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109-113

[109] Las Cuatro Libertades,
[110] Libre Albedrío,
[111] La Luna,
[112] Luz,
[113] Maestros

[109]

LAS CUATRO LIBERTADES

En los días futuros, queremos que haya seguridad y ansiamos un mundo basado sobre cuatro libertades humanas esenciales.

La primera, es la libertad de palabra y expresión, en todas partes del mundo.

La segunda, es la libertad de cada persona para adorar a Dios a su propia manera, en todas partes del mundo.

La tercera, estar libres de necesidades - que traducido en términos mundiales significa convenios económicos que aseguren a cada nación una vida saludable y pacífica pra sus habitantes - en todas partes del mundo.

La cuarta, estar libres del temor ‑que traducido en términos mundiales significa reducir mundialmente los armamentos en tal grado y en forma tan completa, que ninguna nación pueda cometer un acto de agresión física contra algún vecino‑ en cualquier parte del mundo. FRANKLIN D. ROOSEVELT (13 - 266/7)

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[110]

LIBRE ALBEDRÍO

(1). Podría decirse que dentro de los límites de la sabia orientación del hombre inteligente existe el libre albedrío, en lo que concierne a la actividad del reino humano. Allí donde no existe actividad mental ni facultad para discriminar, analizar y elegir, no hay libre albedrío. Sin embargo, dentro de los procesos más vastos del Plan, incluyendo toda la evolución planetaria, no hay libre albedrío para el pequeño ente, el hombre, el cual está sujeto a lo que llamamos "actos de Dios", ante los cuales no tiene defensa, escapatoria ni elección. Esto encierra un indicio de la actuación del karma en el reino humano; el karma y la responsabilidad inteligente están inextricablemente tejidos y entretejidos. (15 - 36)

(2). La gran diferencia que existe entre el reino humano en los tres mundos y los otros reinos de la naturaleza, es el libre albedrío. En la cuestión muerte, el libre albedrío tiene, en último análisis, una definida relación con el alma; la voluntad del alma se cumple consciente o inconscientemente, en lo que su decisión de la muerte concierne, y esta idea contiene en sí muchas implica­ciones sobre las cuales los estudiantes harían muy bien en reflexionar. (17 - 188)

(3). Es imposible predecir lo que hará el género humano, debido al factor del libre albedrío. (18 - 196)

(4). Los siguientes puntos resultarán difíciles de captar, pero son de suma importancia:

En el sendero de la evolución, el ser humano es influido desde arriba hacia abajo; el iniciado es dirigido desde adentro hacia arriba. Esto describe el significado subyacente de la energía del libre albedrío, siendo solamente posible por la autodirección, energía que actualmente lucha por expresarse en ese gran discípulo mundial, la Humanidad. (18 - 465)

(5). Los hombres deciden por sí mismos la acción directa, hacen su propia elección y ejercen sin impedimento el libre albedrío que pueden poseer en un momento dado. (18 - 525)

(6). El Cristo y la Jerarquía espiritual nunca - no importa cuán grande sea la necesidad o la importancia del estímulo - han infringido el derecho divino de los hombres a tomar sus propias decisiones, ejercer su libre albedrío y alcanzar la libertad, luchando por ella en forma individual, nacional o inter­nacional. Cuando la verdadera libertad reine en la tierra veremos el fin de las tiranías, política, religiosa y económica, no me refiero a la democracia mo­derna como una condición que satisface la necesidad, porque la democracia es en la actualidad una filosofía anhelante y un ideal no logrado. Me refiero a ese período que ciertamente vendrá, en que gobernarán personas ilumina­das, las cuales no tolerarán el autoritarismo de la iglesia ni el totalitarismo de ningún sistema político; tampoco aceptarán o permitirán la férula de ningún grupo que les diga lo que deben creer para ser salvados, ni cuál es el gobierno que deben aceptar. Cuando la verdad sea dicha a los pueblos y éstos puedan juzgar y decidir libremente, veremos un mundo mucho mejor. (8 - 143)

(7). La Jerarquía ‑debido al divino principio del libre albedrío en la humanidad‑ no puede predecir cómo actuarán los hombres en momentos de crisis, ni puede obligar a seguir la buena senda de la vida contra el deseo normal humano, porque las buenas acciones deben llegar desde lo más profundo del pensamiento y sentimientos humanos y surgir como un esfuerzo libre y no dirigido; la Jerarquía no puede dar los pasos que impidan a los hombres cometer errores, pues los hombres por los errores cometidos se dan cuenta "a través del mal, que es mejor el bien", según lo expresó un gran poeta iniciado. (13 - 523)

Ver también: "Guías".

