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Alocución del Festival de Acuario

El texto que sigue fue una alocución dada por un miembro del personal de la Sede Central de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El propósito de estas breves charlas es preparar la mente del grupo para el verdadero trabajo a realizarse –la meditación grupal. Esta charla puede ser usada por personas y grupos que deseen colaborar con este servicio

Un Tiempo para ‘La Organización Benéfica’

Bienvenidos al Festival de Acuario. Podemos iniciar nuestro trabajo diciendo juntos el mantra del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo:

  Que el Poder de la Vida Una
Afluya a través del grupo de todos los verdaderos servidores
Que el Amor del Alma Una
Caracterice la vida de todos los que buscan ayudar a los grandes Seres
Que cumpla con mi parte en el Trabajo Uno
Mediante el olvido de mí mismo, la inofensividad y la correcta palabra
OM

Acuario es un signo maravilloso para reflexionar en él, y no sólo porque su regente esotérico sea Júpiter, un planeta que rige todo tipo de crecimiento y otorga una sensación maravillosa de elevación y expansión. Cuando se observa Júpiter en el cielo nocturno, es posible percibir su opulencia dorada y electrizante a través de los éteres, que llena el corazón de alegría y eleva el alma hacia nuevos horizontes. Las misteriosas aulas internas de Júpiter se describen en la literatura esotérica como el “Palacio de la Opulencia”, y se dice que es aquí donde se entrena a los iniciados en el arte de “la magia benéfica”. Y aunque todo esto pueda parecer comparable a la fantasía de las grandes obras literarias de ficción que actualmente estimula la imaginación del público, sin embargo, si se accede a la intuición, dichas verdades esotéricas pueden ser vistas como parte del estímulo subjetivo que se halla detrás de gran parte de la creatividad que presenciamos actualmente en el cine y en la literatura.

Mientras que la cualidad de la beneficencia describe el efecto de Júpiter, Urano, el regente exotérico de Acuario, está caracterizado por una gran potencia y por la energía de organización. Por lo tanto, considerados en conjunto, tenemos la perspectiva de una organización benéfica en el plano físico —una necesidad extraordinaria en esta era caótica de la información, donde nos estamos hundiendo rápidamente en un diluvio de información sin filtrar, proveniente de todos los rincones del globo—. En su libro, la Tiranía del Momento, Thomas Eriksen, un profesor de Antropología Social de la Universidad de Oslo, señala que la gran ironía de la era de la información es que estamos siendo hostigados por la misma tecnología que fue creada para liberarnos —los dispositivos para ahorrarnos tiempo nos roban el tiempo—. La tecnología, dice él, afecta la manera en que vivimos en el tiempo, e incluso el ‘aquí y ahora’ está siendo amenazado debido a que el momento siguiente viene tan rápido que es difícil vivir en el presente. Vivimos con nuestra mirada fija en un punto ubicado aproximadamente a dos segundos en el futuro... El pasado y el futuro, como categorías mentales, están amenazados por la tiranía del momento. Ésta es la era de los computadores, Internet, satélites de comunicación, televisión multicanal, los breves mensajes de texto en teléfono GSM, correo electrónico, computadores de mano y comercio electrónico. Cuando uno está en el lado emisor, el elemento más escaso es la atención de los otros; y cuando uno está en el lado receptor, el elemento más escaso es el tiempo lento y continuo. Aquí yace una tensión fundamental en la sociedad contemporánea (”1)

Por ser académicos, las personas como Thomas Eriksen, probablemente notan más que otras la pérdida de espacio para el pensamiento libre, porque la era de la información, en particular, condiciona la manera cómo interactúan las personas mentalmente enfocadas. Sin embargo, la imagen de que la tierra es un planeta locuaz es muy real, un síntoma del estado febril de la mente humana, lo cual acorta el período de atención y crea la constante necesidad de estímulo. La mente hiperactiva anhela el bálsamo calmante del alma. La discriminación, el olvido de sí mismo y la inofensividad son necesarios para guiar nuestros dedos en los teclados de nuestros sistemas de comunicación tanto como para ayudarnos a cultivar la palabra correcta.

