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La Unidad Internacional

La Unidad Internacional

UNIFICACIÓN

Los Hijos de los Hombres son Uno y Yo soy uno con Ellos
Trato de amar y no odiar
Trato de servir y no exigir servicio
Trato de curar y no de herir
Que el dolor traiga la debida recompensa de luz y amor.

Que el alma controle la forma externa,
La vida y todos los acontecimientos,
Y traiga a la luz el Amor
Que subyace en todo cuanto ocurre en esta época.

Que venga la visión y la percepción interna.
Que el porvenir quede revelado.
Que la unión interna sea demostrada.
Que cesen las divisiones externas.
Que prevalezca el amor.
Que todos los hombres amen.

El Reto de la Unidad Internacional

"La unidad y las correctas relaciones humanas --individuales, comunales, nacionales e internacionales-- pueden ser establecidas mediante la acción común de los hombres y mujeres de buena voluntad, en cada país".

La clave de las dificultades de la humanidad está en tomar en lugar de dar, en recibir en lugar de compartir, en acaparar en lugar de distribuir.Esto es contrario a todas las normas de conducta admisibles en un mundo cada vez más interdependiente.

Repetidas veces se ha mostrado donde están los verdaderos valores, pero la humanidad nunca ha vivido de de acuerdo a la enseñanza recibida. La impresión espiritual trasmitida continuamente por los grandes líderes espirituales a través de las épocas, no ha sido expresada adecuadamente en la vida de la gente. No viven de acuerdo a lo que saben; ni ponen en práctica sus conocimientos; interfieren la afluencia de luz, no se disciplinan; están controlados por el deseo co­dicioso y la ambición ilegal, en vez del conocimiento inter­no.Expresándolo más científicamente y desde el punto de vista esotérico: la impresión espiritual ha sido interrum­pida, y también interferida la corriente divina circulatoria. La tarea de los servidores del mundo es restablecer esta corriente y eliminar la interferencia.

El problema espiritual inmediato que todas las naciones enfrentan es contrarrestar gradualmente el odio y la desconfianza e iniciar la nue­va técnica de la buena voluntad entrenada, ingeniosa, crea­dora y práctica.

La buena voluntad es el primer intento del hombre para expresar su amor a Dios. Una persona que practique sinceramente la buena voluntad en una familia puede cambiar completamente sus actitudes. Es tan simple y prác­tica que las personas no saben valorar su poder o efecto científico y dinámico. La buena voluntad practicada verdaderamente entre los grupos de cualquier parte del mundo, entre los partidos políticos y sectores religiosos de cualquier nación, y entre las naciones del mundo, po­drá revolucionar el mundo y producir relaciones humanas justas y pacíficas.

La Perspectiva Mundial

Los hombres y mujeres de hoy piensan en términos planetarios. Están al corriente de los acontecimientos que se producen aún en los lugares más alejados.Ya no son esclavos de un instinto ciego y no están impulsados a la acción por las reacciones pasajeras del cuerpo físico.Son capaces de prever, planificar atenta e inteligentemente una cooperación organizada.Poseen la intuición psicológica necesaria, de la cual se benefician sus planes y sus designios y que implicara relaciones más extensas con los demás, tanto en el seno de los grupos sociales y económicos inmediatos, así como con aquellos que se encuentran en el otro extremo del globo.

A las sim­ples y primitivas civilizaciones ha seguido la complicada, moderna y bien organizada civilización social, económica y política. La cultura, las artes, la literatura, la música y la filosofía de todas las épocas, están hoy al alcance del ciu­dadano común.

La historia relata la firme determinación de cada nación en la defensa de sus fronteras, cueste lo que cueste, y para conservar intactas su cultura y su civilización, enriqueciéndola cuando ello es posible, y no compartiendo nada con ninguna otra nación salvo para su beneficio comercial, para lo cual una legislación internacional lo prevé. Recientemente la ayuda internacional en diversas formas está disponible, pero de nuevo, está marcada por los intereses del donante, excepto cuando se trata de una organización neutral tal como Naciones Unidas. Tal actitud errónea no sólo ha fomen­tado el sentido de separatividad, sino que ha traído la explotación de los grupos más débiles, por los más fuertes, y a menudo el derrumbe de la vida económica de las masas, pro­ducido por un mero puñado de grupos poderosos. Sin embargo, la hu­manidad es siempre una sola, y los productos de la tierra pertenecen a todos.

