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Los Dioses Eléctricos

–Crisis y Revelación en la Astrofísica

Por Laurence Newey

UNA DE LAS PREMISAS PRINCIPALES de las enseñanzas de la Sabiduría Eterna, según fue dada al mundo por Helena Blavatsky y Alice Bailey, es que el electromagnetismo es la fuente fundamental y la causa de todos los fenómenos en cada plano de manifestación, el sutil y el material. Esto incluye necesariamente el plano físico y, como tal, esta premisa varía ampliamente de la astrofísica basada en la gravedad estándar. De hecho, existe un abanico cada vez mayor de problemas para la ciencia convencional, como la falta del 96% de la materia/energía necesaria para apoyar la teoría común del nacimiento y funcionamiento del universo. Exóticas variantes de la supuesta materia oscura y de la energía oscura, se han teorizado para explicar esta teoría, pero hasta la fecha, estos fenómenos hipotéticos sólo existen en la mente y en las ecuaciones matemáticas de los astrofísicos. Para mantener las piedras angulares de su modelo de gravedad único, es decir, el Big Bang, la Relatividad general, los Agujeros negros y el Universo en expansión, los astrofísicos necesitan teorías cada vez más complejas. Y mientras tanto, los telescopios del espacio envían evidencias de rayos infrarrojos, ultravioleta y X, que hacen la teoría estándar cada vez más inaceptable.

Esta crisis en el seno de la astrofísica es bienvenida desde la perspectiva de la filosofía espiritual, porque su opinión compleja y errónea del universo y de la posición del hombre en él, necesita ponerse al día para reflejar la elegante síntesis de la realidad. La noción de un universo frío, estéril y hostil a la vida, donde las galaxias, los soles y los planetas giran en su aislamiento, muestra la conciencia egocéntrica, el sentido materialista del hombre a lo largo de los siglos. Pero hoy en día nuestra percepción cambia constantemente hacia la fraternidad y la interconexión universal, reflejando una nueva conciencia de la naturaleza electromagnética del universo. El “ Tratado sobre Fuego Cósmico” dice que: “ Todos los fenómenos físicos, tal como entendemos el término, tienen un origen eléctrico y una vibración inicial en el primer subplano del plano físico.” 1 Encontramos ecos de esta gran verdad en palabras de los científicos del plasma Wallace Thornhill y David Talbot:

De la partícula más pequeña a la formación galáctica más grande, una trama de circuitos eléctricos conecta y unifica toda la naturaleza, estructurando galaxias, energizando estrellas, dando nacimiento a los planetas y, en nuestro propio mundo, controlando el clima y estimulando a los organismos biológicos. No hay islas apartadas en un universo eléctrico.” 2

Esta elocuente descripción de la naturaleza de la realidad, es paralela al concepto del Fohat que encontramos en la ciencia esotérica. Helena Blavatsky describe el Fohat como: “el poder eléctrico vital personificado, la unidad trascendental que enlaza a todas las energías cósmicas, tanto en los planos invisibles como en los manifestados… En el plano terrestre se siente su influencia en la fuerza magnética y activa generada por el enérgico deseo del magnetizador. En el cósmico, hallase presente en el poder constructor que, en la formación de las cosas –desde el sistema planetario a la luciérnaga y a la simple margarita, lleva a efecto el plan que está en la mente de la Naturaleza o en el Pensamiento Divino, en lo referente al desarrollo y crecimiento de una cosa especial. Es, metafísicamente, el Pensamiento objetivado de los Dioses, el “Verbo hecho carne” en una escala inferior, y el mensajero de la Ideación cósmica y humana; la fuerza activa en la Vida Universal.”. 3

En las Stanzas de Dzyan que forman la primera parte de La Doctrina Secreta, la verdad está bellamente encerrada en la siguiente fraseología oculta que habla directamente a la intuición:

  Fohat: el Hijo veloz de los Hijos Divinos, lleva mensajes circulares. Él es el Corcel, y el Pensamiento el Jinete (está bajo la influencia de su pensamiento guía). Él atraviesa como el rayo las nubes de fuego (nieblas cósmicas); da Tres y Cinco y Siete Pasos a través de las Siete Regiones superiores y de las Siete inferiores (el mundo que será). Alza la Voz, y llama a las Chispas (átomos) innumerables y las reúne. 4  

