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120-122

[120] Mente (Manas),
[121] Los Misterios Antiguos,
[122] El Morador en el Umbral

[120]

MENTE (MANAS)

(1). Manas ha sido definido como mente, o la facultad de deducir y razonar en forma lógica, y la actividad racional que distingue al hombre del animal. Sin embargo es mucho más que eso, porque subyace en toda la manifestación; la forma misma de una ameba o la facultad discriminadora del átomo o célula más inferior se produce por un determinado tipo de mente... El fuego de la mente es fundamentalmente electricidad, manifestándose en sus actividades superiores. (3 - 271)

(2). El amor es el gran unificador, el principal impulso atractivo cósmico y microcósmico; pero la mente es el factor creador principal que utiliza las energías del cosmos. El amor atrae, mientras que la mente atrae, repele y coordina, de manera que su potencia es inconcebible... La raza progresa hacia una era en que los hombres actuarán como mentes; la inteligencia será más fuerte que el deseo, y se utilizarán los poderes mentales para atraer y guiar al mundo, tal como se emplean hoy los medios físicos y emocionales. (4 - 100)

(3). La mente crea o formula esas formas mentales o energías personificadas que expresan en el plano mental el grado de comprensión del discípulo acerca del plan y su capacidad de llevar la energía mental al cuerpo etérico, sin impedimento de la naturaleza emocional o cualquier deseo inferior emergen­te. (5 - 640/1)

(4). El hombre evolucionado, que posee una personalidad integrada, somete gradualmente el cuerpo etérico al control de la energía mental y su actividad en el plano físico no está complementada por el instinto o el deseo, sino por la energía del pensamiento, la cual está dedicada a los planes del hombre y a expresarlos. (5 - 641)

Ver también: "Formas Mentales".

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[121]

LOS MISTERIOS ANTIGUOS

(1). Estos antiguos misterios fueron originalmente dados a la humanidad por la Jerarquía y, a su vez, recibidos por la Jerarquía de la Gran Logia Blanca de Sirio. Contienen la clave del proceso evolutivo, oculta en números y palabras; velan el secreto del origen y destino del hombre, representando, por medio del rito y del ritual, el largo y largo sendero que debe recorrer. Proporcionan también, cuando están correctamente interpretados y debida­mente presentados, la enseñanza que necesita la humanidad para progresar de la oscuridad a la luz, de lo irreal a lo Real y de la muerte a la Inmortalidad...

Los Misterios serán también restablecidos de otra manera, pues contienen mucho más de lo que los Ritos Masónicos pueden revelar, o los rituales y las ceremonias religiosas exponer; encierran en sus enseñanzas y fórmulas la clave para la ciencia que abrirá el misterio de la electricidad ‑ misterio del cual habló H.P.B.‑; aunque la ciencia haya hecho mucho progreso a lo largo de esta línea, es aún de naturaleza embrionaria y sólo cuando la Jerarquía esté presente visiblemente en la Tierra, y los Misterios, cuyos custodios son los Maestros, sean dados abiertamente al hombre, se revelará el verdadero secreto y naturaleza de los fenómenos eléctricos.

En realidad, los Misterios son la verdadera fuente de la revelación, y sólo cuando la mente y la voluntad al bien estén estrechamente fusionadas y condicionen la conducta humana, así, en esa medida, se podrá captar la futura revelación, pues sólo entonces podrán confiarse tales secretos a la humani­dad. Conciernen a esas facultades que permiten a los Miembros de la Jerarquía trabajar conscientemente con las energías del planeta y del sistema solar y controlar las fuerzas, dentro del planeta, que pondrán en su lugar a los poderes síquicos comunes (hoy tan estúpidamente encarados y tan poco comprendidos) y guiarán al hombre para ser utilizados útilmente.

Los Misterios restablecerán el color y la música para el mundo, tal como esencialmente son, y lo harán de tal manera que el arte creador actual será para este nuevo arte creador lo que los pequeños bloques de madera con que juega‑el niño, son para una gran catedral como la de Durham o Milán. Cuando sean restablecidos los Misterios, harán realidad - en forma incomprensible ahora para ustedes - la naturaleza de la religión, el propósito de la ciencia y la meta de la educación, los cuales no son lo que creen ustedes hoy.

