Boletín - 2016#1 - Energía y Libertad

ENERGÍA Y LIBERTAD

La energía es ese misterioso factor que dispone a todas las formas creadas en patrones de movimiento. En la famosa E=mc2 de Einstein se muestra su relación directa con la materia –podemos decir que la materia es energía ‘congelada’, energía trabada en una condición relativamente estática. Los diversos estados de la materia revelan una tendencia creciente a responder a y a materializar la energía –desde el sólido inmóvil, pasando por los líquidos y gases móviles, hasta los complejos patrones de movimiento que se encuentran en el plasma. Según la ciencia tradicional, la energía física no puede crearse ni destruirse, que es lo que supuestamente impide la existencia de las máquinas de movimiento perpetuo. Pero la cuestión de si esta perspectiva, que permanece en gran medida aplicada a los niveles físicos de la existencia, es inherentemente ciega a la verdadera fuente y origen de toda energía y movimiento, sigue sin respuesta.

Según la tradición de la Antigua Sabiduría, todo el universo manifestado –el cosmos, el sistema solar, los seres humanos, los distintos reinos de la naturaleza– no sólo están hechos de energía física congelada, o materia, sino que se manifiestan mediante un cuerpo o campo subyacente de energía sutil, al que a veces se llama etérico, que es el verdadero vehículo de la consciencia. Une a todas las formas aparentemente separadas, y es la base de todas las relaciones, y posiblemente sea el verdadero punto de origen de toda energía física. Aunque la ciencia tradicional se mantenga escéptica, existe un impulso en ciertos círculos científicos que sugiere la realidad de cierto tipo de campo energético sutil universal. Esto queda especialmente patente en las redes de científicos que trabajan sobre la idea de un universo eléctrico, explorando las resonancias mórficas y la coherencia cuántica. Las enseñanzas de sabiduría a lo largo del tiempo afirman que vivimos en un océano de energías, y que nosotros mismos somos un sistema cuidadosamente ajustado de fuerzas vitales que interactúan entre sí. Este cuerpo etérico es, por lo tanto, nada más que corrientes de energía etérica, entretejidas en una forma relativamente fija. Su función es recibir y transmitir impulsos energéticos de distintos tipos y grados, y ser empujado a la actividad por estos impulsos o corrientes de fuerza. Proporciona la base necesaria para los distintos tipos y niveles de interacción telepática y para todas las formas de trabajo subjetivo y de relación entre individuos y grupos. El cuerpo etérico proporciona también la conexión entre los impulsos mentales y emocionales y el mundo de la forma física externa. A través de la red del cuerpo etérico las energías circulan constantemente, condicionando y determinando la expresión externa, las actividades y cualidades de cada forma de vida. Esto es cierto para el ser humano individual, para los grupos, para toda la humanidad, para el planeta y más allá. (La actividad de servicio de Triángulos, que está estrechamente relacionada con Buena Voluntad Mundial, trabaja directamente con este reconocimiento de una red etérica subyacente, a fin de cualificarla con la energía de la buena voluntad. Para más información, visite www.lucistrust.org/es/triangles)

El hecho de reconocer que la energía física está firmemente integrada en, y es el resultado de, energías más sutiles ayuda a explicar la posibilidad de tecnologías capaces de acceder directamente a estas energías etéricas más sutiles, y reducirlas a energía física. Diversos grupos están experimentando con dispositivos capaces de hacer esto, y queda por ver si sus esfuerzos darán fruto en un futuro próximo. De ser así, es posible que toda nuestra civilización y forma de vida se transformen más allá de cualquier reconocimiento, porque prácticamente todas las actividades que ejercemos requieren acceder a una fuente de energía. De hecho, sin un acceso constante a fuentes de energía, nuestra moderna civilización quedaría rápida y catastróficamente paralizada –tal como se muestra en los sombríos escenarios de la ficción post-apocalíptica.