A la luz de lo expuesto más arriba, un modelo eléctrico del universo sería un paso importante hacia una reconciliación entre la ciencia esotérica y la exotérica, y por consiguiente será de interés aprender del trabajo pionero de los cosmólogos del plasma. Su argumento según el cual vivimos en un universo eléctrico, se basa en el hecho de que éste está compuesto por un noventa y nueve por ciento de plasma, siendo descrito el plasma como un mar de partículas cargadas llamadas electrones e iones, que reaccionan colectivamente a las fuerzas ejercidas por los campos eléctricos y magnéticos. Típicamente descrito como un gas ionizado o eléctricamente conductor, el plasma es también considerado un estado definido y fundamental de la materia. Dado que se encuentra a menudo bajo la forma de gas ionizado, parece razonable especular que este medio conductor proporciona una interfaz entre los niveles etéricos del plano físico y el estado gaseoso de la materia. A través de esta masa de partículas eléctricamente cargadas, las ideas cósmicas en forma de galaxias, soles y planetas, pueden realizar la última etapa en su descenso del plano arquetipo a la luz del día.

El proceso es descrito en términos y símbolos ocultos en las Stanzas de Dzyan, sobre las que está basado el primer libro de La Doctrina Secreta - Cosmogénesis- y continúa con el Tratado sobre Fuego Cósmico. El detalle y la impresionante belleza del trabajo de las jerarquías celestiales que traen los mundos manifestados al ser se revelan a la mente intuitiva. A través de la precipitación y la diversificación, de un estado de solidificación a otro, de lo incognoscible y eterno, a través de un ritmo constante de bajas vibraciones, trabajan hasta que la idea precipitada alcanza eventualmente la amplitud del espectro electromagnético que la ciencia puede observar y medir. De esta forma una idea cósmica transita a través de la línea limítrofe entre los reinos esotéricos etéricos y los reinos exotéricos gaseosos, para formar los varios fenómenos del espacio infinito que son reconocibles a los científicos ortodoxos de hoy.

El diagrama muestra una corriente típica de Birkeland y la región central de z-pinch, un volumen cilíndrico dentro de la espiral donde la compresión extrema de la materia puede tener lugar. I = corriente, B = campo magnético.  El Cielo Eléctrico, de D.E. Scott.

El diagrama muestra una corriente típica de Birkeland y la región central de z-pinch, un volumen cilíndrico dentro de la espiral donde la compresión extrema de la materia puede tener lugar. I = corriente, B = campo magnético. El Cielo Eléctrico, de D.E. Scott.

Una idea cósmica es electromagnéticamente transferida del nivel etérico al gaseoso, a través del fenómeno común de los pares de corrientes eléctricas en el espacio, entrelazándose para formar hélices dobles. Se conocen como corrientes de Birkeland, y cualquier materia existente entre estas espirales eléctricas experimenta una enorme compresión. Sus elementos constitutivos no están mezclados homogéneamente, sino que se organizan según sus potenciales eléctricos. Según los cosmólogos del plasma, esto sucede a lo largo del universo y sugieren que ésta es la forma en que la separación química tiene lugar en el plasma cósmico. Además, también puede ser la manera en que se forman los soles y los planetas. En los experimentos de laboratorio, la materia recogida dentro del vórtice central creado por la formación de arcos eléctricos “es pellizcada” en zonas de la compresión esférica, y la materia dentro de ella puede estar sujeta a un mayor o menor grado de fusión. Si este proceso ocurre en niveles cósmicos, su papel en la formación estelar y planetaria llega a ser evidente.

Según dice la gran máxima oculta: “Como es arriba, así es abajo”. Y de hecho, la idea de una construcción en ascendente espiral no es nueva si recordamos las familiares espirales biológicas del ADN, que son responsables de la creación, información y crecimiento sostenido de los organismos. La ciencia aún tiene que descubrir que detrás de cada filamento de ADN existe una espiral de fuerza eléctrica, y de hecho, que el átomo en sí mismo está constituido por las fuerzas eléctricas en espiral que proporcionan la interfaz entre los componentes físicos y subjetivos de todos los organismos. La ciencia esotérica ha abogado siempre en favor de que la fuerza eléctrica es la base de todos los procesos en la construcción del universo. Según La Doctrina Secreta y el Tratado sobre Fuego Cósmico, existen tres tipos básicos de movimiento eléctrico en el cosmos, cada uno relacionado con un aspecto de la trinidad divina, que reside en el corazón de muchas de las grandes filosofías y religiones del mundo: Voluntad, Amor-Sabiduría e inteligencia Activa. Son conocidos también como: fuego eléctrico, fuego solar y fuego por fricción. Cada uno de los tres Dioses o Logoi que componen la trinidad divina, tiene los tres aspectos pero manifiesta uno más dinámicamente que los otros y así es reconocido como el aspecto dominante en sí mismo.