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[111]

LA LUNA

(1). Los fuegos internos de la Luna se encuentran prácticamente consumi­dos; en consecuencia sólo brilla por reflejo, pues carece del fuego interno que se combine y fusione con la luz externa. (3 - 76)

(2). ¿Cuál es la causa de la aparente falta de vida en la Luna?...

Aquí nos enfrentamos con un misterio, cuya solución - para quienes investigan ‑ -quedará revelada en el hecho de que no existen seres humanos ni ciertos grupos de devas en la Luna. El hombre no ha dejado de existir en la Luna porque esté muerta y, por consiguiente, no pueda sustentarlo, sino que la Luna está muerta porque el hombre y los devas se han retirado de su superficie y de su esfera de influencia. El hombre y los devas actúan en cada planeta como intermediarios o agentes trasmisores. Donde ellos no habi­tan resulta imposible realizar ciertas actividades, sobreviniendo la desin­tegración. (3 - 102)

(3). La descomposición de una luna produce un efecto muy maligno sobre todo aquello que entra en contacto con ella, así como un cuerpo en descom­posición en la tierra afecta a su medio circundante. Esotéricamente es “ofensiva"...El mayor efecto de las condiciones lunares puede observarse en el terror predominante y en la actual situación angustiosa del reino animal. (3 - 634/5)

(4). Así como la Luna constituye una fuerza nociva o maléfica, en lo que se refiere a la Tierra y ejerce malas "influencias", del mismo modo todos esos cuerpos en descomposición son igualmente destructivos. (3 - 666)

(5). Quiero que tengan en cuenta que la Luna no es hoy otra cosa que una forma muerta. No tiene radiación ni emanación de ninguna especie y, en consecuencia, no produce efecto alguno. Desde el punto de vista del conoce­dor esotérico, la Luna es simplemente un obstáculo en el espacio, una forma indeseable que debe desaparecer algún día. La astrología esotérica considera que el efecto producido por la Luna es mental y el resultado de una poderosa y muy antigua forma mental; no obstante, la Luna no posee cualidad propia ni puede trasmitir nada a la Tierra. (16 - 22)

(6). La Luna, como bien saben, es un cascarón, una antigua forma a través de la cual se expresó en un tiempo el Logos planetario. Se está desinte­grando física pero no astralmente, en forma lenta, hallándose por lo tanto muy estrechamente vinculada con el cuerpo astral del Logos planetario y en consecuencia con los cuerpos astrales de toda la gente. Ejerce una influencia muy poderosa en el plenilunio, sobre las personas desequilibra­das. (17 - 253)

La Luna Llena ‑ Meditación y efectos ‑ ver: (6 - 33/5), (6 - 56/7)

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[112]

LUZ

(1). Cada uno de nosotros es reconocido por el brillo de su luz. Este es un hecho oculto. Cuanto más sutil es la materia de nuestros cuerpos, más brillará la luz interna. La luz es vibración, y por la intensidad de la vibración se mide la aptitud de cada uno. De allí que nada pueda impedir el progreso del hombre, siempre que trate de purificar sus vehículos. A medida que continúa el proceso de refinamiento, la luz interna brillará con claridad cada vez mayor, hasta que ‑cuando predomine la materia atómica‑ grande será la gloria del hombre interno. En consecuencia, todos somos graduados de acuerdo a la intensidad de la luz, al grado de vibración, a la pureza del tono y a la claridad del color. (1 - 65/6)

