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Alocución del Festival de Virgo

Desde las profundidades

El texto que sigue fue una conferencia dada por un miembro del personal de la Sede Central de Lucis Trust en una de nuestras reuniones públicas. El propósito de estas breves charlas es preparar y sembrar la mente grupal para el trabajo a ser realizado –la meditación grupal. Esta charla puede ser usada por individuos y grupos que deseen cooperar con este servicio.

Buenas tardes amigos, bienvenidos al Festival de Virgo, y una especial bienvenida a todos aquellos que están unidos a nosotros en todo el mundo a través de BlogTalk Radio.

Virgo es un signo que está estrechamente relacionado con la Materia. Es un signo de tierra y se encuentra hacia el final del ciclo de descenso del espíritu en la materia que empieza en Aries. Además, el regente esotérico de Virgo es la Luna, que con frecuencia es un símbolo de la materia y en el caso de Virgo, también se dice que vela a Vulcano. En la enumeración de las diferentes Escuelas del Sistema Solar, la Escuela en Vulcano se llama la “Escuela de las Piedras Ardientes”. El Tibetano comenta que hay una curiosa conexión entre las unidades humanas que pasan por sus salones y el reino mineral. Las unidades humanas en el esquema de la tierra en la jerga mística se llaman "las piedras vivas"; mientras en Vulcano se llaman "piedras ardientes".

En astrología esotérica, aprendemos que “...Vulcano establece relaciones entre el cuarto reino de la naturaleza y el primero. Vulcano... está regido por el primer rayo y el primer rayo y el primer reino están definidamente ligados. Por lo tanto, esto atrae la fuerza de Shamballa, y así tenemos un triángulo esotérico de energía -voluntad, humanidad y reino mineral, los cuales están en estrecha relación, tanto desde el punto de vista del Plan como de la expresión del egoísmo materialista. De ahí el gran uso de minerales (hierro, cobre, etc.) en la Segunda Guerra Mundial, donde literalmente el reino mineral fue empleado contra el humano. La humanidad descendió a las cavernas y a las profundidades de la concreción, y ahora está preparada para un cambio o movimiento ascendente, pero esta vez realizado conscientemente y de forma conjunta. Esta difícil situación no puede comprenderla el hombre común, pero todo el problema del uso consciente de lo que existe en el planeta y también su aplicación destructora, están vinculados a otra situación muy crítica. Parte de la solución vendrá en líneas similares, y esto se refiere la profecía que está penetrando ahora en la conciencia racial, sobre la existencia de aquellos 'que duermen en las cavernas de la tierra y despertarán y traerán la liberación'. Pero no hay que ser demasiado literal en la interpretación, pues 'lo que pertenece a la tierra puede también hallarse en el cielo". (Es. Astro. pp. 291-2. Ed. Kier)

La referencia del Tibetano a aquellos que duermen en las cavernas puede referirse a las diversas leyendas alrededor del mundo sobre los héroes que duermen. En Gran Bretaña, no sólo el rey Arturo está en esta categoría, sino también Thomas el Trovador, un poeta del siglo XIII y profeta de los Borders de Escocia y, a principios del siglo XV, Owain Glyndwr, el último galés nativo en llevar el título de Príncipe de Gales. Algunos de los muchos otros ejemplos son dos de los Santos Emperadores Romanos, Carlomagno y Federico Barbarroja, el héroe del Pueblo nativo americano, Moctezuma y el buen rey Wenceslao de Bohemia. La verdad esotérica que velan estas leyendas puede ser revelada en el futuro; también es oportuno recordar en este contexto la observación del Tibetano sobre una leyenda del Buda que afirma que Él dejó sus vestiduras en un lugar seguro para que en el futuro el Cristo pudiera utilizarlas.

La idea de la existencia de entidades espirituales escondidas en ubicaciones subterráneas que simplemente están esperando el momento oportuno para salir y ayudar a la humanidad puede tener un cierto atractivo, y también hay una serie de leyendas relacionadas con el reino subterráneo de Aghartha, a donde se llega por grandes túneles. Pero debemos ejercer un grado de precaución aquí y no dejarse llevar por la naturaleza emocionante de estas leyendas. Como sabemos, el séptimo rayo ahora está ganando fuerza, por lo que debemos estar preparados para su impacto en la conciencia que puede expresarse en formas a veces distorsionadas, a medida que aprendemos a trabajar con sus potencias. El gran crecimiento de la ficción dedicada a la magia y a las sociedades secretas es seguramente uno de los signos del surgimiento de esta distorsión. Es interesante que cuando se refiere a los espejismos del séptimo rayo, el Tibetano menciona específicamente el espejismo de las potencias subterráneas. Con esta advertencia en mente, vamos a profundizar bajo la superficie de la tierra para examinar más estrechamente el reino que en un sentido muy literal 'sostiene' todos los demás, el reino mineral. Antes de hacerlo, vamos a tomarnos unos momentos de silencio, y entonces digamos juntos el Mantram de la voluntad:

