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2009 #2 - Un Tiempo de Transición

Desde hace ya muchos años, el boletín de Buena Voluntad Mundial se ha centrado en el servicio desarrollado por diversos grupos bajo el título de “Actividades de Transición”. Una transición implica cruzar de un estado a otro: en términos de consciencia podríamos emplear varias metáforas, por ejemplo, un cambio de marcha, o la renovación de un punto de vista. Pero si estamos cruzando de un estado a otro, ¿dónde hemos estado? y, más importante todavía en estos tiempos de crisis, ¿a dónde vamos?

Alice Bailey indica que la transición que se está produciendo actualmente tiene lugar entre dos eras o épocas de consciencia distintas. A la era que está finalizando ahora, que ha condicionado las civilizaciones humanas durante aproximadamente dos mil años, la denomina “era de Piscis”, mientras que a la que está entrando la denomina “era de Acuario”. Se crea o no en la astrología, es imposible negar los cambios sísmicos que están teniendo lugar actualmente en la consciencia humana y en ese complejo sistema de relaciones que denominamos “sociedad”. En la era de Piscis hubo una tendencia general entre la mayoría de la gente a aceptar la autoridad de las instituciones, fuesen estas religiosas, políticas o culturales. Pero ahora esta actitud está virando hacia la determinación de llegar a nuestras propias conclusiones respecto a las cuestiones clave de la vida humana. Esto está relacionado con el incremento de la información disponible y con el poder de la mente humana para absorber y aplicar inteligentemente esa información –dos tendencias que están estrechamente relacionadas con el acrecentamiento de la educación de las masas. Naturalmente, este cambio principal no está exento de problemas, ya que un rechazo sistemático de la autoridad es igual de erróneo que una aceptación incondicional, y puede conducir a comportamientos dañinos para el tejido social. Es posible que los efectos disruptivos de este crecimiento masivo en inteligencia necesiten cierto tiempo para apaciguarse, pero el efecto final debería ser positivo, con una población más capacitada para comprender los complejos problemas a los que se enfrenta la humanidad y encontrar soluciones creativas.

Al mismo tiempo que más y más individuos están desarrollando su inteligencia, un avance ulterior está teniendo lugar entre aquellos que ya tienen práctica en el empleo de la mente. Están descubriendo una necesidad creciente de trabajar unidos con individuos de mentalidad parecida en grupos coordinados, a fin de lograr una visión de un mundo mejor. La extraordinaria explosión en el número de organizaciones no gubernamentales desde los principios del siglo veinte confirma esta tendencia. Y aunque muchos de estos grupos pueden encontrarse, de vez en cuando, en diversos grados de oposición al status quo, una característica clave es que no se definen exclusivamente por esta oposición, sino que tienen una visión positiva del futuro que están intentando crear.

Los grupos incluidos en este número representan una variedad de enfoques, desde el nivel de presentar una visión a través de programas de entrenamiento y educación, hasta su implementación de hecho. Cada fase es necesaria para trasladar una elevada visión de ideales descendiendo a técnicas prácticas para mejorar la vida cotidiana de las personas. De este modo el trabajo de diferentes grupos puede verse como complementario y fortalecedor del esfuerzo de todos.

Estos grupos, y tantos otros como ellos, están construyendo un puente desde los problemas del mundo actual a las soluciones del mundo de mañana. En un nivel más profundo, se erigen como ejemplos de la consciencia vinculante necesaria para producir una transición segura desde la era Pisceana a la era de Acuario. Todas las personas de buena voluntad pueden encontrar inspiración y campo para su trabajo en servicio a la humanidad