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2007#3 Custodios de la Sostenibilidad

Los alimentos son la materia que sustenta la vida, y los responsables de cultivarlos –los agricultores– son, por tanto, custodios de la sostenibilidad. Esto podría parecer un título un tanto ampuloso para un oficio tan terrenal, pero quizá si la sociedad los viera de esta manera, su vocación recibiría más respeto y apoyo. El hecho es que, especialmente en los países más ricos, los agricultores constituyen una proporción decreciente de la población, y los no-agricultores son cada vez más ignorantes en cuanto a cómo se producen los alimentos. Como resultado, la importancia de la agricultura está en peligro sobreseída en la política y el discurso social.

Una de las influencias que podría ayudar a contrarrestar esta tendencia es el aumento de consciencia ecológica, a medida que la gente empieza a percibir el enorme despliegue de factores interrelacionados que influyen sobre todo ser vivo. Los agricultores son los custodios de una cantidad significativa de estos seres vivos, tanto vegetales como animales, y la forma en que los agricultores tratan a los seres que están a su cargo puede repercutir enormemente en los ecosistemas que se extienden más allá de sus granjas. Éste es un caso particular de la observación más extensa de que es esencial que existan unas relaciones correctas con todos los reinos de la naturaleza para que la humanidad se cree un futuro viable. El gran papel de vínculo entre la humanidad y la naturaleza que desempeñan los agricultores les sitúa en una posición de especial responsabilidad. Y sin embargo, los agricultores están también sometidos a una fuerte presión por los nuevos métodos de trabajar creados por la industrialización y por una economía basada en el petróleo. Toda la historia de la agricultura mecanizada a gran escala ocupa menos del 1% de la historia de la agricultura, de manera que no debería sorprendernos que la sociedad esté todavía habituándose a este cambio. Un posible punto final de esta tendencia será contemplar la desaparición de la agricultura como actividad autónoma, con los agricultores convirtiéndose en empleados corporativos.

En cualquier caso, parece poco probable que retornemos a los “viejos tiempos” de las granjas de subsistencia familiar, en los que la gente consumía los frutos de su labor, y por lo tanto cuidaban más el trabajo de producción. La agricultura/cría de animales responsable es, cada vez más, una actividad grupal, comparada con los tiempos pasados en los que una familia trabajaba sola la tierra. Dado que estamos pasando de una era a la siguiente, la confusión es algo normal. La humanidad está en proceso de seleccionar todo cuanto haya de válido en los antiguos métodos, a la vez que se van introduciendo los nuevos enfoques grupales, consecuentes con la Era de Acuario. Ello llevará algún tiempo, y unos agricultores tendrán éxito y otros fracasarán. Sin embargo, con la ampliación del campo educativo, los individuos tendrán más opciones profesionales, algunas implicando trabajar la tierra, y otras no. Y aunque no todo el mundo necesite trabajar la tierra, no estaría de más preguntarnos qué perderíamos si las poblaciones urbanas tuvieran una percepción más profunda del proceso de crecimiento, de los ritmos estacionales de la agricultura, y de las complejidades de los distintos tipos de suelo y de terreno. Y, bajo todas las complejidades de la forma, la energía única de la Vida misma late a través de todas las criaturas, uniéndolas en los ciclos eternos de nacimiento, crecimiento, muerte y reencarnación a una forma más nueva y adecuada. Esta energía subyacente resalta la importancia de compartir equitativamente los frutos de la naturaleza, y de tratar a todos los seres con respeto, dos áreas en las que la agricultura moderna, como parte de una economía industrializada, todavía tiene mucho camino por recorrer. Y, como consumidores y ciudadanos, ninguno de nosotros puede rehuir su puesto en la cadena de responsabilidad sobre estas cuestiones.

En los artículos que siguen reflexionamos sobre algunos de estos temas con más detalle: no existen respuestas fáciles ni inmediatas a un asunto tan complejo, pero esperamos que estimulen a nuestros lectores a reflexionar sobre cómo la energía de la buena voluntad puede y debe hacer un impacto.

En busca de una nueva agricultura (1)

Restaurar la corriene del flujo circulatorio divino mediante el dar y el compartir.

Los seres humanos tienen la responsabilidad moral de no provocar sufrimientos inútiles a los animales ...

El producto de la tierra es un regalo y no un derecho ...

El espíritu de solidaridad del hombre y su parentesco con toda vida se refuerzan cuando vivimos con respeto los misterios del ser.

En busca de una nueva agricultura (2)

La distancia recorrida por el alimento, del productor al consumidor, es cada vez mayor a causa de la posición que ocupan los mercados mundiales ...

El concepto de bioregión, una visión filosófica global incluyendo el medio ambiente y el ser humano, comienza a desarrollarse ...

Unidades de Servicio

Proyecto de solidaridad y de apoyo respecto a personas afectadas por el virus del sida: Movimiento Popular en África.

Organización para aliviar a una humanidad angustida, en todos los campos del esfuerzo humano: Ghana.