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144-148

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PLANO ASTRAL

(1). Una de las cosas más vitales para todo aspirante es aprender a compren­der el plano astral, entender su naturaleza y permanecer apartado de él, y luego trabajar en él... Cuando el hombre puede "ver" en el plano astral, alcanzar el equilibrio y mantenerse firme en medio de sus fuerzas vibratorias, en ese momento está preparado para la iniciación... Cuando el plano astral es nítidamente visto por primera vez por el "ojo abierto" del aspirante, es como una densa niebla, confusión, formas cambiantes, colores que se interpenetran y entremezclan, y de una apariencia tan caleidoscópica que la empresa parece desesperadamente abrumadora. No es luminoso, estelar o claro. Aparentemente es un desorden impenetrable, pues constituye el lugar de encuentro de las fuerzas.

El plano astral es el de la ilusión, del espejismo y de la realidad distorsio­nada. La razón de esto estriba en que todo el mundo trabaja con materia astral, y la potencia del deseo humano y mundial produce esa constante "exteriorización de la imaginación" y construcción de formas que provocan efectos muy concretos de materia astral... Agréguese a estas formas el esce­nario persistente y creciente denominado "registro akáshico", que contiene historia emocional del pasado, y también las actividades de la vidas desencar­nadas que atraviesan el plano astral, ya sea al encarnar o desencarnar; añádase el potente deseo purificado e inteligente de todas las Vidas súper humanas, incluyendo las de la oculta Jerarquía planetaria, y la suma total de estas fuerzas existentes se verá que es estupenda. Todas actúan sobre, alre­dedor y a través de cada ser humano, y de acuerdo a la calidad de su cuerpo físico y a la condición de sus centros, así será su respuesta. A través de este panorama ilusorio, el aspirante debe abrirse camino, encontrar la clave o hilo que lo conducirá fuera del laberinto, y aferrarse a cada pequeño fragmento de realidad a medida que se le presenta, aprendiendo a distinguir la verdad de la ilusión, lo permanente de lo transitorio y lo real de lo irreal...

Ningún espejismo ni ilusión pueden retener durante mucho tiempo al hombre que se ha dedicado a la tarea de hollar el sendero del filo de la navaja, que lo conduce a través de la maraña y de la tupida selva, a través de las profundas aguas de infortunio y la angustia, a través del valle del sacrificio y de las montañas de la visión, al portal de la Liberación. A veces viajará en la oscuridad (y la ilusión de la oscuridad es muy real); otras en una luz tan deslumbrante y ofuscadora que apenas verá el camino que tiene por delante; sabrá de la vacilación en el sendero y el caer bajo la fatiga del servicio y de la lucha; podrá desviarse momentáneamente y errar por las sendas perdidas de la ambición, del interés personal y de la atracción de lo material pero el lapso será breve. (4 - 165/7)

(2). No existe el plano astral, excepto en la conciencia del cuarto reino de la naturaleza, porque el hombre está "bajo la influencia de la ilusión" en un sentido diferente de la percepción consciente de cualquier otro reino, sub­humano o superhumano.

Es desesperante no poder dar un significado más claro. ¿Cómo puede, aquel que está sujeto a las ilusiones de los sentidos como lo están todos los seres humanos, concebir el estado de conciencia de quienes se han liberado de las ilusiones del plano astral, o comprender el estado de percepción de esas formas fe vida que aún no han desarrollado la conciencia astral? La naturaleza dual de la mente es la causa de esta ilusión.

Sin embargo, esta misma ilusión es la que oportunamente presenta al hombre la secreta contraseña del reino de Dios y provoca su liberación. Esa misma ilusión sirve para guiarlo hacia la verdad y el conocimiento; en el plano astral la herejía de la separatividad debe ser vencida... La ciencia secreta del Maestro de la Sabiduría constituye el secreto para disipar las brumas y nieblas, la oscuridad y la tristeza, producidas por la unión de los fuegos en las primeras etapas. El secreto del Maestro es descubrir que no existe plano astral; encuentra que en el plano astral es una ficción de la imaginación y fue creado por el incontrolado empleo de la imaginación creadora y el abuso de los poderes mágicos. (4 - 438/9)

