Boletín 2017 #2 - Liderazgo: Vitalizando la Simiente Magnética del Futuro

LIDERAZGO: VITALIZANDO LA SIMIENTE MAGNÉTICA DEL FUTURO

El mundo pide a gritos liderazgo en estos tiempos turbulentos e inciertos. En política, en negocios, en religión, los que quieran liderar se enfrentan a complejos problemas globales que exigen cooperación por encima de las divisiones ideológicas, económicas y culturales. Ya no basta con el pensamiento a corto plazo y los viejos métodos. Necesitamos nuevas formas de ver, y visiones convincentes del futuro.

Muchos sienten la tentación de retomar estilos de liderazgo adecuados a desafíos de décadas anteriores. Pero las viejas etiquetas e ideologías no pueden volver a aplicarse sin más en una época de creciente interdependencia, y recordar con nostalgia los antiguos métodos de resolver las cosas hace que sea más difícil reconocer las nuevas formas de liderazgo que están surgiendo. De ahí el clima de desesperación y la sensación errónea de que hay una carencia de visionarios prácticos preparados para liderar. De hecho, los numerosos canales de interconexión de Internet indican que las nuevas cualidades de liderazgo están emergiendo más rápida y fluidamente que nunca antes –por ejemplo, el Movimento Cinque Estelle en Italia, y Podemos en España.

Los líderes modernos se enfrentan a desafíos inmensos. En un mundo donde los pensamientos y opiniones de cada persona pueden compartirse tan libre y rápidamente, las estructuras institucionales de partidos políticos, corporaciones e iglesias tradicionales están bajo una presión considerable para ajustarse a las nuevas posibilidades. Se ha fomentado la búsqueda de poder y, en una época en la que las alianzas cambian con sorprendente rapidez, incluso quienes buscan liderar con los motivos más elevados carecen de garantías en cuanto a la lealtad de sus seguidores.

Es más, ¿pueden estos seguidores confiar en que los medios de comunicación reflejarán una imagen honesta de los líderes? Los recientes acontecimientos respecto al referéndum del Brexit y la campaña presidencial de Trump han generado preocupación en cuanto a que la velocidad y facilidad de las comunicaciones digitales pueden emplearse para proyectar una confusa mezcla de desinformación y falsedad descarada. Cuando se combina con datos de perfiles de conducta online, los puntos ciegos psicológicos pueden captarse con una precisión alarmante. Sean empleadas por individuos, empresas o gobiernos, estas técnicas representan un inquietante asalto a la claridad de consciencia colectiva que la humanidad necesita para navegar hacia un futuro de correctas relaciones.

Y cuando los líderes logran adquirir poder, nos topamos con la eterna cuestión de cómo van a utilizarlo. ¿Van a mantener la visión que han presentado, a pesar de las dificultades? ¿O van a permitir que las fuerzas de resistencia inherentes a toda estructura institucional desvíen y diluyan sus esfuerzos? Y también: ¿aceptan humildemente el mandato que han recibido, como líderes que sirven no sólo a sus votantes, sino al grupo entero –una humildad que el Papa Francisco ha refrendado recientemente; o buscan ejercer el poder sólo para beneficiarse junto a los asociados de su elección?

Para poder confiar en los líderes deben rendir cuentas. Necesitamos estructuras transparentes para limitar a líderes visionarios fuertes si sus acciones se apartan de la visión declarada. En política, este papel lo desempeña el sistema legal y su custodio, el sistema judicial; y existen estructuras análogas en las empresas e instituciones religiosas sanas. Es más, a medida que nuestra comprensión del planeta se amplía, se vuelve urgente otro tipo de responsabilidad para los líderes: la que atañe a un amplio consenso científico. El ejemplo más evidente de esto se encuentra en el área del cambio climático.

En los artículos que siguen, se examina el liderazgo y las cuestiones que lo rodean desde numerosos ángulos. Esperamos que arrojen algo de luz sobre las formas en que las personas de buena voluntad de todo el mundo, y la dinámica voluntad-al-bien de quienes buscan liderar, pueden combinarse creativamente para conducirnos a un futuro mejor para todos.

