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Ciencia

La Ciencia de las Relaciones

Puede dibujarse una analogía entre el servicio humano y una corriente eléctrica. La corriente sólo fluye cuando proporciona energía para algo más allá de sí misma. El egoísmo reduce el poder tan ciertamente como un cortocircuito y, si es demasiado grande, igualmente puede detener sin duda el flujo entero de poder. Cuando la técnica de la buena voluntad se entienda más comúnmente, su energía empezará a fluir y su poder se sentirá más ampliamente.

Cada uno de nosotros está envuelto en una red compleja de relaciones, individual, grupal, social, nacional e internacional. Pueden considerarse relaciones "horizontales", las de los individuos con sus semejantes y con su entorno. Este sistema horizontal de relaciones es un medio de contacto, comunicación e influencia. Es un portador de energía a diferentes niveles, físico, emocional y mental. Y puesto que vivimos en un mundo que evoluciona rápidamente, este sistema de relaciones está en un estado continuo de flujo y cambio. La tarea de la persona de buena voluntad es tratar su parte dentro de este sistema, y las fuerzas y energías bajo su control, a las que presta servicio para establecer relaciones humanas correctas. Las relaciones correctas pueden definirse como aquellas que estimulan el máximo crecimiento evolutivo de todas las unidades individuales y grupales dentro del sistema. La energía de buena voluntad es un medio fundamental y el más importante con este fin.

Pero la humanidad también es parte de otro sistema de relaciones -el "vertical", que nos conecta a niveles espirituales de conciencia, a Dios y al Universo. Se entra en contacto con este sistema vertical a través del conocimiento y viviendo lo más elevadamente posible. La oración, la meditación y el pensamiento reflexivo son medios esenciales para crear y mantener la vida "vertical" del espíritu.

Un vivir creativo, que involucre la expresión dinámica del alma, o naturaleza espiritual interna en el mundo de las relaciones humanas, requiere un equilibrio correcto entre el sistema "vertical" y "horizontal" de relación, entre los factores subjetivos y objetivos. La falta de atención a la vida "vertical" del espíritu lleva a relaciones estáticas, cristalizadas y faltas de inspiración y acción en el mundo cotidiano. La excesiva concentración en la vida subjetiva, o "vertical" sin dar ninguna oportunidad a la expresión correcta en el mundo material puede conducir a la sobreestimulación, a tender al espejismo y a la irrealidad, y a esos casos penosos de fanatismo mesiánico que ocurren muy frecuentemente entre los aspirantes bien-intencionados pero desequilibrados.

El equilibrio correcto de la vida "vertical" y "horizontal" sólo puede lograrse cuando el individuo puede equilibrar las fuerzas de su propia naturaleza, en su propia psique. El símbolo de este equilibrio, que también simboliza la meta para los hombres y mujeres de buena voluntad en la nueva era, es la cruz de brazos iguales. Una vez que se ha logrado el equilibrio, el fuego del espíritu puede inspirar y penetrar el mundo cotidiano en un sistema sabiamente ajustado de relaciones humanas.