(2). Por medio de la meditación, la disciplina y el servicio, el hombre convierte en una luz radiante - que ilumina los tres mundos - ese punto de luz parpadeante que vino al ser en el momento de su individualización, en épocas pasadas. (4 - 82)

(3). La humanidad es el planetario portador de luz, trasmitiendo la luz del conocimiento, de la sabiduría y de la comprensión, en sentido esotérico. (4 - 83)

(4). Frecuentemente los estudiantes hablan de una luz difusa o resplandor, luz de los átomos del plano físico de los cuales está compuesto el cerebro; posteriormente quizás digan que han visto en la cabeza algo parecido a un sol, lo cual significa hacer contacto con la luz etérica y la luz física atómica. Luego, perciben una luz eléctrica intensamente brillante; es la luz del alma, unida a la etérica y a la atómica. Cuando llegan a ver esto, son a menudo conscientes de un centro oscuro dentro del sol radiante. Esta es la entrada en el sendero, revelada por “la luz enfocada en la puerta”.

Los estudiantes deben recordar que puede alcanzarse una elevada etapa de conciencia espiritual sin haber visto esta irradiación del cerebro. Ello corresponde a la categoría de los fenómenos, y en gran parte lo determina la calidad del cuerpo físico, el karma pasado, lo que se ha realizado y la capacidad del aspirante para hacer descender el "poder de lo alto". (4 - 88)

(5). En esa Luz veremos la LUZ. Una simple paráfrasis de estas palabras, aparentemente abstractas y simbólicas, podría ser la siguiente: Cuando el discípulo ha encontrado ese centro iluminado dentro de sí mismo y puede caminar en su radiante luz, se halla entonces en una situación (o en un estado de conciencia si prefieren) en que llega a ser consciente de la luz que se halla en todas las formas y átomos. El mundo interno de la realidad se hace visible como sustancia‑luz (algo diferente de la Realidad, revelada por la intuición). Puede entonces convertirse en un eficiente colaborador del Plan debido a que el mundo de significado síquico llega a ser real para él y sabe lo que hay que hacer para disipar el espejismo. Podría decirse que el proceso de llevar luz a los lugares oscuros comprende, lógicamente, tres etapas donde:

1. El principiante y el aspirante se esfuerzan por eliminar el espejismo de su propia vida empleando la luz de la mente. La luz del conocimien­to es el principal agente disipador en las primeras etapas de la tarea, eliminando eficazmente los diversos espejismos que velan la verdad al aspirante.

2. El aspirante y el discípulo trabajan con la luz del alma. Esta es la luz de la sabiduría, resultado de la interpretación de una larga experien­cia, que afluye y se mezcla con la luz del conocimiento.

3. El discípulo y el iniciado trabajan con la luz de la intuición. Mediante la fusión de la luz del conocimiento (luz de la personalidad) y la luz de la sabiduría (luz del alma), la luz es vista, conocida y captada. Esta luz apaga las luces menores por medio de la radiación pura de su poder.

Tenemos, por lo tanto, la luz del conocimiento, la luz de la sabiduría y la luz de la intuición, siendo tres estados o aspectos definidos de la Luz Una. Corresponden al Sol físico, al corazón del Sol y al Sol central espiritual. Esta última frase contiene el indicio y la clave de la relación del hombre con el Logos.

Estas etapas y sus técnicas correspondientes tienden a ser mal interpreta­das si el estudiante no recuerda que entre ellas no existen líneas reales de demarcación, sino sólo una constante superposición, un desarrollo cíclico y un proceso de fusión que es de lo más confuso para los principiantes. (10 - 148/9)

(6). Los discípulos llegarán a una etapa de su desarrollo en que sabrán si están reaccionando a la luz del alma o a la percepción intuitiva de la Tríada. (10 - 151)