Acuario Trae Desafíos de Liderazgo

Comprender la transición de la humanidad desde una era individualista, condicionada por Piscis, a la era de Acuario, más consciente del grupo, puede aportar percepciones útiles para los desafíos a los que se enfrentan los líderes y el liderazgo. Inevitablemente la transición es ardua, dado que tanto individuos como sociedades en masse responden con una diversidad casi infinita de formas a las influencias de estas dos energías condicionadoras: adaptándose a las oportunidades y las ‘líneas de menor resistencia’; reaccionando a fuerzas opuestas; extrayendo inspiración de ideales que están en proceso de salir del colectivo o de los que están progresando a una dominación mayor; y cayendo en formas no desarrolladas de expresión de cualesquiera de las dos influencias.

En cierto sentido, la visión Acuariana de la unidad esencial y la totalidad de la vida, celebrada regularmente en estas páginas, ha reformado dramáticamente la psique y la sociedad. A lo largo de países, regiones y culturas, y en cada disciplina profesional, científica y académica, crecen redes abiertas de relaciones cooperativas. Las nuevas generaciones están especialmente sintonizadas con estos entornos altamente interactivos. Se dice que Acuario está relacionado con el elemento omnipresente del aire, que afecta a todo lo relativo a la forma en la que vemos el mundo y nuestro lugar en él. Para aquellos con una mente bien desarrollada, estas energías estimulan una creciente facilidad para la percepción intuitiva, permitiendo que la relación entre la parte y la totalidad se conozca en su plena riqueza, conduciendo a un nuevo y vibrante sentido de síntesis. Sin embargo, para una gran mayoría de personas en la mayor parte de naciones, incluyendo a las personas de buena voluntad, la mente independiente todavía está en proceso de desarrollo. Sin la capacidad de pensar las cosas detenidamente por uno mismo, la sensibilidad natural a la totalidad y a la identidad grupal es propensa a un sentimentalismo superficial, en la que los eslóganes importan más que la sustancia. Aunque existen numerosas iniciativas independientes creativas y nuevas que dan expresión al sentido de síntesis a nivel personal y grupal, también hay mantras dogmáticos fijos sobre la síntesis que hacen que las personas se sientan superiores pero que a menudo carecen de cualquier expresión creativa o auténtica de lo nuevo. Algunos de los signos mas obvios de la creciente consciencia global son la popularidad internacional de productos hábilmente comercializados y manipulados como Coca Cola o Levi’s, o megaestrellas que atraviesan barreras culturales como Lady Gaga o Beyoncé. Aún así, cada vez se emplean más las técnicas expertas de comercialización y los símbolos populares para magnetizar políticas y programas que avanzan genuinamente el bien de la totalidad –por ejemplo, el uso creciente por parte de la ONU de Embajadores de Buena Voluntad y la campaña popular para generar la comprensión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, http://www.globalgoals.org/es/.

Acuario también puede conducir a actitudes y opiniones testarudas y mojigatas –una de las cuestiones es la crecie nte ola de partidismos que envenena el clima político en muchos países. Pero entre quienes están conduciendo a la humanidad a una nueva era, esta rigidez también puede producir cierta estabilidad de visión, enfoque y persistencia. La voluntad-de-servir es ‘fija’ e incontestable –permitiendo que principios y opiniones menores sean sacrificados en pos del bien mayor. Los líderes que responden a la influencia de Acuario tienden a manifestar una habilidad natural para tender puentes entre espíritu y materia, y el deseo de crear formas, estructuras e instituciones que reflejen la vivacidad del espíritu. En sus expresiones más inmaduras, ello puede conducir a poner un énfasis excesivo en acertar con la forma y, en el proceso, perder de vista la visión –volviendo los detalles, las fórmulas legales y la ‘letra de  la ley’ más importantes que el propósito y la misión. La transición a una nueva era depende de líderes con principios, transparentemente inamovibles en su lealtad a los principios superiores, y capaces de nutrir el espíritu esencial de buena voluntad (la misión central) en el centro de políticas, programas e iniciativas que inspiran y lideran. Existe evidencia de esta dimensión fuertemente práctica en los modelos de ‘mejores prácticas’ que se emplean ahora extensamente en los programas de desarrollo comunitarios y medioambientales.

