El Reto de la Unidad Internacional

«La unidad y las correctas relaciones humanas, individuales, comunales, nacionales e internacionales, pueden ser establecidas mediante la acción conjunta de los hombres y mujeres de buena voluntad en todos los países».

En todo el mundo, las personas están pensando cada vez más a nivel internacional y reconociendo la unidad de la vida. Esta es la garantía de un mundo más unificado, de una comunidad global más fuerte, que solo será posible en la medida en que las personas piensen de manera más amplia y abierta.

Hoy en día, la vida espiritual de la humanidad es tan fuerte que ha trastornado las antiguas formas, y en todas partes vemos que están en proceso de desintegración. Las dificultades del período actual de transición pueden ser consideradas como los dolores de parto de una nueva civilización que lucha por nacer. La percepción interna ha estado interrumpida durante mucho tiempo, hecho que ha entorpecido el flujo circulatorio divino. La tarea de los servidores del mundo y de los pensadores creativos consiste en restablecer esa afluencia y en acabar dicho impedimento.


LA TAREA INMEDIATA

La tarea inmediata que enfrentan todas las naciones es contrarrestar gradualmente el odio y la desconfianza e iniciar las nuevas técnicas de la buena voluntad entrenada, ingeniosa, creadora y práctica. La buena voluntad —que está siendo verdaderamente practicada por grupos de políticos, religiosos, educativos y económicos, dentro y entre las naciones— ya está revolucionando el mundo y poniéndonos en el camino hacia las relaciones humanas correctas y pacíficas.

La causa de las dificultades de la humanidad en los últimos doscientos años se debe a que esta ha tenido por lema el siguiente principio capital: «Tomar y no dar, recibir y no compartir, acumular y no distribuir». Esto es contrario a todas las normas de conducta admisibles en un mundo cada vez más interdependiente. La unidad internacional surgirá cada vez más en aquellas áreas donde los objetivos globales se establezcan de mutuo acuerdo y sean sistemáticamente implementados.

La paz, la seguridad y la estabilidad del mundo están vinculadas principalmente a los factores económicos mundiales. Allí donde la distribución de los recursos del mundo es desigual, o donde ciertas naciones y unos pocos individuos dentro de esas naciones monopolizan una gran porción de la riqueza del mundo, hay un desequilibrio básico. Mientras que unos pocos viven en la superabundancia, muchos otros carecen incluso de las necesidades básicas de la vida. En una era interdependiente, esto debe cambiar.

La unidad internacional se ha convertido en una necesidad. El egoísmo nacional y la determinación fija de preservar el estado nacional, a menudo manifestados en las fronteras, en el poder militar y en la expansión del comercio, deben ir desapareciendo poco a poco. Con frecuencia las naciones buscan y exigen lo mejor para sí mismas, sin importar lo que ello pueda implicar para las demás; y ellas mismas están divididas y separadas por barreras raciales, diferencias de partido y actitudes religiosas. Sin embargo, en todos los países hay quienes han superado estos puntos de vista centrados en sí mismos, poseen una mente internacional y se preocupan por el bienestar de toda la humanidad. Las naciones pueden llegar, y llegarán, a un punto desde el que considerarán sus culturas y recursos nacionales y su capacidad para servir como contribuciones para aportar al bien de la totalidad.

Todas las naciones todavía tienen que limpiar mucho la propia casa, y deben esforzarse por lograrlo para hacer un mundo mejor y más habitable. La humanidad ya está madurando y demostrando un mayor sentido de responsabilidad, una capacidad para tratar sus problemas y para pensar más ampliamente. Se está desarrollando una conciencia mundial, motivada por la idea del bien general, en la que los valores más elevados ocupan mayor preponderancia que las ganancias individual y nacional. Esto está siendo impulsado por quienes están fomentando una opinión pública más informada.

La unidad internacional ya no es el sueño de unos pocos pensadores visionarios. Se ha ido convirtiendo en una necesidad a medida que se han globalizados los problemas que enfrentamos. Para lograr la futura felicidad y el progreso de la humanidad, es esencial que encontremos nuevas formas de tratar los asuntos políticos, ambientales, religiosos y económicos a fin de evitar que se perpetúen la avaricia, la intolerancia y el egoísmo, que han llevado a la humanidad a su presente estado de crisis mundial.