Hasta ahora, la humanidad ha descubierto formas cada vez más ingeniosas de utilizar distintos recursos naturales para alimentar sus tecnologías. Pero ahora nuestra sed de energía está demostrando ser uno de los mayores desafíos a nuestro futuro común. En una sesión reciente de preguntas y respuestas, Bill Gates comentó: “Espero que haya personas de su edad que asuman la necesidad de innovar en cuanto a energías. Los jóvenes desarrollan la mayoría de los descubrimientos y necesitamos sorprender a la gente con nuevas ideas. Es difícil sobreestimar la importancia de una energía más barata”. En este momento, la mayoría de las personas del mundo no tiene acceso a una energía segura y asequible. Es comprensible que tengan la esperanza y las expectativas de que esto cambie: pero si cada ser humano consumiese energía al ritmo al que se consume actualmente en los países completamente desarrollados, nuestros problemas medioambientales serían totalmente abrumadores. Tal como está la cosa, hay quien piensa que ya hemos traspasado umbrales peligrosos, puntos sin retorno, que cambiarán irrevocablemente nuestro planeta a peor. Así que, ¿cómo vamos a satisfacer las aspiraciones legítimas de quienes sufren carencias de energía, si nuestras políticas energéticas actuales son demasiado peligrosas como para continuarlas? La respuesta a esta pregunta es un desafío que define al siglo XXI, y con el que la ONU está profundamente comprometida. Este tema se examina más detenidamente en Energía para Todos. Y, aunque el acceso a energía ‘gratis’ de origen etérico pueda mitigar el problema de alguna manera, podría empeorarlo en otras. ¿Qué harían los individuos, grupos y naciones si la energía, repentinamente, fuese gratis? En  Liberando al genio, ¿energía gratuita? se consideran algunas de las muchas consecuencias de esto.

Energía para todos

Escribiendo en los años 40 el libro Los Problemas de la Humanidad, Alice Bailey sugirió que el mundo estaba a punto de iniciar una nueva era económica. Tras la liberación de la energía del átomo, la energía nuclear proporcionó un nuevo potencial para que la electricidad estuviese a disposición de todos, independientemente de sus ingresos. La idea era que el carbón y el petróleo ya no serían necesarios para calefacción, iluminación o transporte, y que las antiguas actitudes económicas y estándares de vida acabarían por desaparecer, a medida que la nueva fuente de energía permitía a las personas de buena voluntad construir una economía de compartir.

Al mismo tiempo, el libro advertía que los grandes intereses económicos vinculados a lo que ahora llamamos industrias de combustible fósil obstaculizaría los esfuerzos por proporcionar fuentes de energía alternativa: “lucharán hasta la última trinchera para impedir que nuevas fuentes de riqueza puedan beneficiar a otros”.

Volviendo la mirada a esta visión de posibilidades futuras a la luz de las realidades actuales, tres cosas quedan claras. En primer lugar, durante los últimos 60 años, las industrias de combustibles fósiles han sido enormemente exitosas manteniendo su posición como principal fuente de energía de la civilización industrial moderna. Se han convertido en algunas de las multinacionales más dominantes de nuestros tiempos. En segundo lugar, la energía nuclear se ha desarrollado y se ha convertido en una importante fuente de energía en diversos países. Pero no es esa posible fuente de energía barata que se previó en Los problemas de la humanidad, y debido a diversas razones, la energía nuclear basada en la fisión ya no se considera un recurso deseable para las futuras necesidades energéticas de grandes sectores de la población mundial; mientras que las tecnologías basadas en la fusión nuclear, aunque teóricamente posibles, se mantienen como un desafío o un sueño por realizar. Las razones para la disminución del apoyo a la energía nuclear incluyen el elevado coste de construcción y desmantelamiento de las centrales nucleares, los peligros de la radiación ilustrados por los desastres de Chernóbil y Fukushima, y la preocupación en cuanto a amenazas de seguridad en caso de que grupos insurgentes como IS/Daesh lograsen acceder a material radioactivo, permitiéndoles desarrollar armas nucleares rudimentarias. Alemania y Suiza están reduciendo progresivamente su energía nuclear, y otros cuatros países han aprobado legislación prohibiendo la construcción de nuevas centrales nucleares. Aunque un número relativamente pequeño de ecologistas están a favor de la energía nuclear como fuente verde y sostenible de futuras necesidades de electricidad, la cuestión se mantiene enormemente controvertida.