Mientras la visión de síntesis de Acuario atraviesa la psique y condiciona la visión del mundo de grandes cantidades de personas (especialmente de las nuevas generaciones), minorías significantes basadas en comunidades de fe, etnicidad e idioma claramente definidas, se encuentran a menudo desconcertadas por el tipo de respeto hacia otras perspectivas que está implícito en la visión multicultural. Grupos y secciones de la sociedad influidos por Piscis, que condicionó los últimos dos milenios, tienden a inspirarse en memorias de viejas glorias, y la expresión inferior de las cualidades de devoción e idealismo estimulan el fanatismo y el fundamentalismo. En estos casos, los líderes que responden a la consciencia grupal entrante de Acuario tienen el potencial de comprender el miedo que impulsa estos sentimientos, y pueden liderar programas que ayuden a que la comunidad reconozca sus propias fortalezas y debilidades, así como las fortalezas y debilidades de otras comunidades. A medida que este entorno de pensamiento empieza a arraigarse en la comunidad, se hace posible un diálogo realista, libre de eslóganes políticamente correctos. Y la buena voluntad sensata y carente de sentimentalismo puede prosperar.

Las personas de buena voluntad a menudo quieren ‘hacer’ algo para a ayudar a avanzar más allá de los conflictos actuales y mejorar la calidad de vida para todos. Es un signo de la voluntad emergente. Ese ‘hacer’ puede consistir en involucrarse en el proceso político, pero igualmente podría consistir en buscar un nuevo significado y profundidad a sus vidas y relaciones. En respuesta a esta urgencia por actuar, los líderes de todo el mundo están iniciando un diverso conjunto de programas y actividades para: fomentar un compartir genuino con las comunidades locales, así como a un nivel más amplio; posibilitar y alentar a las personas a crecer en su comprensión y práctica de una libertad responsable, volviéndose más plenamente humanos y contactando más con los mundos del alma y del espíritu; y engendrar un espíritu de diálogo y cooperación entre personas de buena voluntad a lo largo de toda barrera de clase, religión, política y etnicidad. Tenemos más pruebas de esta influencia de Acuario en la cantidad de programas de entrenamiento para el liderazgo como Liderazgo de Servicio, Liderazgo Colaborativo; Liderazgo Integral; iniciativas de Liderazgo del Presencing Institute; y entrenamiento en liderazgo transformacional ofrecido por grupos como la Global Leadership Foundation. Es importante recordar que los líderes inician, inspiran y movilizan movimientos en todos los campos de la vida, y no sólo en la política.

Los acontecimientos recientes sugieren que todo el futuro de la visión post Segunda Guerra Mundial está en una encrucijada. ¿A dónde vamos desde aquí? Para que triunfen las fuerzas de la buena voluntad es necesario que surjan líderes impulsados por las posibilidades acuarianas a nivel local, nacional, regional e internacional, en todos los campos. No es difícil imaginar toda una nueva generación de líderes en quienes la buena voluntad esté transparentemente presente –liderando programas que lleven los principios de compartir, buena voluntad y armonía a través del conflicto a la vida en política; educación; sanidad; justicia y mantenimiento del orden; agricultura; creación de empleo; y en espiritualidad y religión.

Liderazgo grupal

Para la transición de Piscis a Acuario es esencial el cambio de una era de individualidades separadas a una era del grupo: consciencia grupal, interacción grupal e idealismo grupal. Ello tiene implicaciones inmensas para los líderes y los estilos de liderazgo. Una de las características más comunes de la literatura contemporánea sobre el liderazgo es el enfoque en fomentar el trabajo de equipo y una dinámica de grupo sana. Los líderes acuarianos desarrollan sensibilidad al espíritu del grupo que lideran, asegurándose de que refleje la aspiración y propósito del grupo y estimulando un sentimiento de significado compartido. Ahora más que nunca los grupos a los que pertenecen las personas de buena voluntad (grupos de trabajo, estudio, servicio, movimientos populares) están liderados por personas entrenadas en habilidades de grupo: con capacidades para fortalecer redes y construir una identidad y un propósito grupal. Parte de esto es el reconocimiento de que los grupos, en sí, están desempeñando un rol de liderazgo en la transición a una nueva era.

El grupo mayor de la humanidad, del que todos los grupos servidores forman parte, el Grupo de Servidores Mundiales, incluye a los líderes de todos cuantos buscan fomentar el desarrollo y la elevación de la humanidad, el verdadero compartir, y las correctas relaciones con la tierra y todas las criaturas, plantas y elementos de ésta. Estos son los líderes que se preocupan por los intereses y el bienestar de aquellos con quienes están asociados y de los grupos a los que pretenden servir. Van a la vanguardia en la expresión de nuevas cualidades de amor y propósito grupal.