(7). Lo que aquí nos concierne es saber cómo esta luz puede ser reconocida, captada y empleada a fin de disipar el espejismo y prestar un profundo servicio esotérico al mundo. Podría decirse que la luz interna es como un faro que escudriña el mundo del espejismo y de la lucha humana, lo que un Maestro ha denominado "el pedestal del alma y la torre o faro espiritual". Estos términos trasmiten la idea de altitud y de distancia, tan características en el acercamiento místico. El poder para utilizar la luz, como agente disipador, sólo se obtiene cuando dichos símbolos ya no se tienen en cuenta y el servidor empieza a considerarse como luz y centro de irradiación. He aquí la razón de los tecnicismos de la ciencia ocultista. El esotérico sabe que en cada átomo de su cuerpo existe un punto de luz. También sabe que la naturaleza del alma es luz. Durante eones, camina ayudado por la luz, engendrada en sus vehículos, por la luz de la sustancia atómica de su cuerpo, siendo por lo tanto guiado por la luz de la materia. Luego descubre la luz del alma, y más adelante aprende a mezclar y fusionar la luz del alma con al luz de la materia. Entonces brilla como un portador de Luz, pues la luz pura de la materia y la luz del alma están fusionadas y enfocadas. El empleo de esta luz enfocada, a medida que disipa el espejismo individual, enseña al discípulo las primeras etapas de la técnica que disipará el espejismo grupal y oportunamente el espejismo mundial. (10 - 152)

(8). “Condúcenos, oh Señor, de la oscuridad a la luz; de lo irreal a lo real; de la muerte a la inmortalidad”. (10 - 153)

(9). La existencia del alma será oportunamente comprobada mediante el estudio de la luz y la radiación y por una futura evolución de las partículas de luz. Mediante este inminente desarrollo podremos ver más y penetrar más profundamente de lo que hoy vemos. La cualidad de la luz que promueve y nutre el crecimiento, la vitalidad y la fertilidad de los reinos de la naturaleza han cambiado varias veces durante las épocas y a medida que lo han hecho ha producido las correspondientes mutaciones en el mundo fenoménico. Desde el punto de vista esotérico todas las formas de vida de nuestro planeta son afectadas por tres tipos de sustancia de la luz, y en los momentos actuales un cuarto tipo hace sentir gradualmente su presencia. Estos tipos de luz son:

1..La luz del sol.
2. .La luz del planeta mismo, no la luz reflejada del sol, sino la propia radiación inherente.
3. La luz que se filtra (si puedo utilizar esta palabra) desde el plano astral; la constante y gradual penetración de "luz astral" y su fusión con los otros dos tipos de radiación.
4. La luz que comienza a fusionarse con los otros tres tipos y proviene de ese estado de materia que llamamos plano mental, luz que a su vez se refleja desde el reino del alma.

La intensificación de la luz es continua y comenzó más o menos en la época en que se descubrió el uso de la electricidad, resultado directo de esta intensificación. La electrificación del planeta, mediante el difundido uso de la electricidad, es una de las cosas que está inaugurando la nueva era y ayudará a que se produzca la revelación de la presencia del alma. Dentro de poco tiempo dicha intensificación llegará a ser tan grande que ayudará materialmente a rasgar el velo que separa el plano astral del plano físico; la trama etérica que divide ambos, pronto se disipará y permitirá que afluya en forma más rápida el tercer aspecto de la luz. La luz del plano astral (la radiación estelar) y la luz del planeta se mezclarán totalmente y el efecto sobre la humanidad y los otros tres reinos de la naturaleza nunca podrá ser los suficientemente acentuando. Por una parte afectará profundamente al ojo humano, y hará que la actual esporádica visión etérica sea un acervo universal. Pondrá dentro del radio de nuestro alcance la gama de los colores infrarrojo y ultravioleta y veremos lo que está oculto actualmente. Todo esto tenderá a destruir la plataforma de los materialistas y á preparar el camino; primero, para admitir el alma como una hipótesis sólida y, segundo, para demostrar su existencia. Sólo necesitamos más luz, en sentido esotérico, a fin de ver el alma, luz que estará en breve disponible para comprender el sentido de las palabras: "Y en Tu luz veremos la luz".