(3). He dicho en otro lugar que no existe tal cosa como plano o cuerpo astral Í Así como el cuerpo físico está compuesto de materia que no es considerada un principio, así el cuerpo astral - en lo que concierne a la naturaleza mental - se halla en la misma categoría. Es muy difícil que capten esto, porque el deseo y la emoción son muy reales y devastadoramente importantes. Pero cuerpo astral es "una ficción de la imaginación", no un principio. El empleo masivo de la imaginación, puesta al servicio del deseo, ha construido, sin embargo, un ilusorio mundo de espejismos, el mundo del plano astral. Durante la encarnación física y cuando un hombre no está en el sendero del discipulado, el plano astral es muy real y posee vida y vitalidad propias. Después de la primera muerte (la muerte del cuerpo físico) sigue siendo igualmente real. Pero su potencia va desvaneciéndose lentamente; el hombre mental llega a comprender su propio y verdadero estado de conciencia (desarrollada o no), y es posible y tiene lugar la segunda muerte. Esta fase abarca el Proceso de Eliminación. (17 - 302)

(4). Si bien no existe el plano astral, desde el ángulo del Maestro, miles de millones lo reconocen y también trabajan dentro de su esfera alucinante, ayudados por los discípulos iniciados que actúan desde los correspondientes niveles elevados. (18 - 65)

Ver también: "Cuerpo Astral" y (6 - 329/30)

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EL PODER DEL PENSAMIENTO

(1). Únicamente cuando el Espíritu, por el poder del pensamiento, controla los vehículos materiales, la vida subjetiva asume el lugar que le corresponde. El Dios interno brilla y resplandece hasta que la forma se pierde de vista y "el sendero del justo brille cada vez más hasta que el día sea con nosotros". (3 - 137/8)

(2). Dichos pensadores y trabajadores vitales deberían comprender con toda claridad por medio del sonido y la vitalización estos... objetivos: el poder del pensamiento, la dirección de las corrientes mentales, la ciencia de la cons­trucción mental, la manipulación de la materia mental de acuerdo a la ley y el orden, y el proceso de manifestar el pensamiento.

Todo aquel que trabaje para la humanidad no puede ser realmente útil hasta que (conscientemente y con pleno conocimiento de su tarea) dirige definitivamente su energía mental hacia determinado canal para prestar servicio a la raza. (3 - 753)

(3). La segunda pregunta se refiere a si un individuo o grupo puede curar por el poder del pensamiento.

Podría decirse, generalizando, que un individuo y un grupo pueden curar y que el pensamiento puede desempeñar una parte poderosa en el proceso de curación, pero no el pensamiento solo y sin otra ayuda. El pensamiento puede ser el agente directriz de las fuerzas y energías que desintegran y disipan la enfermedad, pero el proceso debe ser ayudado por el poder de visualizar, la habilidad de trabajar con determinadas fuerzas, según se crea conveniente, la comprensión de los rayos y sus tipos de energía y también por la capacidad de manejar la sustancia‑luz, tal como se la denomina. A estos poderes además de un corazón amoroso, debe agregarse la capacidad de estar en armonía con quien se ha de curar. En realidad, una vez que se han llenado estas condiciones, el excesivo empleo de la facultad pensante y el intenso uso del proceso mental puede detener y obstaculizar el trabajo de curación. El pensamiento tiene que condicionar el incentivo inicial, haciendo que la inteligencia del hombre influya sobre el problema de curación y la comprensión de la natu­raleza del que debe ser curado; pero una vez que el pensamiento ha ayudado a enfocar la atención del curador y del grupo de curación debe convertirse en un constante pero subconsciente agente directriz y nada más.

La curación se realiza, cuando es posible, por el empleo de la energía correctamente dirigida y la visualización detallada; el amor también desem­peña un gran papel, como la mente en la primera etapa. Quizás debiera decir que la energía más poderosa que se emplea es la del corazón amoroso...