  En el centro de la voluntad de Dios permanezco.
Nada desviará mi voluntad de la Suya.
Implemento esta voluntad por el amor.
Me dirijo hacia el campo de servicio.
Yo, el divino Triángulo, cumplo esa voluntad
Dentro del cuadrado y sirvo a mis semejantes.
OM

Desde el punto de vista del esoterismo, el Tibetano nos da la siguiente clasificación del reino mineral: "... el reino mineral... en sí mismo se divide en tres reinos principales:

a. Los metales comunes como el plomo y el hierro, con todoslos metales afines
b. Los metales patrones, como el oro y la plata, que desempeñan una parte vital en la vida de la raza y son la manifestación mineral del segundo aspecto
c. Los cristales y piedras preciosas, el primer aspecto según actúa en el reino mineral, la consumación del trabajo de los devas minerales y el producto de sus esfuerzos incansables". (Fuego Cos. p.410)

La geología exotérica da otra clasificación triple, dividiendo las rocas en tipos de rocas ígneas, sedimentarias y metamórficas. La transformación de un tipo de roca en otro es descrita por el ciclo de las rocas mencionado anteriormente. Los nombres de cada tipo dan una buena indicación de su naturaleza: 'ígneas' básicamente significa 'de fuego, ardiente' y se relaciona con la palabra sánscrita Agnih, un término familiar para los esoteristas. Las rocas ígneas son las que vemos salir de los volcanes. Las sedimentarias se componen de sedimentos, de cosas que se han asentado - un ejemplo clásico es la piedra arenisca, una piedra hecha de arena lentamente comprimida y unida. La metamórfica está muy estrechamente relacionada al conocido término esotérico de transmutación, porque hace referencia a las rocas que, a través de la aplicación de calor o presión, han cambiado su forma o, como podríamos decir, se ha iniciado. El paradigma de ejemplo es el diamante

Probablemente, la mayoría de nosotros, en nuestra vida cotidiana no pensamos mucho sobre la vida y la conciencia del reino mineral. Después de todo, lo que implica es probablemente tan remoto en la naturaleza de nuestra experiencia que no hay ninguna analogía o punto de contacto. Uno de los aspectos más evidentes de esto es la relación del reino mineral con el tiempo. Debido a que la historia humana lleva registrándose cerca ya de 5 mil años, podemos encontrar algún sentido en la noción de que hay un pino que tiene aproximadamente esta edad. Pero la era de las formaciones rocosas rutinariamente es del orden de millones de años. Por ello y también debido a la solidez de las rocas y piedras, la tentación es pensar que los minerales son muy poco dinámicos. En cierta medida, la ciencia de la geología viene aquí a nuestro rescate, ya que presenta una vista de vastas extensiones de tiempo durante el cuales las rocas mismas están cambiando constantemente de forma, un proceso conocido como el ciclo de las rocas. Así, la evolución de la vida y la conciencia del reino mineral pueden proceder según el Plan. Pero la impresión sigue siendo la de un reino muy lento e imperturbable.

El conocido teósofo Geoffrey Hodson viene a nuestro rescate aquí con una vívida descripción de lo que denomina como "los Dioses del oro", con lo cual él quiere significar a aquellos miembros del reino angélico o dévico cuya función es propiciar la manifestación del elemento oro. Él dice, "Pueden considerarse como la idea divina del oro manifiesto, como un Orden de seres vivos. Los miembros de esta jerarquía son impulsados por afinidad vibratoria en las corrientes de fuerza del oro que constantemente están descendiendo desde la Fuente creadora al mundo físico". Podríamos hacer una pausa para anotar esta idea, en particular la de un descenso constante de energía, para que toda la creación sea un proceso continuo perpetuo, no algo que puede acabar. Él continúa, "su presencia y asistencia intensifican las frecuencias componentes y así aumentan el poder de producir formas a partir de la fuerza de la Palabra. Así, parte de la función de los Dioses del oro, como también de todos los Dioses de la Orden de los Constructores, es colaborar en el proceso de la producción de sustancias y formas físicas".

