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Un Artículo sobre la Luz
El destino divino del Hombre, el que piensa, es el de portador planetario de luz. Dentro de cada átomo del cuerpo físico humano se encuentra un punto de luz y cada alma humana en sí es un cuerpo de luz. Durante nuestro largo viaje evolutivo, toda nuestra carrera se trata de luz, la adquisición de luz, y el tejido individual y colectivo de la luz en la estructura etérica del planeta. Mientras que la Jerarquía encarna el centro del amor de nuestra Vida planetaria, y Shamballa encarna su centro de voluntad, el destino de la humanidad es llegar a ser el portador planetario de luz, el centro de luz o inteligencia activa, para nuestra Vida planetaria. El intelecto – siempre simbolizado como luz – distingue al hombre de los reinos inferiores de la naturaleza y también da al hombre la capacidad de conectar con reinos espirituales más puros y espirituales de la naturaleza. Estando a medio camino entre la materia y la divinidad, el hombre está en una posición única de fusionar el espíritu y lo material, o el alma y la personalidad y, logrando esta fusión de opuestos, el hombre redime lo material por luz. El esotérico sabe que el nacimiento a una encarnación física es un nacimiento a la oscuridad, y aún así las experiencias de encarnación dan lugar finalmente a un nacimiento a la luz – un segundo nacimiento, o iniciación, al mundo de la luz, amor y una vida más abundante. Cada ser humano avanza hacia esta luz y amor por medio de la luz de inteligencia, el conocimiento, el entendimiento, la sabiduría y la experiencia y, finalmente triunfa al fusionar la personalidad y el alma, creando un puente de luz entre los dos, produciendo así un cuerpo de luz externalizado. Para la mayoría hoy, el cuerpo de luz es aún incipiente y difuso y simplemente aguarda sobre el cuerpo físico, esperando una oportunidad para entrar e irradiar la consciencia. Pero, cuando los hijos de los hombres, como grupo, puedan construir cuerpos de luz, incrustados y funcionando en el cuerpo físico – como resultado del trabajo mental inteligente – resultará en una integración de luz en la sustancia misma del planeta, de la que en estos momentos carece. De este modo, la humanidad teje la luz en la estructura etérica del planeta. Este es el proceso de crear el futuro mundo de luz y este es el objetivo de la humanidad según entra a la nueva era; crear en la luz, a través de la actividad deliberada del cuerpo de luz. Usando el conocimiento, la sabiduría y el entendimiento, esotéricamente transmitimos luz y tendemos un puente sobre el abismo entre el espíritu y lo material. Envolviendo la estructura etérica del mundo en luz y buena voluntad, la red de Triángulos facilita este esfuerzo iluminado. | |