El pensamiento no cura ni causa las enfermedades. El pensamiento debe ser aplicado durante los procesos, pero no es el único agente ni el más importante. En esto, muchos grupos y curadores se desorientan. La mente puede dirigir energía y ésta a su vez causar la sobrestimulación del cerebro y las células del cuerpo, trayendo trastornos nerviosos y a veces enfermedades cerebrales, pero la mente y el pensamiento de por sí, no pueden causar enfermedad ni malestar en el cuerpo físico. (17 - 79/80)

Ver también: (6 - 255/6)

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PODERES PSÍQUICOS

(1). Quisiera detenerme aquí y señalar dos cosas que deben ser tenidas en cuenta:

Primero, muchas personas viven en la actualidad el estado de percepción y de conciencia atlante y, para ellos, la expresión de los poderes síquicos inferiores es normal, aunque indeseable. Para el hombre de tipo mental, o que está trascendiendo gradualmente la naturaleza síquica, dichos poderes son anormales (o ¿debería decir subnormales?) y muy indeseables. En el análisis en que estamos empeñados, no me refiero al hombre que posee conciencia atlante sino al aspirante moderno. Para él constituye un peligro y un retroceso desarrollar la anterior conciencia racial y retroceder al tipo inferior de desarrollo, que debería haber dejado muy atrás. Este es un tipo de expresión atávica.

Segundo, cuando un hombre está firmemente polarizado en el plano mental, ha realizado en cierta medida el contacto con el alma, está orientado totalmente hacia el mundo de las realidades espirituales y lleva una vida de disciplina y de servicio, entonces a veces, siendo necesario, puede a voluntad evocar estos poderes síquicos inferiores y emplearlos para servir al Plan, con el fin de llevar a cabo un trabajo especial en el plano astral. Este es un caso donde la conciencia mayor incluye normalmente a la menor. Sin embargo, raras veces lo hacen los adeptos, pues los poderes del alma ‑percepción espiritual, sensibilidad telepática y habilidad sicométrica‑ se adaptan gene­ralmente a la demanda y satisfacen la necesidad. Intercalo estas anotaciones porque algunos hombres iluminados emplean dichos poderes, pero siempre dedicados a algún aspecto del servicio específico para la Jerarquía y la humanidad, no para algo que se vincula con el individuo.

Cuando un hombre ha deambulado por los senderos secundarios del plano astral y ha abandonado el lugar de seguridad que le concede el equilibrio mental y la elevación intelectual (nuevamente hablo en forma simbólica), cuando ha sucumbido al espejismo y a la ilusión (por lo general ha sido sinceramente engañado, aunque bien intencionado) y cuando ha desarrolla­do en sí mismo ‑ por la aplicación errónea del estímulo y del experimento ‑antiguas maneras de hacer contacto, tales como la clarividencia y la clariaudiencia, ¿qué puede hacer o qué se le puede hacer para que establezca las correctas condiciones?

Muchos de ellos caen en manos de los sicólogos y siquiatras; otros están internados en sanatorios y asilos, porque veían cosas u oían voces o tuvieron ciertos sueños, porque son desadaptados a la vida normal. Parece que son un peligro para ellos mismos y los demás. Constituyen un problema y una dificultad. Los antiguos hábitos deben desaparecer, pero por su antigüedad son muy poderosos, y abandonarlos es más fácil decirlo que hacerlo. Las prácticas mediante las cuales se han desarrollado los poderes síquicos infe­riores deben ser abandonadas. (15 - 364/5)

(2). Una de las principales lecciones que se ha de aprender en el Sendero del Discipulado es saber diferenciar lo real de lo ilusorio.

¿Qué ve y oye el médium cuando se halla en trance, o cuando hace una exhibición de clarividencia o clauriaudiencia? existen varias posibilidades, que podrían enumerarse como:

1. La revelación de la "vida de deseo? de la persona o del grupo a quien se dirige el médium. Esta vida de deseo toma forma en proporción al poder del deseo inexpresado, o a la capacidad mental de la persona o personas implicadas.

2. El reconocimiento, por parte del médium, de la forma o formas mentales que están en el aura de la persona que se encuentra en el auditorio o círculo. Estas formas mentales han sido construidas du­rante un período y generalmente corresponde a una persona muy amada o profundamente aborrecida. A menudo son de apariencia tan real, que la persona puede reconocerlas cuando el médium se las describe; éste, al mismo tiempo, por un proceso de telepatía (por medio del centro plexo solar) se da cuenta de las cosas que el espec­tador desea escuchar, lo cual estará de acuerdo con las modalidades, modos de hablar y los pensamientos del amigo vivo o difunto, y esto explica la calidad mediocre de las afirmaciones y manifestaciones que se expresan en las sesiones. La persona común que frecuenta las sesiones posee por lo general poca inteligencia, a no ser que asista como simple investigador.

