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098-103

[98] Tercera Iniciación (Transfiguración),
[99] Cuarta Iniciación (Crucifixión),
[100] Inmortalidad,
[101] Inoculaciones,
[102] Inofensividad,
[103] Intuicion

[98]

TERCERA INICIACIÓN ( Transfiguración)

(1) . La enseñanza asciende de nivel después de la segunda iniciación. El iniciado aprende a controlar su vehículo mental, desarrolla la capacidad de manejar materia mental y aprende las leyes para construir pensamientos creadores. Actúa libremente en los cuatro subplanos inferiores del plano mental; antes de la tercera iniciación debe, consciente o inconscientemente, dominar totalmente los cuatro subplano inferiores, en los tres planos de los tres mundos.

En la tercera iniciación, denominada a veces la Trasfiguración, la entera personalidad queda anegada por la luz descendente. Después de esta inicia­ción la mónada guía definitivamente al ego, derramando acrecentadamente su divina vida en el canal ya preparado y purificado. (1 - 79)

(2). Nuevamente se le otorga al iniciado una visión del porvenir, y está siempre en condición de reconocer a los otros miembros de la Gran Logia Blanca.

La finalidad de todo el desarrollo consiste en el despertar de la intuición espiritual; una vez lograda, cuando el cuerpo físico es puro, el cuerpo astral estable y firme y el cuerpo mental controlado, entonces el iniciado podrá manejar sin peligro y utilizar inteligentemente las facultades síquicas para ayudar a la raza. No sólo podrá utilizar estas facultades, sino que será capaz de crear y vivificar formas mentales claras y bien definidas, que vibren con espíritu de servicio, sin estar controladas por la mente inferior o el deseo. Estas formas mentales no serán (como las creadas por la mayoría de los hombres) formas sin cohesión, relación ni unión, sino que alcanzarán un alto grado de síntesis. Arduo e incesante será el trabajo, antes de poder realizarse esto, pero una vez estabilizada y purificada la naturaleza de deseos, no resultará difícil el control del cuerpo mental. De ahí que el sendero del devoto sea más fácil en ciertos aspectos que el del intelectual, pues ha aprendido a medir el deseo purificado y a progresar mediante las etapas requeridas. (1 - 79/80)

(3). La tercera iniciación es la primera, desde el ángulo de la Jerarquía, y en ella el hombre espiritual demuestra controlar completamente la personali­dad. El cuerpo físico ha sido controlado por las distintas disciplinas físicas; la naturaleza emocional ha sido reorganizada y ha llegado a ser receptiva a la impresión espiritual, proveniente del plano de la razón pura (el plano búdico), mediante el proceso de trasformación de la mente o quinto principio. A este respecto, la mente ha actuado como organizadora de la reacción astral y como disipadora del espejismo. El discípulo enfoca su conciencia cotidiana en el plano mental, predominando la relación triangular de los tres aspectos de la mente en este plano. (18 - 490)

(4). En la tercera iniciación se establece finalmente el control de la mente iluminada por el alma, asumiendo ésta la posición dominante y no la forma fenoménica. Entonces se trascienden todos los límites de la naturaleza forma. (18 - 552)

(5). Quisiera referirme a un punto respecto a las primeras tres iniciaciones principales, y es que tales iniciaciones se reciben cuando se tiene cuerpo físico y en el plano físico, demostrando así conciencia iniciática, tanto por medio de la mente como del cerebro. Esto es algo que no se acentúa frecuentemente y a veces se lo contradice. (5 - 101)

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[99]

CUARTA INICIACION ( Crucifixión)

(1). Antes de recibir la cuarta iniciación se intensifica el trabajo de entrena­miento, y la aceleración y acumulación de conocimiento debe ser increíble­mente rápida. A menudo el iniciado tiene acceso a la biblioteca de libros esotéricos, y después de esta iniciación no sólo puede entrar en contacto con el Maestro, al que está vinculado y con el cual ha trabajado conscientemente durante largo tiempo, sino también con los Chohanes, el Bodhisattva y el Manu, ayudándolos en cierta medida.

Además, debe captar intelectualmente las leyes de los tres planos inferiores y aplicarlas para ayudar al plan de la evolución; estudiar los planos cósmicos y dominar sus gráficos; llegar a ser un conocedor de las técnicas esotéricas, y desarrollar la visión cuatridimensional, si aún no lo ha hecho. Debe aprender a dirigir las actividades de los devas construc­tores, y al mismo tiempo trabajar continuamente en el desarrollo de su naturaleza espiritual.

