Lucis Trust / Escuela Arcana / Doce Festivales... / Cáncer / Alocución del Festival de Cáncer  

Alocución del Festival de Cáncer

El texto que sigue fue una alocución dada por un miembro del personal de la Sede Central de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El propósito de estas breves alocuciones es preparar la mente del grupo para el trabajo real a ser realizado --la meditación grupal. Esta alocuciónpuede ser usada por individuos y grupos que deseen colaborar con este servicio.

Buenas noches! Sean todos bienvenidos. Hoy celebramos el Festival de Cáncer. La nota clave de Cáncer para el discípulo es “Construyo una casa iluminada y en ella moro.” Esta nota clave contiene el concepto del alma infundiendo e iluminando el yo inferior para que llegue a ser verdaderamente una “casa iluminada en la cual la radiante alma pueda morar” y de este modo liberar luz al todo.

Nuestro objetivo en estas reuniones es “dejar penetrar la luz”; crear una canal o un camino de luz a través del cual la Jerarquía espiritual pueda iluminar e inspirar nuestro pensamiento dando por resultado la creación de una esfera de energía por medio de la cual estos pensamientos inspirados y estas energías superiores puedan se irradiadas hacia la conciencia humana. Este esfuerzo por iluminar el plano mental, de clarificar y estabilizar el plano emocional eventualmente se manifestará en el plano físico en forma de mejores condiciones para todos. Esto esencialmente es el servicio realizado por medio de estas reuniones de meditación. La humanidad aprende haciendo. Aprender a liberar luz de tal manera que las sombras desaparezcan es algo que recién estamos empezando a aprender, como grupo.

Tomémonos un momento para conectar nuestro pensamiento con todos los muchos grupos e individuos alrededor del mundo que están meditando, al igual que nosotros, como un acto de servicio ayudando a traer luz a nuestro sendero colectivo.

 

Oh Tú, sustentador del Universo,
De Quien todas las cosas proceden,
A Quien todas las cosas retornan,
Revélanos el rostro del verdadero Sol Espiritual,
Oculto por un disco de luz dorada,
Para que conozcamos la verdad,
y cumplamos con todo nuestro deber,
Mientras nos encaminamos hacia Tus sagrados pies.

OM

Ya hemos atravesado el punto espiritual más alto del año en los signos de Aries, Tauro y Géminis. Estos tres signos, en nuestro largo peregrinaje espiritual, propician el desarrollo de nuestro sentido de lo sutil o de las realidades subjetivas: de la voluntad-de-ser en Aries, el deseo de saber en Tauro y el establecimiento de relaciones en Géminis. Ser, saber y la habilidad de expresión y de relacionar son todas cualidades necesarias para el servicio del alma en este mundo.

Ahora, con el signo de Cáncer, nos enfocamos en el desarrollo de lo tangible, con aquello relacionado con la forma externa y éste será el énfasis de los siguientes signos del ciclo anual. Se dice, sobre estos nueve signos, que “conducen al hombre desde el estado de aprisionamiento en la forma hacia la libertad en el Reino de Dios, desde la conciencia embrionaria hacia el pleno florecimiento del conocimiento divino, desde la condición de la percepción humana hacia el saber consciente del discípulo iniciado. Estos nueve signos representan el desarrollo humano, consciente y superconsciente, aunque comenzando con la conciencia de masa en Cáncer.

Así, lo que es importante recordar, a medida que servimos cada mes por medio del trabajo en la meditación de plenilunio, es que cada signo estimula y despierta ciertas cualidades que son necesarias para el alma encarnante; cualidades que capacitan al alma para manifestar más efectivamente su luz y su amor en el mundo. Este es un proceso largo, lento, arduo, y de mucho dolor. Pero gradualmente la influencia de estos signos moldea y da forma a nuestra conciencia de tal manera que esta refleje la intención divina del alma con más exactitud. Cada vida tiene por objetivo refinar un poco más nuestros sentidos y nuestra sensibilidad. Es por medio de los sentidos que ampliamos nuestro contacto con los mundos físico y no-físico. “Sin la forma”, nos recuerda El Tibetano, “y sin la habilidad de tener en mente la necesidad de responder sensitivamente a las condiciones de nuestro entorno y circunstancias, el alma nunca podría despertar al conocimiento de los tres mundos y, en consecuencia, nunca conocería a Dios en manifestación”.

