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Cristo tal como Él es

— Un supremo ejecutivo espiritual

Si buscamos al Cristo como Él era hace dos mil años, no podremos reconocerlo.

Por Mary Bailey

Impreso en The Beacon en noviembre de 1981 y mayo de 1998

ÉL ESTÁ VINIENDO PARA ESTABLECER los principios y valores, incluso las técnicas, que servirán como fundamento para la vida durante la era de Acuario, y para promover la incipiente tendencia actual hacia las correctas relaciones —conducentes a la paz en la Tierra— debido al despliegue del ciclo entrante de dos mil años.

Estamos realizando hoy este seminario porque la reaparición del Cristo es “inminente” y en torno a esta idea hay mucho espejismo, confusión y falsas afirmaciones. Si en las reflexiones conjuntas y la meditación de hoy podemos ayudar a disipar el espejismo y la ilusión que rodean al tema del Cristo y la Jerarquía, y revelar la realidad del Cristo “tal como Él es” en Su servicio planetario, permitiremos que penetre la luz en toda la situación y crearemos una forma mental más acorde con la verdad.

La reaparición del Cristo es “inminente” solamente en el sentido del tiempo en que se mueve la Jerarquía, lo que podría significar décadas o siglos para nosotros, que carecemos de un concepto real de la eternidad registrada por el reloj celestial. De hecho, sin embargo, el evento es medible en nuestros términos como “el futuro predecible”. Pero algunos de nosotros no podemos ver más allá del día siguiente o del año próximo, mientras que otros ocupan su mente y su atención creadora con el nuevo mundo del siglo veintiuno. Incluso otros miran los 2500 años de la Era de Acuario. Así que la actual medición del tiempo para la reaparición de Cristo aún es desconocida para la humanidad, aunque sí sabemos qué tipo de condiciones deben prevalecer en el mundo antes de que el Cristo, dentro de la ley, pueda reaparecer.

En el libro La Reaparición de Cristo, de Alice Bailey, se afirma que si buscamos al Cristo como fue hace dos mil años, no Lo reconoceremos cuando vuelva a aparecer para continuar Su trabajo en la Era de Acuario. Esto nos da una pista invaluable porque, al igual que nosotros y todas las demás formas de vida, el Cristo está sujeto a las Leyes de la Evolución y, por lo tanto, al inevitable cambio y desarrollo. Nos puede parecer que lo que ya es perfecto no puede mejorar. Pero la perfección es relativa; e incluso nuestro Logos planetario, nuestro Dios, está evolucionando hacia Su propio nivel cósmico y en relación con Sus responsabilidades dentro del sistema solar y el universo.

La humanidad ha evolucionado en la conciencia durante los últimos dos mil años de una manera evidente y extraordinaria. El Cristo también ha evolucionado, y tanto Él como Su trabajo durante el período de Su siguiente encarnación —ya sea largo o corto— reflejará este cambio en la conciencia. Cuando reanude Su contacto directo con los asuntos humanos, ya no estará confinado a una pequeña zona del planeta, ni a la tarea de instructor que parecía ser su principal tarea de servicio en Palestina. Su visión, Su influencia y Sus actividades serán planetarias y afectarán el pensamiento y la actividad humana en todas las áreas principales del vivir, aunque también es posible que concentre Su mayor atención y energía en uno u otro de los frentes específicos de la vida diaria.

En este sentido reconoceremos el estado de evolución de la conciencia del Cristo en el mundo moderno por la potencia de Su influencia mundial y por la habilidad en la acción de Sus energías dirigidas. Se nos pide “ver al Cristo tal como Él es” y, en el trabajo de preparación para Su reaparición, mostrarlo en Su verdadero papel como servidor mundial en Acuario, ejerciendo una influencia a través de Sus discípulos en todas partes del mundo y en todos los ámbitos de la vida. Para este nuevo rol planetario y en este dramático punto de inflexión en la historia, Él necesita la cooperación de cada mente iluminada y de cada corazón imbuido de amor, en todo el mundo.

