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037-040

[37] Devachán,
[38] Devas,
[39] Dieta,
[40] Dinero

[37]

DEVACHÁN

(1) Devachan. Un estado intermedio entre dos vidas terrenas en el cual entra el Ego después de haberse separado de sus aspectos o envolturas inferiores. (Nota al pié :3 – 592).

(2) Esta experiencia (devachán) ha sido muy mal entendida. Prevalece la idea general que, después de haberse desprendido de los cuerpos astral y mental, el hombre entra en una especie de estado de ensoñación donde vuelve a experimentar y considerar pretéritos acontecimientos a la luz del futuro y atraviesa por un período de descanso, algo así como un proceso de asimila­ción, en preparación para emprender un nuevo nacimiento. Ha surgido esta idea un tanto errónea, porque el concepto tiempo rige aún las presentaciones teosóficas de la verdad. Sin embargo, si se comprende que el tiempo es desconocido fuera de la experiencia en el plano físico, todo el concepto respecto al devachán se esclarecerá. Desde el momento de la total separación de los cuerpos físico denso y etérico, y a medida que se emprende el proceso de eliminación, el hombre es consciente del pasado y del presente; cuando la eliminación es total y ha llegado el momento de hacer contacto con el alma y el vehículo manásico está en proceso de destrucción, entonces inmediata­mente tiene conciencia del futuro, pues la predicción es un haber con la conciencia del alma, participando el hombre de ella temporariamente. Por lo tanto, el pasado, el presente y el futuro se ven como uno; entre una encarna­ción y otra y durante el continuado proceso de renacimiento se va desarro­llando el reconocimiento del Eterno Ahora. Esto constituye un estado de conciencia (característico del estado normal del hombre evolucionado) que puede ser denominado devachánico. (17 – 591/2)

Ver también: (3 – 591/2).

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DEVAS

(1) Actuando como miembros de la Jerarquía, existe gran número de seres llamados ángeles por los cristianos y devas por los orientales. Muchos de ellos han pasado hace tiempo por la etapa humana y actúan ahora en las filas de la gran evolución, llamada evolución dévica, paralela a la humana. Esta evolución incluye, entre otros factores, a los constructores del planeta obje­tivo y a las fuerzas que producen, por medio de estos constructores, todas las formas conocidas y desconocidas. Los devas que colaboran en el esfuerzo jerárquico se ocupan, por lo tanto, del aspecto forma, mientras que los otros miembros de la Jerarquía se ocupan del desarrollo de la conciencia dentro de la forma. (1 – 42).

(2) Los devas, excepto los devas mayores que en previos cielos pasaron por el reino humano y colaboran ahora en la evolución del hombre, no son aún conscientes de si mismos. Progresan y evolucionan por medio del sentimiento y no del pensamiento consciente... Los devas tratan de sentir, mientras que los hombres desean conocer. (1 – 87).

(3) Existen ciertos grandes grupos de devas denominados “devas de las sombras” o devas violeta, que está íntimamente vinculados con el desarrollo evolutivo del cuerpo etérico humano, y le trasmiten irradiaciones solares y planetarias. (3 – 99/100).

(4) Los devas son cualidades y atributos de la materia, constructores activos que trabajan en el plano, consciente o inconsciente. Quisiera advertir que todos los devas, en íos niveles superiores del plano mental por ejemplo, y los devas de los planos del sistema y de allí al central (el plano divino, el del Logos, llamado a veces Adi) colaboran conscientemente; son de elevado rango en el sistema; ocupan una posición equivalente a todos los rangos y grados de la Jerarquía, ascendiendo desde un iniciado de primer grado hasta, sin incluirlo, el Señor del Mundo. (3 – 389).

(5) Mucho que podría decirse acerca de la evolución dévica se mantiene forzosamente reservado; debido al peligro que ofrece el conocimiento super­ficial cuando no va acompañado por la sabiduría y la visión interna.

Los devas son la madre de la forma; pero la unidad autoconsciente HOMBRE debería comprender que es independiente de la forma, y ha de seguir el Sendero de la autoexpresión. Mientras el hombre funciona mediante formas sustanciales y materiales en los tres mundos, no puede trasponer la línea divisoria entre las dos evoluciones.