La era de la información intensiva comenzó apenas hace poco más de un siglo, cuando Marconi se situó en un acantilado en Terranova y captó una señal de radio transmitida bajo su dirección desde Cornualles. Comentando sobre esto, el periodista Thomas Sutcliffe escribió que fue “sólo una serie de puntos y espacios del código Morse; pero, por ser la primera transmisión de radio transatlántica, ello constituyó un hito cultural, iniciando así el siglo de la aldea global, el siglo en que una nación podía hablarle a otra nación simultáneamente; en la que los gobernantes podrían dirigirse a millones de ciudadanos; en la que la cultura, la información y la ideología podrían difundirse instantáneamente, como nunca antes lo habían sido; en definitiva, el siglo de la radio: el primer siglo del mundo moderno”.

La radio fue el primero de los medios electrónicos en crear una verdadera sensación de presencia a gran distancia. Aunque el teléfono ya había sido inventado por Alexander Bell, éste estaba limitado por los cables; pero, la radio fue la comunicación transmitida por aire, y una persona podía hacer sentir su presencia al mismo tiempo en millones de lugares diferentes. Su desarrollo, por parte de Marconi, fue un ejemplo de la ciencia trabajando por el bien de todo el mundo, y, según el Tibetano, se dio bajo la influencia de Venus actuando en relación con Júpiter. Curiosamente, Platón había llamado a Júpiter La Palabra del Sol, y esto sugiere la idea de un transmisor, donde Júpiter puede considerarse como el primer paso en el descenso de la vida del Logos solar hacia la limitación. En tiempos más recientes, Alan Leo describió a este planeta como “el agente entre el Creador y lo creado; un mensajero que hace descender la influencia superior y un vehículo que ayuda a elevar la conciencia inferior (”2). Además, Júpiter está relacionado especialmente con el aura magnética que rodea a todas las criaturas vivientes y, como la Palabra del Sol, lleva la energía de la vida del Logos solar a todas las cosas, produciendo crecimiento y expansión.

Un paralelo de las cualidades de Júpiter en el plano físico se encuentra en el descubrimiento hecho en la década de 1950, cuando se descubrió que este planeta es un potente transmisor de señales de radio. En lo profundo de las nubes que rodean a Júpiter, las presiones son tan grandes que se cree que está constituido por un vasto océano que chapotea hidrógeno metálico líquido. Se cree que las corrientes eléctricas generadas allí son la fuente del enorme campo magnético del planeta y de su cinturón asociado, compuesto de electrones y protones atrapados. Estas partículas cargadas, expulsadas por el sol y transportadas por el viento solar, el campo magnético de Júpiter las captura y acelera. Un gran número de ellas son atrapadas por encima de las nubes y rebotan de polo a polo dentro del cinturón de radiación, creando cascadas de partículas cargadas y ráfagas de energía de radio, siempre que Ío, una de las lunas de Júpiter, pasa a través del cinturón. Calculando la posición de Ío, es posible predecir las emisiones de radio de Júpiter con mayor fiabilidad que las previsiones meteorológicas en la tierra. Con un impacto físico tan evidente sobre nuestro planeta, los efectos espirituales también son forzosamente enormes —las ráfagas de radio sólo son una correspondencia menor de transmisiones más esotéricas—.