3. Los casos raros en que un alma en el sendero de retorno a la encar­nación, o inmediatamente después de su muerte, es impulsada (para propósitos buenos y justificados) a hacer contacto con un amigo o pariente, por intermedio del médium. Tales casos son conocidos y generalmente se supone que el asistente, el comunicador y el médium, poseen cierto grado de inteligencia. Sin embargo, este acontecimiento es excepcional.

4.La revelación al clarividente o clariaudiente, de muchos fenómenos del plano astral, análogos a los del plano físico, está condicionada por la calidad y la cualidad del círculo de personas que constituyen el auditorio. El médium interpreta esto y el auditorio lo reconoce.

No intento sembrar dudas sobre la honestidad de las sesiones, ni sobre esos médiums que nacen con los dones de la clarividencia y clariaudiencia. Sólo hago notar que el fenómeno con el cual hacen contacto es de naturaleza astral, y cualquiera que observe una sesión, desde el punto de vista de los poderes síquicos superiores, podrá observar alrededor de cada asistente un grupo de formas astrales (autocreadas) de los que han dejado la vida física a través de la muerte, o de quienes están constantemente en sus pensamientos aunque se hallen vivos, y además se observará un proceso caleidoscópico y de formas cambiantes que aparecen y desaparecen (algunas muy nebulosas, otras bastante sustanciales, de acuerdo al poder del pensamiento), concer­nientes a la vida de deseo del asistente, a los asuntos hogareños, a su negocio o a su salud. El sensitivo las sintoniza y vincula con las formas mentales que están allí y así tiene lugar el espectáculo común de la sesión espiritista y sus asistentes. El médium describe en forma veraz y exacta lo que ve y oye; por lo tanto, es sincero y honesto, pero como no ha sido entrenado en el arte de interpretar y en la técnica de diferenciar entre lo ilusorio y lo real, solo puede describir los fenómenos que ve, y repetir las palabras que oye.

Sin embargo, cuando el místico desarrolla estos mismos poderes, como sucede a veces, los fenómenos que ve y las palabras que oye pueden ser de un orden muy elevado, y a pesar de ello aún son astrales, porque conciernen a acontecimientos y fenómenos que pertenecen a los niveles superiores del plano astral. Entra en contacto con la vida de deseo espiritual o religiosa de la raza, y de acuerdo a la tendencia básica de su aspiración individual en ese momento, así serán sus contactos. Si es un dedicado y devoto cristiano verá allí una de las formas mentales hermosas y vitales del Cristo y ante la maravilla de esa revelación se despertará el amor y la imaginación, y lo mejor que hay en él será evocado como adoración y misterio. A esto se deben los escritos inspirados y las visiones iluminadas del místico. Si es hindú se le aparecerá la visión del Señor de Amor, Shri Krishna; si es budhista verá en todo su esplendor al Señor de la Luz, el Buddha. Si es un estudiante de ocultismo, un teósofo o un rosacruz, tendrá la visión de uno de los Maestros o de la entera Jerarquía de adeptos; podrá oír palabras que le harán creer más allá de toda controversia, que los Grandes Seres lo han elegido para acordarle un especial privilegio y prestar un servicio excepcional. Sin embargo, su conciencia nunca ha salido del plano astral y sus contactos sólo han sido una manifestación maravillosa e inspiradora de los fenómenos de ese plano, que llegaron a su visión y oído internos debido a su aspiración.