Hoy en día muchas personas aceptan la idea básica de la reaparición de Cristo como una potente influencia en la conciencia humana, que incide en la conducta humana y en los asuntos mundiales, pero limitan su concepción mental sobre Él al negarse a aceptar la posibilidad de un ser físico real, un ser humano, como nosotros. Pero sabemos que Cristo es humano y divino, el primer miembro de la raza humana en conciliar esa dualidad en Sí Mismo y convertirse en Dios-hombre en manifestación. De ahí Su papel tan especial en los asuntos planetarios. Y definitivamente se nos da a entender que la reaparición de Cristo incluirá no sólo al plano mental y al emocional —por la estimulación de las mentes y los corazones humanos—, sino también al plano físico. Según los libros de Bailey, la humanidad misma decidió luchar en la Guerra Mundial (1914-1945) en el plano físico, más que en el nivel mental de las ideas y las ideologías, donde la ofensiva podría haber sido contenida, lo que determinó la decisión de Cristo de incluir el plano físico en su ámbito de operaciones en Acuario. Muy a menudo olvidamos o ignoramos la total interconexión e interdependencia de toda la vida y el grado en que nuestros propios pensamientos, sentimientos y acciones determinan el resultado de grandes asuntos planetarios de los cuales ni siquiera somos conscientes.

El método triple de la reaparición del Cristo nos es descrito en las siguientes palabras (del libro Los rayos y las iniciaciones, págs. 505-09):

Primero. Por la impronta e influencia telepática que Él ejercerá sobre la mente de los discípulos e iniciados preparados. Este será Su principal trabajo en el plano mental y uno de Sus métodos más eficaces en Su propuesta “interferencia espiritual” en los asuntos mundiales. De esta manera Él tendrá puestos de avanzada de Su conciencia en cada nación.

Segundo. Por la estimulación de la vida o conciencia crística en las masas humanas, conduciendo a la reorientación del deseo humano. Esto implicará al plano astral o emocional. A medida que la buena voluntad es liberada en los corazones humanos, cada vez se disponen mejor a crear correctas relaciones humanas, principal objetivo de la triple actividad del Cristo.

Tercero. Por Su aparición física entre los hombres, estableciendo así un potente punto focal de energía jerárquica en la Tierra, algo que fue imposible hasta ahora. El lugar de este punto focal aún no está determinado pues depende de los efectos de las dos primeras etapas. También depende del medio que Él va a utilizar para implementar Su nuevo propósito, ya sea la política, la religión, la economía o las ciencias sociales. El factor determinante será “el número, la capacidad y el estado de los discípulos activos en el campo elegido”.

Así que asumamos al menos la posibilidad de una persona física, un Cristo, trabajando en el escenario mundial para introducir los valores, las directrices y el modus operandi de la era de Acuario.

Esto significará un desarrollo totalmente nuevo en la experiencia humana y planetaria. Ha habido avatares en encarnación durante breves períodos en diversas ocasiones a lo largo de los siglos. Hermes, Krishna, Buda y el Cristo de hace dos mil años, son algunos de los que han traído luz y cambio al mundo, manifestando un aspecto de la divinidad durante un período mundial de anarquía y degeneración.

Pero el Cristo ahora ha alcanzado un estado de desenvolvimiento espiritual que, por primera vez, permite que un Hijo de Dios manifieste simultáneamente los tres aspectos de Dios-regente: la luz, la luz de la inteligencia creadora desplegada en el pasado; el amor, la principal influencia y energía empleada por nuestro Logos planetario para el desenvolvimiento de la vida manifestada en el presente; y el poder, el poder de la voluntad al bien, inspirando todas las actividades logoicas e infundiendo en todas las almas humanas la cualidad a revelar en el futuro.