Visión, Confianza y Responsabilidad

Cualquier líder digno de serlo buscará inevitablemente cambiar las leyes, reglas o normas establecidas del grupo en el que operen, puesto que los verdaderos líderes tienen una visión de una forma mejor de hacer las cosas. Sólo hay que pensar en Nelson Mandela saliendo de la cárcel en 1990. En 1997 el apartheid había finalizado, y Sudáfrica tenía una Constitución completamente nueva. Los cambios así de radicales son evidentes sobre todo en el campo de la política, dónde se espera que los líderes introduzcan nuevas legislaciones; pero también tienen lugar en economía, donde ejecutivos visionarios cambian la ‘cultura corporativa’. En religión también, incluso a pesar de que el énfasis se pone en verdades eternas, siempre habrá formas distintas de interpretar estas verdades y los líderes deberán lidiar con la cuestión de qué interpretación es la más adecuada a la evolución de consciencia de su congregación. Los esfuerzos del Papa Francisco por reformar la Iglesia Católica pueden considerarse desde esta perspectiva.

Otra forma de considerar la visión es pensar en el líder como la manifestación viva de una cualidad o energía específica de la consciencia que un grupo mayor necesita expresar. Esto ayudaría a explicar por qué las personas sienten una atracción magnética por un líder: esto no les pasaría si nada en su psique resonase con esa cualidad. La visión que presenta el líder, la cualidad que él o ella expresa, debe de alguna forma, estar ya ‘en el aire’. Esto podría ser simplemente una re-formulación de una ideología ya existente; pero cuando se contacta con un ideal nuevo y universal surge una condición más vital e interesante, porque la consciencia colectiva de la humanidad está constantemente evolucionando. Esto es también una indicación del papel cada vez mayor que podrá desempeñar el liderazgo grupal en el futuro de la humanidad. El grupo tiene mayor sensibilidad intuitiva a los nuevos ideales, y es capaz de expresarlos con más complejidad y matices que el individuo. Tanto en la ciencia como en ciertas organizaciones corporativas, este liderazgo grupal está ya muy establecido y, a medida que pase el tiempo, es posible que veamos a los partidos políticos evolucionando hacia un reflejo más verdadero de esta posibilidad. Una de las simientes para ello puede estar en la idea del parlamento de Westminster de un gabinete de responsabilidad colectiva.

Los líderes que facilitan que las simientes de ideales arraiguen y se esparzan rápidamente deberán ser capaces de recurrir al dinamismo de la voluntad. Al principio, como respuesta a los obstáculos, las estructuras ya existentes se resistirán, inevitablemente, a la visión. Los líderes eficaces comprenderán el proceso de ‘destrucción creativa’, liberando energías de viejas formas para que puedan fluir a nuevos patrones que sirvan al futuro y a toda vida. La capacidad de dirigir este proceso de destrucción con métodos que minimicen la alteración en la sociedad es una de las principales pruebas de la compasiva identificación del líder con todo lo que atañe a su grupo, y esto parece ser una cuestión central a los tiempos en que vivimos.

Al igual que la visión, la confianza es esencial para el liderazgo. Los posibles partidarios de un líder deben preguntarse si confían en que éste implementará realmente la visión una vez que asuma el poder. La confianza es también primordial en lo que se refiere a las leyes que se encomiendan a los líderes para su custodia y cambio. Las leyes, reglamentos y normas son, en sí, expresiones de confianza mutua, porque son acuerdos comunes que reemplazan la necesidad de confiar directamente de persona a persona en grandes grupos. Según Esteban Ortiz-Ospina y Max Roser de Our World in Data1, “La confianza es un elemento fundamental del capital social –un contribuidor clave al sostenimiento de resultados en términos de bienestar, incluido el desarrollo económico”. Además, observan que en la mayoría de los países europeos, la confianza en la policía y el sistema legal es superior a la confianza en el sistema político. Esto es importante, dado que normalmente es el sistema legal, y más concretamente, una judicatura independiente, la que asegura que el poder de los líderes para crear y cambiar leyes se ejerza responsablemente. En los 35 países de la OCDE, las cifras más recientes muestran que la confianza media en los gobiernos está por debajo del 40%. Así, el liderazgo político parece atravesar una época de crisis, justo cuando es más necesario.