Aquí, en esas pocas palabras, podemos ver el ultérrimo propósito de nuestra existencia y servicio en este planeta: conocer a Dios en manifestación. No es suficiente conocer a Dios el Padre en los Cielos, por fuera, en algún lado. Debemos también realizar y saber a Dios inmanente, el Dios interior, esa chispa de divinidad que puede ser avivada hasta una llama brillante y radiante. Nuestro objetivo es encontrar y liberar esa radiación interna. Así, todo lo que se refiere a nuestra vida está relacionado con la expresión de esa luz interna.

El Tibetano tiene mucho que decir sobre este propósito divino: “Debe tenerse siempre en mente que el gran tema de la LUZ subyace a todo el propósito planetario. La expresión plena de la Luz perfecta, ocultamente entendida, es el mayor propósito de la vida de nuestro Logos planetario. La luz es el gran agente impulsor en los tres mundos de la evolución humana. La luz del conocimiento, como recompensa del proceso educativo, es el incentivo que está detrás nuestras grandes escuelas de aprendizaje en todos los países del mundo y es el objetivo de muchas de nuestras organizaciones mundiales; la terminología de la luz controla hasta la manera en que computamos el tiempo. El misterio de la electricidad se está desplegando gradualmente ante nuestros ojos y la naturaleza eléctrica del hombre se está comprobando lentamente para más tarde demostrar que en la entera estructura y la forma humana, el hombre está constituido de átomos de luz, y que la luz en la cabeza no es una ficción o engaño del pensamiento anhelante ni de una imaginación alucinada y sí que definitivamente es el producto de la unión o fusión entre la luz inherente en la sustancia misma y la luz del alma.

El alma misma es luz, y la Jerarquía misma en un gran centro de luz, que hace que el simbolismo de la luz gobierne nuestra manera de pensar y nuestro acercamiento a Dios capacitándonos para entender algo sobre el significado de las palabras de Cristo “Yo soy la Luz del mundo”. Estas palabras contienen un significado para todos los verdaderos discípulos y representan para ellos una meta análoga que ellos definen como encontrar la luz, aprehender la luz y convertirse, ellos mismos, en portadores de luz. El tema de la luz se encuentra en todas las Escrituras del mundo; la idea de la iluminación condiciona todo el entrenamiento dado a la juventud del mundo y la idea de más luz rige todo el anhelo incoativo del espíritu humano.

Desde el centro Shamballa afluye lo que se ha dado en llamar la Luz de la Vida, la Luz Suprema. La luz es un síntoma de la expresión de la Vida y, esencialmente, ocultamente y de la manera más misteriosa los términos Luz y Vida son intercambiables dentro de los límites del circulo-no-se-pasa planetario. La Luz puede ser considerada como una reacción del encuentro y consecuente fusión entre el espíritu y la materia.

Sólo cuando la voluntad de la personalidad y la voluntad del alma se unifican, evocadas por el amor, la luz del alma domina a la luz material de la personalidad. Sólo cuando la voluntad de la Mónada y la voluntad de la Jerarquía de almas se unen y se fusionan la radiante luz de la Vida puede dominar las fusionadas luces de la Humanidad y del la Jerarquía. Se percibe tenuemente que esta reunión y fusión grupal está ocurriendo en el presente.

Ahora, apliquemos estas reflexiones sobre la luz al tema de Cáncer: “Construyo una casa iluminada y en ella moro.” Aquello que construimos es el punto en el cual la Vida y la sustancia se encuentran. Como lo ha dicho El Tibetano: “la luz puede ser considerada como un síntoma, una reacción hacia la unión y consiguiente fusión del espíritu y la materia. En este punto la Luz y la Vida llegan a ser intercambiables y cercanos a la expresión de Dios en manifestación.”