Un compañero perfecto de trabajo de Júpiter es Urano, el regente exotérico de Acuario, porque mientras que el efecto magnético de Júpiter trae crecimiento y elevación, Urano promueve el desarrollo evolutivo a través de la “voluntad de ser y conocer simultáneamente en todos los planos de manifestación”. Por lo tanto, Urano actúa poderosamente en los éteres de nuestro planeta produciendo la manifestación física de las influencias subjetivas. Podemos imaginarnos la Palabra del Sol precipitándose desde Júpiter en la sustancia a través de este ‘planeta de la fuerza violeta’, como se lo llama. Un ejemplo interesante de este poder para organizar y concretar se encuentra en el uso que hace la tecnología de la luz ultravioleta como factor fundamental en el procesamiento de la información. Durante la fabricación del microprocesador, los circuitos diminutos del chip de silicio se producen por medio de una técnica llamada fotolitografía. Después de que se haya escrito el patrón del circuito para un microchip, se hace una máscara del mismo, el equivalente a un negativo fotográfico. A continuación, a través de una lente se dirige un haz de luz ultravioleta a la máscara, lo que produce un encogimiento del patrón y enfoque de la luz sobre la placa de silicio. Mediante esta técnica, el potencial para procesar información queda estampado en la materia, y la electricidad, pasando a través del patrón del circuito en el chip de silicio, se ve obligada a ejecutar una pequeña danza ritual. Aunque a menudo asociamos la ciencia y la tecnología con el tercer rayo de actividad inteligente y con el quinto rayo de la mente concreta, no debemos olvidar el gran séptimo rayo de orden ceremonial, del cual Urano es un exponente. Las máquinas de todo tipo realizan una danza ordenada y repetitiva, lo que puede considerarse como los rudimentos de la ceremonia y el ritual.

En el plano humano, podríamos beneficiarnos con un poco de esta economía de organización en nuestras relaciones políticas, económicas y sociales, sentando las líneas etéricas apropiadas de comunicación en todo el planeta a través de la buena voluntad y las correctas relaciones humanas, con el propósito de traer paz y prosperidad para todos. El sentido de elevación que Júpiter otorga se sentiría entonces como una inyección de libertad fluyendo a través de las arterias y venas de nuestro Logos planetario, elevando y acercando a toda la familia humana al Gobierno espiritual del planeta. Entonces, el Plan divino se podría implementar más rápidamente, uniendo a la humanidad en un todo mediante la comprensión de su propósito y su función en el esquema de las cosas. Es este sentido de propósito y de utilidad espiritual el que necesita ser despertado en la humanidad con el fin de restablecer un verdadero sentido de identidad. Inconscientemente, la era de la información está ayudando en este proceso, provocando una crisis de identidad a través de la ruptura y del cambio que inevitablemente acompañan al exceso de velocidad del ritmo de vida. Los fundamentos de nuestra antigua identidad se están desmoronando a medida que el sentido de transitoriedad reemplaza al de la familiaridad, la certeza y, por lo tanto, la seguridad.

La identidad humana se desarrolla siguiendo un sentido lineal del tiempo —un avance constante a través de una secuencia de experiencias o acontecimientos—. Nuestra interacción con estas experiencias forman patrones y relaciones complejos, que conforman el carácter y la personalidad. Y a medida que se acelera el ritmo de la vida moderna, más acontecimientos y experiencias se amontonan dentro de un lapso menor de tiempo y espacio, dejando menos oportunidad para establecer estas relaciones vitales. Un ejemplo de ello serían las modas, que si se las sigue, otorgan un sentido de identidad por medio de la asociación. La moda en la música, la ropa, los muebles, etc., cambian actualmente de forma tan rápida que una multitud de estilos nuevos y reciclados existen simultáneamente y, en muchos casos, se fusionan entre sí. Las definiciones precisas están desapareciendo; las novedades van y vienen y nada tiene tiempo para poder instaurarse; y de esta manera nuestra personalidad pueda dedicarse a lo que es importante.

Tampoco las personas tienen la oportunidad en estos momentos de fijar a largo plazo un sentido de identidad con respecto a un determinado empleo, debido a que la seguridad laboral está amenazada por la velocidad del cambio tecnológico. El trabajo permanente semicualificado, en un mismo empleo, está llegando a su fin, y existe una presión para que continuemos instruyéndonos y aprendiendo nuevas habilidades con el propósito de estar al día con la demanda y la competencia. La estabilidad externa ha desaparecido y tenemos que buscar dentro de nosotros mismos otros criterios para determinar quienes somos. Ahora están empezando a aparecer cursos sobre espiritualidad en el lugar del trabajo y, así también, sobre el significado del trabajo en sí. Instituciones como Boeing y el Banco Mundial están contratando consultores para fomentar el crecimiento espiritual en los lugares de trabajo, para construir un sentido de comunidad y, de este modo, mejorar la productividad. El concepto grupal está aumentando y extendiéndose rápidamente durante esta primera parte de la era de Acuario, y la gente quiere tomar parte en proyectos compartidos y participar en la dinámica de la interacción grupal. No sólo persiguen objetivos financieros, sino objetivos reales que también tengan una cualidad inherente y que beneficien a la comunidad. De este modo, la gente está buscando su identidad en un concepto grupal más amplio, y no sólo en su círculo inmediato de la familia y amigos.