Esta intensificación de la luz continuará hasta el año 2025 de nuestra era, en que tendremos un ciclo de relativa estabilidad y constante iluminación, aunque sin mayor intensificación. (14 - 101/2)

(10). El registro de esta luz interna a veces causa un profunda preocupación y dificultad a la persona inexperta, y la intensidad de su preocupación y temor le hace pensar tanto sobre su problema que llega a obsesionarse "con la luz y no ven al Señor de la Luz y aquello que la Luz revela", como se dice ocultamente. Indicaré aquí que no todos los aspirantes y estudiantes de ocultismo ven esta luz. Verla depende de varios factores, temperamento, cualidad de las células físicas del cerebro, la naturaleza del trabajo o la tarea particular que se ha realizado y la extensión del campo magnético. No debería haber ninguna dificultad, si el aspirante utilizara la luz que existe en él para ayudar a sus semejantes. El místico autocentrado provoca estas dificultades, así como también lo hace el ocultista que emplea la luz que ha descubierto en sí mismo, para propósitos egoístas y fines personales. (15 - 463)

(11). Muchas de las alucinaciones, espejismos, ambiciones y errores cometidos por el místico moderno, se remontan a las primitivas etapas de los comienzos embrionarios de estos desarrollos. Por lo tanto, indican desarrollo, pero desgraciadamente no se comprende lo que son, y la luz y la energía disponibles son mal aplicadas o dirigidas hacia fines egoístas y personales. Por ahora nadie puede evitarlo, excepto los discípulos y ocultistas más avanzados y experimentados; la mayoría de los aspirantes deben continuar durante algún tiempo destruyéndose a sí mismos (desde el ángulo de la personalidad y durante esta vida) por lo que ha sido denominado 1a ígnea luz de su errónea comprensión y el fuego ardiente de la ambición de su personalidad", hasta haber obtenido esa humildad y aprendido esa técnica científica que los hará directores inteligentes de la luz y del poder que afluyen en y a través de ellos continuamente. (15 - 465)

(12). En la totalidad de la enseñanza dada al aspirante y al discípulo en las primeras etapas de su entrenamiento, se ha puesto el énfasis sobre el "punto de luz" que debe ser descubierto, y llevado a su plena iluminación, empleán­dolo luego de tal manera, que aquel en quien la luz brilla se convierte en portador de luz en un mundo oscuro. Al aspirante se le enseña que esto es posible cuando se hace contacto con el alma y la luz es descubierta. Para la mayoría esta enseñanza es conocida, y constituye la esencia del progreso que han de realizar los aspirantes y discípulos, durante la primera parte de su entrenamiento. (18 - 52)

Ver también: “Vista”, “Iluminación” y “Luz en la Cabeza” (6 - 55), (18 - 71/6), (18 - 126/8), (6 - 378/9)

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[113]

MAESTROS

(1). Le resulta difícil al discípulo ‑que lucha contra el espejismo y la ilusión‑ comprender que las iniciaciones superiores están libres de toda preocupación y reacciones emocionales o autocentradas, hacia el trabajo que tienen por delante o hacia el aspecto forma de la manifestación; es casi imposible para el neófito visualizar el momento en que se verá libre de todas las reacciones engendradas por la vida en los densos planos físico cósmicos y de todas las limitaciones de la vida en los tres mundos. La aspiración actualmente provee una fuente constante de ansiosos interrogantes, penosas deliberaciones y ambiciones espirituales de elevado voltaje, con sus consiguientes limitaciones y momentos en que se presiente el fracaso y la carencia de realización. El Maestro ha dejado atrás todo esto, sabiendo que incluso la denominada "responsabilidad espiritual" es una especie de actitud autocentra­da. Eventualmente ‑y esta afirmación debe proporcionar valor y esperanza a los discípulos‑ esta dolorosa reacción causada por el anhelo espiritual quedará atrás. Existen muchos grupos y tipos de Maestros y la mayoría son completamente desconocidos para los estudiantes esotéricos, ya sea por Su trabajo, por los rumores propalados o por el conocimiento de los muchos procesos evolutivos de los cuales el humano es solamente uno. No todos los Maestros trabajan en los tres mundos, tampoco necesitan ni poseen cuerpo físico, ni han “dirigido Su rostro hacia el reino de la oscura luz, pero muchos de Ellos, durante eones, enfrentan la clara y fría luz de la existencia espiri­tual”; no todos los Maestros hacen, o se les pide que hagan sacrificios, que impliquen trabajar para el cuarto reino de la naturaleza... Recuerden que hay muchas Jerarquías y la jerarquía humana es sólo una de ellas. (18 - 362/3)