El egoísmo nacional y la voluntad determinada a preservar el estatus nacional interpretado muchas veces en términos de fronteras y de expansión comercial, deben desaparecer progresivamente.Las naciones pueden y deben demostrar las posibilidades de existencia de un mundo uno y de una humanidad una, y llegar a considerar su cultura nacional, sus recursos nacionales y su capacidad de servir como las contribuciones al bien común. La humanidad es capaz de un sentido mundial de sus responsabilidades, de una actitud para tratar sus problemas en el plano de una asamblea más vasta.

El Problema Económico

Al considerar la preservación de la paz, se hace evidente inmediatamente que la paz, la seguridad y la estabilidad del mundo están esencialmente unidas a los factores económicos mundiales. Allí donde la distribución de la riqueza es desigual, o donde ciertas naciones lo poseen todo y otras naciones carecen de todo, incluso de lo estrictamente necesario para la vida, es evidente que hay un factor de conflicto que requiere la atención. El problema entero se agrava por la “explosión demográfica” de la post-guerra, que requiere medidas de control especiales. Cuando haya liberación de la necesidad, una de las mayores causas de la guerra desparecerá. Por lo tanto, un mundo unido y en paz, debe considerarse ante todo desde el punto de vista económico.

Con la terminación de la lucha (1945) vino la oportunidad de inaugurar un nuevo y mejor modo de vivir y de establecer la seguridad y la paz que todos los hombres anhelan. Tres grupos negativos aparecieron entonces en el mundo:

  1. Los grupos conservadores, reaccionarios y podero­sos, que desean conservar, en lamedida de lo posi­ble, el pasado; poseen gran poder, pero no visión.
  2. Los idealistas fanáticos de todos los países –comu­nistas, demócratas y socialistas.
  3. Las masas inertes de los pueblos de todos los paí­ses, ignorantes o desinteresados en su mayor parte, que desean la paz después de la tormenta y la seguridad en lugar del desastre económico.

Todos estos grupos todavía están haciendo sentir su presencia; los grupos reaccionarios, porque tienen el poder a través del dinero o de posiciones elevadas en sus gobiernos; los ideólogos porque satisfacen la demanda de diferentes tipos de mente que ven la necesidad de cambiar ybuscar una ideología impuesta para lograrlo;y las masas incipientes, a través del impulso creciente del reconocimiento de su necesidad y su gradual despertar a las cosas tal como son. Todos estos factores producen los desórdenes actuales y condicionan las deliberaciones de las Naciones Unidas. Si bien no existe una guerra global, tampoco hay paz, seguri­dad, ni esperanza inmediata de que se logre, siempre que continúe el desarrollo de las armas nucleares.

Para el bienestar del progreso futuro de la humanidad es esencial que encontremos nuevas formas de tratar los asuntos políticos, religiosos y económicos.El mantenimiento de las condiciones intolerables ha llevado a la humanidad a su condición de desastre actual, al borde del cataclismo. Estas condiciones son el resultado de los credos religiosos cuyo modo de pensar no progresó durante centenares de años; de los sistemas económicos que ponen el énfasis sobre la acumulación de rique­zas y posesiones materiales y dejan todo el poder y los productos de la tierra en manos de una exigua minoría, mientras el resto de la humanidad lucha por la mera subsistencia; y de los regímenes políticos, manejados por políticos corrompidos, por gente de mente totalitaria, especuladores y aquellos que ambicionan posiciones ventajosas y poder, porque aman más eso que a sus semejantes.

El Bienestar Espiritual

Las razones que explican la política corrupta y los planes egoístas y ambiciosos de tantas personas que ocupan posiciones de responsabilidad y que sustentan el poder, se encuentran en el hecho de que los hombres y mujeres de tendencia espiritual no han asumido su deber y responsabilidad espirituales en el gobierno del pueblo, y han dejado el poder en manos de quién no tendría que estar, permitiendo así a los egoístas e indeseables liderar.

El término "espiritual" no pertenece a las iglesias ni a las religiones del mundo.Las iglesias mismas son grandes sistemas capitalistas y no siempre dan prueba del "espíritu que se encuentra en Cristo". Actualmente, de acuerdo con la ley cícli­ca, las ideologías políticas y los planes nacionales e interna­cionales, ocupan la atención de los pueblos, y se hacen esfuerzos en todas partes por establecer mejores relaciones humanas. Esto, a ojos de de los que se hallan espiritualmen­te orientados y para los colaboradores iluminados que tra­bajan en bien de la humanidad, es un signo de progreso y un indicio claro de la divinidad innata en el ser humano. Verdade­ramente espiritual es lo que relaciona adecuadamente al hombre con el hom­bre, y a éste con Dios, y que se manifiesta como un mundo mejor y corno la expresión de las “Cuatro Libertades” en el pla­neta:

  • La libertad de palabra y expresión en todo el mundo.
  • La libertad para cada uno de venerar a Dios a su manera y en todo el mundo.
  • La libertad de las necesidades, lo que significa a escala planetaria acuerdos económicos que aseguren a cada nación una vida sana y apacible para todos sus habitantes, y esto en el mundo entero.
  • La libertad del miedo, lo que significa a escala planetaria, una reducción de armamentos tan completa que ninguna nación esté en la posición de cometer un acto de agresión física contra uno de sus vecinos, y esto en el mundo entero.