Él pasa a describir su encuentro con estos seres: "En la superficie de un arrecife aurífero como el de Witwatersrand en Sudáfrica, he visto numerosos dioses y espíritus de la naturaleza asociados con la fuerza creativa, la vida animadora y la conciencia inmanente en el oro. Por encima de ellos, tanto espacialmente como en evolución, estaban grupos de Dioses superiores, mientras que nuevamente, más allá de estos, débilmente percibida, estaba la Inteligencia Planetaria única del Oro. Este gran Ser parecía combinarse, como Coordinador, Director y Despertador, con la fuerza, la vida y la conciencia del Oro.

En el Rand, en los niveles de emoción y pensamiento concreto, existe una conciencia grupal del Oro. Este está separado de otros grupos de minerales por su membrana envolvente, las diferencias de la frecuencia de la fuerza creativa del oro y el hecho del desarrollo superior de la vida animadora del oro. Como acotación al margen, Hodson aquí está sintonizando la frecuencia del oro. Probablemente él podría haber sintonizado la frecuencia de otros elementos químicos con sus propios "dioses" o devas superiores, cada uno de los cuales creativamente entreteje sus fuerzas en colaboración con todos los demás para producir la vasta diversidad de rocas en una formación geológica. Volviendo a la descripción de Hodson: "La fuerza descendente... se asemeja, aproximadamente, a un eje cónico, resplandeciente de luz solar brillante desde el ápice que es la Fuente creativa planetaria, hacia abajo a la tierra...

Las huestes de los Dioses del oro fueron vistas moviéndose en medio de la corriente descendiente del poder del oro... Estos Dioses menores del oro... se mueven lentamente como en un entramado de una cadena... Al mismo tiempo mantienen un grácil movimiento de brazos, como de manos sembrando semillas. Aparentemente inconscientes de las cosas externas, utilizan sus mentes para impartir en la triple corriente de poder, vida y conciencia 'descendente' del oro, una fuerza adicional e individualidad... Distintos tipos de espíritus de la naturaleza están abajo en las profundidades, a menudo una milla por debajo... Cada una está asociada a un área determinada de roca subterránea. Parecen estar manipulando las fuerzas de la tierra, utilizando una enorme fuerza de voluntad en el proceso, como si estuvieran martillando y soldando las energías descendentes en homogeneidad y solidaridad. Este trabajo, sin embargo, no es manual sino el resultado de la voluntad instintivamente ejercida. Parecen obtener una gran satisfacción con esta actividad, experimentando una sensación de dominio sobre las fuerzas poderosas que les dan el impulso para mantener su concentración.

El oro aparece entre la roca como pepitas, mientras que los más pequeños espíritus del oro en la naturaleza se mueven alrededor y dentro de ellas semejando diminutas bacterias de forma espiral, de color cada vez más dorado. En el plano etérico, innumerables de ellos 'nadan' en la corriente descendente donde se producen los depósitos. El conjunto da la impresión de un gran laboratorio con innumerables trabajadores, en el cual los elementos se están formando continuamente y sobre los cuales preside una Mente Maestra. Los Dioses y los espíritus de la naturaleza del oro no parecen resentir la minería. Son totalmente impersonales y donde se toma el oro están en contacto con la vida dentro de él. Asimismo los gnomos de las rocas no resienten que las rocas se dividan. Por el contrario, las explosiones y la perforación los estimulan y deleitan y se revelan en la exhibición de poder, no importando que la roca quede destrozada. De hecho, son menos conscientes de la roca sólida que de la fuerza comprimida dentro de ella. Pueden ver las aburridas herramientas, pero normalmente no son conscientes de los hombres, estando tan remotos en términos de frecuencia del hombre que son casi ciegos a la existencia humana". (Hodson, El Reino de los Dioses)