En los planos del plano denso físico cósmico (nuestros planos mental, astral y físico) dicho contacto ocasionaría un desastre. Me he ocupado de esto porque el peligro es muy real y está muy cercano. (3 – 383).

(6) Toda materia es materia viviente o sustancia vital de entidades dévicas. Por ejemplo, un plano y todas las formas construidas con sustancia de ese plano particular, constituye la forma material o envoltura de un gran deva, quien es la esencia de la manifestación y el alma del plano. (3 – 405).

(7) Todas las formas, cualquiera sea la nota en que vibran, son construidas por los devas constructores con la materia de sus propios cuerpos. Por eso se los denomina el gran aspecto Madre, pues producen la forma con su propia sustancia.

Todas las esencias y constructores dévicos del plano físico son peculiar­mente peligrosos para el hombre, porque también en niveles etéricos y, como ya indiqué anteriormente, son los trasmisores de prana o la sustancia vital animante; de allí que descarguen sobre el ignorante y el desprevenido, esencia ígnea que quema y destruye. (3 – 405).

(8) La Jerarquía trabaja con el alma dentro de la forma y produce resultados inteligentes, autoinducidos y permanentes. Cuando la atención se centra en la forma y no en el Espíritu, existe la tendencia a rendir culto a los devas, hacer contacto con ellos y a practicar magia negra; porque la forma está hecha de sustancia dévica en todos los planos. (3 – 407).

(9) Por consiguiente, se evidencia cuán necesario es comprender las funciones de los devas de todos los grados. Sin embargo, es también importante que el hombre se abstenga de manipular estas fuerzas de la naturaleza hasta que se ,”conozca” a sí mismo y a sus propios poderes y haya desarrollado plenamente la conciencia del ego; sólo entonces puede, sin riesgo y en forma sabia e inteligente, colaborar en el plan. Por ahora, para el hombre medio y aún para el hombre avanzado, resulta peligroso intentarlo e imposible de realizar. (3 – 501).

(l0) El hombre debería comprender, en la actualidad, que los devas del plano astral controlan casi totalmente lo que hace y dice, y que la meta de su evolución, la meta inmediata, consiste en liberarse de su control a fin de que él, el verdadero Ego o Pensador, pueda convertirse en una influencia predo­minante.

Si el hombre se deja controlar por ellos, es porque permanece bajo la influencia dévica y debe liberarse. Si la vida dévica es de orden inferior, el hombre demostrará instintos bajos y viciosos y deseos viles. (3 – 537).

(11) La meta de un deva (de categoría inferior a la de los Pitris solares) es la individualización; y su objetivo consiste en llegar a ser hombres de en ciclo futuro.(3 – 666).

(12) En conexión con la manifestación en el plano físico, los devas pueden clasificarse en tres grupos:

  1. Los que trasmiten la voluntad de Dios. Originan la actividad en la sustancia dévica. estos son los constructores mayores en sus distintos grupos.
  2. Los que manipulan la energía iniciada. Son los millares de trabajado­res que emplean la fuerza, quienes a su vez trasmiten el impulso a la esencia elemental, los constructores de categoría inferior que se hallan, igual que los del primer grupo, en el arco evolutivo.
  3. Los que reciben la fuerza, suma total de la sustancia viviente de un plano. Dichas vidas son maleables en manos de los constructores de categoría superior. (3 – 706).

(13) Comúnmente se supone que todas las hadas, gnomos, silfos y espíritus de naturaleza similar se encuentran únicamente en materia etérica, pero no es así. Poseen también cuerpos de sustancia gaseosa y líquida; el error ha surgido debido a que lo único que se puede observar objetivamente es la estructura etérica, y estas pequeñas y atareadas vidas frecuentemente prote­gen sus actividades físico densas por medio del espejismo, extendiendo un velo sobre la manifestación objetiva. Cuando prevalezca la visión etérica entonces podrán ser vistos, pues el espejismo, tal como lo entendemos, es sólo un velo que cubre lo tangible. ... Todas las formas físico densas, ya sea un árbol, un animal, un mineral, una gota de agua o una piedra preciosa son en sí mismas vidas elementales construidas de sustancia viviente con la ayuda de manipuladores vivientes, que actúan dirigidos por arquitectos inteligentes...Un hermoso diamante, un majestuoso árbol o un pez en el agua, después de todo, sólo son devas. (3 – 707/8).