El terreno ya está siendo preparado para esta gran restauración. Las Iglesias y la Masonería se hallan en el banquillo de los acusados, ante la mente crítica de la humanidad, y el mensaje ha surgido de la mente masiva, como que ambas han fracasado en sus tareas divinamente asignadas. Se comprende en todas partes que la nueva vida debe afluir y que grandes cambios deben efectuarse en el conocimiento y el entrenamiento de quienes trabajan a través de estos dos medios de difusión de la verdad. Dichos cambios no han sido aún realizados, pues es necesario una nueva visión y un nuevo acercamiento a la experiencia de la vida, y sólo la generación venidera es capaz de propor­cionarlo; sólo ella podrá realizar las alteraciones y revitalización necesarias, y eso puede ser hecho y se hará:

"Aquello que es un misterio ya no lo será y lo que ha permanecido velado será ahora develado; aquello que ha sido abstraído emergerá a la luz y todos los hombres lo verán y juntos se regocijarán. Llegará el momento en que la desolación habrá realizado su trabajo benéfico, cuando todas las cosas hayan sido destruídas, y los hombres, por medio del sufrimiento, hayan tratado de ser impresionados por aquello que desecha­ron en el vano perseguimiento de lo que tenían a mano y era fácil de alcanzar. Una vez poseído, demostró ser agente de la muerte; sin embargo los hombres buscaban la vida, no la muerte".

Así reza El Antiguo Comentario cuando se refiere al ciclo actual por el que atraviesa el género humano. (18 - 275/6)

(2). Los Misterios son revelados, no principalmente por haber recibido información acerca de ellos y sus procesos, sino por la acción de ciertos procesos, consumados dentro del cuerpo etérico del discípulo, que le permiten conocer lo que está oculto, lo ponen en posesión de un mecanismo de revelación y lo hacen consciente de ciertos poderes o energía radiatorias y magnéticas, dentro de sí mismo, que constituyen canales de actividad y métodos por los cuales puede adquirir lo que el iniciado tiene el privilegio de poseer y utilizar. (18 - 280)

(3). Los únicos misterios verdaderos son esos puntos de revelación que para ser captados resulta inadecuado el mecanismo. (6 - 440)

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EL MORADOR EN EL UMBRAL

(1). El Morador en el Umbral se cree que representa generalmente la prueba final para demostrar el valor del hombre y que se trata de una gigantesca forma mental o un factor que debe ser destruído antes de recibir la iniciación. Muy pocas personas saben con exactitud qué es esta forma mental, pero su definición incluye la idea de una enorme forma elemental que cierra el camino hacia el sagrado portal, o también la ideas de una forma construída algunas veces por el Maestro del discípulo para probar su sinceridad. Algunos lo ven como la suma total de las fallas del hombre, su naturaleza perversa, que le impiden reconocer que está capacitado para hollar el Sendero de Santidad. Sin embargo, ninguna de estas definiciones da una verdadera idea de la realidad. (10 - 25)

(2). El Morador en el Umbral es ilusión‑espejismo‑maya, tal como lo com­prende el cerebro físico y reconoce como aquello que ha de ser superado. Es la forma mental que produce confusión; la enfrenta el discípulo cuando trata de penetrar a través del espejismo acumulado durante épocas, para hallar su verdadero hogar en la luz. (10 - 25)

(3). El Morador en el Umbral siempre está presente, sin embargo, sólo entra en actividad en el Sendero del Discipulado cuando el aspirante, esotérica­mente, es consciente de sí mismo y de las condiciones inducidas dentro de sí mismo, como resultado de su ilusión interna, de su espejismo astral y de su maya, que envuelven su vida entera. Siendo ya una personalidad integrada (y nadie es discípulo si no lo es a la vez mental y emocionalmente, algo que el devoto frecuentemente olvida) estas tres condiciones (preponderando el efecto en uno u otro de los cuerpos) son vistas como un todo, al cual se le aplica el término de "el Morador en el Umbral". Constituye en realidad una forma mental vitalizada, personificando a las fuerzas mental y astral y a la energía vital. (10 - 29)

(4). El Morador en el Umbral no emerge de las nieblas de la ilusión y del espejismo, hasta que el discípulo se acerca a los Portales de la Vida. Únicamentee cuando puede percibir tenues vislumbres del Portal de la Iniciación y un ocasional destello de luz del Ángel de la Presencia, que permanece a la expectativa junto al portal, podrá enfrentar el principio de la dualidad, personificado por el Morador y el Ángel.