Todo esto se lleva a cabo por la hiperactividad del plexo solar, estimulado por la energía que afluye desde las alturas alcanzadas en la meditación aspiracional. Los resultados son de naturaleza muy emocional y las reacciones que se desarrollan y el consiguiente servicio que se presta es en los niveles emocionales. Gran parte de esto puede observarse en los instructores que hay actualmente en muchos países, los cuales han sido y son verdaderamente aspirantes y han despertado conscientemente en los niveles superiores del plano astral. Allí, en esos núcleos, vieron las formas mentales que la humani­dad ha creado de la Jerarquía espiritual o Su reflejo (un grupo aún más poderoso de formas mentales), y oyeron repeticiones de lo que han dicho y pensado los aspirantes del mundo en todas las épocas, todo lo cual es muy bello, bueno y verdadero. Después de eso se dedican a enseñar y proclamar lo que han oído, visto y aprendido y por lo general hacen mucho bien, en los niveles astrales. Como quiera que sea confunden el reflejo con la realidad, la reproducción con el original, y lo que ha sido construido humanamente con lo que ha sido creado divinamente.

Recuerden que en el plano astral es donde el hombre debe aprender a distinguir lo verdadero de lo falso, lo real de lo irreal. Quienes son engañados por aquél, están aprendiendo la lección necesaria. La realidad de la existencia del plano astral está siendo reconocida constantemente, lo cual es muy bueno. La realidad de la existencia de la Jerarquía espiritual y de los Maestros está siendo llevada a la atención de las masas por quienes confunden el reflejo y la forma mental con la realidad.

Aquí cabe preguntarse: ¿Cómo puede evitar el místico este error y confu­sión? ¿Cómo puede distinguir entre lo real y lo ilusorio? Esto constituye el problema individual de cada místico, y no existe una regla profunda ni científica con la cual pueda guiar sus reacciones. Las únicas reglas que puedo dar son tan sencillas que quienes están abocados hoy a difundir y enseñar aquello con lo que han hecho contacto astralmente, no les agradaría seguirlas. La actitud mental que protegerá al místico, del error y la ilusión astrales, es:

1. Cultivar el espíritu de verdadera humildad. Existe una arrogancia espiritual que se escuda tras la máscara de la humildad, muy prevaleciente en la actualidad. Hace que los individuos se consideren elegidos por la Jerarquía para salvar al mundo; los conduce a consi­derarse como voceros de los Maestros o del Cristo; tienden a ser separatistas en sus actitudes hacia otros guías e instructores, negán­dose a reconocer los numerosos aspectos del trabajo uno y los innu­merables métodos que la Mente de Dios ha ingeniado para llegar hasta las masas.

2. Negarse a aceptar cualquier contacto o mensaje que involucre a la personalidad o ubique en un lugar privilegiado al receptor, lo cual tiende a desarrollar un complejo mesiánico. Me agrada esta frase. Es sencilla, concisa e ilustra dramáticamente el estado mental y describe la consciente seguridad que poseen la mayoría de los actuales instruc­tores de la humanidad. Un real contacto establecido por la Jerarquía y el verdadero corolario de Servicio, lleva en sí la convicción de que existen muchos servidores en el Servicio Uno, numerosos mensajeros que llevan el Mensaje Uno, infinidad de instructores de los variados aspectos de la Verdad Una y numerosos y distintos caminos de regreso al Corazón de Dios. Cuando esta revelación omniabarcante va acom­pañada de la demanda de servir, entonces se desarrolla el espíritu de inclusividad y el hombre puede tener la seguridad de que realmente se lo exhorta a colaborar y estará convencido de la realidad de su visión.

3. Liberarse del llamado emocional. El verdadero discípulo y místico siempre está polarizado mentalmente. Su visión está libre de las reacciones engañosas del centro plexo solar; su visión despierta el centro cardíaco y evoca respuesta de la energía de su personalidad (enfocada en el centro ajna) y oportunamente produce una "centrali­zación en el lugar de la luz". Esto indica una creciente actividad del centro coronario,. Más tarde podrá hacer un llamado emocional con­trolado al dirigirse a las masas, pero debe evitar que lo domine la emoción. (15 - 432/6)

(3). La mediumnidad y el siquismo negativo e ignorante, reducen a sus exponentes al nivel de un autómata; es peligroso y no aconsejable, porque priva al hombre de su libre albedrío y su positivismo, y milita en contra de su actuación como ser humano libre e inteligente. El hombre,. en estos casos, no actúa como canal de su propia alma, es algo mejor que un animal instintivo, si literalmente no es un cascarón vacío, el cual puede ser ocupado y utilizado por una entidad obsesora. (13 - 14/5)