El tercer y más importante desarrollo, no previsto en Los Problemas de la Humanidad, ha sido la destrucción medioambiental provocada por la creciente dependencia de fuentes de energía fósil. La contaminación medioambiental, llegando hasta la atmósfera, como resultado de la generación de electricidad, los sistemas de transporte y otras tecnologías alimentadas por los combustibles fósiles es una de las historias más importantes de nuestro tiempo, dañando gravemente los vínculos de relación entre los reinos humano, animal, vegetal y mineral.

Como resultado de la abrumadora evidencia científica y de una presión significativa por parte de las personas de buena voluntad de todo el mundo, la conferencia sobre el Cambio Climático en París, en diciembre del año pasado, vio como los gobiernos, en palabras de The Guardian, firmaban finalmente “el fin de la era del combustible fósil, comprometiéndose por primera vez a un acuerdo universal para reducir las emisiones de gas con efecto invernadero y para evitar los efectos más peligrosos del cambio climático”.

De manera que ahora, casi 70 años después de la publicación de Los Problemas de la Humanidad, estamos por fin a punto de iniciar una nueva era energética, con la posibilidad de que vaya acompañada de una nueva era económica. Las señales de esto están por todas partes. Hay un impulso imparable entre los gobiernos, la sociedad civil, las instituciones científicas y elementos del mundo de los negocios y las corporaciones para asegurar que fuentes de energía no contaminante y renovable están asequibles para todas las personas, en todo el mundo. Los avances realizados en Naciones Unidas son el mejor reflejo de ello –especialmente el séptimo objetivo de los nuevos Objetivos para un Desarrollo Sostenible: Asegurar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos. También es evidente en el foco de Energía para todos, perseguido vigorosamente por el Secretario General Ban Ki-Moon –la década 2014-2024 se considerará la Década de Naciones Unidas de energía sostenible para todos.

En las redes de buena voluntad de la sociedad civil, los gobiernos locales, las empresas y los profesionales, así como en los órganos de Naciones Unidas y en algunos gobiernos, este impulso hacia una nueva era de energía se ha vinculado aún más fuertemente con el establecimiento de una visión para una nueva economía centrada en los principios de compartir, democracia participativa y libertad.

Energía para todos en la ONU

En sus escritos, Alice Bailey animó a sus lectores a trabajar por un mundo centrado en los principios de la unidad de la vida, los derechos del individuo y la libertad. A medida que estos principios fueron guiando progresivamente el pensamiento y la acción de las personas de buena voluntad del mundo, se sugirió que se iniciase un proceso de cambio psicológico, espiritual y social que conduciría finalmente a las correctas relaciones en todas las esferas de la vida. Y parece que este proceso de profunda transformación es exactamente lo que está sucediendo.

En muchos sentidos el mundo se ha convertido en un entorno integrado interactivo e interdependiente. Ello se reconoce claramente en términos del mundo natural, pero también está siendo reconocido como una realidad esencial política, económica y social –la tendencia hacia la globalización (con impactos positivos y negativos sobre la cualidad de las relaciones humanas) es uno de los temas más comunes entre comentadores y pensadores de todas las ideologías políticas. En el mundo actual, las cuestiones locales tienen implicaciones globales y viceversa.

La ONU ha emergido como el principal espacio donde los gobiernos nacionales pueden participar en negociaciones multilaterales a fin de coordinar, organizar y sincronizar sus actividades. Esto les permite alinear las relaciones internacionales con los propósitos de fomentar los derechos humanos, acabar con la pobreza extrema y reducir la desigualdad –para todas las personas, en todas partes. Normalmente, estas negociaciones inter-gubernamentales en la ONU están informadas y sometidas a una amplia variedad de presiones por grupos de ciudadanos, expertos, científicos y académicos, empresas, grandes corporaciones y asociaciones profesionales –a menudo con fines y perspectivas divergentes. A lo largo de todas las interacciones dinámicas producidas en la ONU se ha generado un impulso hacia una estructura económica y social designada para lograr ‘Energía Sostenible para Todos’.