Las observaciones de Hodson concernientes al disfrute del reino mineral con las fuerzas perturbadoras se enlaza con el siguiente comentario del Tibetano: "Es interesante observar que durante esta ronda, debido a una decisión planetaria, el proceso de producción de irradiación humana o 'liberación' está siendo estimulado artificialmente a través del método que llamamos iniciación y el camino más corto para alcanzar la plena purificación y el estímulo se halla abierto para aquellos que están dispuestos a atravesar el fuego de la alquimia divina. Simultáneamente, en los otros reinos de la naturaleza, se intenta un proceso algo similar, pero no de grado. La grandiosa manipulación de minerales, el trabajo científico del químico y la investigación científica en el reino mineral son similares a los procesos mundiales que se aplican para liberar la chispa humana. Por ejemplo, del caos y la hecatombe de la Guerra mundial y del peso del metal que sufrió una violenta desintegración, la mónada mineral surgió como de una prueba iniciática, por incomprensible que esto parezca". (Fuego Cos. pp.844-5) Otro pasaje en Fuego Cósmico está estrechamente relacionado con las observaciones de Hodson y también se refiere a los comentarios anteriores sobre los habitantes de debajo de la tierra: "Entre los devas manipuladores de los niveles inferiores del plano físico denso, se encuentran ciertas formas subterráneas de existencia, mencionadas en los libros antiguos y ocultistas. En las entrañas de la tierra habita una evolución de naturaleza peculiar muy semejante a la humana. Tienen cuerpos peculiarmente burdos que podrían considerarse casi físicos, según entendemos dicho término. Moran en colonias o grupos en las grutas centrales, muchos kilómetros debajo de la superficie de la tierra, regidos por un gobierno apropiado a sus necesidades. Su trabajo está estrechamente relacionado con el reino mineral, y controla a los 'agnichaitas' de los fuegos centrales. Sus cuerpos están constituidas de tal manera que pueden resistir mucha presión, y no precisan de la libre circulación de aire como el hombre, ni se resienten por el gran calor que hay en el interior de la tierra. Poco puede decirse acerca de estas existencias, pues están relacionadas con las partes menos vitales del cuerpo físico del Logos Planetario, encontrando su analogía microcósmica en los pies y piernas del hombre. Constituye uno de los factores que posibilitan la actividad progresiva revolucionaria de un planeta". (Fuego Cos., p.707)

Así, el reino mineral, según lo revelado por el esoterismo, es claramente un centro dinámico y activo de fuerzas y energías. Otro aspecto de este se revela en la ciencia exotérica sobre las corrientes telúricas, es decir, las corrientes eléctricas que fluyen a través de la tierra. Normalmente no pensamos de una roca como un conductor eléctrico -más bien al contrario- pero de hecho, la conductividad eléctrica de la roca es un tema complejo afectado por una amplia gama de factores, entre los cuales está la presencia del agua. Las corrientes telúricas resultan de causas naturales y de la actividad humana, y las corrientes discretas interactúan en un patrón complejo. Las corrientes viajan sobre grandes áreas en o cerca de la superficie de la tierra y principalmente son inducidas por cambios en la parte exterior del campo magnético de la tierra, provocadas por las interacciones entre el viento solar y la magnetosfera o por los efectos de la radiación solar en la ionosfera. Esto explica por qué los científicos están muy interesados en el seguimiento de la actividad del Sol, ya que las tormentas solares pueden tener un efecto pronunciado no sólo en las transmisiones de radio, sino en las corrientes que fluyen a través de los cables telefónicos submarinos y las redes de transmisión eléctrica y en la velocidad de corrosión de los principales oleoductos y gaseoductos. Las corrientes telúricas fluyen en las capas superficiales de la tierra y también en los océanos.

¿Qué papel y qué responsabilidad tiene la humanidad en relación con el reino mineral? Algunas respuestas ya han sido dadas o están implícitas en los pasajes ya citados. Fundamentalmente, la humanidad existe en el punto medio entre los reinos superiores e inferiores y por lo tanto es el agente de la divina voluntad hacia los reinos inferiores. Y en relación con el reino mineral, este proceso es asistido por la acción de Vulcano. En diferentes enseñanzas de la sabiduría eterna, incluyendo Max Heindel, Rudolf Steiner, los libros de Agni Yoga y los libros de Alice Bailey, se realiza un enlace sorprendentemente directo entre la condición general de la conciencia humana y el comportamiento de los fuegos interiores del planeta. Por tanto, nuestro trabajo en la meditación esta noche puede hacer una contribución positiva a la relación entre la humanidad y nuestros hermanos y hermanas en la forma mineral. Nuestro pensamiento simiente es, "Yo soy la madre y el niño. Yo, Dios, soy materia".

FESTIVAL DE VIRGO
Londres 2012
Dominic Dibble