El hombre que recibe la cuarta iniciación, la Crucifixión, suele tener una vida de gran sacrificio y sufrimiento. Es la vida del hombre que hace la Gran Renunciación, y que aún exotéricamente es considerada difícil, intensa y penosa. Todo lo abandona, hasta su perfecta personalidad misma, sobre el altar del sacrificio, y queda despojado de todo. Renun­cia a amigos, dinero, reputación, carácter, posición, familia y hasta a la vida misma. (1 - 80/1)

(2). Después de la cuarta iniciación...al iniciado se le permite tener una más íntima fraternidad en la Logia, y su contacto con los devas es más completo. Va agotando rápidamente los recursos del Aula de Sabiduría, y dominando los más intrincados planes y gráficos. Se hace muy versado en la significación del color y del sonido; puede manejar la ley en los tres mundos y hacer contacto con su mónada, con más libertad que la mayoría de la raza humana con sus egos. Tiene también a su cargo gran trabajo; enseña a muchos discípulos; ayuda en muchos planes y reúne bajo su dirección a quienes deben ayudarlo en el futuro. Esto se refiere únicamente a los que se quedan para ayudar a la humanidad en este globo. (1 - 81/2)

(3). Cuando un hombre recibe la cuarta iniciación, funciona en el vehículo del cuarto plano, el búdico, y ha escapado permanentemente al círculo ­no‑se‑pasa de la personalidad. Este gran acto de renunciación, la cuarta iniciación, señala el momento en que el discípulo no posee nada relacio­nado con los tres mundos de la evolución humana. Su contacto con esos mundos en el futuro será puramente voluntario y para propósitos de servicio. (18 - 570)

(4). Desde que puso por primera vez sus pies en el sendero, ha tratado de construir el antakarana. Eso ha sido para él un acto de fe y, en las primeras etapas, prosigue con el trabajo de construcción, sabiendo apenas lo que hace. Acata ciegamente las antiguas reglas y trata de aceptar como real, lo que no le ha sido probado como tal, pero está testimoniado por incontables miles de personas en el trascurso de las edades. La naturaleza del proceso constituye el triunfo culminante de ese sentido innato de la Deidad que ha impulsado al hombre hacia adelante, desde las más primi­tivas experiencias y aventuras físicas, hasta esta gran aventura de construir un sendero para sí, del mundo material denso al espiritual. Estas energías espirituales superiores han sido hasta ahora reconocidas por él a través de sus efectos; debe ante todo aprender a manejarlas, dejándolas que afluyan en él y a través de él, vía el antakarana, dirigiéndolas luego hacia el objetivo inmediato del plan divino.

Hasta entonces ha trabajado principalmente con el hilo de la conciencia establecido en la cabeza y, por medio de esa conciencia, se han unido su personalidad y su alma, hasta convertirse en una personalidad fusionada con el alma; así ha alcanzado la unidad con su yo superior. Mediante la construc­ción del antakarana se agrega otro hilo a la personalidad fusionada con el alma, vinculando al verdadero individuo espiritual con la Tríada espiritual, quedando bajo su dirección. En la cuarta iniciación, el cuerpo del alma, el cuerpo causa¡ (así llamado) desaparece, y el hilo de la conciencia ocultamente se rompe; ni el cuerpo del alma ni el hilo son ya necesarios; ahora son únicamente el símbolo de una dualidad inexistente. El alma ya no es la depositaria del aspecto conciencia como hasta entonces. Todo lo que el alma ha acumulado sobre conocimiento, ciencia, sabiduría y experiencia (cosechados en el ciclo de vida de muchos eones de encarnación), pertenecen únicamente al hombre espiritual individual. Los trasfiere a la analogía superior del mecanismo perceptivo‑senso­rio, la naturaleza instintiva, en los tres planos de los tres mundos.