(4). También hay médium, de orden superior, que ofrecen sus vidas para servir a las almas avanzadas que están en el más allá, a fin de que sus semejantes las conozcan, de allí que tanto aquí como en el más allá hay almas que reciben ayuda y se les da la oportunidad de oír o de servir. Pero también se beneficiarían mediante un entrenamiento más inteligente y una compren­sión más exacta de la técnica de su trabajo y la organización de sus cuerpos. Entonces serían mejores canales e intermediarios más seguros. (13 - 15/6)

(5). El discípulo que se ocupa de los planes jerárquicos para el futuro, posee una mente totalmente abierta respecto al desarrollo de los verdaderos pode­res síquicos. Deplora y reprime todas las condiciones mentales negativas cuando entra en contacto con ellas en su medio ambiente, pero alienta el desarrollo de todas las formas de percepción sensoria superior, que expanden la conciencia humana y enriquecen su contenido. (13 - 485)

Ver también: "Espiritismo" y (5 - 60/1), (5 - 679/80)

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PRANA

(1) Prana Solar. Fluido vital y magnético que irradia del sol, y se trasmite al cuerpo etérico del hombre por mediación de ciertas entidades dévicas de orden muy elevado y de matiz dorado. Pasa a través de los cuerpos de dichas entidades, que lo emiten en potentes irradiaciones, aplicadas directamente a ciertos plexos situados en la parte superior del cuerpo etérico... Estas entidades pránicas, de matiz dorado, se encuentran en el aire sobre nosotros, y están especial­mente activas en algunas partes del mundo, como California y en las regiones tropicales, donde el aire es puro y seco y los rayos del sol son considerados esencialmente benéficos. Las relaciones que existen entre el hombre y este grupo de devas son muy íntimas, pero aún muy peligrosas para el hombre. Los devas tiene mucho poder y, en su propia línea, están más evolucionados que el hombre. El ser humano que no sabe protegerse está a merced de éstos, y debido a ello y a la incomprensión de las leyes de resistencia magnética o de repulsión solar, está propenso a la insolación. (3 - 100)

(2). Las principales funciones del cuerpo etérico son tres:

1. Receptor de prana.
2. Asimilador de prana
3. Transmisor de prana. (3 - 106)

(3). El cuerpo etérico absorbe las emanaciones pránicas del sol por medio de ciertos centros situados principalmente en la parte superior del cuerpo, desde los cuales descienden al centro denominado bazo etérico... El centro principal receptor de prana, en la actualidad, está situado entre los dos omóplatos. (3 - 106)

(4). Cuando más refinada y sutil sea la forma, será mejor receptora de prana y ofrecerá menos resistencia a la ascensión del kundalini en el momento asignado. (3 - 109)

(5). La raza en general carece de ciertas capacidades, ser descrita de la manera siguiente:

Primero. Incapacidad para extraer de las corrientes pránicas, debido a la vida malsana que lleva la mayoría.

La cura es evidente: mejores condiciones de vida, uso de ropas más adecuadas y adopción de métodos de vida más independientes y saludables. Una vez que los rayos pránicos tengan libre acceso a los hombros y al diafragma, la condición subnormal del bazo se ajustará automáticamente.

Segundo. Excesiva capacidad de extracción de las corrientes pránicas... El cuerpo etérico recibe el prana o los rayos solares con demasiada rapidez y permite que entre y salga del sistema con excesiva fuerza, dejando a la víctima presa de la inercia y la desvitalización. (3 - 112/3)

(6). El curador o grupo de curación debe recordar que no trabaja sólo con energía mental, sino que por sí mismo:

a. Crea un pensamiento de poder curativo.

b. Ese punto focal de atención concentrada que ha. creado, se convierte en agente rector para la fuerza curadora o prana.

c. Dicho prana no es de naturaleza mental ni astral, sino sustancia puramente planetaria o esencia viviente, siendo esa sustancia de la que está formado el cuerpo vital del planeta.