(2). Desde el ángulo esotérico, evolución significa una creciente y constante sensibilidad a la luz y a la iluminación. Un Maestro quizás no tenga todo el conocimiento posible desde el ángulo exotérico, y no lo necesita porque (después de la evolución, en la línea del conocimiento, fue decidido por Su tipo de rayo) está en el "camino de la luz", y la luz que está en él y en la cual vive, se mueve y actúa, sirve un propósito dual:

1. Puede ser utilizada para procurar lo que necesita en el reino del conocimiento mediante la revelación de la fuente donde puede obte­ner la información necesaria.

2. Puede también ser utilizada para revelar al Maestro lo que tiene por delante y esas regiones de percepción a la cuales sabe que debe llegar eventualmente. (18 - 527)

(3). El Maestro puede construir un cuerpo que le permitirá acercarse a Sus discípulos que entran y también a los que han recibido las iniciaciones superiores; cuando es necesario construirá normalmente Su cuerpo a semejanza de la forma humana, haciéndolo instantáneamente y por un acto de la voluntad. La mayoría de los Maestros que trabajan definidamente con la humanidad, conservan el antiguo cuerpo en que recibieron la quinta iniciación. (18 - 576/7)

(4). En estos momentos de la historia humana, los discípulos necesarios para los ashramas son entrenados en el nuevo grupo de servidores del mundo. Esta es una nueva aventura jerárquica. También en dicho grupo los discípulos aceptados aprenden a actuar como actúa la Jerarquía, la cual trabaja en el campo del vivir humano; el nuevo grupo proporciona al nuevo discípulo un campo similar. A veces también convergen hacia ese grupo, iniciados de distintos ashramas, a fin de estudiar el calibre y calidad de los discípulos empeñados en salvar al mundo, pues por medio de ellos la Jerarquía lleva a cabo Sus planes. Los iniciados actúan principalmente en los niveles mentales y tras la escena; por eso su poder es muy grande, siendo particularmente así en lo que respecta a quienes han recibido la tercera iniciación. Sin embargo, cierto porcentaje está activo en el mundo de la vida cotidiana.

Nunca olviden que en la actualidad la técnica principal de la Jerarquía es la de inspirar. Los Maestros no dan conferencias ni enseñan abiertamente en las grandes ciudades, actúan exclusivamente mediante Sus discípulos e ini­ciados, no obstante, podrán en forma creciente, aparecer entre los hombres y evocar reconocimiento, a medida que la influencia de Acuario se establece más firmemente. Mientras tanto los Maestros deben continuar actuando "dentro del silencio del Ashrama universal", como se lo denomina, y desde allí inspirar a Sus trabajadores, que a su debido tiempo y manera inspiran al nuevo grupo de servidores del mundo. (18 - 195)

(5). Los Maestros también están sujetos a limitaciones. La idea común de todos los aspirantes es que Ellos representan a aquellos que obtuvieron la liberación, se emanciparon y, por lo tanto, no están sujetos a circunstancias limitadoras. Esto no es verdad, aunque - hablando relativamente o en lo que a la humanidad concierne - es un hecho que ya no Los registre las limitacio­nes como seres humanos. Pero una vez lograda una liberación, simplemente se abre la puerta para otra y más amplia, y el "círculo no se pasa" de nuestra Vida planetaria constituye en sí una poderosa limitación. Hablando simbóli­camente, en algún lugar de este gran muro divisorio de nuestra circunferencia planetaria, el Maestro debe encontrar una salida y descubrir la puerta que le permitirá entrar en el Camino de la Evolución Superior, en sus etapas más cósmicas. (18 - 321/2)