No obstante, sigue siendo consciente de todos los acontecimientos pasa­dos, y sabe ahora por qué es lo que es; descarta gran parte de los conocimien­tos acerca del pasado, los cuales han servido su propósito, dejándole el residuo de la sabiduría experimentada. Su vida adquiere un nuevo colorido sin ninguna relación con los tres mundos de su experiencia anterior. El es la suma total del pasado; enfrenta nuevas aventuras espirituales; tiene que hollar ahora el sendero que lo aleja de la evolución humana normal y lo lleva al Camino de Evolución Superior. Entonces está bien equipado para enfrentar­se con esta nueva experiencia. (18 - 581/1)

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[100]

INMORTALIDAD

(1). La duda respecto a la realidad de la inmortalidad, la ciencia la eliminará dentro de poco tiempo como resultado de la investigación científica. Algunos hombres de ciencia aceptarán la hipótesis de la inmortalidad como base activa sobre la cual fundamentar su búsqueda y lo harán con la disposición de aprender, aceptar y formular conclusiones basadas en evidencias reitera­das, conclusiones que a su vez formarán la base de otra hipótesis. Dentro de los próximos años la realidad de la persistencia y la eternidad de la existencia habrán ido más allá de la duda y penetrado en el reino de la certidumbre. Dicho problema habrá quedado muy atrás; no quedará duda alguna en la mente de nadie de que al abandonar el cuerpo físico el hombre continúa siendo una entidad viviente y consciente. Se sabrá que perpetuará su existencia en un reino que está más allá del físico. Se conocerá que aún vive, está despierto y consciente. Este hecho se demostrará de diversas maneras. Por el desarrollo de un poder dentro del ojo físico de un ser humano (poder que siempre ha existido y raras veces se utiliza) se revelará el cuerpo etérico, el "doble", como a veces se lo llama, y se verá que los hombres ocupan ese cuerpo en una zona definida del espacio, mientras que el cuerpo físico muerto o desintegrado, ha quedado atrás. Además, a medida que aumenta el número de personas que tienen el poder de emplear el "ojo", llamado a veces el "tercer ojo” redivivo, ayudarán a demostrar la realidad de la inmortalidad, porque verán fácilmente al hombre que ha abandonado sus cuerpos etérico y físico. Debido a su superioridad numérica y a su prestigio, triunfará su punto de vista. En el campo de la fotografía y también mediante un descubrimiento que se está investigando en la actualidad, se comprobará la supervivencia. Con el tiempo ge establecerá comunicación, por medio de la radio, con quienes han pasado al más allá, lo cual se convertirá en una verdadera ciencia. (14 - 155/6)

(2). La teoría de la inmortalidad condicional. Esta teoría es sostenida aún por ciertas escuelas fundamentalistas de pensamiento, teológicamente estre­chas, y también unos cuantos intelectuales principalmente de tendencia egotista. Afirma que sólo quienes obtienen una etapa particular de percep­ción espiritual o aceptan un conjunto peculiar de pronunciamientos teológi­cos pueden recibir el don de la inmortalidad personal. Los altamente intelec­tuales también arguyen que a quienes poseen una mente desarrollada y cultivada, don culminante para la humanidad, análogamente se les otorga la eterna supervivencia. La interpretación cristiana, dada por las escuelas orto­doxas y fundamentalistas, prueba ser falsa cuando es sometida a un claro razonamiento; entre los argumentos que niegan su veracidad reside el hecho de que el cristianismo proclama un largo futuro pero ningún pasado; siendo así mismo un futuro que depende totalmente de las acciones del actual episodio de vida y de ninguna manera explica las distinciones y diferencias que caracterizan a la humanidad. (17 - 297)

(3). El primer paso para sustanciar la realidad de la existencia del alma es establecer el hecho de la supervivencia, aunque esto no comprobará la realidad de la inmortalidad. Se está comprobando constantemente que algo sobrevive al proceso de la muerte y que algo persiste después de la desinte­gración del cuerpo físico. Si esto no es verdad, entonces somos víctimas de una alucinación colectiva, están enfermos y pervertidos los cerebros y las mentes de miles de personas. Es más difícil creer en tal gigantesca locura que en la alternativa de una expansión de conciencia. (17 - 304), (14 - 99)

(4). El desarrollo de la visión etérica y el sin número de personas clariau­dientes y clarividentes revelan constantemente la existencia del plano astral y la contraparte etérica del mundo físico. También aumenta el número de los que perciben este reino subjetivo, ven a personas que han muerto o que durante el sueño han abandonado la envoltura física. (14‑99), (17 - 304)

(5). En los próximos doscientos años se verán la abolición de la muerte, así como ahora comprendemos esa gran transición, y el establecimiento de la realidad de la existencia del alma. El alma será conocida como un ente, como el impulso motivador y el centro espiritual que se halla detrás de las formas manifestadas. Nuestra esencial inmortalidad será demostrada y conocida como un hecho real de la naturaleza. (14‑97) (17 - 304)

(6). Con esta interna convicción de la inmortalidad, enfrentamos la muerte y sabemos que volveremos a vivir, que vamos y venimos y supervivimos porque somos divinos y regimos nuestro propio destino. Sabemos que nos hemos propuesto alcanzar una meta y ella es "la vida más abundante", en alguna parte, aquí o allá y eventualmente en todas partes.

