DEJAR PENETRAR LA LUZ (Bol. Triángulos 231)


Hace muchas décadas, en medio de las dificultades de los años de la Guerra Mundial, un eminente maestro espiritual instó a todos los que aman a la humanidad a actuar con firmeza, servicio y sacrificio. Y, aunque el mundo hoy no está en guerra, por lo menos en el plano físico, estas mismas palabras parecen igualmente apropiadas en nuestros tiempos tumultuosos. La mayoría estará de acuerdo en que se requiere sacrificio para mantenerse firmes en un espíritu de amor y no volverse indiferente a las injusticias y a las crisis cada vez más profundas en el mundo. En respuesta a las necesidades y desafíos apremiantes que enfrenta la humanidad, muchas personas pensantes de buena voluntad están aprendiendo a servir rítmicamente con el flujo y reflujo de la energía espiritual.

Muchos integrantes de Triángulos estarán familiarizados con el patrón del ciclo espiritual anual. Cada mes, en la luna llena, las energías divinas están disponibles para la transformación planetaria y humana. Durante estos períodos, hay una alineación sin obstáculos entre el sol y nuestro planeta. Y, en particular, en el momento de las lunas llenas en el Festival de Pascua (Aries), el Festival de Wesak (Tauro) y el Festival de la Buena Voluntad (Géminis), existe una oportunidad especial para cooperar. Colectivamente, estos tres Festivales espirituales constituyen un “enfoque espiritual unificado de la humanidad” con el fin de trabajar a un nivel más profundo para que la luz pueda brillar en un lugar oscuro.

La afluencia de luz al reino humano no solo está revelando lo bueno, lo bello y lo verdadero, sino también exponiendo las deficiencias de la sociedad humana. Parece que todos los pilares convencionales del orden mundial se encuentran en estado de peligro, ya sea en la religión, la economía y las finanzas, la ley y el orden, la ciencia o la gobernanza. Las viejas estructuras se han vuelto inadecuadas para reflejar la visión superior y las nuevas energías entrantes requieren nuevas formas a través de las cuales poder actuar y crear un mundo mejor para todas las personas y la tierra misma. No hay duda de que las mentes visionarias e intuitivas necesitan formular claramente y mantener ante la mirada de la humanidad el patrón arquetípico a través del cual puede surgir el nuevo orden mundial. Y el momento para esto es ahora.

Frente a los desafíos globales sin precedentes, uno de los servicios necesarios que podemos ofrecer es permanecer firmes en la radiación del trabajo grupal y así permitir que la luz clara de la Red de Triángulos resplandezca en los valores espirituales y las decisiones humanas. La Red, creada y vitalizada por el pensamiento abnegado de seres humanos durante muchas décadas, actúa como una interfaz planetaria. Y es a través de este portal de buena voluntad iluminada, que las impresiones superiores que encarnan ideas espirituales pueden inspirar el pensamiento necesario para reconstruir el santuario de la vida humana. El brillo de esta luz penetrante está alterando tradiciones milenarias, y nada puede detener este progreso.

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“Se necesitará mucha paciencia, se cometerán muchos errores, habrá períodos de indecisión, de acción ineficaz y de profundo desaliento negativo. Los trabajadores tenderán a impacientarse y a veces la tarea les parecerá que exige demasiado y es muy di­fícil; hallarán que las fuerzas que se oponen a lo que buscan realizar son demasiado fuertes. Pero tras el trabajo de Reconstrucción a que debe hacer frente la humanidad, reside la potencia de la inevitable resurrección, la constante afluencia del pensamiento iluminado, dirigiendo la con­ciencia de la masa, más la creciente realización de que la huma­nidad no está sola, que los valores espirituales son los únicos reales y que la Jerarquía permanece inconmovible en Su fortaleza espi­ritual, firmemente orientada hacia la salvación del mundo y actuan­do bajo la dirección de Su Gran Guía divino, aunque humano, el Cristo”.

                                                         La Exteriorización de la Jerarquía, pág. 487ed. ingl., A. A. Bailey