Sin embargo, con el fin de que la era de Acuario pueda cobrar pleno impulso, tendrá que abordarse la idea misma de la competencia, y esto sólo puede ocurrir cuando la llamada espiritual nos haya elevado por encima del consumismo. Además de vivir en la era de la información, también vivimos en la era del consumismo, lo que hace del tiempo una mercancía muy preciada a medida que las fuerzas competitivas se esfuerzan por captar nuestra atención y dinero. El resultado de ello es una enorme cantidad de alternativas y la consiguiente toma de decisiones, y la mayoría se relacionan con la satisfacción de los apetitos físicos, emocionales y mentales. El crecimiento económico constituye la prioridad principal de todos los países, y la lógica de esto exige que todos produzcan más eficientemente y consuman cada vez más. Si bien esto es espiritualmente útil para las economías en vías de desarrollo, pero luego se llega a un punto en el que las necesidades de la vida quedan satisfechas, y a partir de ahí es una cuestión de discriminación saber determinar lo que promueve la educación del alma y lo que es materialismo excesivo. Encontrar este punto es muy difícil, porque todos estamos en diferentes etapas de evolución, y lo que puede ser necesario para uno, puede no serlo para el otro. Sin embargo, la mayoría estarían de acuerdo con que la abrumadora cantidad de alternativas que nos presenta esta era de la información, no representa la libertad en el verdadero sentido de la palabra y que necesitamos dar un paso hacia atrás y evaluar lo que verdaderamente necesitamos.

En esta reconsideración, una de las principales ilusiones a la que debemos enfrentarnos es esa autosatisfacción que está centrada solamente en la destreza creativa y en la tecnología, pero éstas sin más fines que ellas mismas. La eficiencia parece haberse convertido en un objetivo en sí mismo; sin embargo, sólo ahora estamos empezando a cuestionarnos, en un sentido real, sobre la verdadera finalidad. En vista de que estamos siendo asediados por la publicidad en todos los sectores, que estimulan constantemente nuestros apetitos, miedos e inseguridades, el peligro que se cierne de ello es sufrir una grave fragmentación de nuestro pensamiento. Tal fragmentación puede socavar la búsqueda de significado en la vida y, por tanto, la cohesión de la sociedad, haciéndolo con fragmentos de información no relacionados entre sí, bombardeándonos desde todas las direcciones y volviéndose cada vez más extremista y exagerada —la publicidad se está haciendo cada vez más vulgar y extraña, en un esfuerzo por gritar más fuerte que la competencia—.

Por lo tanto, un imperativo de nuestros tiempos parece ser el anhelo de ser libre de la información, cultivar la mente discriminativa con el propósito de filtrar la información y volver a centrarse en el significado y los elementos esenciales de la vida. Otra prioridad es la de liberarnos del espejismo de la velocidad —del estado febril de aceleración que lleva a un estado de ex-tensión, donde las energías de uno son rápidamente drenadas, conduciéndonos al agotamiento y cansancio—. En lugar de vivir la vida como uno de esos números de circo donde se hacen girar los platos sobre varas, donde quien lo realiza está corriendo constantemente entre las varas para evitar que los platos se estrellen contra el suelo, la pregunta que se plantea es: ¿por qué y para qué, en absoluto, hacer este truco vacío? Curiosamente, la gestión del tiempo es un asunto importante en los negocios de hoy en día, porque afecta a todos los sectores de la vida. Y mientras que el lado oscuro de esto puede ser la explotación de los trabajadores, sin embargo, convirtiéndolos en giradores de platos profesionales, también tiene un potencial maravilloso si estuviera basada en los valores correctos y en una percepción sana del propósito espiritual, ya sea en los negocios, la política, la economía o en cualquiera de los otros grandes departamentos de la empresa humana.