El espíritu del hombre es inmortal; perdura eternamente y progresa de un punto a otro y de una etapa a otra en el Sendero de la Evolución, desarrollan­do en forma constante y secuencial los atributos y aspectos divinos. (8 - 126/7)

(7). La inmortalidad del alma humana y la innata capacidad del hombre espiritual interno para obtener su propia salvación, de acuerdo a la Ley del Renacimiento, en respuesta a la Ley de Causa y Efecto, son los factores subyacentes que rigen la aspiración y el comportamiento humanos. Ningún hombre puede evadir ambas leyes, pues lo condicionan en todo momento hasta que ha logrado la perfección asignada y deseada y ha podido manifes­tarse en la tierra como un Hijo de Dios que actúa correctamente. (8 - 128)

Ver también: "El Alma" y "El Ego".

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[101]

INOCULACIONES

“¿Qué concepto se tiene o qué valor se le da a la inoculación o vacunación, desde el punto de vista ocultista o esotérico?” Esta pregunta se halla a menudo en la mente de los curadores cuando formulan otro interrogante, verdadero fundamento de su interés. “¿Afecta a los cuerpos sutiles? ¿Có­mo?”

La inoculación no tiene ningún objeto ni valor oculto, como no lo tiene el hecho de dar una inyección hipodérmica. Todo el asunto concerniente a los sueros e inoculaciones han sido excesivamente acentuados por los denomi­nados estudiantes de ocultismo. Actualmente el cuerpo humano es el recep­tor de una cantidad tan enorme de sustancia, precipitada desde afuera al interior del cuerpo, que el tema, no obstante ser de mayor importancia, es al mismo tiempo de menor importancia de lo que los hombres creen. Esta es la paradoja que les presento. La ingestión de alimento erróneo de todo tipo, la inhalación de humo durante siglos, la respiración de aire contaminado, la ingestión de medicinas, píldoras y tabletas de toda descripción, el saqueo de los reinos vegetal y mineral en la búsqueda de sus ingredientes, la inyección de sustancias minerales, de drogas y sueros, causa a veces admiración el maravilloso poder asimilador que posee la estructura humana.

Sin embargo, para ser justo, quisiera recordarles, en lo que concierne al bienestar físico del hombre, esos métodos y técnicas occidentales han dado por resultado una raza más saludable que la oriental, han prolongado defini­damente la vida humana y eliminado innumerables y penosos flagelos físicos que exigían su tributo al hombre. Esto, como oriental, lo admito. He descrito la situación con el fin de ampliar vuestro punto de vista, comenzando de lo específico al todo.

Referente a la enfermedad y a la inoculación, recordaré que existen tres grupos de enfermedades que no son peculiares al hombre, pero sí nativas del planeta. Dichas enfermedades se dividen en tipos totalmente diferentes en todos los reinos de la naturaleza y estos tres tipos o grupos de enfermedades son:

1. El cuantioso grupo de enfermedades cancerosas.
2. El grupo de enfermedades sifilíticas.
3. La tuberculosis.

La mayoría de las objeciones que presentan los médicos con tendencias ocultistas están basadas inconscientemente en el sentimiento de que deberían existir métodos superiores que controlen las enfermedades del hombre, en lugar de inyectar en el cuerpo humano sustancias extraídas de los cuerpos animales, lo cual ciertamente es exacto y algún día será comprobado. Otra reacción de su parte es de sensible desagrado, aún no reconocido ampliamen­te. Otra objeción más vital estaría basada en el sufrimiento producido a los animales que proveen vacunas y otras sustancias.