Los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) y los Objetivos de Desarrollo del Milenio que los precedieron, definen elementos esenciales en el camino hacia las correctas relaciones. El Séptimo Objetivo refleja el reconocimiento de que la carencia y la falta de fiabilidad de la electricidad debe cambiar para poder acabar con la pobreza y lograr los objetivos. Según la ONU: “El desarrollo sostenible no es posible sin energía sostenible. Casi una persona de cada cinco en el planeta sigue sin acceso a electricidad. Y el doble de estas, cerca de tres mil millones de personas, depende de madera, hulla, carbón vegetal o deshechos de animales para cocinar y calentarse. Esta es una de las principales barreras a la erradicación de la pobreza y la construcción de una prosperidad compartida”. ”1

La iniciativa Energía para Todos de la ONU se centra en lograr tres objetivos para 2030:

  • Acceso universal a la energía para los más de mil millones de personas que actualmente carecen de acceso a electricidad.
  • Doblar la proporción de energía renovable en el conjunto global de energía.
  • Doblar el ritmo global de mejoras en eficiencia energética.

Los gobiernos, empresas, y la sociedad civil están siendo alentados e inspirados a contribuir al logro de estos objetivos, para lo cual la ONU facilita redes de trabajo, asociaciones, conferencias, investigación, publicaciones y compartir información entre distintos sectores. Las mejores prácticas y modelos son rápidamente divulgados por todo el mundo. Un vistazo rápido a la página web  www.se4all.org revela la increíble diversidad de iniciativas reunidas por medio de este foco de la ONU.

Iniciativas públicas y privadas

Cada gobierno está realizando inversiones significativas para alcanzar los objetivos de Energía Sostenible para Todos. La iniciativa Power Africa de AID, en Estados Unidos, ha atraído compromisos de $43 mil millones por parte de más de 120 asociaciones del sector público y privado de todo el mundo para añadir 60 millones de nuevas conexiones eléctricas por todo el continente, y 30.000 megavatios de una producción energética nueva y más limpia. La campaña Energy Africa del Departamento para el Desarrollo Internacional de RU (DFID) se centra en energía solar y sistemas aislados a pequeña escala: “Junto con gobiernos africanos, inversores, empresas, ONGs, grupos de expertos y otros donantes, DFID trabajará para aumentar la inversión en firmas de energía para sistemas aislados, para superar los obstáculos reglamentarios, fomentar la innovación, y acelerar la entrega de sistemas de energía solar a los hogares de toda África”.2 En un informe de 2014, la Agencia Francesa para el Desarrollo (AFD), observó que desde 2007 había invertido 6.800 millones de Euros en proyectos de energías renovables y energías eficientes por todo el mundo y que durante el período de 2013-14 el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FGEF) subvencionaría proyectos innovadores de energía en África con una co-financiación por valor de 5 millones de Euros.

Muchos países están invirtiendo en investigación y desarrollo de electricidad generada mediante fuentes renovables como el viento, el sol y las mareas. La cuestión de un sistema fiable de almacenamiento de electricidad es especialmente importante en este área, porque es complicado incorporar esta energía a la red debido a la gran variabilidad del suministro producido por estas fuentes. De manera que es importante encontrar la forma de almacenar esta energía y liberarla en cantidades predecibles cuando sea necesaria. La conferencia de París sobre el Cambio Climático fue testigo del lanzamiento de Misión Innovación, una coalición de 20 gobiernos cada uno de los cuales se comprometió a doblar sus inversiones durante los próximos cinco años en investigación y desarrollo de tecnologías de energía limpia. Este apoyo público para una revolución en fuentes de energía renovables y sostenibles está vinculada a la Breakthrough Energy Coalition de 28 líderes globales emprendedores, inversores, filántropos y empresarios (incluyendo a Bill Gates, Ratan Tata, Jack Ma del Grupo Alibaba en China, Richard Branson y Mark Zuckerberg) que se han comprometido a invertir ‘capital paciente’ para desarrollar tecnologías que se inspiran en la investigación realizada en los laboratorios de Mission Innovation. Esto es más que lo habitual –el objetivo de Breakthrough Coalition es invertir de manera que se estimule una variedad de enfoques innovadores, de los que sólo algunos tendrán la esperanza de llegar a ser operativos y rentables.