(6). Un Maestro carece de personalidad, todo lo que posee es Su naturaleza divina. La forma por cuyo intermedio actúa (si trabaja a través de un cuerpo físico y vive en él) es una imagen creada, producto de la voluntad enfocada y de la imaginación creadora, y no efecto del deseo como en el ser humano. Esta es una diferencia muy importante y merece una detenida reflexión. (18 - 93/4)

(7). Muchos Maestros y Chohanes, después de prestar servicio, desempeñando distintas capacidades en el planeta y trabajando con la Ley de Evolu­ción, se retiran totalmente de nuestra vida planetaria. (18 - 126)

(8). Un Maestro puede en todo momento obtener información sobre cual­quier tema, sin la más mínima dificultad. (1 - 64)

(9). Todo consumo de fuerza por parte de un Maestro o Instructor, está sujeto a una sabia previsión y discernimiento. Así como no nos valemos de profesores universitarios para enseñar a los principiantes, tampoco los Maes­tros trabajan individualmente con los hombres si no han llegado a cierta etapa de evolución ni están preparados para aprovechar la instrucción. (1 - 65)

(10). Por lo tanto, de nuestra graduación depende quien será nuestro Instructor. El secreto reside en la similitud de vibración. Se dice con frecuen­cia, que cuando la demanda es suficientemente fuerte, el Instructor aparece. Cuando construimos con la debida vibración y nos ponemos a tono con la clave correcta, nada puede impedir que descubramos al Maestro. (1 - 66)

(11). Seis Maestros, cuyos nombres son completamente desconocidos para el estudiante ocultista corriente, han encarnado físicamente, uno en la India, otro en Inglaterra, dos en América del Norte y uno en Europa central, mientras que otro ha hecho un gran sacrificio y tomado un cuerpo ruso en el deseo de actuar como centro de paz en ese desviado país. (3 - 608)

(12). Una lección que todos los aspirantes necesitan aprender, y aprenderla desde el principio, es que la concentración en la personalidad del Instructor, esperando hacer contacto personal con él, y la constante visualización de esa condición llamada estado de "chela aceptado", sólo sirven para postergar el contacto y demorar ser aceptado. (4 - 103)

(13). En todos los grandes movimientos hay algún pensamiento o conjunto de pensamientos, vertidos en las mentes de los llamados idealistas, por la Gran Hermandad Blanca. (4 - 104)

(14). Se ha de comprender que aunque el buen carácter, la elevada ética, la sana moral y la aspiración espiritual, son requisitos básicos inalterables, sin embargo, es necesario algo más para adquirir el derecho de entrar en el ashrama del Maestro.

Haber adquirido el privilegio de ser una avanzada de la conciencia del Maestro, requiere altruismo y la entrega de sí mismo, para lo cual pocas personas están preparadas; el hecho de ser atraído dentro de Su aura, manera de formar parte integrante del aura grupal, presupone una pureza que pocos pueden cultivar; poder escuchar al Maestro y merecer el derecho de ponerse en contacto con El a voluntad, requiere sensibilidad y fina discriminación, y pocos están dispuestos a pagar el precio. No obstante hay una puerta abierta de par en par para todos los que quieran llegar, y ningún alma dedicada y sincera que llene todos estos requisitos será rechazada.

No existe ninguna duda, en la actualidad, de que quienes han avanzado algo en la evolución, están acelerando esa evolución como no ha sucedido hasta ahora en la historia del mundo. La crisis es tan grave y la necesidad tan grande, que quienes están en condiciones de entrar en contacto con el aspecto interno de la vida, aunque sientan levemente las vibraciones de los discípulos más avanzados y de los Hermanos Mayores de la raza y puedan hacer descender los ideales, tal como son conocidos en los planos superiores, son entrenados cuidadosa, ardua y enérgicamente. Es necesario que sean capaces de actuar exacta y adecuadamente como trasmisores e intérpre­tes.(4 - 133/4)

(15). Se le repite al aspirante que "cuando el alumno está preparado, el Maestro aparece". Entonces se sienta cómodamente y espera, o se concentra para llamar la atención de algún Maestro, porque cree que ya está preparado o es bastante bueno. Lógicamente, de vez en cuando, se aplica un pinchazo espiritual, y esporádicamente se ocupa del trabajo de la disciplina y la purificación. Pero el esfuerzo constante, prolongado y sin desviarse, por parte del aspirante, es muy raro.