Haciendo referencia al Tratado sobre Fuego Cósmico (pág. 142-47, versión inglesa), y empezando por el tercer Logos de la trinidad, la Inteligencia Activa se expresa por el movimiento rotatorio, que es debido al fuego latente de la materia en sí misma. El movimiento rotatorio es evidente alrededor nuestro: los átomos, los planetas, el Sistema Solar y las Galaxias, giran alrededor de su eje y dentro del perímetro de estas esferas rotatorias unificadas, se encuentra la variedad y la diferenciación. Por la revolución de la materia, la actividad aumenta la creación de material más flexible y adaptable. El principio activo de este tercer Logos es el ya mencionado Fohat, el corcel que “lleva mensajes circulares” y es enviado al principio del amanecer de un manvantara nuevo “para cavar los agujeros en el espacio” y unir entre ellos los vórtices ardientes.

El segundo Logos de la trinidad divina Amor-Sabiduría, busca mezclarse con esta inteligencia activa del tercer aspecto y Le añade al movimiento rotatorio de todos los átomos Su propia forma de movimiento, girando en espiral en un movimiento periódico. Por medio de la circulación a lo largo de una órbita alrededor de un punto focal central, en una espiral siempre ascendente, se producen dos resultados: en primer lugar, la reunión de los átomos en formas y en segundo lugar, por medio de estas formas, la obtención del contacto necesario y el desarrollo de la conciencia a través de un gradual enrarecerse y refinamiento de las formas, como el espíritu del amor o la llama de las espirales divinas siempre hacia delante, hacia la fuente de la cual procede.

El primer Logos de la trinidad expresa la Voluntad Divina a través de un literal ir hacia delante a través del espacio. Esta progresión hacia delante es la voluntad detrás del proceso evolutivo que conduce el espíritu adelante hasta que emerge de la materia con calidad agregada y la facultad de la experiencia adquirida, aumentando también la vibración de la materia a través suyo. La función de este primer Logos es sostener los espíritus que han alcanzado la conciencia en la manifestación por el período deseado y entonces abstraerlos y mezclarlos de nuevo con su fuente espiritual.

Diagrama 2 (La Trinidad Divina - Tres tipos de movimiento)

Esta actividad electromagnética de los tres aspectos divinos actúa en todos los planos del Sistema Solar. Por la fusión del fuego eléctrico y el fuego por fricción, surge el movimiento en espiral periódico del fuego solar, el Rayo Amor-Sabiduría que construye y sostiene todas las formas dentro del Sistema Solar. Esto incluye naturalmente el Sol y el plasma del universo, abordando la idea de un Sol eléctrico. La visión científica estándar es que el Sol es un motor termonuclear que se consume a sí mismo, cuya luz y calor son generados por la fusión nuclear, por medio de la conversión de núcleos de hidrógeno en helio. Sin embargo, la ciencia del plasma ve las estrellas como bolas de plasma que al igual que las galaxias, se forman por el efecto electromagnético de z-pinch, de las corrientes eléctricas mostradas en el primer diagrama. En el espacio, las corrientes eléctricas forman filamentos en espiral alrededor de las células del plasma que transmiten corriente eléctrica alrededor de una galaxia. A intervalos, las fuerzas electromagnéticas que generan los hacen pinzar hasta un tamaño mucho más pequeño. El plasma se acumula en el centro del pinzamiento. La creciente densidad de la corriente lo hace brillar, produciendo una estrella y energizándola después.