Una vez que están en el poder, los líderes deciden cómo van a alumbrar su visión. ¿Lo harán de formas que tengan en cuenta la voluntad colectiva de la gente (incluyendo aquellos que no votaron ni les apoyaron)? ¿O actuarán según su percepción de lo que es correcto? En el último caso, siempre existe el peligro de caer en la actitud autoritaria de “l’état, c’est moi”, para empezar a creer que en cierto sentido uno nunca se equivoca. Por esta razón, el poder de una judicatura independiente que exija responsabilidades legales a los líderes resulta crucial en los modernos estados naciones. Ello actúa como una salvaguarda contra la dictadura, y ayuda a asegurar que los cambios en la legislación proceden a un ritmo aceptable para la población.

El líder político no sólo debe tener en cuenta la voluntad del pueblo, y la influencia moderadora del poder judicial. Varios grupos de la sociedad con ‘intereses especiales’, desde asociaciones industriales a grupos de la sociedad civil, intentarán promover sus prioridades específicas. Para responder plenamente a esto, los líderes deben poseer la capacidad de sintetizar distintos puntos de vista en una totalidad coherente. Y en una era de globalización, todo líder debe contemplar, más allá de las fronteras de su nación o grupo, las fuerzas económicas, sociales y culturales activas en el mundo. En The Simpol Solution2, John Bunzl y Nick Duffell exponen que en una era de corporaciones multinacionales, que ejercen un poder tremendo en la economía internacional, la mayoría de los líderes nacionales están obligados a hacer la voluntad de estas corporaciones por temor a que su nación deje de ser competitiva. Además de semejantes presiones económicas, está también el conjunto de leyes internacionales que aparece codificado en los tratados; las obligaciones que comporta la pertenencia de la nación a agrupaciones supranacionales, como la UE o la Unión Africana; y varias otras normativas internacionales, incluyendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

La mención de los ODS aporta una dimensión más de responsabilidades: la rendición de cuentas respecto a un amplio consenso científico. Los ODS parten de la premisa básica de que el cambio climático y otros impactos medioambientales necesitan afrontarse por todas las naciones colectivamente; y que el amplio consenso científico relativo a estos impactos debería considerarse seriamente en las decisiones nacionales. Ello no implica que la ciencia sea infalible. La naturaleza misma de la empresa científica consiste en comprobar los últimos modelos y teorías para ver en qué pueden fallar, y de estas comprobaciones surgirán, a veces, modelos nuevos y mejorados. Los ciudadanos necesitan un conocimiento científico básico para evaluar las decisiones que les presentan los líderes pero, como recientemente ha advertido el astrofísico y educador científico Neil deGrasse Tyson, “la gente ha perdido la capacidad de juzgar si algo es cierto o no, si es fiable o no”.

Esto aumenta aún más el peso de la responsabilidad sobre los líderes, porque a menudo son responsables de tomar decisiones con implicaciones extensas, incluso globales, basadas en el consenso científico. Así, su deber de tener conocimientos científicos es correspondientemente mayor. Incluso si no tienen tiempo para adquirir ese conocimiento de primera mano, deberían compensarlo nombrando a expertos reconocidos como asesores. Por tanto, es sumamente preocupante que los líderes parezcan menospreciar ese consenso, y sus razones para ello deben someterse a un minucioso escrutinio. Para decirlo claramente: no se trata de las graves decisiones morales que un líder pueda tener que tomar, basadas en evidencia científica, como si permitir o no ciertos tipos de ingeniería genética, o de energía nuclear. Más bien concierne al hecho de cuestionar, o incluso ignorar, evidencia científica, como base válida para semejantes decisiones. Cuando esto sucede, se abre el camino a una situación en la que los que más gritan son los eventuales ganadores de cualquier debate, sin dejar lugar a una discusión razonable.

La extraordinaria variedad y complejidad de estas presiones sobre los líderes da cierto sentido del desafío que supone el liderazgo en la era moderna. La necesidad de valor; una sensibilidad visionaria a los ideales emergentes, y la capacidad de expresar esos ideales en términos claros; la capacidad de sintetizar puntos de vista opuestos sobre problemas complejos; el poder dinámico de inspirar a los seguidores a realizar sacrificios por el bien de la totalidad; todo esto y más constituyen los requerimientos para los líderes de hoy. Esperemos que la necesidad actual convoque a los individuos y grupos capaces de dar un paso al frente y liderar.