El efecto en los cuerpos internos es prácticamente nulo, y mucho menor que las mismas enfermedades. He aquí un interrogante muy interesante para el futuro. ¿En qué medida las condiciones enfermizas del cuerpo humano pueden alcanzar y afectar los cuerpos internos, desde el ángulo estructural? No tengo la intención de responder a esta pregunta. La medicina moderna controla las enfermedades, principalmente de tres modos: por medio de la ciencia sanitaria, de la medicina preventiva y de la inoculación. Estas son las analogías inferiores de los métodos empleados en la actividad emanada del plano astral, de los niveles etéricos y de la tierra misma.

La ciencia de la sanidad, el uso del agua y el creciente conocimiento de la hidroterapia son la precipitación sobre la tierra, de ciertas actividades inter­nas del plano astral, de naturaleza muy definida. Desde el ángulo del aspiran­te, a estos métodos se los denomina de purificación.

La ciencia de la prevención (de las enfermedades y de la muerte) es la precipitación sobre la tierra de ciertos procedimientos en el plano etérico, por los cuales son empleadas correctamente las fuerzas y controlados ciertos agentes destructores, evitando que sigan su marcha destructora.

La ciencia de la inoculación es puramente física en su origen y concierne únicamente al cuerpo animal. Esta ciencia será en breve reemplazada por una técnica superior, pero aún no ha llegado el momento. (17 - 240/2)

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[102]

INOFENSIVIDAD

(1). Las condiciones magnéticas perjudiciales, resultado del incorrecto manejo de la fuerza por el hombre, son las causas del mal que existe en el mundo circundante, incluyendo los tres reinos subhumanos. ¿Cómo podría­mos cambiar esto individualmente? Por el desarrollo de nuestra propia Inofensividad. Por lo tanto, analícense a sí mismos desde este ángulo. Estu­dien su conducta diaria, sus palabras y pensamientos, hasta lograr ser com­pletamente inofensivos. Oblíguense a pensar sobre esas ideas, respecto a ustedes y los demás, para que sean constructivas y positivas, y por lo tanto de efectos inofensivos. Examinen el efecto emocional que ustedes producen sobre otros, de manera que ningún estado de ánimo, depresión ni reacción emocional, puedan dañar al semejante. Recuerden en conexión con esto que la violenta aspiración espiritual y el entusiasmo mal aplicado o mal orientado, pueden fácilmente herir a un semejante; por lo tanto cuiden sus tendencias erróneas y no sólo sus virtudes.

Si la ofensividad es la nota clave de su vida, podrán producir más condiciones armónicas en la personalidad, que cualquier disciplina en otras líneas. La depuración drástica obtenida al alcanzar la inofensividad ayudará mucho a eliminar estados erróneos de conciencia...

En esta oportunidad les digo que yo ‑discípulo de más edad y quizás con mayor experiencia y trabajador en la gran viña del Señor‑ practico la inofensividad con celo y comprensión, porque (si realmente es practicada) destruye toda limitación. La ofensividad está basada en el egoísmo y en una actitud egocéntrica. Es la demostración de fuerzas concentradas en la au­toimposición, el autoengrandecimiento y la autosatisfacción. Inofensividad es la expresión de la vida del hombre que se da cuenta que está en todas partes y vive conscientemente como alma, cuya naturaleza es amor y cuyo método es inclusividad, para quien todas las formas son iguales en el sentido de que velan y cultan la luz y las simples exteriorizaciones del Único Ser Infinito. Quisiera recordarles que este logro se demostrará verdaderamente como comprensión de la necesidad del hermano, sin ningún sentimiento y conve­niencia. Conducirá a ese silencio que se produce al referirse al yo separado. Producirá respuesta instantánea a la verdadera necesidad, característica de los Grandes Seres, que (al ir más allá de la apariencia externa) perciben la causa interna que produce las condiciones observadas en la vida externa y, desde ese punto de sabiduría, puede darse verdadera ayuda y guía. La inofensividad produce en la vida, cautela en el juicio, reticencia al hablar, habilidad para abstenerse de toda acción impulsiva y demuestra un espíritu exento de crítica. De esta manera las fuerzas del verdadero amor y también esas energías espirituales que parecen vitalizar la personalidad, pasarán libremente y en consecuencia conducirán a la correcta acción.

