EL REFLEJO DEL ALMA, UNA LUMINOSIDAD FLUIDA (Bol. Triángulos 230)


La verdad se conoce a través del alma, siendo el alma una guía segura y confiable, la brújula moral interna que proporciona la dirección correcta a la humanidad en su viaje de lo irreal a lo real. En palabras de Walt Whitman: "Lo que comprendemos como verdad en el mundo objetivo y en otros mundos naturales no es la verdad absoluta, sino sólo la verdad relativa desde nuestro actual punto de vista debido a imperfección de nuestros sentidos y conocimientos en este momento. Esta verdad es subjetiva- fuera de la persona misma. Aquí, y sólo aquí, todo se equilibra, todo descansa".1

Cuando la mente está iluminada por la luz del alma, hay una línea directa hacia las verdades más elevadas y universales, porque hay un alineamiento del aparato pensante con el alma. El pensador siempre debe ser cauteloso con las verdades proclamadas por alguna autoridad externa, experto o gurú, porque la luz de la verdad debe ser forjada a través del arduo viaje interno que conduce del intelecto a la intuición. Las presentaciones más elevadas de la verdad suelen ser simples, libres del espejismo de la complejidad que embauca al pensador y lo desvía del camino recto y estrecho hacia caminos y callejones sin salida. Swami Vivekananda escribió que las grandes verdades son simples porque son de aplicación universal. El pensador iluminado que usa el poder de la mente iluminada atraviesa la complejidad como una espada.

La filosofía esotérica confirma que el alma es consciente del grupo en su propio plano; por lo tanto, las verdades esenciales van más allá de la comprensión individual y se ocupan del bien común, la alegría, la belleza, la simplicidad, la compasión y la comprensión amorosa. En contraste, la naturaleza tortuosa de la verdad y la propaganda impuestas fue bien descrita como el Ministerio de la Verdad en la novela 1984 de George Orwell.

El alma no está fija en el tiempo, se despliega y no es estática. Así, a medida que el alma se despliega, se revelan presentaciones más elevadas de la verdad, como lo confirma Robert Browning: “Todo es cambio, pero también permanencia...” y continuó:  “La verdad interna y la verdad externa, verdad también, y, entre ambas, la falsedad que es cambio, así como la ver­dad es permanencia”. “La verdad toma sucesivas formas en un grado mayor a su última presentación...2.

La veracidad está relacionada con el principio divino de la libertad, por el cual el ciudadano puede expresar opiniones de acuerdo con su propia conciencia, que es el susurro del alma. La veracidad y la honestidad son principios espirituales que conducen a la humanidad hacia una mayor luz y a través del poder del pensamiento iluminado, como parte de un grupo mundial unificado, el trabajo de Triángulos invoca la afluencia de luz, amor y voluntad al bien en los corazones y mentes de toda la humanidad.

 1 https://inthewordsofwaltwhitman.com/truth/truth-is-subjective/       2. Robert Browning, “Fifine at the Fair”