Nuevas iniciativas económicas

Mientras que algunas de las iniciativas públicas y privadas citadas anteriormente están dirigidas al desarrollo de infraestructuras para grandes redes eléctricas y nuevas formas corporativas de suministrar una energía producida sosteniblemente, parte del enfoque de Energy for All se centra en una expansión masiva de redes de pequeña escala, operadas localmente, que suministren energía limpia y renovable para alimentar hogares, servicios y empresas locales –y una nueva generación de automóviles, camiones, aviones y autobuses. En este enfoque el impulso de proporcionar energía para todos se combina con un enfoque dirigido a fomentar la democracia y la libertad, especialmente en comunidades en desventaja económica. Micro centrales de energía solar, eólica o hidráulica están siendo desarrolladas por pequeñas compañías locales así como por cooperativas, centrales pertenecientes a cooperativas, sistemas domóticos e instalaciones propiedad del gobierno. El magnate, ingeniero e inventor Elon Musk va a desembolsar cinco mil millones de dólares para construir una enorme fábrica de baterías recargables en Nevada. Estas baterías se utilizarán tanto para almacenamiento en hogares como para los coches eléctricos fabricados por una de sus compañías, Tesla.

En un artículo para The Guardian, Anna Leidreiter comenta que las energías renovables tienen el potencial de contribuir a una distribución más equitativa del dinero. “El sistema energético basado en el combustible fósil se caracteriza por infraestructuras complejas y centralizadas en las que el combustible se transporta a la central eléctrica, y la producción y distribución de energía es controlada por unas cuantas entidades. La cadena de suministro es vertical, y los beneficios se comparten sólo entre unos pocos accionistas. La mayoría de las energías renovables ofrecen la oportunidad de una producción y consumo de energía más descentralizado. Los nuevos accionistas –incluidos los ciudadanos, granjeros y pequeños empresarios– están entrando en el sistema. Pueden reclamar derechos de propiedad y ejercer un impacto directo sobre su implementación””3  Frankfurt, en Alemania, está liderando el camino a medida que implementa un plan para obtener el 100% de su consumo energético de fuentes renovables locales y regionales. En Kasese, Uganda, un distrito de 130.000 hogares y más de 1 millón de habitantes, ONGs internacionales están apoyando un plan local para proporcionar una combinación de energías renovables generadas y mantenidas localmente a todos para 2020- sólo un 7% de la población ha tenido acceso a la red eléctrica y la gran mayoría utilizan leña y carbón vegetal para cocinar, y keroseno para iluminar. En los 4 años transcurridos desde que se inició el proyecto, en 2012, se han iniciado 50 empresas de energía limpia.

El New Internationalist informa: “Las cooperativas de energías renovables tienen cientos de miles de miembros y están construyendo e instalando sus propios proyectos de energía solar, eólica e hidráulica de pequeña escala desde Indonesia a Costa Rica. Son propietarios de tres cuartos de las turbinas eólicas de Dinamarca, y están aumentando rápidamente en España, Gran Bretaña y en otros sitios; en Alemania, más de la mitad de la generación de energía renovable pertenece a los ciudadanos, a cooperativas y a grupos comunitarios”.4