Es espiritual lo que tiene como móvil establecer el Reino de Dios en la Tierra; esto no puede tener lugar hasta que hayan cambiado mucho los intereses y la vida humana. Ya no podemos separar los asuntos humanos de la realidad espiritual y de una vida desinteresada. Los cambios del orden antiguo, el despertar de la humanidad a las nuevas posibilidades, y la purificación de los campos político y económico, son hoy los factores del más alto valor espiritual.

El Despertar de la Humanidad

En el clamor actual contra las condiciones mundiales, todo; se expone a la luz del día; los abusos “se de­nuncian desde los tejados”, como Cristo profetizó que ocu­rriría. A medida que las personas despiertan a los hechos y empiezan a pensar y a hacer planes para el futuro, se dan cuenta de las responsabilidades no cumplidas. Sus conciencias les remuerden; son conscientes de la desigualdad de oportunidades, de los graves abusos, de las profundas diferencias entre las personas y del factor de discriminación racial y nacional; dudan de sus propias metas individuales y de los planes nacionales.

Las personas en todos los países están empezando a darse cuenta de que son en gran parte responsables de los males, y de que su inercia y falta de acción y de pensamiento correctos, han llevado al desdichado estado actual de las cosas.

El despertar de las masas, avivando la determinación de .las fuerzas reaccionarias y de los intereses capitalistas por con­servar lo antiguo y luchar contra lo nuevo, son en gran parte responsables de la crisis mundial actual. La lucha en­tre las viejas fuerzas atrincheradas y el nuevo idealismo que surge, constituye el problema actual; otros factores –aun­que importantes, respecto al individuo o a la nación- tie­nen poca importancia desde un punto de vista verdadero y espiritual.

La unidad, la paz y la seguridad de las naciones, gran­des y pequeñas, no se alcanzarán siguiendo las directivas de los capitalistas ni de los ambiciosos de cualquier nación, aunque se acepten en muchos casos; tampoco se lo­grarán siguiendo ciegamente determinada ideología, por más buena que les parezca a quienes están condicionados por ella; aún hay quienes tratan de imponer al mundo su propia ideología particular –no me refiero sola­mente a Rusia;no se alcanzarán sentándose de brazos cruzados y esperando que Dios o el proceso evolutivo cambien las condiciones. Sin embargo hay quienes nada han hecho para ayudar, aunque saben muy bien bajo qué condiciones tienen que trabajar las Naciones Unidas.

La unidad, la paz y la seguridad, vendrán mediante el reconocimiento – inteligentemente comprobado – de los males que ha traído la presente situación mundial, para luego dar los pasos inteligentes y comprensivos que conducirán a establecer relaciones humanas justas, a sustituir el actual sistema de competencia por el de colaboración, y a educar a las masas de todos los países respecto a la naturaleza de la verdadera buena voluntad y su poder hasta ahora no utilizado. Esto signifi­cará desviar incalculables millones de dinero hacia sistemas correctos de educación, en vez de emplearlos para las fuer­zas bélicas e invertirlos en ejércitos, armada y armamentos.

Los pasos que la humanidad da hoy condicionarán la nueva era y determinarán nuestro destino. ¿Será un destino de aniquilación, de una guerra planetaria, de ham­bre y pestes mundiales, de una nación alzándose contra otra y de un total derrumbe de todo cuanto hace la vida digna de ser vi­vida?

Por otra parte, quizás tengamos un pe­ríodo de reajustes, concesiones y renunciamientos. Puede ser que venga un período de correcto reconocimiento de la oportuni­dad compartida, de esfuerzo unido para desarrollar correc­tas relaciones humanas y un proceso educativo que enseñará a la juventud de todas las naciones a actuar como ciudada­nos del mundo y no como propagandistas del nacionalismo.