1. Esteban Ortiz-Ospina y Max Roser (2016) – ‘Trust’. Publicado online en OurWorldInData.org. Obtenido de: https://ourworldindata.org/trust [Online Resource]

2. Reseñado en este número.

 

Liderazgo y Medios de Comunicación

En cuanto los dictadores asumen el poder, una de las primeras cosas que hacen es controlar los medios de comunicación, requisando las emisoras de radio y televisión y cerrando los periódicos independientes. La razón es obvia: si controla la fuente de noticias y controlas al pueblo. En el pasado, la gente dependía por completo de los periódicos nacionales y de las empresas de radiodifusión para tener un conocimiento del mundo. En consecuencia, el poder que los medios de comunicación ejercían sobre los pensamientos y actividades de poblaciones enteras era ardientemente buscado. Los barones de los periódicos y los magnates de la prensa pagaban fortunas para influenciar las vidas y los hábitos de voto y consumo de la gente común. Y siguen haciéndolo.

Pero este orden establecido está cambiando radicalmente debido a uno de los fenómenos más dramáticos de nuestro tiempo –el enorme impacto de la tecnología digital. En nuestra era, crecientemente digital, la forma en la que pensamos sobre los medios de comunicación no avanza a la velocidad con la que cambia la realidad. Por ejemplo, ‘leer el periódico’ ahora suele querer decir desplazarse a través de varias presentaciones de noticias y comentarios en las pantallas de nuestro ordenador o móvil.

Aunque resulta tentador ver este nuevo mundo digital como una democratización de las noticias y la opinión, como un empoderamiento de la gente común y una oportunidad de conocer la verdad, también hay un reconocimiento creciente de graves inconvenientes y la aparición de limitaciones que hay que resolver. Tomemos, por ejemplo, lo que se ha denominado el  ‘filtro burbuja’. Las personas tienden a seleccionar páginas web y fuentes de noticias y opinión que, en términos generales, apoyan su opinión y visión del mundo personal. Realmente, escuchan a aquellos con quienes ya están de acuerdo. Aunque la gente siempre ha tendido a hacer esto, la novedad es que, dado que vivimos en una época en la que todo el mundo utiliza unos cuantos buscadores para encontrar información, los algoritmos que activan invisiblemente estas búsquedas tienden automáticamente a seleccionar páginas web similares a las que se han buscado anteriormente, y omiten las que difieren. Esto hace que la filtración de información sea aún más extrema, lo que significa que sabemos aún menos de lo que otras personas, que seleccionan fuentes de información que difieren de alguna manera, están pensando y diciendo.

Debido a este ‘filtro burbuja’ la multiplicidad de fuentes de noticias está conduciendo a una separación aún mayor de las personas en bloques de opinión cuya comprensión de puntos de vista diferentes u opuestos puede cristalizar más fácilmente en prejuicios, falta de empatía, e incluso incomprensión. Como Brendan Cox, viudo de la recientemente asesinada diputada británica Jo Cox escribió hace poco en el periódico Guardian: “Tenemos la orgullosa tradición [en Gran Bretaña] de expresar nuestras opiniones y tener nuestras discrepancias y, a la vez, respetar esas opiniones que no compartimos. Lo que me preocupa es que el respeto por nuestros oponentes se ha convertido en una cualidad desechable, que tiramos por la borda rápidamente en cuanto se despiertan pasiones”.

Otro inconveniente es el fenómeno de las ‘falsas noticias’. Fue Esquilo, el antiguo dramaturgo griego, quien observó memorablemente que la verdad es la primera víctima de la guerra. Se propaga información falsa para demonizar al enemigo y subir la moral del lado propio sin el menor reparo. De hecho, la palabra propaganda, que debería ser neutra y exenta de valores, ha llegado a significar la diseminación de falsedades. A lo largo del tiempo los gobiernos la han utilizado como un instrumento político.

Ahora, además de la manipulación y distorsión gubernamental, la verdad está cayendo víctima de grupos e individuos que promueven su causa independientemente de los hechos. Así, la verdad queda frecuentemente sumergida en la crédula aceptación de información no verificada ­–y a menudo inverificable, y los consiguientes temores o falsas esperanzas que ello suscita. Cuando las personas se sienten crecientemente debilitadas por la incertidumbre y la inseguridad, resulta fácil embaucarlas para que acepten casi cualquier cosa como “verdad”.