Ya cuando estamos envueltos en los detalles de la vida cotidiana es fácil ser distraídos por la necesidad de lidiar con el mundo material. El mundo material tiene su propio poder inherente de controlar y hemos presenciado evidencias gráficas de ese poder en los años recientes. Por otro lado también estamos viendo como la luz de la inteligencia humana está revelando el problema subyacente y que muchos ya están dando los pasos para ejercitar el control de su propio modo de vivir en lo material. Muchos están dando un paso atrás, muchas veces por necesidad, y están encontrando que “menos es mejor” y que una calidad de vida más simple puede ser más satisfactoria. Entonces, lo que la luz está revelando en este periodo de crisis es que el enfoque total en el deseo y en la atracción de la forma y hacia la forma puede llevar a más dolor, infelicidad y a más oscuridad. Ceder al poder de la sustancia tangible no necesariamente trae felicidad. En lo que respecta al alma, esto es una cuestión de control: controlará la materia o el Espíritu? Este es el mayor conflicto que se desarrolla hoy en día. El poder de la nota del alma es lo que necesitamos oír y seguir más que nunca. Como lo dice el Mántram de Unificación: “que el alma controle la forma externa, y la vida y todas las circunstancias y traiga la luz del Amor que subyace los acontecimientos del tiempo.” Una vez que la inspiración del alma comienza a cambiar y condicionar la toma de decisiones entonces las formas, las instituciones y las estructuras que construyamos reflejarán un mayor grado de luz dentro de la sustancia. Cuando comprendamos que no construimos meramente para nosotros mismos y para nuestra felicidad más que constribuimos también al refinamiento de la sustancia, de la materia en sí, entonces estaremos sirviendo verdaderamente el gran Propósito de Dios en este planeta. En otras palabras, no se trata de nosotros sino que de la Luz y del Amor de Dios en manifestación. Nosotros simplemente somos el agente refinador en este trabajo.

Esto no disminuye la importancia que tenemos. Este gran Plan nunca podría funcionar sin el trabajo y sacrificio de la humanidad. Por edades y edades nos hemos precipitado, respondiendo como grupo y a la Ley del Renacimiento e “impulso cíclico”, hacia esta camada densa de sustancia; temporalmente perdemos contacto con nuestra fuente divina y entramos en un mundo definido por la división y la separación; estamos presos en conflictos dolorosos interminables pero emergemos con el mandato de sanar y fusionar de alguna manera todas las divisiones y las separaciones hacia una totalidad sintética de tal manera que la energía del Amor, la energía de Dios en Su Creación, pueda fluir libremente. Estamos aquí, como se dice, “para liberar a los prisioneros del planeta”, para liberar las unidades de luz atrapadas en la forma.

Pero antes de que podamos hacer esto de manera efectiva tenemos que recapturar el poder de liberar la luz interna en nosotros mismos. Este es un poder que se obtiene por medio del cultivo de una actitud de desapego e indiferencia. Como el alma debemos vivir dentro del mundo material pero no ser presos por este mundo. Como el alma podemos construir una casa iluminada, pero no ser desviados o controlados por la forma de la casa en sí ya que nuestro interés es tan solo en la luz que ésta puede liberar. Este debería ser nuestro enfoque.

Finalmente podemos reflexionar, en nuestro trabajo en la meditación, sobre una recordatorio familiar del Tibetano: Él ha dicho: “ustedes están en proceso de la encarnación; están siguiendo el camino que han elegido. Ya está iluminada la casa que están construyendo? Si es una casa iluminada atraerán a su luz y calor a todos aquellos que están alrededor de ustedes y la fuerza magnética de sus almas, cuya naturaleza en luz y amor, salvará a muchos. Si todavía son un alma aislada, tendrán que pasar a través de los horrores del más completo aislamiento y soledad, hollando solos el camino del alma. Pero este aislamiento, esta soledad y esta separación en la noche oscura son todas partes de la Gran Ilusión. Esta es una ilusión en la que la humanidad entera está en este momento atrapada preparándose para la unidad, la libertad y liberación. Algunos están perdidos en la ilusión y no saben lo que son la realidad y la verdad. Otros caminan libres en el mundo de la ilusión con el propósito de salvar y elevar a sus hermanos y si ustedes no pueden hacer esto tendrán que aprender a caminar de este modo.” Aprendamos pues a caminar dejando penetrar la luz.

Festival de Cáncer
Nueva York, 6 de Julio de 2009
Dale McKechnie