Una vez más los paralelismos con la sabiduría esotérica son claros. Helena Blavatsky escribió: “El Sol, como está en nuestro plano, no es aún fuego «Solar». El Sol que vemos, no da nada de sí, porque es un reflejo; un haz de fuerzas electromagnéticas, uno de los incontables miríadas de «Nudos de Fohat», Fohat es llamado «el hilo de la Luz primitiva», la «Pelota de hilo» de Ariadna, en verdad, en este laberinto de materia caótica. Este hilo corre a través de los siete planos atándose en nudos. Siendo cada plano un septenario, hay por lo tanto cuarenta y nueve (49) fuerzas místicas y físicas, los nudos más amplios formando estrellas, soles y sistemas, los planetas, más chicos, etc.… El nudo electromagnético de nuestro Sol no es tangible ni dimensional, ni aún tan molecular como la electricidad que conocemos. El Sol… no da nada de sí mismo. Por lo tanto es un absurdo decir que los fuegos solares se están consumiendo y que se va extinguiendo gradualmente. El Sol tiene solamente una función característica: dar el impulso vital a todo lo que respira y vive bajo su luz. El Sol es el corazón palpitante del Sistema; siendo un impulso cada latido. Pero este corazón es invisible; ningún astrónomo jamás lo verá.” 5

El poder electromagnético del Sol surge de los planos internos, no del nivel físico, y la profunda comprensión intuitiva de los cosmólogos del plasma está sobre su pista. Las galaxias, las estrellas y los planetas son todos impulsados eléctricamente por fuentes internas, esotéricas, pero también están todos relacionados entre sí en los niveles internos y externos por diversos grados de energía o fuego eléctrico que fluye entre ellos. La electricidad es la naturaleza fundamental del universo, un universo que es creado y sostenido por una cadena de vidas eléctricas inteligentes, el gran ángel o la jerarquía de devas, y a través de su creatividad, la vida es transmitida entre los mundos interno y externo. Esto tiene lugar por medio de las ideas, siendo una idea un patrón eléctrico cuya forma es modificada y el voltaje aminorado sistemáticamente por los grupos de trabajadores creativos en varios niveles, hasta que puede exhibirse en los niveles vibratorios del cosmos donde trabaja la humanidad actualmente. En su propio nivel y escala, el hombre espiritual actúa de modo semejantemente a un conductor eléctrico de la vida, llevando nuevas ideas a la vida en el plano físico para transformar y resucitar.

A través del trabajo pionero de los cosmólogos del plasma, la ciencia común está en el umbral de reconocer los procesos eléctricos que construyen, sostienen y transmutan el universo visible. Y esto representará un paso adelante en su actual entendimiento del universo que es una tumba de materia muerta, sin vida, que estalló y todavía sigue expandiéndose en todas las direcciones a una tasa de aceleración sin objetivo o propósito. La mente concreta, científica, está entrando ahora en contacto con los reinos abstractos del pensamiento, pero carece de la luz orientadora de la intuición para revelar una visión más simplificada y sintética del universo, como un organismo con una forma determinada, estable y constituida de sustancia viva consciente.

Una de las tareas del esoterista es construir un puente de razón entre la ciencia exotérica y la esotérica. Dado que una visión eléctrica del universo y de las fuerzas en espiral que lo construyen ya está siendo llevada al pensamiento del científico común, la perspectiva esotérica puede llegar a ser más accesible. La ciencia esotérica se basa en lo determinado, el accionamiento eléctrico de la Voluntad Divina entrando en contacto con la sustancia y acelerando su movimiento rotatorio inherente. El aspecto Amor de la Divinidad dirige este movimiento en espiral, el movimiento cíclico en quien las formas de todos los tamaños tienen su origen. De las miríadas de espirales que componen el átomo, a la fuerza de la Kundalini que se eleva en el hombre liberado, como un caduceo de poder eléctrico, los ingresos aumentan vertiginosamente. Exotéricamente podemos observar la elegante belleza de este proceso divino en la doble hélice del ADN y en los largos filamentos en espiral del plasma del espacio infinito. Todas estas correspondencias proporcionan un interesante campo para la contemplación, la verdadera premisa que en el futuro ayudará a precipitar la gran verdad, que desciende de la “nube de lluvia de las cosas conocibles”, a la conciencia humana será: el Espacio es una entidad eléctrica. [-]

Reimpresión de la revista The Beacon edición de Abril-Junio de 2008

NOTAS FINALES

1. Tratado sobre Fuego Cósmico, p. 278. A. Bailey

2. Thunderbolts.info (website), David Talbott and Wallace Thornhill.

3. La Doctrina Secreta. P. 111 (Edición facsímil inglesa), H.P. Blavatsky

4. Ídem., p. 31

5. Diálogos en la Logia Blavatsky, VII-VIII, p. 376. (edición inglesa) H.P. Blavatsky

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