Estos dos ejemplos de los inconvenientes de los medios de comunicación digitales demuestran la necesidad de un nuevo tipo de liderazgo, que permita a la humanidad trazar su camino hacia una nueva comprensión del valor de la verdad y la empatía. Es importante que todas las comunidades, todos los ‘filtros burbuja’, sean expuestos a afirmaciones claras de principios universales, aplicados de forma práctica a los problemas reales de los tiempos. Necesitamos escuchar voces auténticas recordándonos constantemente que una buena voluntad global cooperadora y fuerte puede reemplazar a la fragmentación de la humanidad en una peligrosa pugna de bloques de poder y naciones.

Afortunadamente, hay grupos e individuos que están respondiendo a este problema con claridad e imaginación. Por ejemplo, en abril de este año, Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia, anunció que va a lanzar una nueva publicación online, Wikitribune, cuyo objetivo es contrarrestar las falsas noticias. Profesionales del periodismo trabajarán codo con codo como iguales escribiendo historias a medida que suceden, editándolas en vivo según se desarrollan, y respaldados en todo momento por una comunidad que comprobará y revisará todos los hechos”.

Una iniciativa así nos recuerda el valor esencial de la verdad. Numerosas tradiciones espirituales y filosóficas han enfatizado la naturaleza esencial del amor, el sacrificio y la verdad como principios básicos espirituales que deberían regir los pensamientos, aspiraciones y acciones de la humanidad. Lo hacen por una razón de peso. Como ya se ha dicho muchas veces, cuando no hay visión, los pueblos perecen. Quizá podamos afirmar con la misma fuerza que, sin verdad, los pueblos también perecerán. De hecho, desde un punto de vista filosófico, es posible que la visión y la verdad sean dos palabras distintas que señalen a la misma realidad.

Cuando fuertes oleadas de emoción y opinión inundan los medios de comunicación y se convierten en el foco del discurso público, ¿cómo podemos discernir qué es verdad? Es una cuestión sobre la que se ha reflexionado de distintas formas a lo largo de los siglos. La respuesta que siempre aparece es que la percepción de la verdad requiere un experimentado desarrollo y empleo de una auténtica capacidad para discriminar. Como el científico Carl Sagan expresó, premonitoriamente, “Encontrar una brizna ocasional de verdad flotando en un inmenso océano de confusión y falsedades requiere inteligencia, vigilancia, dedicación y valor. Pero si no practicamos estos duros hábitos de pensamiento, no podemos esperar resolver los problemas realmente graves a los que nos enfrentamos –y nos arriesgamos a convertirnos en una nación de bobos, dispuestos a seguir al primer charlatán que pase”.

¿Existen reglas generales para ayudar a distinguir la verdad de la falsedad? Las ideas que siguen pueden comprobarse en el crisol de las vicisitudes de la vida cotidiana. En primer lugar, cuando nos acercamos a cualquier problema, empezamos con el reconocimiento de que la mayoría de las personas del mundo están activadas por la buena voluntad. En segundo lugar, recordamos que la capacidad humana para llevar una vida de sacrificio está ampliamente extendida y contrastada. En tercer lugar, consideramos la idea de que la respuesta natural a cualquier crisis o dificultad es que las personas hagan todo lo posible por encontrar una solución y generar un restablecimiento. Una cuarta idea es que cualquier cosa que afirme lo contrario –que los seres humanos son irremisiblemente malos, que la mala-voluntad es la posición por defecto de la humanidad, que el deseo de ayudar y curar son características inusuales de unos pocos –es falsa.

Estas reglas generales pretenden ser sugestivas, no autoritativas. Discernir la verdad depende de cada uno de nosotros, confiando en que, en palabras de Robert Browning, “Existe un centro interior en todos nosotros, donde la verdad mora en su plenitud”.