(14) El reino de las aves está específicamente aliado a la evolución dévica. Sirve de puente entre la evolución puramente dévica y otras dos manifesta­ciones de vida. (3 – 709).

(15) Los devas del agua por sí mismos encuentran la forma de prestar servicio realizando el gran trabajo de nutrir la vida animal y vegetal del planeta; su meta consiste en pertenecer a ese grupo superior de devas denominados gaseosos o devas del fuego. (3 – 714/5).

(16) Cuando las condiciones armónicas surjan gradualmente del actual caos mundial, devas y seres humanos establecerán amistad. Al iniciarse este período de reconocimiento, los hombres entrarán en contacto principalmen­te con los devas color violeta, pues los de categoría superior intentarán definitivamente entrar en contacto con el ser humano.

Algunos grupos de devas con los cuales se ha de entrar en contacto en el plano físico son los siguientes:

Cuatro grupos de devas de color violeta, asociados con el doble etérico de todo lo que existe en el plano físico.

Los devas de color verde del reino vegetal.. Están muy evolucionados y se entrará en contacto con ellos principalmente por medio del magnetismo. Los devas mayores de este orden presiden los lugares magnéticos de la tierra; cuidan la soledad de las selvas, mantienen intactos los espacios abiertos del planeta que es necesario conservar inviola­dos así como los Maestros se están esforzando para preparar a la humanidad a fin de que preste servicio cuando el Instructor del Mundo venga, también estos Señores Raja trabajan en líneas similares vinculadas a los devas; lo hacen arduamente, su dedicación es intensa, aunque se hallan muy obstacu­lizados por el hombre.

Los devas de color blanco del aire y del agua, que presiden la atmósfera, trabajan con ciertos aspectos de fenómenos eléctricos y controlan los mares, ríos y arroyos. En cierta etapa de su evolución son extraídos de dichos grupos los ángeles guardianes de la raza cuando encarnan en el plano físico. Cada ente de la familia humana tiene su deva guardián. Para los devas de color blanco el sendero de servicio reside en proteger a los individuos de la familia humana. (3 – 721/3).

(17) Los tipos inferiores de devas o constructores, en el sendero evolutivo, son los de color violeta; les siguen los de color verde, finalmente los devas blancos. Todos dominados por un cuarto grupo especial. Controlan los procesos exotéricos de la existencia en el plano físico. (4 – 284).

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DIETA

(1) Ninguna dieta puede ser del todo apropiada para un grupo de personas de diferentes rayos, diferentes temperamentos y equipos y diversas edades. Cada individuo difiere totalmente del otro, en algunos puntos; deben inves­tigar qué necesitan como individuo, cómo pueden ser mejor satisfechos los requisitos corporales y qué tipo de sustancia les permitirá prestar mejor servicio. Cada persona debe descubrirlo por sí misma. No hay régimen alimentario grupal. Tampoco es obligatorio eliminar la carne ni mantener un estricto régimen vegetariano. Existen períodos en la vida y a veces encarna­ciones enteras, en que el aspirante se somete a una disciplina alimentaría, así como en otros períodos, o en toda una vida, se exige temporariamente un estricto celibato. Pero hay otros ciclos de vidas y encarnaciones donde el interés del discípulo y el servicio que presta, se orientan hacia otra dirección. Hay encarnaciones posteriores donde ya no existe un constante pensamiento sobre el cuerpo físico, y el hombre actúa libre de los complejos dietéticos y vive sin concentrarse en la vida de la forma, ingiriendo los alimentos dispo­nibles, con los cuales puede mantener una vida eficiente. En el pasado se consideraba esencial seguir un régimen vegetariano como preparación para recibir ciertas iniciaciones. Pero no siempre es así, pues muchos discípulos creen que se están preparando prematuramente para la iniciación. (17 – 248/9).

