, y ve la vida y los acontecimientos no en función de cómo le afectan a él y a sus seres más cercanos, sino en función de cómo afectan al mundo. Y más allá de esto, los ve no tanto en términos de las fuerzas externas que están en juego, sino en términos del flujo interno de consciencia. Entonces entra en contacto con el mundo de significados.
A lo largo de la historia evolutiva de la raza humana ha habido probablemente pocos períodos tan difíciles como el que estamos viviendo actualmente. Las dificultades han surgido porque la conciencia humana está despertando rápidamente, incluso exponencialmente. Esto es bueno y tenía que ser así, sin embargo un crecimiento tan rápido de la mente crítica comporta ciertos retos políticos, económicos y psicológicos. En los últimos quinientos años ha habido una repentina subida de la asertividad, el egoísmo y la competición, conduciendo al conflicto y a la guerra creciente en todo el mundo. A ello hay que añadir el deseo humano por un estilo de vida consumista que ha creado una excesiva demanda de los recursos naturales del planeta.
La mayoría de las personas sensatas reconocen que el diálogo es una forma mejor de resolver los desacuerdos que la guerra. Sin embargo, la guerra de palabras que pasa hoy en día por “discurso civil” es, con demasiada frecuencia, cualquier cosa menos civil. En una democracia floreciente y robusta, el derecho a la libertad de expresión es inviolable y una verdadera necesidad para que exista una amplia presentación de ideas y un libre compartir de opiniones. En una sociedad así, ¿cómo puede el lenguaje convertirse en el vehículo para lograr la comprensión y el establecimiento de un terreno común, más que en un medio de someter a nuestros “oponentes” –es decir, a todos los que no piensen como nosotros?
La reciente concesión del Premio Nobel de la Paz al Presidente Obama ha suscitado mucha controversia por el poco tiempo que lleva en la Presidencia. Algunos lo ven como una vergüenza y un estorbo para el trabajo antes de él, otros lo ven como un triunfo de las buenas intenciones por encima de la aplicación efectiva de la política, otros aún, lo consideran como poco más que un desaire contra la administración anterior. Independientemente de lo acertado o erróneo de estos y otros muchos puntos de vista, puede obtenerse una perspectiva más amplia explorando el significado detrás de este acontecimiento.
copyright © Lucis Trust