Mis palabras hasta ahora encierran simbólicamente una condición y un acontecimiento futuros. Sin embargo llegará el día en que permanecerán, en plena conciencia, entre estos símbolos de los pares de opuestos, teniendo a la derecha al Ángel y a la izquierda al Morador. Que reciban la fuerza necesaria para que puedan pasar directamente entre ambos opositores, los cuales durante largas épocas han librado la guerra en el campo de su vida, y de esta manera puedan llegar ante esta Presencia, donde ambos se ven como uno, y nada existe, sino vida y deidad. (10 - 38)

(5). Con frecuencia se considera al Morador en el Umbral como algo desastroso, un horror que debe evitarse y un final y culminante mal. Sin embargo, quiero recordarles que el Morador es "el que está ante el portal de Dios", mora en la sombra del portal de la iniciación y enfrenta con los ojos abiertos al Angel de la Presencia, como lo denominan las antiguas escrituras. El Morador puede ser definido como la suma total de las fuerzas de la naturaleza inferior, según se expresan en la personalidad, antes de la ilumi­nación, de la inspiración y de la iniciación. La personalidad en esta etapa es por sí misma excesivamente potente, y el Morador personifica todas las fuerzas síquicas y mentales que, en el trascurso de las épocas, el hombre ha desarrollado y nutrido cuidadosamente. Se lo puede considerar como el poder de la triple forma material antes de colaborar y dedicarse consciente­mente a la vida del alma y a servir a la Jerarquía, a Dios y a la humanidad.

El Morador en el Umbral es una réplica del hombre separado de su yo espiritual superior, siendo también el tercer aspecto de la divinidad, según se expresa en y por medio del mecanismo humano. Este tercer aspecto debe quedar, con el tiempo, subordinado al segundo aspecto, el alma. (15 - 246)

(6). Memoria... no es simplemente una facultad de la mente, como se supone con frecuencia, sino que es esencialmente una fuerza creadora. Básicamente es un aspecto del pensamiento y ‑juntamente con la imaginación‑ un agente creador, porque, como bien saben, los pensamientos son cosas. Desde lo más recóndito de la memoria de un pasado profundamente arraigado, que se recuerda definidamente, y desde la subconciencia racial e individual (fundada en reservas de pensamientos y deseos establecidos, heredados e inherentes) surge, de las vidas y experiencias individuales pasadas, la suma total de todas las tendencias instintivas, de todos los espejismos heredados y de todas las fases de las erróneas actitudes mentales; a éstos (que constituyen un todo fusionado) denominamos el Morador en el Umbral, que es la suma total de las características de la personalidad, que no fueron superadas ni sojuzgadas y finalmente deben ser vencidas antes de poder recibir la inicia­ción. En cada vida se realiza algún progreso, se transmutan algunos defectos de la personalidad y se logra algún progreso real. Lo que queda por conquis­tar y las antiguas deudas por saldar, son numerosas y excesivamente potentes y ‑cuando se ha establecido adecuadamente el contacto con el alma– llega una vida en que la personalidad altamente desarrollada y poderosa, llega a ser en sí misma el Morador en el Umbral. El Angel de la Presencia y el Morador se enfrentan, entonces algo debe hacerse. Eventualmente la luz del yo personal disminuye y decae ante la llamarada de gloria que emana el Angel, y la gloria mayor oscurece a la menor. Sin embargo, esto sólo es posible cuando la personalidad entra ansiosamente en relación con el Angel, se reconoce como el Morador y, como discípulo, empieza la batalla entre los pares de opuestos, iniciándose las pruebas en Escorpio. Estas pruebas y experiencias son siempre autoiniciadas; el discípulo se coloca en un medio ambiente positivo o condicionante, donde las pruebas y la disciplina son ineludibles e inevitables. Cuando la mente ha alcanzado un nivel de desarrollo relativamente elevado, se evoca el aspecto memoria en forma nueva y cons­ciente, entonces toda predisposición latente, instinto racial y emocional, situación no superada, y todo defecto controlador, surgen a la superficie de la conciencia, entablándose en consecuencia la lucha. (16 - 161)

Ver también: (6 - 61)

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