d. El curador o grupo de curación se apropia de la mayor cantidad posible de esta sustancia, y por el poder del pensamiento unido es dirigida al centro involucrado y a través del mismo. El trabajo de curación es circulatorio y esto debe recordarse. La energía pránica (dirigida mentalmente) no debe enviarse al centro ni permitir que se acumule allí. Debe pasar a través del centro, yendo primero al órgano involucrado o zona donde reside la dificultad, entonces es enviada a todo el cuerpo. Este podría ser considerado como un sistema de limpieza con su efecto purificador y estimu­lante. (17 - 215/6)

(7). Prana puede definirse como la esencia de vida de cada plano en la zona séptuple a la que denominamos plano físico cósmico. Es la VIDA del Logos planetario, reducida dentro de los límites, animando, vivificando y correlacionando a los siete planos (en realidad los siete subplanos del plano físico cósmico) y a todo lo que se encuentra dentro de ellos y sobre los mismos.

El hecho de que se llame tangible sólo a lo que se puede ver, palpar y tocar mediante los cinco sentidos, es completamente erróneo. Todo lo que existe en el plano físico, en el astral y en los niveles de la mente inferior, se considera como perteneciendo al mundo de la forma. (11 - 124/5)

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PREOCUPACIÓN E IRRITABILIDAD

(1). Quisiera tratar brevemente la causa más común de las perturbaciones: preocupación e irritabilidad. Hoy predominan más que nunca y por las razones siguientes:

1. La situación mundial es tal, y los problemas y la incertidumbre son tantos, que casi ninguna persona en el mundo está exenta de ellos. Más o menos todos están implicados en la situación planetaria.

2. La intercomunicación entre los pueblos ha aumentado mucho y los hombres viven en grupos colectivos ‑grandes o pequeños‑ que inevitablemente producen un efecto mutuo como no ha sucedido anteriormente. "Si un miembro sufre, todos los demás sufren con él", es una enunciación de la verdad, antigua pero nueva en aplicación, y reconocida por primera vez.

3. La acrecentada sensibilidad del mecanismo humano es de tal natura­leza, que los hombres sintonizan recíprocamente sus condiciones emocionales y actitudes mentales en una forma más nueva y poderosa. A sus propias absorbentes incumbencias y preocupaciones agregan las de sus, semejantes, con quienes están relacionados.

4. Telepáticamente y también con un desarrollado sentido de previsión, hoy los hombres suman a las dificultades de otros o de algún grupo de pensadores o de personas, las dificultades que pudieran existir, aunque no están seguros de que existan.

Dichos problemas demostrarán cuán intensamente difícil es para el hom­bre encarar la vida. Será obvio que los problemas de la preocupación e irritabilidad (llamados por el Maestro Morya "peligrosidad") son numerosos y deben ser considerados.

¿Por qué estas dificultades del cuerpo astral son tan "peligrosas" y tan serias? La preocupación y la irritabilidad son peligrosas porque:

1. Reducen la vitalidad del hombre a tal grado que llega a ser susceptible a la enfermedad. El azote de la influenza tiene sus raíces en el temor y la preocupación, y cuando el mundo logre liberarse de la "temible" condición actual, veremos desaparecer la enfermedad.

2. Son tan infecciosas desde el punto de vista astral, que hacen descender la presión atmosférica astral, haciendo que sea difícil a las personas, astralmente, respirar libremente.

3. El temor, la preocupación y la irritabilidad astrales están tan difundi­dos hoy que podrían considerarse epidémicos, en sentido planetario.

4. La irritabilidad (no hablo aquí de la preocupación) tiene efectos inflamatorios - y la inflamación es insoportable - y conduce a mu­chas dificultades. Es interesante observar que ciertas dolencias de los ojos se deben a esto.

5. La preocupación y la irritabilidad obstaculizan la verdadera visión. Tapan la vista. El hombre, víctima de estas condiciones, sólo ve la causa de sus dolencias, estando tan absorbido en la propia conmise­ración y consideración o por una condición negativa enfocada, que restringe su visión y obstaculiza a su grupo. (17 - 61/2)

(2). Poco podemos hacer cuando las pruebas, el profundo dolor y la ansie­dad, abruman al discípulo, excepto permanecer a su lado con amor, enviarle pensamientos curativos y evocar la fortaleza interna del alma para que puedan emplearse los vehículos. (5 - 518)

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