El Centro Profundo y Sustentador del Trabajo Ashrámico

Elan vital es un término que usó el filósofo Henri Bergson para describir las fuerzas creativas responsables del crecimiento y evolución de todos los organismos. Una fuerza similar se encuentra en el corazón de un grupo espiritual - una idea vibrante y pulsante que mantiene el grupo unido y a través de la cual la energía del amor fluye hacia la atmósfera de la vida personal, clarificando la visión y elevando el espíritu hacia el arquetipo de la bondad, belleza y amor.
La vida grupal está regida desde el mundo de las ideas y hay un efecto colateral interesante que concierne a la salud y al bienestar. La idea grupal es un sol brillante que disuelve las formaciones de nubes melancólicas que, a veces, pueden sumergir al discípulo en la corriente del ambiente mundial, en el que una parte significativa de la población sufre de una extendida y común depresión y baja vitalidad física. El poder de las ideas proporciona un sustento que eventualmente remediará esta situación: “en lugar de utilizar los recursos vitales de la tierra contenidos en la tierra, en la comida, el aire fresco y otras condiciones ambientales, el ser humano está aprendiendo a usar los recursos del cuerpo etérico”. Una forma en que esto ocurre, es a través del “efecto galvanizador” de las ideas.
Teniendo esto en mente, la falta de vitalidad que a veces se experimenta después de un periodo de esfuerzo espiritual vigoroso, puede recuperarse sin ceder a las tendencias de la personalidad a caer en la inercia. Es verdad que la vida del discípulo es una de pruebas que pone estrés y tensión en los vehículos de expresión, especialmente si la esfera de servicio se expande al servicio grupal – porque la Jerarquía Espiritual necesita desesperadamente canales de acceso a la conciencia humana, y un grupo que está enfocado y trabajando con ideas que encarnan las enseñanzas de la Sabiduría Eterna se utilizará al máximo. Sin embargo, el “efecto galvanizador” de las ideas permite al discípulo nutrir su cuerpo etérico en el centro de poder del grupo, un proceso que ya está ocurriendo en una vuelta inferior de la espiral en prácticamente todos los países a medida que la gente comienza a sintonizarse con la energía de las formas mentales de masa que encarnan la intención de masa.
La intensidad espiritual de la vida grupal es parte del entrenamiento para el discipulado. Una de las preguntas que se hace en el cuestionario de entrada en la Escuela Arcana es: “¿Ha considerado lo que le cuesta al hombre o a la mujer recorrer el Sendero? ¿Está preparado para asumir ese costo? Si es así, ¿por qué? La respuesta a esta pregunta indica más que ninguna otra si el postulante está preparado para el entrenamiento del discipulado, ya que se penetra en el corazón con una pregunta directa referente a si el espíritu de amor y sacrificio presente allí es suficiente para hacer de ella o él un “guerrero en la Luz”. Las respuestas a esta pregunta frecuentemente son una inspiración y un privilegio de contemplar.
Con frecuencia se hacen comentarios en el sentido de que no hay una opción real en el asunto, ya que no transitar el Sendero tendría un costo mayor. Un estudiante, que resume el espíritu de muchos, lo expuso de la siguiente manera: “Me parece improbable que pudiera conocer el costo total… pero soy consciente de que es un proceso forzado que se lleva hacia adelante mediante la acción de la presión y el fuego para que el alma florezca en prematura plenitud”. Otro escribió: “Desde mi perspectiva actual considero que sólo hay costo donde hay apego, y liberarse de los apegos, aunque pueda ser doloroso, conduce a un nivel superior de conciencia, que anula el enfoque de la separación y lo lleva hacia la unidad, esa unidad que en última instancia es lo estoy aquí para conseguir”.
Estas declaraciones de intención revelan el primer contacto de Atma que ‘voluntariamente’ desea asumir el costo de recorrer el sendero y que utiliza “las pruebas condicionales de fuego” para transfigurar la vida en términos de logros. El olvido de sí mismo que acompaña a la absorción sincera en el trabajo grupal elimina, paso a paso, el sentido del yo inferior que experimenta dolor y fatiga, y así el discípulo se libera dentro del profundo y sustentador centro del trabajo ashrámico.