Que la inofensividad sea, por lo tanto, la nota clave de su vida. (4 - 84/5)

(2). Diré que el logro de la inofensividad en el sentido positivo, no en el negativo, significa dar el paso que conduce definidamente al Portal de la Iniciación. Cuando se menciona por primera vez esta palabra, parece insig­nificante y ubica todo el tema de la iniciación, en un nivel tan insignificante que pierde toda su importancia. Pero quien piensa así, que trate de practicar esa inofensividad positiva que se manifiesta en el correcto pensar (por estar basado en el amor inteligente), en el correcto hablar (por estar regido por el autocontrol), en la correcta acción (por estar fundada en la comprensión de la ley), y descubrirá que tal tentativa exigirá todos los recursos de su ser y tomará mucho tiempo para realizarlo. No es la inofensividad que proviene de la debilidad y de una disposición sentimental y afectiva, que rehúye las molestias, porque trastorna la establecida armonía de la vida y conduce a la consiguiente incomodidad. No es la inofensividad del hombre o mujer nega­tivos, impotentes y poco evolucionados, que no tienen el poder de perjudicar, por estar mal equipados para hacer daño.

Al contrario, la inofensividad brota de la verdadera comprensión y control de la personalidad por el alma, la que lleva inevitablemente a la expresión espiritual en la vida diaria. Emana de la capacidad de penetrar en la concien­cia y en la comprensión de nuestro hermano, y cuando se ha logrado, todo se perdona y se pierde de vista en el anhelo de ayudar y auxiliar. (4 - 231)

(3). Dejen que las "Fuerzas de la Luz" afluyan, y las filas de los servidores del mundo aumentarán rápidamente. Permitan que el "Espíritu de Paz" utilice la naturaleza inferior como instrumento y reinará paz y armonía en el campo del servicio personal. Permitan que el "Espíritu de Buena Voluntad" domine nuestras mentes y no habrá lugar para la crítica ni se difundirán las discusiones destructivas. Por esta razón, y con el objeto de desarrollar un grupo de servidores que puedan trabajar con fines verdaderos y espirituales, debe acentuarse ampliamente la necesidad de ser Inofensivos. La inofensivi­dad prepara el camino para que afluya la vida; elimina las obstrucciones que impiden la libre afluencia del amor, y es la llave que libera la naturaleza inferior de las garras de la ilusión mundial y del poder de la existencia fenoménica. (15 - 110)

(4). Por lo tanto, habrán visto por qué he señalado tan enfáticamente la necesidad de la inofensividad, pues es el método científico por excelencia, hablando esotéricamente, de limpiar la casa y purificar los centros. Esta práctica limpia los canales obstruídos y permite la entrada de energías superiores. (17 - 39)

(5). ¿Qué podré decir sobre la inofensividad? No me resulta fácil demostrar o comprobar la efectividad del aspecto superior, la espiral o fase de la inofensividad, tal como la emplea la Jerarquía, bajo la dirección del Perfecto Ser, el Cristo. La inofensividad que he tratado previamente tienen relación con las imperfecciones contra las cuales lucha la humanidad y, como bien saben, es difícil aplicarla en cualquier circunstancia. La inofensividad a que me refiero, concerniente a ustedes, no es la actividad negativa, dulce o bondadosa, como muchos creen; es un estado mental que de ninguna manera niega la acción firme y hasta drástica; concierne al móvil e involucra la determinación de que el móvil detrás de toda actividad sea buena voluntad.

Este móvil puede conducir a hechos y palabras positivos a veces desagradables, pero como la inofensividad y la buena voluntad condicionan el acercamiento mental, no puede surgir otra cosa que el bien. (17 - 489)

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[103]

INTUICIÓN

(1). Si quieren considerar seriamente conmigo lo que no es la intuición, creo que mis palabras hallarán en ustedes una respuesta interna.

La intuición no es un sentimiento de amor hacia las personas que signifique comprenderlas. Mucho de lo que se llama intuición sólo es un reconocimiento de similitudes y la posesión de una aguda mente analítica. Las personas inteligentes que han vivido mucho tiempo, han tenido muchas experiencias, haciendo contacto con un sinnúmero de personas, pueden, siempre que estén interesadas en ello, darse cuenta fácilmente de los problemas y las modalida­des de los demás. Esto no debe confundirse con intuición.

