CREAR LO SAGRADO (Bol.Triángulos 228)
En medio de toda la agitación en el mundo actual, en donde con todo descaro se ignoran o se violan las enseñanzas espirituales esenciales, ¿hay algo que podamos o debamos considerar ‘sagrado’? Cuando el dogma, los rituales y los espacios religiosos sagrados ya no funcionan adecuadamente y las religiones convencionales parecen estimular el conflicto en lugar de la paz y la hermandad, ¿sigue teniendo sentido el concepto de ‘lo sagrado’?
La confusión que experimentamos surge en el mundo del pensamiento y la ética, allí donde tienen origen los conflictos físicos basados en el principio de que “la energía sigue al pensamiento”. Este es un tiempo confuso en el que lo antiguo choca ferozmente con lo nuevo, en el que necesitamos reconsiderar nuestros propósitos y valores. Sin embargo, en la ciencia y el arte en particular, estamos encontrando muchos desarrollos interesantes, como la comprensión interna de las leyes naturales que desafían la cosmología convencional y revelan nuevas posibilidades con respecto a la energía y la unidad de la vida. En última instancia, este replanteamiento redefine nuestra comprensión del lugar que ocupa la humanidad dentro del todo. Otro aspecto de esto es que podemos entender la vida como participantes activos y conscientes, y no como observadores sin conexión con lo que percibimos. La percepción ultra desapegada ha caracterizado a la ciencia racional y materialista durante mucho tiempo y nos ha traído mucho bien. Aunque las ciencias antiguas consideraban el principio de la verdad como algo sagrado, ahora estamos descubriendo en forma creciente que, como todo lo demás, el principio de la verdad está en evolución y no es estático. Los conceptos establecidos de verdad y valores están cambiando a medida que encontramos otros nuevos que armonizan con la esencia de lo divino, el eterno fluir del devenir, o expresamente, con la evolución de la conciencia. Y, puesto que la experiencia es la esencia de la conciencia humana, encontramos la verdad en la experiencia directa de nuestra intuición. Ahora podemos entender nuestro universo como holográfico y a la humanidad como participante activa dentro de él y co-determinante de su dirección. Esta conciencia grupal expandida es el libre albedrío empoderado y responsable que caracteriza la era venidera y con alegría podemos esperar que sucedan cosas nuevas y grandes.
Nietzsche declaró que los seres humanos deben esforzarse por convertirse en dioses, y la evolución espiritual de convertirse en co-creadora con la divinidad es parte de la meta sagrada de la humanidad. Esta sacralidad no nos supera, ni es dada por la gracia divina de Dios en un sentido pasivo. Más bien nos esforzamos por crearla a partir de la chispa del fuego divino dentro de nosotros. La humanidad está llegando a ser más activamente consciente del grupo a través de las herramientas mentales sagradas de la meditación, la contemplación, el pensamiento abstracto y el servicio. El servicio de Triángulos es una parte del concepto sagrado de la Trinidad y su geometría expresa la santidad de la vida: el ‘ser’ y el ‘no ser’ unidos por la línea de la base del Triángulo y el ‘devenir’ representado por su punto superior, expresando así la esencia de lo divino. Es un símbolo de la unidad humana y la comunicación divina encarnada a través del amor, la comprensión inteligente y la voluntad. La gracia de Dios se convierte en una realización de la participación creadora, de la inteligencia iluminada, del amor y del poder. En otras palabras, la voluntad de servir se vuelve sagrada.