Pero no basta con discriminar entre verdad y falsedad. El desafío es actuar en apoyo a la verdad. Y aquí es también donde el liderazgo en los medios de comunicación no es sólo importante, sino hermosamente evidente. Las numerosas ONGs y los grupos de la sociedad civil que han surgido en los últimos 200 años, y especialmente desde el fin de la segunda guerra mundial, se han adentrado en Internet con habilidad y propósito, motivando y activando a las personas de buena voluntad con emails, tweets, vídeo-clips y toda un abanico de peticiones. Cuán efectivas son estas peticiones on-line está por debatirse. Se dice que una carta escrita personalmente tiene mucho más peso que miles de emails con el mismo texto. Aún así, es una fuerza positiva e indica la preocupación que sienten millones de personas sobre las numerosas cuestiones a las que se enfrenta actualmente la humanidad.

Otra área en la que los medios de comunicación, especialmente los medios digitales, están proporcionando un fuerte liderazgo es en la amplia diseminación de conocimiento y sabiduría. Las ponencias y artículos sobre cualquier tema imaginable están accesibles para su lectura y reflexión. Es posible examinar detenidamente trabajos académicos y foros de debate. Todos los textos sagrados del mundo pueden leerse con el click de un ratón. La mejor música, poesía, literatura y arte del mundo está totalmente disponible a una parte cada vez mayor de la humanidad. Según las ‘Internet World Stats” (Estadísticas Mundiales de Internet) actualmente casi la mitad de la población humana puede conectarse a Internet. Esto representa una tasa de crecimiento de 933,8% desde el año 2000. En unos cuantos años, casi todo el mundo tendrá acceso a la suma total de la experiencia, imaginación, creatividad, conocimiento y verdad de la humanidad. Es una realidad asombrosa, especialmente si pensamos como el conocimiento solía estar controlado y censurado por las instituciones religiosas y políticas. La disponibilidad de todo este pensamiento creativo hace que ser guiados por la verdad misma sea más posible que nunca.

Reseña de Libros:

John Bunzl & Nick Duffell. The Simpol Solution. Peter Owen, London, 2017. 

En The Simpol Solution John Bunzl y el coautor Nick Duffell describen, con penetrante claridad, el principal obstáculo a la resolución de problemas globales: la fuerza de la Competición Global Destructiva (CGD). Muestran cómo impide que los gobiernos realicen los cambios necesarios para la política nacional en un gran número de asuntos, porque los gobiernos temen que ello les pondría en una importante desventaja competitiva respecto a otras naciones. Bunzl y Duffell argumentan convincentemente que reconocer esta situación y aprehender un plan realista para neutralizarla, queda truncado por grandes puntos ciegos psicológicos que afectan por igual a gobiernos y ciudadanos. La sugerencia es que para dejar atrás estos puntos ciegos es necesario atravesar las cinco etapas del duelo desarrolladas por Elisabeth Kübler-Ross, y que sólo entonces puede aceptarse la necesidad de pasar de un contexto de gobernanza centrada en la nación a un nuevo contexto de gobernanza centrada en el mundo.

Para complicar más las cosas, Bunzl y Duffell muestran cómo las poderosas fuerzas inconscientes que estructuran nuestra necesidad de identidad pueden bloquear este proceso de aceptación. Utilizando percepciones de diversos psicólogos, y basándose en el modelo integral de Ken Wilber (AQAL), delinean niveles de consciencia que todos los individuos y sociedades atraviesan. Una perspectiva mundo-céntrica sólo es accesible en el segundo nivel del proceso de desarrollo. En este momento, numerosas sociedades están atravesando la difícil transición desde el primer al segundo nivel.

Bunzl y Duffell bosquejan a continuación una estrategia para lograr una acción política mundo-céntrica durante la transición. La estrategia identifica diez criterios para una acción efectiva, y los autores demuestran como la solución Simpol, una plataforma de política global dirigida por ciudadanos, puede contribuir. Se indican las herramientas que permitirán a los ciudadanos poner a sus representantes bajo presión política, animándoles a apoyar políticas globales que serán adoptadas simultáneamente por todas las naciones. Bunzl y Duffell concluyen que el cambio desde un enfoque competitivo a uno cooperativo en cuestiones globales es necesario para la siguiente fase de nuestro viaje evolutivo como especie.

CRÉDITOS DE LAS IMÁGENES:

Max Rive - https://500px.com/photo/127029019/
Whooping Cranes - US Fish and Wildlife Service (Public Domain)
The Helm of Leadership -  World Goodwill
Lincoln Memorial - Another Believer, Wikimedia (Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0)

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