(2) El empleo de alimentos animales (y en menor grado la aplicación de los minerales como medicina) ha producido una mezcolanza de sustancia dévica y de vibraciones que no se sintonizan entre sí. El reino vegetal está en una situación totalmente diferente, y parte de su karma consiste en proveer alimentos al hombre; esto ha dado por resultado una necesaria trasmutación de la vida de ese reino a la etapa superior (la animal que es su meta). La trasmutación de la vida vegetal ocurre necesariamente en el plano físico. De allí su disponibilidad como alimento. La trasmutación de la vida animal al reino humano tiene lugar en niveles karna‑manásicos. A eso se debe que no esté disponible, entendido esotéricamente, el animal como alimento para el hombre. Este es un argumento en favor de la vida vegetariana que es necesario considerar. (3 – 524).

(3) El desarrollo del ojo físico se lleva a cabo de acuerdo a la Ley, e inevitablemente toda la raza humana logrará ese doble enfoque que permitirá al hombre ver las formas densas y las etéricas. En la etapa actual su incapa­cidad para hacerlo reside mayormente en la falta de vitalidad pránica. Tal resultado se debe principalmente a las malas condiciones de vida y al abuso de los alimentos. La tendencia general que existe por lograr condiciones de vida correctas y puras, el retorno a las costumbres más simples y sanas, la gran necesidad de higienizarse, de aire puro, de luz solar y el gran deseo por ingerir alimentos de frutos oleaginosos, darán por resultado, inevitablemente, una rápida asimilación de los fluidos pránicos. Esto producirá ciertos cambios y mejoras en los órganos físicos y en la vitalidad del cuerpo etérico. (3 – 527/8).

(4) El discípulo debe ser estrictamente vegetariano. La naturaleza inferior se embota y densifica y la llama interna no puede brillar cuando se incluye la carne en la dieta. Esta regla es rígida e inviolable para los solicitantes. Los aspirantes pueden o no consumir carne, según prefieran, pero en cierta etapa del sendero es esencial la abstención de cualquier tipo de carne y es necesario vigilar con estricta atención la dieta. El discípulo debe limitarse a las verduras, cereales, frutas y legumbres, pues sólo así será capaz de construir el tipo de cuerpo físico que pueda resistir la entrada del hombre real que ha permane­cido ante el Iniciador en sus vehículos sutiles.

No pueden dictarse reglas rígidas o ascéticas, excepto la regla inicial de prohibición absoluta - para todos los que solicitan la iniciación - de carnes, pescados, licores y el uso del tabaco. Para quienes pueden soportarla, es mejor eliminar de la dieta los huevos y el queso, aunque esto no es en modo obligatorio; pero para quienes están desarrollando facultades síquicas de cualquier tipo, es aconsejable abstenerse de consumir huevos y moderarse en el queso. La leche y la manteca entran en diferente categoría, y la mayoría de los iniciados y «solicitantes consideran necesario incluirlas en la dieta. Pocos pueden subsistir y retener todas sus energías físicas con la dieta vegetariana, pero allí está encerrado el ideal, y como bien se sabe, éste rara vez se logra en el actual período de transición.

A este respecto conviene recalcar dos cosas: primero, la necesidad del sentido común en el solicitante, factor del cual se carece frecuentemente, y los estudiantes deberían recordar que los fanáticos desequilibrados no son miembros deseables para la Jerarquía. El equilibrio, el justo sentido de proporción, la debida consideración de las condiciones del medio ambiente y un sensato sentido común, es lo que caracteriza al auténtico esoterista. Cuando existe el verdadero sentido del buen humor, muchos peligros pueden evitarse. Segundo, el reconocimiento del factor tiempo y la capacidad de efectuar lentamente los cambios en la dieta y en los hábitos de toda la vida.

En la naturaleza todo progresa lentamente, y los solicitantes deben apren­der la verdad oculta de la frase: "Apresúrense despacio". El proceso de eliminación gradual es generalmente el sendero de la sabiduría. (1 – 159/60).

(5) Cuando el discípulo vive una vida ordenada, no consume carne, no fuma ni bebe alcohol y practica la continencia, la glándula pineal ya no está atrofiada, sino que reasume su actividad primitiva. (3 – 796).

(6) Un obstáculo en el sendero oculto radica en el cuerpo físico, construido con ayuda de la carne, los alimentos y las bebidas fermentadas, y nutrido en un ambiente en el que el aire fresco y la luz del sol, no son los factores más importantes.