Posibilidades futuras

Desde gobiernos a grandes corporaciones (incluyendo las compañías existentes de combustible fósil) a pequeños empresarios y grupos de ciudadanos, actualmente existe una inversión masiva de creatividad, voluntad y recursos políticos y económicos para satisfacer la visión de un mundo futuro alimentado por energía sostenible asequible a todas las personas en todas partes. La intensidad de esta inversión y la profundidad de comprensión de qué puede hacerse exactamente para lograr esta visión en los próximos 15 años sugiere que estamos en el umbral de una nueva era energética. Un análisis de la nueva investigación sobre campos de energía sutil, basada en la sabiduría de las filosofías perennes de Oriente y Occidente, sugiere que todavía queda mucho por desarrollar hasta 2030. Sabemos que todo es energía, y con esto en mente deberíamos, por pura utilidad, esperar lo inesperado a medida que el mundo pone rumbo al sendero de Energía para Todos.

 

  1. www.se4all.org/sites/default/files/l/2014/12/fp_se4all_overview.pdf
  2. www.gov.uk/government/news/energy-africa-campaign
  3. http://bit.ly/1H6AaDf
  4. http://bit.ly/1UCs2zB

 

 

 Liberar al Genio: ¿Energía Gratis?

Tras estos avances positivos en proyectos de energía sostenible, volvemos ahora a la cuestión planteada en la introducción de este boletín de noticias sobre qué harían los individuos, grupos y naciones si la energía se volviese, de repente, esencialmente gratis. Probablemente, la mayoría de la gente experimentaría dos reacciones. La primera sería de incredulidad ante la idea; la segunda sería un asombro creciente ante las implicaciones para el individuo, para la humanidad entera y para toda la vida en la tierra. La incredulidad surge porque el concepto de energía ‘gratis’ parece infringir las leyes de la termodinámica. También está el hecho de que la historia está repleta de ideas y diseños de máquinas de movimiento perpetuo propuestas por excéntricos insensatos y por ingenieros aficionados. Aún así, el hilo esotérico en numerosas tradiciones espirituales propone la existencia de un campo de energías sutiles más allá del físico, llamado a veces el campo etérico. Esto sugiere que la teoría de la energía libre es acertada y que, con el tiempo, dispositivos capaces de activarse así se inventarán, se desarrollarán y se pondrán a disposición de todos.

De manera que ¿cuáles serían algunas de las implicaciones de una energía virtualmente gratis? Vamos a examinarlo desde cuatro perspectivas: una general, la planetaria, la geo-política y, por último, la personal.

Resumen

A pesar de los innegables avances realizados en dirección a las fuentes de energía alternativa, en el mundo moderno todos somos claramente conscientes de dos cosas acerca de la energía: en primer lugar, la enorme dependencia, una dependencia cada vez mayor, de la humanidad al respecto; y en segundo lugar, que en las actuales condiciones, en las que la principal fuente de energía es, con mucho, el combustible fósil, los precios de la energía aumentarán inevitablemente. Esto se deberá al agotamiento de las reservas, al aumento de los precios de extracción, y a la creciente demanda debida a una población mundial en aumento –y ello a pesar de la enorme inversión actual en energías renovables por todo el mundo. Para los ricos, que en términos globales quiere decir la mayor parte de las personas que viven en el mundo desarrollado, esto significa que una proporción aún mayor de ingresos disponibles necesitará gastarse en energía –en calefacción, cocina, iluminación y viajes. Para las personas de ingresos bajos, en su mayor parte en los países en desarrollo, esto significa que la energía –butano y keroseno para cocinar, electricidad para iluminar, gasolina y gasóleo para viajar– se volverán cada vez más inasequibles. En Sri Lanka en 2011, por ejemplo, donde hubo un pico del precio del barril de aproximadamente $210, algunas personas no podían permitirse comprar bombonas de gas para cocinar y tuvieron que volver a emplear algún tipo de biomasa. (El humo generado por la combustión de biomasa es altamente dañino y mata más gente al año en el mundo que la malaria).

