Día Mundial de Invocación 2025
Un llamado a los Hombres y Mujeres de Buena Voluntad
El Día Mundial de Invocación es un día de oración, de contacto espiritual enfocado, en el cual hombres y mujeres de todos los credos y caminos espirituales se unen para hacer un llamado invocador a la Divinidad. Su súplica unida, focalizada a través del sonido de la Gran Invocación, pide que la luz y el amor afluyan a la conciencia humana para que el alma de la humanidad pueda nacer en la Tierra.
Para muchos hoy en día, la situación mundial parece muy delicada y de hecho han salido a la luz diversas crisis políticas, económicas, sociales e ideológicas entrelazadas. Sin embargo, estas crisis subyacentes son crisis de conciencia y de valores que están impulsando a la humanidad hacia una expresión más elevada de su potencial espiritual. Lo que puede parecer un fortalecimiento de la oscuridad, en realidad es una intensificación de antiguos conflictos: entre el pasado y el futuro, entre el egoísmo y el bienestar grupal, entre el karma colectivo y el destino espiritual.
El deseo masivo por un mundo basado en los valores de la buena voluntad, en el compartirla cooperación y la unidad ha creado un estado de tensión espiritual. Cuando este deseo no sólo llega a ser parte de la vida del anhelo colectivo de la humanidad, sino que es concentrado y elevado en un llamado invocador a los reinos espirituales, puede producir grandes cambios en la conciencia, permitiendo que la humanidad actúe basándose en sus valores más elevados.
En última instancia, los problemas del mundo son creados por la humanidad y es a la humanidad a la que le corresponde resolverlos. Pero la esencia de la vida espiritual radica en saber que no estamos solos. Las energías divinas están disponibles en abundancia y cuando se invoca a los Seres Iluminados que moran en el reino del alma, este amor superior fluye por nuestro intermedio hacia el mundo. Mediante el empleo generalizado de la Gran Invocación en el Día Mundial de Invocación, la humanidad se convierte en el mediador entre el espíritu y la materia, transmitiendo energías espirituales y distribuyéndolas a la humanidad y a toda la vida planetaria.
El Día Mundial de Invocación es una oportunidad para hacer que el mundo espiritual sea una realidad dominante en la conciencia humana. Le invitamos a unirse a los muchos miles de personas en todo el mundo para celebrar este día a través del empleo de la Gran Invocación. Juntos ayudamos a traer iluminación a la oscuridad, a la unificación de lo que ha sido dividido y a la liberación de energías que permitan que la humanidad dé a luz a una nueva civilización.
El Poder de la Invocación
La invocación fluye naturalmente del impulso evolutivo por elevarse hacia la luz. Es la causa de todo progreso en el camino de la conciencia en expansión. Esto se cumple para una planta que se abre camino fuera de la oscuridad de la tierra hacia la luz del sol, de un niño que bajo el impulso de la vida se libera del vientre de su madre, del ser humano que busca los reinos de mayor conocimiento, del aspirante y del discípulo que avanzan en el camino de la liberación y de seres aún mayores que penetran en los reinos de la vida divina más allá de la comprensión del ser humano. Todo se produce a través de la invocación y la evocación, del llamado y de la respuesta.
La invocación da forma al poder que está latente en la vida misma. Este es el poder de evolucionar y de transformar, redimir y resucitar a aquellas formas a través de las cuales la Vida Una aún no se puede expresar adecuadamente. El acto de invocación eleva a todas las formas de vida, relacionándolas con su esencia espiritual, con su alma.
El reino del alma forma un gran centro planetario conocido por algunos como la Jerarquía Espiritual. La Jerarquía –que es el corazón del Ser planetario, la Tierra–, mantiene el divino flujo circulatorio de la vida a través de todos los grados de la materia y de la conciencia. Este gran corazón atrae al espíritu hacia abajo y eleva a la materia hacia arriba, fusionando a través desí mismo todos los aspectos del Uno.
La Jerarquía está compuesta por los miembros de la humanidad que han triunfado sobre la materia y que han logrado el objetivo del autodominio por el mismo camino que siguen hoy los individuos. Estos seres iluminados ya no están centrados en la conciencia individualizada, sino que han entrado en la conciencia de la totalidad planetaria. Esto incluye a todas las etapas de conciencia en nuestro planeta, desde ese sentido de responsabilidad social del hombre o mujer que da sus primeros pasos en el camino hacia la madurez espiritual, hasta la inquebrantable compasión del Cristo Mismo.
El Cristo universal, que encarna el Principio del Amor, se erige como guía supremo de la Jerarquía y supervisa todos los aspectos de su trabajo. Como ‘Aquel que Viene’, el Instructor del Mundo, trabaja para toda la humanidad, para las personas de todas las religiones y para las que no tienen ninguna convicción religiosa. Representa la expresión más plena de la divinidad a la cual los seres humanos pueden aspirar. Cuando la Gran Invocación invoca a Aquel que viene, está invocando esta potencialidad.
La Gran Invocación
La Gran Invocación es una plegaria mundial y cuando es pronunciada con sincera intención, acerca a la humanidad hacia el centro de Amor divino del cual han surgido los grandes agentes de la divinidad a travésde los tiempos. Expresa la necesidad de la humanidad y penetra a través de todas las dificultades, dudas y desesperaciones directamente hacia la Mente y el Corazón de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.
La Gran Invocación expresa una serie de verdades fundamentales: la verdad de la existencia de una Inteligencia básica a Quien vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de que detrás de toda apariencia externa, el poder motivador del universo es el Amor; la verdad de que una gran Individualidad vino a la Tierra, llamada Cristo por los cristianos, el cual encarnó ese amor para que pudiéramos entender, y la verdad de que tanto el amor como la inteligencia son efectos de lo que llamamos la Voluntad de Dios.
El verdadero poder de este mantram reside en su potencial para transformar no sólo la conciencia individual, sino la conciencia de toda la humanidad y, por lo tanto, de transformar el planeta mismo. El papel de la humanidad en el Plan Divino consiste en ser mediadora para la expresión de esas potencias espirituales superiores en la tierra y ayudar a la evolución de los reinos animal y vegetal, así como de todas aquellas vidas menores que construyen las formas a partir de las cuales se constituye el mundo manifestado.
La Gran Invocación pertenece a toda la humanidad y no a una religión o grupo en particular. Ha sido traducida a más de 80 idiomas y dialectos. En el Día Mundial de Invocación, los invitamos a emplear la Gran Invocación y a contribuir a la evolución de la conciencia humana y a la elevación del Planeta.
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