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La Idea del Pecado

Impreso en The Beacon Febrero 1936 y Enero 2002

Por El Tibetano

LA PREGUNTA que se hace a menudo: ¿Qué es el pecado?, es un tema demasiado amplio para responderlo cabalmente; pero puedo, y daré, una serie de definiciones; porque cuando se define un tema, aquellos cuya mente está funcionando, tienen allí un componente para reflexionar.

Primero, buscaría puntualizar que pecado es un tema individual, y podría ser definido como aquella línea de acción o de pensamiento que evoca en un hombre una reacción en la que la voz de la conciencia habla y lo lleva a defender esa acción con argumentos. Esta línea de acción es diferente para cada ser humano. Es curioso que, no importa cuan engañosamente un hombre pueda lidiar consigo mismo, no tiene ninguna duda real de si acaso una acción es correcta o incorrecta. Notará que he dicho cuando la voz de la conciencia habla. Si ésta se encuentra completamente silenciosa, se debe a una de dos causas: por largo tiempo ese hombre ha actuado contra su amonestador interno y ahora éste guarda completo silencio; o, actúa a través de una completa ignorancia y entonces no puede ser juzgado como puede serlo su hermano más evolucionado. Pocos, sin embargo, se colocarían a sí mismos dentro de esta categoría.

Pecado es el sumergimiento del Alma en una u otra de las envolturas, de tal forma que la vida de aquella envoltura es superior y niega la vida del Alma. Permítame ilustrar: Es posible dar tal énfasis a la naturaleza emocional, que la vida del Alma (cuya naturaleza es sabiduría y amor) queda completamente anulada. La preocupación, el miedo, la autocompasión, la irritación y otras dificultades del cuerpo emocional pueden sostenerse de manera tan potente que no es posible para el Alma hacer sentir su presencia. Consentir en tal estado es pecado para el hombre que es así influenciado, pero que aspira a la vida del Alma. El sumergimiento de la conciencia en la vida de la carne y la identificación del Alma con la vida animal es pecado para el hombre que debería haber superado tal estado. No olvidemos que existe una etapa en la evolución del hombre donde el énfasis es correctamente situado en la naturaleza animal y el cuerpo físico debió recibir la principal atención de la fuerza vital, pero este es un período del remoto pasado en la historia de la raza y pocos hombres hoy en día gozarían el reconocimiento de ser atávicos y estar regresando a etapas iniciales del pasado racial.

El pecado, por lo tanto, concierne a aquellos estados de conciencia que hemos superado; es el rechazo a avanzar hacia estados de conciencia más elevados; y sobre todo es (como hemos visto) la identificación consciente y el interés mental del hombre hacia el aspecto forma de la vida. Pecado, entonces, es una condición estática y retrógrada; pero para ser considerada pecado, la condición debe ser reconocida y luego persistir en ella.

Pecado es también hacer cosas con un interés puramente egoísta, que traen sufrimiento a aquellos que nos rodean o al grupo con el que podamos estar afiliados. Cuando un hombre sigue su propio camino, satisface su propio deseo e insiste en seguir una línea de conducta que causa sufrimiento al más pequeño de los hijos de Dios, es un pecador, no importa cuánto argumente lo contrario. Su búsqueda de argumentos para justificar su conducta, o afirmar la estrechez del punto de vista de otros no es más que una señal de su estado.

No trato aquí con los pecados que inventamos para los demás, esperando que ellos vivan bajo nuestros niveles auto impuestos, o de las leyes que formulamos en egoísta autoprotección. El pecado sólo se vuelve pecado cuando lo que aprueba conciencia del hombre, sobre cualquier línea de acción, es negado y tiene que adormecerlo con un falso argumento.

Cualquier acción que rompa la ley del amor es pecado, porque la ley del amor es la nota clave de la vida del Alma, y cuando entra la nota discordante de la forma de la personalidad; entonces, el hombre no vive como Alma sino que como cuerpo. Esto no es pecado, sobre todo si el hombre se encuentra en una etapa donde el crecimiento de la vida de la forma es deseable; sólo se transforma en pecado cuando el hombre tiene capacidad para la vida del Alma, cuando aspira y tiene sus grandes momentos de esfuerzo. Entonces todo lo que obstruye la vida del Alma, lo que cierra la visión a la verdad, lo que obstruye el viaje en el sendero de retorno y fortalece la personalidad, puede ser llamado pecado. Todas las acciones llevadas a cabo en el plano mental, emocional o físico, que hieran a alguien, que dañe la vida grupal y aleje a otros de la paz y de las realizaciones, deben ser consideradas erróneas. Los apetitos físicos, las condiciones emocionales y búsquedas intelectuales seguidas por razones egoístas o por debilidad, son pecados, porque aprisionan el Alma en la forma.

Cuando, sin embargo, el Alma domina la vida forma, entonces la mente y el intelecto son usados con entendimiento; las emociones son controladas y negado el egoísmo de cualquier forma (¿y no son todas las preocupaciones y frustraciones fundamentalmente egoístas?); entonces el cuerpo físico es visto como el agente y expresión del Alma en el plano físico, y sus apetitos y tendencias son acatadas en la justa medida para hacer del cuerpo físico un instrumento más eficiente. De esta forma, las flagelaciones del santo y los excesos de ascetismo son considerados tan erróneos como la complacencia de la carne por parte del hombre sensual o hedonista

La acción controlada en todos los planos es el ideal y debe basarse en el motivo correcto, propósito abnegado y el bien grupal.

Por lo tanto, pecado es la identificación con la vida de la forma cuando existe capacidad para la conciencia del Alma; y virtud (como los antiguos profetas la llamaron) es volver constantemente el pensamiento y la vida hacia el Alma, hacia aquellas actividades que nutren la vida grupal. [-]