LIBERTAD Y LIDERAZGO ESPIRITUAL

La corrupción y el egoísmo de muchas de las personas que están en posiciones de poder continúan porque los hombres y mujeres de buena voluntad e intención espiritual no han asumido el liderazgo. En todas las naciones, las personas están empezando a darse cuenta de que son responsables, en gran parte, de lo que está mal y que su inercia y falta de pensamiento y acción correcta han conducido a la actual situación lamentable. Ellos han permitido que los egoístas e indeseables lideren. Actualmente está aumentando el reconocimiento de que la verdadera espiritualidad es lo que nos relaciona de un modo correcto, como seres libres y responsables, los unos con otros.

Las Cuatro Libertades (como las formuló Franklin Roosevelt) proporcionan una clara visión para un mundo más espiritual:

• Libertad de palabra y expresión, en todas partes del mundo.

• Libertad para adorar a Dios, cada uno a su propia manera, en todas partes del mundo.

• Estar libres de necesidades; lo que significa convenios económicos que aseguren a cada nación una vida saludable y pacífica para sus habitantes, en todas partes del mundo.

• Estar libres de temor; lo que significa reducir mundialmente los armamentos en tal grado y de manera tan completa, que ninguna nación o grupo pueda cometer un acto de agresión física contra algún pueblo o nación, en todas partes del mundo.

El cambio del antiguo orden, el despertar de la humanidad a nuevas posibilidades y lapurificación del campo político y económico, son hoy los factores de mayor valor espiritual.


GUIAS PARA LA ACCIÓN

No hay un consejo que se pueda dar para perfeccionar el mundo, ni una solución sencilla que traiga un cambio inmediato. No obstante, podemos decir que para los líderes espirituales y las personas de buena voluntad, ciertas líneas de acción parecen justas y útiles:

1. Las Naciones Unidas, por medio de la Asamblea General, las agencias especializadas y sus diferentes consejos, comisiones y comités, y a través de sus metas por acuerdo mutuo para el desarrollo sostenible, deben ser apoyadas, ya que aún no existe otra organización mundial que pueda brindar esperanza.

2. El público en general, en todos los países, debe ser educado en las correctas relaciones humanas. Principalmente, a los niños y los jóvenes del mundo debe enseñárseles la práctica de la buena voluntad hacia todo y en todas partes, sin distinción de raza o credo.

3. Conviene desarrollar una opinión pública inteligente y cooperativa en cada país, y esto constituye un deber espiritual esencial. Si los hombres y mujeres de buena voluntad y las personas orientadas espiritualmente del mundo se vuelven realmente activas, lo lograrán en un tiempo relativamente corto.

4. Los consejos económicos mundiales deben liberar los recursos de la Tierra para que puedan ser utilizados por toda la humanidad. Esto solo será posible cuando las necesidades mundiales sean reconocidas debidamente. Compartir y cooperar deben ser enseñados, en vez de competir y buscar el interés propio.

A través del trabajo constante, coherente y organizado de los hombres y mujeres de buena voluntad en todo el mundo se están produciendo la unidad y las rectas relaciones humanas. En la actualidad estas personas están en proceso de organizarse. A pesar de que las fuerzas que se oponen a ellos sean tremendas, hay señales evidentes de que las barreras de la codicia y el odio, que por tanto tiempo han separado al mundo, por fin se están derrumbando. A medida que se moviliza la opinión pública por vías de la buena voluntad, se volverá una fuerza tan potente para el bien en el mundo, que los líderes, los políticos, los hombres de negocios y los líderes religiosos se verán obligados a escuchar y obedecer. De esta opinión pública ilustrada surgirá una determinación colectiva de promulgar aquellas medidas que darán paso a un nuevo orden mundial, no una reglamentación homogénea estandarizada de políticas que nieguen el ingenio y la creatividad, sino un orden que emane de la armonización con el alma y que, cuando sea utilizado colectivamente por individuos y grupos dentro de cada nación, evocará de forma efectiva el alma de las naciones.

MANTRAM DE UNIFICACIÓN

Los Hijos de los Hombres son Uno y Yo soy uno con Ellos.
Trato de amar y no odiar;
Trato de servir y no exigir servicio;
Trato de curar y no de herir.

Que el dolor traiga la debida recompensa de luz y amor.
Que el alma controle la forma externa,
La vida y todos los acontecimientos,
Y traiga a la luz el amor
que subyace en todo cuanto ocurre en esta época.

Que venga la visión y la percepción interna.
Que el porvenir quede revelado.
Que la unión interna sea demostrada.
Que cesen las divisiones externas.
Que prevalezca el amor.
Que todos los hombres amen.

Revisado 2015

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