Pero estos no son más que los costes directos. Es necesario recordar que cada etapa de cualquier proceso de manufactura y distribución requiere importantes inversiones de energía y, por lo tanto, gastos que tienen que reflejarse en el producto final. Por ejemplo, en agricultura, no sólo el combustible para tractores, sino el coste energético de fabricar el tractor en primer lugar. Pero si estos costes se redujeran a unos mínimos debido a una energía prácticamente gratuita, podríamos empezar a ver el enorme impacto que tendría cualquier avance futuro en el aprovechamiento del campo de energía sutil. No sería una exageración decir que transformaría a la sociedad a la misma escala que el descubrimiento del fuego por parte de la humanidad primitiva, cuyas ramificaciones están profundamente exploradas en el mito de Prometeo. Aquí el fuego fue robado a Zeus y dado a la humanidad como acto de desobediencia redentora. En nuestros tiempos, el descubrimiento de una nueva energía no sería tanto un robo mitológico como una indicación de que la humanidad está empezando a encarnar la energía y los valores del alma hasta un grado nunca antes alcanzado. Hace recordar la predicción del sacerdote francés, Teilhard de Chardin, de que: “Algún día, cuando hayamos dominado el viento, las olas, las mareas y la gravedad, aprovecharemos para Dios las energías del amor. Entonces, por segunda vez en la historia del mundo, el hombre habrá descubierto el fuego”. ¿Es posible que los intentos por aprovechar las energías etéricas no produzcan los resultados largamente esperados hasta que dominemos, como especie, esta ardiente energía del amor? Y por otro lado, este pensamiento sugiere fuertemente que cuando surjan energías viables que se abastezcan del campo etérico, se deberá a que la energía del amor está empezando a controlar los asuntos humanos.

Las tres categorías de perspectivas planetaria, geopolítica y personal están indisolublemente ligadas con bucles que se retroalimentan y vínculos de causa y efecto que hacen casi imposible separarlas. Sin embargo, intentar entender las implicaciones desde estas distintas perspectivas resulta provechoso.

Una perspectiva planetaria

A medida que la humanidad lucha por equilibrar el crecimiento económico con su inevitable aumento en exigencias al medioambiente, la llamada cada vez mayor de una biosfera que está alcanzando un punto crítico han estado despertando durante décadas en la humanidad la voluntad política de limitar su explotación del medioambiente y de desarrollar una cultura de responsabilidad y tutela. Esto ha dado lugar a las conocidas ONGs activas en este campo, y también al desarrollo de un ciclo de conferencias globales que buscan un acuerdo por parte de todas las naciones del mundo para trabajar por lograr, por ejemplo, el objetivo de reducir las emisiones de CO2 hasta que los niveles desciendan a un nivel relativamente seguro de 350 partes por millón (ppm) –en la actualidad están justo por encima de 400 ppm. A pesar de este alineamiento de alma y mente, está claro que la rampante naturaleza del deseo de la humanidad, motivando poderosamente la actividad física externa, presenta un obstáculo casi insuperable a su logro. Y no sólo eso: la totalidad del comercio global y del sistema financiero actual se basa en la manipulación del deseo, conduciendo a un aumento de consumo. Todo el que empieza a interesarse por su crecimiento espiritual se vuelve muy familiar en su vida personal con los principios y efectos de este problema. Podemos extraer algo de aliento del hecho de que la experiencia común es que eventualmente los valores superiores prevalecen y la persona emerge más fuerte, más descentralizada y como una fuerza para el bien en su entorno.