La intuición no está relacionada con el psiquismo superior o inferior; tener una visión, oír la voz del silencio, reaccionar placenteramente a cualquier enseñanza, no significa que actúe la intuición. Tampoco es ver símbolos, pues esto es un tipo especial de percepción y también implica poseer la capacidad de sintonizar la Mente Universal en ese estrato de su actividad que produce las formas‑cánones sobre las que se basan todos los cuerpos etéricos. Intui­ción no es sicología inteligente ni amoroso deseo de prestar ayuda, producida por la interacción entre la personalidad, regida por una fuerte orientación del alma, y el alma consciente del grupo.

Intuición es comprensión sintética, prerrogativa del alma, que sólo es posible cuando el alma, en su propio nivel, va en dos direcciones: hacia la Mónada y hacia la integrada, y quizás momentáneamente, coordinada y unificada per­sonalidad. Es el primer indicio de una profunda unificación subjetiva que llegará a su consumación en la tercera iniciación.

Intuición es captar comprensivamente el principio de universalidad; cuan­do existe, se pierde, por lo menos momentáneamente, todo sentido de separatividad. En su punto álgido se reconoce como ese Amor Universal que no tiene relación con el sentimiento ni con la reacción afectiva, sino que predominantemente se identifica con todos los seres. Entonces se conoce la verdadera compasión y no existe el espíritu de crítica. Sólo entonces puede verse el germen divino latente en todas las formas.

Intuición es luz, y cuando actúa, el mundo se ve como luz y la luz existente en los cuerpos de todas las formas se hace gradualmente visible. Esto trae consigo la capacidad de hacer contacto con el centro de luz de cada forma, estableciéndose así también una relación esencial, quedando relegado a segundo término el sentido de superioridad y separatividad.

Por lo tanto, el desarrollo de la intuición trae aparejado tres cualidades: Iluminación, Comprensión, Amor.

Estas tres palabras resumen las tres cualidades o aspectos de la intuición, y pueden ser resumidas por la palabra universalidad o sentido de unicidad universal. (10 - 11/4)

(2). Consideremos ahora la intuición, el opuesto de la ilusión, recordando que la ilusión aprisiona a¡ hombre en el plano mental y lo envuelve totalmente con formas mentales de creación humana, impidiéndole llegar a reinos superiores de conciencia o prestar ese servicio amoroso que debe ser rendido en los mundos inferiores donde se realiza y manifiesta el esfuerzo consciente.

El punto principal que quiero tratar aquí es el de la intuición, la fuente o el dispensador de la revelación. Mediante la intuición se revela en el mundo la progresiva comprensión de los métodos de Dios, en bien de la humanidad; se capta correlativamente la trascendencia y la inmanencia de Dios.

Mediante la intuición el hombre llega a experimentar el Reino de Dios y a descubrir la naturaleza, los tipos de vida, los fenómenos y las características de los Hijos de Dios, cuando vienen a la manifestación. La intuición le hace conocer algunos de los planes y propósitos que se desarrollan a través de los mundos creados y manifestados y le muestra de qué manera él y el resto de la humanidad pueden colaborar y apresurar el propósito divino, haciéndole también conocer progresivamente las leyes de la vida espiritual, leyes que rigen a Dios Mismo, condicionan a Shamballa y guían a la Jerarquía, a medida que es capaz de valorarlas y trabajar con ellas. (10 - 107)

(3). En realidad, la intuición es sólo la apreciación mental de algún factor de la creación, de alguna ley de la manifestación y de cierto aspecto de la verdad, conocido por el alma, que emana del mundo de las ideas, siendo de la naturaleza de esas energías que producen todo lo conocido y visto. Estas verdades están siempre presentes y esas leyes eternamente activas; pero únicamente a medida que la mente está entrenada y desarrollada, enfocada y abierta, pueden ser reconocidas, posteriormente comprendidas y finalmen­te adaptadas a las necesidades y demandas del cielo y de la época. (4 - 24)

(4). La intuición, que guía a los pensadores avanzados hacia los nuevos campos del conocimiento, es sólo la vanguardia de esa omnisciencia que caracteriza al alma. (4 - 24)

(5). Los ignorantes y los sabios se encuentran en un terreno común, como sucede siempre con los extremos. Entre ellos se hallan los que no son del todo ignorantes ni sabiamente intuitivos. Constituyen la masa de personas cultas que poseen conocimientos pero no comprensión, y aún tienen que aprender a diferencia entre lo que puede captar la mente razonadora, lo que puede ser percibido por el ojo de la mente y aquello que sólo la mente superior o abstracta, puede formular y conocer. Esto finalmente se fusiona con la intuición, "facultad cono­cedora" del místico inteligente y práctico que ‑relegando la naturaleza emotiva y afectiva al lugar que le corresponde‑ utiliza la mente como punto de enfoque, observando el mundo del alma a través de ese lente. (4 - 25)