Compartir los Recursos

En la actualidad, los hombres y mujeres de todas par­tes – de posición elevada o humilde, en cada nación, co­munidad y grupo – presentan una visión de las relaciones humanas justas que debe constituir el canon de la hu­manidad futura. En política hay grandes e inteligentes estadistas que tratan de guiar sabia­mente a sus pueblos, pero que tienen aun mucho que enfrentar.

Hay educadores, escritores y conferencistas escla­recidos en todos los países, que tratan de demostrar al pue­blo cuán práctico es el ideal, cuán abundante es la buena voluntad en la humanidad y cuán fácil es aplicar estos idea­les cuando suficientes hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo para hacerlo. Hay también científicos, médicos y agri­cultores que han dedicado su vida al mejoramiento del vivir humano; hay además personas de todos los credos que siguen sinceramente los pasos del Cristo y que repudian el materialismo que ha arruinado a las iglesias; hay muchos millones de hombres y mujeres que ven verdaderamente, piensan con claridad y trabajan sin descanso en sus comunidades, para establecer relaciones humanas justas.

Sin embargo, hasta que las grandes potencias, en colaboración con las naciones pequeñas, hayan resuelto al problema económico y hayan comprendido que los recursos de la tierra no pertenecen a ninguna nación sino a toda la humanidad, no podrá haber paz. Estos recursos pertenecen a todos los hombres de todas partes, porque son esenciales para el diario vivir.

El verdadero problema de las Naciones Unidas es do­ble; implica distribuir adecuadamente los recursos del mun­do a fin de que no haya necesidades, e implica también dar igualdad de oportuni­dades y educación a los hombres y mujeres de todas partes. Las naciones que poseen recursos abundantes son custodios de la riqueza del mundo y depositarios de la misma, para bien de sus semejantes. Llegará inevita­blemente el momento en que – en bien de la paz y de la se­guridad – los capitalistas de las diversas naciones se verán obligados a darse cuenta de ello y también se verán obligados a adoptar el principio de compartir.

Hubo una época – hace cien años o más – en que la justa distribución de la riqueza del mundo hubiera sido imposible. Hoy no es así. Existen estadísticas, se han hecho cómputos, se han investigado todos los campos de los recursos de la tierra, y tales investigaciones, cómputos y estadísticas han sido pu­blicados y están a disposición del público. Aquellos que ocupan el poder en cada nación saben con exactitud qué recursos naturales y otros productos de primera necesidad están disponibles para el uso mundial sobre unas líneas justas y equitativas. Pero estos productos son demasiado a menudo reservados por las naciones como “puntos de discusión y regateo”. El problema de la distribución no es difícil una vez que la alimentación del mundo esté libre de la política y del capitalismo; debe recordarse además, que contamos con adecuados medios de distribución por mar, tierra y aire.

Sin embargo, nada de esto se podrá realizar hasta que las naciones empiecen a hablar en términos de la humanidad como un todo, en vez de hablar de fronteras, objetivos técnicos y temores; en términos de regateo sobre el valor del petróleo o del carbón, o en el lenguaje de la desconfianza y la sospecha.

Consejos de Acción

No es posible dar al mundo un consejo de perfección, ni so­lución alguna que traiga un alivio inmediato. No obstante, podemos decir que para los guías espirituales de la raza, cier­tas líneas de acción parecen correctas y garantizan actitu­des constructivas.

  1. Las Naciones Unidas, por medio de la Asamblea General, y las Agencias especializadas y sus diferentesconsejos, comisiones y comités, deben apoyarse, ya que no existe aún otra organización que pueda mostrarnos una esperanza hacia el futuro. Por lo tanto, debemos apoyar a las Naciones Unidas, y al mismo tiempo, llevar a conocimiento de los líderes mun­diales lo que hoy es necesario.
  2. El público en general, en todos los países, debe ser educado en relaciones humanas justas.Principalmente los niños y la juventud del mundo deben ser entrenados en la práctica de la buena voluntad hacia todo y en todas partes, sin distinción de raza o credo.
  3. Se debe dedicar tiempo para hacer los ajustes ne­cesarios, y la humanidad tiene que aprender a ser inteli­gentemente paciente; debe enfrentar con valor y optimismo el lento proceso de construir la nueva civilización.
  4. Conviene desarrollar una opinión pública inteligente y colaboradora en cada país, lo que constituye un deber espiritual esencial.Si los hombres y mujeres de buena voluntad y las personas orientadas espiritualmente del mundo, se vuelven auténticamente activas lo podrán hacer en un tiempo relativamente corto.
  5. Los consejos económicos mundiales deben liberar los recursos de la tierra para uso de toda la humanidad. Ésta será una tarea larga, pero será posible cuando la necesidad del mundo se evalúe correctamente.Una opinión pública esclarecida hará que las decisiones de los consejos económicos sean prácticas y posibles. Se debe enseñar a compartir y a colaborar en vez de practicar la competencia y el interés personal.
  6. Debe haber libertad para viajar a todas partes, a cualquier país y en cualquier dirección. Mediante este li­bre intercambio, los miembros de la familia humana llega­rán a conocerse mejor y se apreciarán mutuamente. Todo lo que se necesita es un carnet de identidad personal que todos pueden tener por derecho.
  7. Las personas de buena voluntad de todo el mundo deben movilizarse y ponerse a trabajar; el porvenir de la humanidad depende de sus esfuerzos; hay millones de personas de buena voluntad en todas partes, y –cuando se los organice y movilice- representarán un vasto sector del público pensante.

