Alineamiento

El siguiente texto es una conferencia transmitida en la reunión virtual de Triángulos del 21 de agosto de 2017 mientras ocurría un eclipse total de sol en diferentes partes de EEUU.
Los eclipses son momentos de alineamiento. El alineamiento ocurre cuando estamos en capacidad de lograr una fusión de los vehículos sutiles a través del enfoque de la mente, una tensión que nos permite ser receptivos al alma y también al espíritu. A través de este alineamiento podemos participar más plenamente en la fusión que se produce en este momento entre los zodíacos solar y lunar.
El Camino es largo, seguramente infinito, y cada esfuerzo que hacemos para estar más plenamente alineados en este camino y con las energías que este puede otorgarnos, se convierte en una contribución –no sólo para nuestra propia capacidad de liberarnos de algunos de los samkaras que nos atan– que sirve también para ayudarnos a liberar a la humanidad y al planeta en conjunto de la agitación de los océanos, las extensas fuerzas en conflicto en el mundo en este momento.
En Oriente, después del proceso de limpieza y purificación ocurrido durante los períodos de eclipse, la gente salía y se dedicaba a hacer actos de caridad. Este es también nuestro objetivo en el trabajo de Triángulos, al alinearnos con nuestros compañeros de Triángulos y luego extender ese alineamiento para incluir a todas las personas en el mundo que son integrantes de Triángulos. Y permaneciendo dentro del centro laríngeo planetario de la humanidad, elevamos y extendemos nuestro alineamiento para incluir al corazón planetario, la Jerarquía espiritual. Estos tres centros, la Humanidad, la Jerarquía y Shamballa forman el gran triángulo planetario y nuestro trabajo conjunto en Triángulos sirve para vincular estos tres centros y así contribuir al esfuerzo que se está realizando en este momento del eclipse, cuando el símbolo en los cielos nos trae este vínculo y esta fusión, momento en que podemos acceder a cierta medida de la voluntad espiritual.
Los acontecimientos externos siempre coinciden con lo que está ocurriendo en los niveles internos de la realidad, dentro del reino de las causas, y son un reflejo de ello. Oportunidades como las de este eclipse total de sol no son realmente inusuales, pero cada una presenta cierta nota esencial e impacta sobre una determinada área del planeta, haciéndola única. Cada oportunidad, por lo tanto, debe ser entendida de acuerdo con los signos y símbolos asociados a ella.
Los eclipses son puntos de unión, puntos de intersección. Como tales, proporcionan un portal o puente entre los mundos. Estas intersecciones presentan oportunidades de crecimiento dentro de la vida del alma. Las cosas no son como parecen, la luz se vuelve oscuridad, lo que normalmente se oculta queda al descubierto y se dice que los misterios pueden ser revelados. Es un tiempo para la afluencia de la voluntad espiritual que se pone a disposición para contrarrestar el posible impacto de las fuerzas inferiores o materialistas. Es un tiempo en que los buscadores espirituales pueden unirse y juntos penetrar en reinos de la conciencia que de otro modo no están disponibles para nosotros.
Cuando pronunciamos una de las oraciones más antiguas de nuestro mundo, el Gayatri, estamos invocando una energía que normalmente está oculta para nosotros, pero que tal vez en este momento se hace disponible. La palabra Gayatri es la palabra femenina para canto o himno. Es una canción o un himno al Creador o Gran Arquitecto del Universo. Es utilizado por muchas personas en todo el mundo al amanecer y también al atardecer, como una manera de honrar y reverenciar a esa gran Deidad que abarca todas las cosas. El Gayatri y todo el secreto detrás del significado del signo de Leo y su enseñanza sobre el "triple sol" –regido por los tres aspectos del sol– nos invita a detenernos y entender que este sol físico, e incluso el corazón del sol –el segundo aspecto o aspecto del alma– oculta o revela algo más grande, algo majestuoso, algo que se refiere al Ser puro y que nos conecta con el Dios Trascendente.
Y muy en particular porque este eclipse coincide con el corazón del León, la magnífica y gran estrella Régulo, la cual figura en la cadena de descenso de las energías de Sirio. Y bien sabemos que esta es una poderosa oportunidad para una afluencia de energía manásica en nuestro mundo. Manas o mente es la energía que utilizamos en Triángulos, porque a medida que la luz penetra en la conciencia humana a través de la red, tenemos la oportunidad de permanecer como puntos de distribución, vertiendo aquello que la Jerarquía ha acopiado durante esta oportunidad y distribuirlo a nuestro mundo que está en crisis y comienza a despertar.