Es muy evidente que actualmente está emergiendo un sentido de propósito espiritual en el mundo. Ello puede verse en la proliferación de organizaciones no gubernamentales, organizaciones de caridad y conferencias de todo tipo que abordan los problemas humanitarios. De hecho, tantas cosas están sucediendo que puede ser muy confuso y resulta imposible tener en cuenta todos los nombres de los diversos grupos y organismos que trabajan por el bien común, y mucho menos saber exactamente lo que hacen y las diferencias entre ellos. Parece que hay una superposición y duplicación de esfuerzos que podrían resolverse si se aclarara el terreno común entre los individuos y grupos y si ellos mantuvieran mayor contacto entre sí. Luego, a través de una mayor comunicación y cooperación, muchos afluentes podrían formar un río caudaloso y el nuevo grupo de servidores del mundo, como una unidad, podría anunciar la nota clave de Acuario: Agua de Vida soy, vertida para los hombres sedientos. Por supuesto, la diversidad y la creatividad individual son importantes, y lo seguirán siendo; pero cada individuo y grupo podría ser más consciente del otro y estar en sintonía con aquellos que hacen un trabajo similar, y así una red iluminada de buena voluntad y de servicio se convertiría en una característica prominente del siglo XXI. Lograr esto es uno de los objetivos de Buena Voluntad Mundial.

Mientras que la humanidad está siendo influenciada por Acuario y por su regente exotérico, Urano, sobre aquellos que son suficientemente sensibles para responder al regente esotérico, Júpiter, recae la responsabilidad para hacer una red benéfica e iluminada a partir de las líneas etéricas de comunicación, las ondas de luz y sonido del aire,que se están formando rápidamente. El séptimo rayo de orden ceremonial, actuando a través de Urano, proporciona una base maravillosa para que Júpiter pueda irradiar su energía inspiradora. H. P. Blavatsky se refiere a Júpiter como “una deidad que es el símbolo y el prototipo de... la adoración ritualista. Es el sacerdote, el sacrificante y el suplicante, y el medio a través del cual las oraciones de los mortales llegan a los Dioses (*3.) Actuando sobre el aura magnetizada de un grupo que medita, Júpiter eleva y guía la aspiración coordinada hacia lo divino.

Por tanto, los grandes días de celebración, tales como los festivales de luna llena, están destinados a convertirse en acontecimientos planetarios en la era de Acuario; en ellos participará el público en general en todo el mundo. Los numerosos grupos que se unen para celebrar estos festivales están sembrando la simiente magnética del futuro. Y en este signo de Acuario estamos ayudando a producir la ‘organización benéfica’ de las energías del reino humano que creará una síntesis subjetiva y la eventual fusión con el quinto reino de la naturaleza, la Jerarquía Espiritual. Ello será un reflejo en masa de un gran proceso que tiene lugar en la composición subjetiva de cada individuo cuando sale del reino humano y se dirige hacia el reino divino. Se dice que “en la quinta y última iniciación, Urano y Júpiter aparecen y producen una ‘organización benéfica’ a partir de todas las energías que se encuentran en el equipo del iniciado. Cuando esta organización se ha completado, el iniciado puede entonces ‘evadirse de la rueda y, luego, vivir verdaderamente’(*4).

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FESTIVAL DE ACUARIO
Nueva York - Febrero 2013
Laurence Newey

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1 Tiranía del Momento. Eriksen T H.
2 El Arte de la Síntesis. Alan Leo
3 La Doctrina Secreta, Vol. II, Blavatsky H P. Tercera edición revisada.
4 Astrología Esotérica. A.A. Bailey