(6). La intuición no revela la forma en que puede fomentarse la ambición, ni como satisfacerse el deseo del progreso egoísta. (4 - 63)

(7). Únicamente cuando el hombre llega a ser intuitivo es de utilidad en el grupo de un Maestro. Cuando la intuición comienza a actuar, entonces el discípulo puede pasar de la etapa de probación a la de aceptación, en el grupo de un Maestro. (4 - 128)

(8). El polo opuesto de la ilusión, Como ya saben, es la intuición. La intuición es el reconocimiento de la realidad, que se hace posible cuando desaparecen el espejismo y la ilusión. Una reacción intuitiva a la verdad tendrá lugar cuando ‑en determinada línea de acercamiento a la verdad‑ el discípulo haya logrado aquietar las tendencias de la mente a crear formas mentales, para que la luz pueda fluir, directamente y sin desviarse, desde los mundos espirituales superiores. (10 - 57)

(9). Cuando el hombre es impersonal y se libera de las reacciones del yo inferior y cuando su conciencia está iluminada por la clara luz de la intuición, entonces la "ventana de su visión" se clarifica y ve sin obstáculos la realidad. Las obstrucciones (erigidas por la humanidad misma) desaparecen, ve la vida y las formas en su verdadera relación y llega a comprender y hasta ver ocultamente el paso de las energías". (16 - 316)

(10). Todos los discípulos conocen algo de la cualidad y poder revelador de la intuición; constituye a veces (por su misma rareza) una importante "exal­tación espiritual". Produce efectos y estímulo; indica una futura receptividad hacia verdades tenuemente presentidas y tiene afinidad (si pudieran com­prender) con el fenómeno de la previsión. Registrar algún aspecto de captación intuitiva constituye un acontecimiento importante en la vida del discípulo que comienza a hollar el sendero que conduce a la Jerarquía. Es el testimonio, que él puede reconocer, de conocimientos, sabiduría y significados descono­cidos hasta ahora por los intelectuales; garantiza la posibilidad de desarrollar su propia naturaleza superior, la comprensión de sus conexiones divinas y la posibilidad de lograr su ultérrima y más elevada realización espiritual. (8 - 118)

(11). El poder de la intuición, meta de la mayor parte del trabajo que los discípulos deben realizar, requiere el desarrollo de otra facultad. La intuición es también una función de la mente, y cuando se emplea correctamente, permite al hombre percibir con claridad y ver la realidad libre de todo espejismo y de las ilusiones de los tres mundos. Cuando el ser humano posee intuición, puede actuar directa y correctamente, porque está en contacto con el Plan, con los hechos puros no tergiversados y con las ideas no distorsionadas, Ubres de toda ilusión, que provienen directamente de la Mente divina o universal. El desarrollo de esta facultad provocará un reconocimiento mundial del Plan, y es el mayor logro de la intuición en el actual ciclo mundial. La percepción de este Plan, trae la comprensión de la unidad de todos los seres, de la síntesis de la evolución mundial y de la unidad del objetivo divino. Entonces son vistas en su verdadera perspectiva todas las vidas y todas las formas y se obtiene un correcto sentido de los valores y del tiempo. Cuando el Plan se intuye real y directamente, es inevitable el esfuerzo constructivo y se actúa inmediatamente. Los ignorantes que oyeron a otras personas hablar del Plan son responsables del esfuerzo derrochado y de los necios impulsos que caracterizan a las actuales organizaciones ocultistas y mundiales, que lo interpretan y comprenden parcialmente. (5 - 38/9)

(12). Aprendiendo a abrirse camino a través del espejismo de sus propias alms y a vivir en la luz de la intuición, los discípulos pueden fortalecer las manos de Aquellos cuya tarea es despertar la intuición en los hombres. (5 - 39)

(13). El discípulo aprende finalmente a sustituir el lento y laborioso trabajo de la mente, con sus características desviaciones, ilusiones, errores, dogma­tismos, pensamientos y conocimientos separatistas, por la rápida e infalible intuición. (6 - x361)

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