EL SERVICIO TRANSFORMADOR (Bol. Triángulos 230)
La red de Triángulos rodea el planeta y cada unidad activada es un viviente receptáculo de luz que eleva el mundo. Cada Triángulo, así como toda la red, reverbera con el poder espiritual de la Gran Invocación y, mediante este trabajo, la atmósfera de este atormentado planeta está siendo iluminada.
La meditación de Triángulos no requiere que los individuos trabajen juntos en el mismo lugar o incluso al mismo tiempo. Cada Triángulo viviente se mantiene energizado a través de la meditación diaria de sus tres integrantes. Se crea como una forma mental compartida, como una parte esencial de la red. Esta actividad en el plano mental llega hasta el alma y naturalmente atrae la atención del alma de sus otros compañeros del Triángulo, aunque no sean conscientes de ello en ese momento. Por lo tanto, el trabajo de Triángulos es impersonal, no obstante, comunica profundamente con los reinos espirituales.
Cada Triángulo activo trae una luz mayor a los asuntos humanos, condicionando la atmósfera subjetiva del planeta. El vínculo con los demás ayuda a relacionar las energías internas de luz, amor y buena voluntad con la vida cotidiana en el plano físico. La belleza de este trabajo es su capacidad para elevarse por encima de las fricciones y la conmoción de las preocupaciones humanas. Es una forma de sanación planetaria que vincula los mundos interno y externo, sin las restricciones que imponen las opiniones o deliberaciones. Además, es un medio potente para ayudar a crear las correctas condiciones subjetivas, y al pronunciar la Gran Invocación, permitir que otros resuenen más fácilmente con su vibración superior.
Con el tiempo, uno descubre que esta dedicación abnegada al servicio aumenta la sensibilidad a los flujos de energía que continuamente hacen impacto en el aura colectiva de los Triángulos de los que uno forma parte. La red en sí misma se experimenta como un campo de energía magnético y radiante, que atrae la expresión de la Luz y el Amor en la conciencia humana. El contacto con estas energías entrantes es una experiencia gozosa y energizante. Desde el momento en que una persona se identifica conscientemente con un servicio grupal como el de Triángulos, estas energías llevan una medida de la luz, el amor y el poder del Plan Divino que puede transmitirse de manera segura al aura del entorno circundante. Aunque es necesaria la perseverancia para sensibilizar la mente a esta circulación grupal de energía, hasta cierto punto el proceso ocurre independientemente de si hay o no conciencia de ello. Esto se debe a que el servicio grupal implica una lealtad tácita al propósito del alma, y esto sintoniza de forma automática al servidor con la resonancia del ‘acorde’ espiritual del aura grupal. De esta manera prosigue el servicio grupal, sea reconocido o no por su consciencia.
En estos tiempos de intensas preocupaciones mundiales, la red planetaria de Triángulos permanece como un importante proveedor de luz y buena voluntad desde los centros planetarios superiores para la humanidad. La afluencia de luz hacia la humanidad no sólo está revelando lo bueno, lo bello y lo verdadero, sino también las deficiencias de la sociedad. El papel de los servidores espirituales en estos tiempos no es enfocar el poder específicamente en un área de crisis planetaria, ya que esto puede incluso alimentar el conflicto, sino trabajar de una manera más general para fortalecer la efectividad de la luz y la buena voluntad dondequiera que se encuentre. Este enfoque está alineado con el Plan Divino para nuestro planeta, tal como está contenido en la Gran Invocación, dando a las energías la orientación necesaria para llevar a cabo los procesos creativos de manera segura.
Frente a los desafíos globales sin precedentes, uno de los mayores servicios que podemos ofrecer es mantenernos firmes y así permitir que la clara luz de la Red de Triángulos irradie la vida humana. Es a través de este portal iluminado que se pueden aprehender las impresiones superiores que encarnan las nuevas ideas y energías que pueden inspirar una nueva visión para toda la humanidad. E incluso, aunque esta luz brillante perturbe las tradiciones, las sociedades, los espejismos y revele la ilusión de las ‘sabias’ decisiones, en última instancia, nada puede detener este progreso espiritual.