Así que recitemos juntos esta antigua oración:
Oh Tú sustentador del Universo,
De Quien todas las cosas proceden,
A Quien todas las cosas retornan,
Revélanos el rostro del verdadero Sol Espiritual
Oculto por un disco de luz dorada
Para que conozcamos la verdad
Y cumplamos con todo nuestro deber
Mientras nos encaminamos hacia Tus sagrados pies.
Los pueblos antiguos consideraban que en el momento de los eclipses solares el sol era comido por la luna. De hecho la palabra eclipse significa "comer" y la gente también creía que el sol y la luna eran comidos por demonios, y por eso a menudo las personas golpeaban ollas y sartenes para ahuyentarlos. Hace miles de años los videntes hindúes conocían los ciclos de sus eclipses y su importancia, y los ocultaron dentro de sus antiguos textos. Se creía que el gran Señor Vishnu, la encarnación del Amor cósmico, regía estos momentos. Él encarna el momento presente, el sentido de Ser en el Ahora, procurando disminuir la tendencia a ser manejado y controlado por el pasado o, por el contrario, a proyectarse hacia el futuro. Él rige en última instancia sobre las fuerzas en conflicto del pasado y del futuro, las cuales fueron simbolizadas por una serpiente gigante. Una serpiente es un símbolo tanto de la naturaleza inferior del deseo, que si se le permite nos bloquea y vela de la luz del alma, pero, desde una vuelta más elevada de la espiral, esta misma serpiente puede transformarse en un vehículo de luz viviente que abre la puerta hacia los reinos superiores de la conciencia. Nosotros, como trabajadores de Triángulos, también podemos utilizar nuestras voces para crear una barrera de sonido, utilizando la Gran Invocación, para facilitar la entrada de la luz en el mundo, invocando el poder de estas "asombrosas palabras" –como las describen los escritos de Alice Bailey– para ahuyentar a los muy reales demonios que vemos en nuestro mundo en este momento. De esta manera desempeñamos nuestra parte ayudando a contrarrestar la oscuridad y, a través del alineamiento logrado, invocamos las ardientes energías de fuentes superiores.
Los símbolos ocultos en los eclipses nos dan la oportunidad de buscar y entender la dirección de los acontecimientos. En un interesante pasaje de las enseñanzas se hace referencia al individuo que se encuentra en el Camino de Probación, quien está comenzando a ser sometido a las fuerzas en conflicto que provocan desorden en la vida. Es la etapa en que la primera batalla del camino confronta al individuo: la batalla entre la oscuridad y la luz, entre lo irreal y lo Real, la lucha entre la aspiración espiritual y los deseos materiales. Este largo proceso se describe de la siguiente manera:
”Él va de derecha a izquierda y nuevamente de izquierda a derecha. Él da vueltas de manera vertiginosa sobre el eje del deseo. Él no sabe adónde ir ni qué hacer... El cielo se vuelve negro”. El planeta Saturno, el segador, es el que otorga la capacidad de controlar a las fuerzas en pugna y conquistar a la personalidad, simbolizada aquí por el cielo que se vuelve negro. Este planeta se está volviendo muy fuerte en este momento en el que la humanidad se prepara para entrar a un período kármico particular en nuestra vida planetaria a medida que Saturno entra en ese signo en diciembre, y luego pasa a hacer algunos ajustes particularmente poderosos en los próximos años.
Un eclipse es un evento masivo que atrae nuestra atención y nos permite saber que está sucediendo algo poderoso. Y con la creciente interdependencia de nuestro mundo, los buscadores espirituales pueden detenerse, aprovechar este momento y convertirlo en uno de elevada importancia y oportunidad. La red de Triángulos, al trabajar como lo hace con energías y fuerzas, es muy sensible a las corrientes liberadas.
En las enseñanzas esotéricas la luna es considerada como un velo, algo que cubre la verdad. Las corrientes astrales con las que está alineada son producto de nuestra imaginación. Sin embargo algo que nos retenía y que parecería ser muy real hasta el momento en que podemos ver las cosas más claramente, disminuye su dominio sobre nosotros y a la larga pierde su poder. Entonces nos volvemos receptivos a las energías de Neptuno, que emanan desde el corazón del sol y finalmente al planeta Urano, símbolo del Sol Central Espiritual. Así ganamos una mayor libertad. Trabajemos ahora con nuestra meditación de Triángulos para desempeñar nuestra parte en ayudar a la humanidad en conjunto a avanzar hacia una mayor luz.