La Nota Clave de Cristo en la Nueva Era

Así que hoy, en Su rol planetario como representante “del Padre”, el Cristo une el pasado, el presente y el futuro, el todo y la parte, el Uno y los muchos, la vida espiritual subjetiva y su expresión objetiva, concretizada. El Cristo encarna, por tanto, la esencia y el significado de las correctas relaciones y esta es Su nota clave para la era entrante, así como el tema de las RELACIONES es, inevitablemente, el motivo controlador de nuestra Vida planetaria, con Quien el Cristo se identifica y a Quien Él representa.

Esto presupone una función única dentro de toda la estructura planetaria. El “cargo” del Cristo es un centro estable y establecido, el “corazón de Amor” dentro de la Jerarquía, el corazón planetario. Sin embargo Su función es tanto la “cabeza” como el “corazón” de este centro, el gran Ashrama de Sanat Kumara. Él establece el alineamiento y el punto de tensión dentro de la Jerarquía que hacen posible que los tres aspectos de Dios-regente enfocado en Shamballa sean puntos sensibles a la energía, capaces de recibirla y transmitirla. Su relación esotérica con todas las formas de vida y Su identificación con la energía vital que anima a esas formas, ha activado un centro permanente de la Jerarquía y ha cerrado una brecha en el alineamiento planetario, algo que sólo un ejecutivo espiritual de la talla de Cristo —Dios-hombre— podría lograr. Este es Su “cargo” en un sentido espiritual y subjetivo.

Es un cargo (dado el nombre de “Cristo”) análogo al que desempeña el Director o Presidente de una empresa, integrada por personas diferentes en momentos diferentes. La función del punto focal en el centro de cada uno de los cuarenta y nueve Ashramas dentro de la Jerarquía —el Maestro— también es similar a la función de los diferentes jefes de departamento de una organización. Todos son puntos de recepción y distribución de energía dentro de las áreas de responsabilidad aceptada en relación con el trabajo por hacer.

¿Qué pasa con el trabajo externo del Cristo entre la humanidad? ¿Cómo manifiesta o manifestará su naturaleza divina y humana? ¿Y cómo prepararnos para ver al Cristo “tal como Él es”?

Inclusividad del desarrollo espiritual

Una de las características destacadas de todo desarrollo espiritual es su inclusividad. Nada de valor es dejado atrás o descartado: todo lo importante para el proceso evolutivo está incorporado en la conciencia, o el banco de memoria, mientras que sólo lo dañino, indigno e innecesario es descartado y dejado atrás, después de haber servido a sus propósitos temporales en la dualidad de la experiencia humana. Esto significa que a medida que una persona se vuelve más “espiritual”, más sintonizada con el principio divino inherente a ella, Él también se vuelve más humano, un ejemplo más preciso de lo que está destinado a ser un hombre redimido e iluminado.

En el Cristo, el espíritu y la materia convergen y logran su identidad común. Por lo tanto, como un “Hijo de Dios” perfeccionado, el Cristo también ha perfeccionado Su humanidad y podrá demostrar ante los ojos y oídos del mundo, a medida que Él reaparece, lo que significa ser verdaderamente humano. Y esto, sugiero, es la diferencia básica entre la vida y obra de Cristo hace dos mil años y Su vida y trabajo en la era entrante. En Palestina, para la era de Piscis, Él tuvo que demostrar su divinidad y poder; hoy no hay necesidad de milagros ni de manifestar poderes misteriosos para la humanidad. Para los hombres y mujeres de Acuario Él demostrará su humanidad perfeccionada expresando la voluntad y el propósito de la divinidad, simbolizando la capacidad de la humanidad actual para “restaurar el Plan en la tierra”. Su venida concernirá a toda la humanidad e incidirá en ella y Su campo de servicio incluirá los asuntos mundiales y los problemas globales. Se dice que Él aún no ha determinado el foco principal de Su atención. Esto no dependerá de lo que nosotros, la humanidad, podría considerar como la zona de mayor miseria y necesidad, sino del grado de la labor preparatoria emprendida en algún aspecto vital de la existencia humana y del número de discípulos preparados disponibles en ese campo.