Durante largos siglos las razas occidentales se han nutrido básicamente con alimentos en estado de descomposición y fermentación, y el resultado puede ser observado en los cuerpos inaptos para cualquier esfuerzo como los que impone el esoterismo, obstaculizando el límpido resplandor de la vida interna. Cuando las frutas y legumbres frescas, el agua límpida, las frutas oleaginosas y los granos cocidos y crudos, constituyan la dieta exclusiva de los evolucionantes hijos de los hombres, entonces se construirán cuerpos aptos para ser vehículos de egos altamente evolucionados. (4 – 72).

(7) Quienes tratan de leer los archivos akáshicos, o se empeñan por actuar impunemente en el plano astral y estudian allí detenidamente el reflejo de los acontecimientos en la luz astral, deben ser, obligatoriamente y sin excepción, estrictamente vegetarianos.

Sólo aquellos que durante diez años han sido estrictamente vegetarianos, pueden trabajar en lo que llamamos "el archivo de la Luz astral". Cuando logran agregar a sus cuerpos astral y físico purificados " la luz de la razón y la iluminación de su mente enfocada (que raras veces poseen), entonces llegan a interpretar con exactitud los fenómenos astrales.

Pero a no ser que el campo del servicio sea el objetivo que se persigue al ajustarse a un régimen vegetariano, las excusas para seguir y adoptar tal régimen, son generalmente inútiles y sin importancia. (14 – 197/8).

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DINERO

(1). "El amor al dinero es la raíz de todo mal". Esto nos lleva a la debilidad fundamental de la humanidad, el deseo, El dinero es su resultado y su símbolo.

El deseo exige la satisfacción de la necesidad, del deseo de objetos, posesiones y comodidad material, de la adquisición o acumulación de cosas, poder y supremacía que sólo el dinero puede dar. Este deseo controla y domina el pensamiento humano y es la tónica de nuestra civilización moder­na; es también el pulpo que lentamente sofoca la vida, el esfuerzo y la decencia humanos; es la "piedra de molino" pendiente del cuello de la humanidad.

Existe, sin embargo, un gran número de personas cuyas vidas no están dominadas por el amor al dinero y que pueden normalmente pensar en términos de valores más elevados. Son la esperanza del futuro, pero están individualmente prisioneros en el sistema que espiritualmente debe desapa­recer. Aunque no aman el dinero, lo necesitan y deben poseerlo; los tentáculos del mundo comercial los envuelve; deben trabajar y ganar lo necesario para vivir; la obra que quieren realizar en bien de la humanidad no se puede llevar a cabo sin fondos. (7 – 85/6)

(2). El aspirante conoce el valor oculto del dinero en el servicio. No busca nada para sí, excepto aquello que puede equiparlo para realizar el trabajo, considerando el dinero y lo que el dinero procura, como algo que debe ser empleado para los demás, y como medio para lograr la fructificación de los planes del Maestro, tal como él los percibe. Quien nada desea para sí puede ser el receptor de la abundancia financiera y el distribuidor de las riquezas del universo. Por el contrario, si aumenta su riqueza, le acarrea dolor y angustia, descontento y perversión. (1 – 73), (3 – 688)

(3). En la Nueva Era que se acerca, antes del retorno de Cristo, el pedido de ayuda financiera debe hacerse con el fin de establecer correctas relaciones humanas y buena voluntad, no para el engrandecimiento de una organización particular. Las organizaciones que reúnen fondos deben trabajar en una Sede que tenga un mínimo de gastos y el personal percibir un salario mínimo, pero razonable. (8 – 154), (13 – 518/9)

(4). Recuerden que el dinero es la consolidación de la energía amorosa y viviente de la divinidad, y que cuanto mayor sea la comprensión y expresión del amor, tanto más libremente afluirá lo necesario para llevar a cabo el trabajo. Ustedes trabajan con la energía del amor y no con la energía del deseo, reflejo o distorsión del amor. (13 – 280)

(5). Así como en el pasado el dinero fue el instrumento del egoísmo de los hombres, ahora debe ser el instrumento de su buena voluntad. (5 – 164)

Ver también: (5 – 257/9), (6 – 198, 201/2) y "Meditación Reflexiva para Atraer Dinero con Fines Jerárquicos". (6 – 204/6)

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