La Oportunidad de Capricornio - Diciembre de 2019
La gran oscilación en Capricornio es compendiada por las palabras clave. En la rueda común son, “Y la palabra dijo: que la ambición gobierne y que la puerta permanezca abierta”. Esta es la clave para el impulso evolutivo y el secreto del renacimiento. Cuando el verdadero sentido de la realidad reemplaza tanto a la ambición terrenal como a la ambición espiritual, el hombre puede decir con veracidad, “Estoy perdido en la luz suprema, pero vuelvo mi espalda a la luz”. Así va el discípulo del mundo, el iniciado en Capricornio, por su camino para servir a la humanidad en Acuario. En ese signo limpia los establos de Augías (del karma de toda ignorancia y error pasados: el Morador del Umbral). Y así se vuelve en Piscis un salvador del mundo.
Alice Bailey, Los trabajos de Hércules, pág. 178 ed. ingl.
Desde cierto punto de vista, las energías de Capricornio lo convierten en un signo de extremos. Por un lado puede conducir a las personas a una vida del más intenso materialismo. Esto está simbolizado para nosotros con exactitud por los excesos de “notorio consumo” en Navidad, lo que tiende a oscurecer por completo el mensaje espiritual del momento. Por otro lado, también es el signo que presenta la oportunidad para que ocurran grandes acontecimientos. Tradicionalmente es el signo en el que nace el salvador del mundo, lo cual está reflejado en los varios mitos y leyendas de las religiones del mundo. Es también el signo en el que se ve la visión de la cima de la montaña. Se renuncia a toda ambición terrenal e incluso espiritual y el discípulo – o ahora el grupo de discipulado – sube a la cima de la montaña y se convierte en iniciado, comprometido con el Plan de Luz y de Amor, y dedicado de aquí en adelante a una vida de servicio grupal.