Contrariamente a la creencia popular, el Cristo no viene a corregir nuestros errores y cuidar de los terribles resultados de nuestra propia separación y egoísmo. No está volviendo como un gran líder religioso; las religiones del mundo también están divididas y fragmentadas para aceptar la inclusividad y el amor del Cristo por toda la humanidad. Él viene a establecer los principios y valores, incluso las técnicas, en que debe basarse la vida durante la era de Acuario, y a promover a la incipiente tendencia actual hacia las correctas relaciones —conducentes a la paz en la tierra— debido a que se está desplegando el ciclo entrante de dos mil años.

Donde mejor se puedan promover estos objetivos, allí trabajará el Cristo. Obviamente, por lo tanto, Él podría surgir como una fuerza vital en cualquier campo: en el educativo, gubernamental, legislativo, judicial o ejecutivo; en la ciencia, los negocios, la economía, en los asuntos sociales o en la religión. Podía ser negro, moreno, de color oliva, amarillo o blanco; hombre o mujer. Aún no lo sabemos. Sólo sabemos que debe haber una preparación adecuada para Su próximo trabajo en todos los campos; debe haber un equilibrio en las relaciones mundiales, en los asuntos económicos y políticos y en las mentes de los seres humanos; debe haber cierto grado de paz mundial como demostración de una “sabiduría acumulada” en las relaciones humanas; y debe haber un número suficiente de discípulos entrenados, servidores y dedicados, disponibles para actuar como Sus cooperadores y colaboradores. Esta es una verdadera definición del nuevo grupo de servidores del mundo, que de hecho operan hoy como los precursores del Cristo.

Él no se proclamará públicamente como el Cristo, ni antes ni después de Su aparición en la escena mundial, ni reclamará esa distinción. Trabajará como un ser iluminado, con visión y propósito, y será reconocido por Su “propia gente”.

El Cristo estará precedido por ciertos miembros de la Jerarquía espiritual, integrantes de algunos de los cuarenta y nueve Ashramas, quienes también ayudarán a completar los últimos preparativos para Su labor futura. Esta fase en el proceso de exteriorización, se nos dice, se debe completar para el año 2025. Después de eso, deberíamos estar despiertos para reconocer al Cristo —donde Él decida reaparecer— por Su trabajo, por Su influencia mundial y por el efecto radiante y magnético de este Dios-hombre verdaderamente único y extraordinario, que será visto y escuchado en todo el mundo por la radio y la televisión, evocando el reconocimiento y la respuesta de las mentes y los corazones perceptivos.

Este es el Cristo “como Él es”, no como lo fue hace dos mil años. Él es un servidor del mundo, un ejecutivo espiritual mundial, involucrado en los complejos asuntos de nuestra sociedad contemporánea en proceso de gran cambio, sometidos a las crisis y tensiones de una transformación en la conciencia, algo que el Cristo también ha experimentado en Sí mismo. Regresa como un representante de la gran Vida que compenetra a este planeta, trayendo consigo el Poder, el Amor y la Luz de Dios-regente, adaptados con maestría a la capacidad humana para que podamos recibirlos y utilizarlos en medio de las complejidades de la vida en la Tierra como un seres humanos.

El Cristo es de hecho un supremo ejecutivo espiritual. Haríamos bien en enfocar nuestra más profunda atención hacia Él y Su misión, para que así nuestras mentes y corazones puedan conocerlo como Él es, proporcionándole los vínculos directos en la escena contemporánea que garanticen el éxito de Su servicio planetario en los años futuros. La reconstrucción y transformación mundial dependen del trabajo cooperativo de los hombres y mujeres sensibles que respondan al Cristo y trabajen con Él. También nosotros podemos tomar nuestro lugar en ese grupo “de la propia gente de Cristo”. Que este reconocimiento sea nuestro objetivo.