Sin embargo, para que este reconocimiento personal se traduzca a un logro mundial pueden ser necesarias décadas de cultura del alma y educación en correctas relaciones fomentadas en un entorno global de buena voluntad, tolerancia y paz relativa. Por lo tanto, deberíamos considerar que cualquier nuevo descubrimiento energético nos da un respiro para poder encaminar a la humanidad hacia un sendero mejor. Porque el efecto más inmediatamente significativo de un sistema de energía gratuita será que conduciría rápidamente a una reducción drástica del empleo de combustible fósil. Esto debería también conducir a una reducción de la contaminación; aunque podríamos observar que, si el deseo de bienes materiales se mantiene inalterable, las nuevas fuentes de energía podrían utilizarse para incrementar la extracción de minerales, procesos que son en sí contaminantes. Si esta tentación puede evitarse, tendremos una estupenda oportunidad para reestructurar las relaciones internacionales y la economía global hacia una modalidad más benévola. Después de todo, como Herman Daly ha señalado sucintamente, la economía es una “subsidiaria propiedad absoluta del medioambiente, y no al revés”.

Una perspectiva geo-política

Observando a través del prisma de la política, podemos predecir que el efecto desestabilizador de una energía gratuita tendría amplias consecuencias por todo el mundo, estimulando conflictos y antagonismos a medida que los países intentan ajustarse a la nueva realidad. Haría falta mucha reflexión y planificación para ayudar a una humanidad dividida a navegar a través de este difícil escenario. Desde una perspectiva, todos ganarían. Pero lo que es seguro es que los actuales países importadores de petróleo ya no estarían en manos de los gigantes de la energía establecidos y por lo tanto tendrían la oportunidad de definir marcos de política nacional e internacional sin el temor de ver su suministro energético restringido. Esperemos que estas nuevas políticas se basen en los cimientos de una educación universal, derechos humanos, justicia económica y progreso social. La agitación en el comercio y la economía geo-política generaría también la oportunidad de moverse hacia la reestructuración de la economía mundial –un objetivo crucialmente necesario para que la humanidad progrese hacia una forma de vida más madura en la que la cualidad de la relación prevalece sobre las posesiones materiales. Pero los intereses económicos son extraordinariamente poderosos, y sin duda se resistirían a este cambio con todos los medios disponibles.

El desenlace para una humanidad liberada de las cadenas de la dependencia del combustible fósil sería estupendo. Por ejemplo, ¿podría desvanecerse gradualmente el miedo que está ahora empujándonos hacia una mentalidad de un ‘bastión Europeo’ y un ‘bastión estadounidense’? ¿Podríamos llegar a ver la aparición de bloques o agrupaciones de poder que personificasen una psicología más descentralizada que viese el mundo como una totalidad, y que desease elevar los niveles de vida y éticos y promover una cultura de disponibilidad y servicio? Este es el desafío actual para la humanidad.

La perspectiva personal

Según las estadísticas, el 10% más rico de la población de RU tiende a gastar aproximadamente el 3% de sus ingresos en energía, mientras que el 10% más pobre gasta cerca del 10%. Sin duda podrían obtenerse cifras similares para otros países, siendo probable que en los países menos industrializados los pobres estén en una desventaja aún mayor. Como ya se ha señalado, estos son sólo costes directos. Cuando consideramos todos los costes ocultos, estos porcentajes aumentan considerablemente. De manera que si el suministro de energía fuese casi gratuito, se produciría una reducción importante en los gastos domésticos. Otro efecto importante es que los desarrollos actuales que están democratizando gradualmente el acceso a la energía mejorarían considerablemente, especialmente si cada persona controlase personalmente su generación y utilización de energía. Según cómo se desarrolle la tecnología futura, cabría imaginar un modelo de generadores domésticos, o quizá un sistema de generación propiedad de una cooperativa para un bloque de viviendas en una calle.

Miremos como miremos el futuro de la energía en los asuntos humanos, no hay duda de que están realizándose transformaciones profundas. Lo que vuelve este momento tan excepcional es que están realizándose transformaciones igualmente profundas en valores humanos y como respuesta a una visión de unidad. Los Objetivos para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas son una clara indicación de ello. Es en este contexto donde podemos reflexionar eficazmente sobre la posibilidad de realizar descubrimientos en los orígenes del suministro de energía –desde las energías renovables hasta el cuerpo etérico del planeta. De alguna manera, actualmente desconocida, la energía estará –sin duda– disponible libremente para todas las personas en todas partes.

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