El Trabajo de los Hombres y Mujeres de Buena Voluntad

Por medio del constante, persistente y organizado tra­bajo de los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo, se llegará a la unidad mundial . En la actualidad, esas personas están en proceso de organizarse y son propensas a sentir que el trabajo que deben realizar es tan enorme y las fuerzas contrarias tan grandes que sus esfuerzos resultan inútiles para derribar las barreras de la codicia y el odio con las cuales se enfrentan. Se dan cuenta de que hay, hasta ahora, un mal uso continuo del principio de buena voluntad.—que sería la solución para los problemas del mundo. No tienen una idea, hasta el momento, de la fuerza numérica de aquellos que piensan como ellos. Se formulan las mismas preguntas que preocupan a las mentes de los hombres de todas partes. ¿Cómo se puede establecer el orden? ¿Cómo puede haber una distribución justa de los recursos mundiales? ¿Cómo se puede restaurar la verdadera religión, y qué modo de verdadera vida espiritual será el que gobierne los corazones de los hombres y las mujeres? ¿Cómo se puede establecer una prosperidad, que sea el re­sultado de la unidad, de la paz y de la abundancia?

Los hombres y mujeres de buena voluntad forman un grupo mundial que sostiene la causa de las relaciones humanas justas e instruye al público en la naturaleza y el poder de la buena voluntad. Así creará una opinión pública mundial. De esta manera, crearán una opinión pública mundial tan potente y tan franca en favor del bienestar humano, que los dirigentes, los estadistas, los políticos, los comerciantes y los eclesiásticos, se verán obligados a escuchar y a cumplir la demanda. Se debe enseñar, firme y regularmente, al público en general. un internacionalismo y una unidad mundial fundada en la simple buena voluntad y la interdependencia cooperativa.

Esto no es un programa impráctico;hace resaltar la nueva política, se funda en el principio del establecimiento de relaciones humanas justas. Entre los explotados y los explotadores, entre los militaristas y los pa­cifistas, entre las masas y sus dirigentes, se ubicará este grupo de hombres y mujeres de buena voluntad formado por millones de personas, sin inclinarse ni a uno ni a otro lado, ni manifestar un espíritu partidista, ni fomentar perturbaciones políticas o religiosas, ni nutrir odios. No será un grupo negativo sino positivo, que inter­pretará el verdadero significado de las relaciones humanas justas, representará la unicidad de la humanidad y una práctica hermandad. La propagación de estas ideas, por todos los medios disponibles, y la difusión del principio de buena voluntad, producirán un poderoso gru­po internacionalmente organizado. Con el tiempo la fuerza numérica de los hombres y muje­res de buena voluntad en el mundo será tan grande, que influenciará los acontecimientos mundiales.

Cómo utilizar el poder de la buena voluntad y cómo emplear la voluntad para establecer relaciones humanas justas, es algo que irá surgiendo paulatinamente del tra­bajo realizado, y enfrentará la necesidad de la situación mundial. El experto empleo del poder que apoya la buena voluntad en bien de las relaciones humanas justas, se demostrará como algo posible, y podría cambiar el lamenta­ble estado actual de los asuntos del mundo. Pero esto no se logrará con las medidas bélicas usuales del pasado ni con la imposición de la voluntad de algún grupo agresor o adinerado, sino mediante el peso de una opinión pública entrenada; opinión que estará basada en la buena voluntad, la comprensión inteligente de la necesidad humana, la de­terminación de establecer relaciones humanas justas y el reconocimiento de que los problemas que enfrenta hoy la humanidad, se pueden resolver mediante la buena vo­luntad. (Adaptado de Los Problemas de la Humanidad, de Alice A. Bailey).