Por último, dejemos que las palabras del maestro Djwhal Khul fortalezcan nuestra comprensión de los inevitables efectos de la ley:

Cristo viene para todo el mundo, no únicamente para el mundo cristiano. Viene para Oriente y para Occidente, y ha previsto el “momento del fin", con sus catástrofes planetarias, desastres feno¬ménicos, desesperación e invocación, tanto en Oriente como en Occidente. Él sabía que en momentos de crisis y tensiones culmi¬nantes la misma humanidad provocaría Su reaparición. ( La reaparición de Cristo, p. 89). Hemos llegado a un punto donde la inevitabilidad del retorno de Cristo queda establecida científicamente y de acuerdo a la Ley; esto constituye una demanda a la que Él no puede negarse y debe obedecer…. Cuando los corazones de los hombres, el corazón del planeta, la Jerarquía y el corazón de la Jerarquía, el Cristo, se hallen en un estado de contacto positivo, cuando este canal esté abierto y libre de obstrucciones, entonces Cristo vendrá. Nada puede detener Su aparición. Este alineamiento, cuando sea efectivamente completado, creará un canal claro o sendero de retorno, una línea de luz o poder magnético entre:

  1. El centro donde la voluntad de Dios es conocida. Shamballa.
  2. La Jerarquía, el centro cardíaco planetario.
  3. El Cristo, el corazón de amor de la Jerarquía.
  4. Los iniciados, discípulos y aspirantes que forman el nuevo grupo de servidores del mundo, tratando de personificar el amor y la luz que el mundo actual necesita.
  5. Los corazones de los hombres y mujeres de buena voluntad de todos los países que responden al amor, tal como puede expresarse por medio de rectas relaciones humanas.
  6. El punto focal por el cual el Señor de Amor actuará en la Tierra.

[Así] desde la manifestación más elevada de la deidad, descendiendo hasta su aparición por medio de algún punto focal en nuestro conocido mundo moderno, se está construyendo una "estructura de acercamiento" muy definida y un "sendero de retorno", que traerá entre nosotros al tan largamente esperado Cristo. Nada puede detener o impedir Su retorno ( Los rayos y las iniciaciones, págs. 507-09)

El Poder del Amor

Esta séptuple progresión del amor divino nos indica claramente qué es lo que todavía se debe llevar a cabo a través del poder y la energía del amor: necesitamos más amor entre las personas, más amor entre las naciones —un corazón “abierto al mundo”— uniendo a los grandes centros planetarios: Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad. Para que, con el impacto directo de la fuerza de Shamballa sobre la humanidad durante este siglo, el segundo aspecto del primer rayo de Voluntad o Poder (la fuerza de Shamballa) pueda expresarse por primera vez en la Tierra. El Cristo, con la ayuda de la Jerarquía, es el “Aspecto distribuidor y el Factor directriz” de esta potencia —el poder de la Voluntad al Bien— y es este el Poder que comenzará a manifestarse cuando Él aparezca. Esta es la verdadera razón tras la intención de la reaparición del Cristo: manifestar el poder y la síntesis de la Vida Una. Esto revelará una clara distinción entre la vida material y la espiritual; resultará evidente a través de una demostración generalizada de la buena voluntad humana, la expresión inferior del segundo rayo de Amor-Sabiduría, fortalecida por la Voluntad al Bien del primer rayo.

Mucho depende, por lo tanto, de un uso comprensivo del poder del amor, así como el Cristo combina Su trabajo esotérico planetario con su servicio esotérico mundial.

Podemos cooperar con ambos aspectos de la función ejecutiva del Cristo en los próximos años con entendimiento y compromiso.

Conocemos, Oh Señor de Vida y Amor, la necesidad.
Conmueve nuevamente con amor nuestros corazones,
para que también nosotros podamos amar y dar.