Es realmente verdad que en el momento oportuno el Maestro aparece, pero ese momento oportuno depende de ciertas condiciones autoinducidas. Cuando el proceso de purificación se convierte en un hábito de toda la vida, cuando el aspirante puede, a voluntad, concentrar su conciencia en la cabeza, cuando la luz en la cabeza resplandece y los centros están activos, entonces el Maestro se hará cargo del hombre. Mientras tanto él puede visualizar al Maestro o ver Su forma mental, u obtener mucho beneficio y verdadera inspiración al establecer contacto con la realidad reflejada, que no es el Maestro ni indica la etapa del discipulado aceptado. Por medio de la luz del alma, puede conocerse el alma. “Por lo tanto, busca la luz de tu propia alma y conoce a esa alma como tu director. Cuando se establezca el contacto con el alma, tu propia alma, si puedo expresarlo así, te presentará a tu Maestro. Con la debida reverencia debería repetir nuevamente que el Maestro no está ansioso por conocerte. En el mundo de las almas, tu alma y el alma del Maestro están relacionadas, y conocen la unidad esencial”. Pero en el mundo de los asunto humanos y en el proceso del gran trabajo, debería recordarse que cuando un Maestro adopta un aspirante en Su grupo de discípulos, ese aspirante es, durante un largo tiempo, una responsabilidad y frecuentemente un obstáculo. Los estudiantes a menudo se sobreestiman, aunque lo nieguen; subjetivamente tienen una verdadera simpatía por sí mismos y con frecuencia se preocupan porque los Grandes Seres no les dan ningún signo, ni les indican Su protección. No lo harán, ni necesitan hacerlo hasta que el aspirante haya utilizado plenamente el conocimiento que recibió de los instructores meno­res, de los libros y de las escrituras del mundo. Los estudiantes deben atender el deber inmediato, preparar su mecanismo para el servicio en el mundo y evitar pérdida de tiempo buscando un Maestro; deben tratar de lograr maestría donde actualmente son derrotados, y en la vida de servicio y esfuerzo podrán alcanzar un punto tal de completo olvido de sí mismos, que el Maestro no tenga obstáculos en acercárseles. (4 - 426/7)

(16). Maestro de Sabiduría es aquel que ha pasado la quinta iniciación. Esto, en realidad, significa que Su conciencia ha alcanzado tal expansión, que ello incluye el quinto reino o reino espiritual. Se ha abierto camino a través de lo cuatro reinos inferiores: el mineral, el vegetal, el animal y el humano, y, por medio de la meditación y el servicio, ha expandido Su centro de conciencia hasta incluir el plano del espíritu. (2 - 191/2)

(17). Los Maestros están totalmente libres de enfermedades porque han ago­tado totalmente el karma de los tres mundos y alcanzado la liberación. (17 - 283)

(18). Respecto a la Jerarquía misma, hablando esotérica y técnicamente, muchos de sus Miembros "están siendo retirados del punto medio de santidad y absorbidos en el Concilio del Señor". En otras palabras, pasan a un trabajo superior, convirtiéndose en custodios de la energía de la voluntad divina y no simplemente en custodios de la energía del amor. De allí en adelante actuarán como unidades de poder, no sólo como unidades de luz. Su trabajo se hace dinámico en lugar de atractivo y magnético, y concierne al aspecto vida y no únicamente al aspecto alma o conciencia. Sus lugares son ocupados ‑de acuerdo a la Ley de Ascensión‑ por sus discípulos avanzados, los iniciados que pertenecen a Sus ashramas, y (de acuerdo a este mismo gran proceso) el lugar de dichos iniciados, "ascendidos" a trabajos más importantes, son ocupados por discípulos y probacionistas. (18 - 24)

(19). La influencia que ejerce el Maestro cuando trata de ayudar a Su discípulo, produce siempre un trastorno transitorio, transitorio desde el ángulo del alma, pero frecuentemente temible desde el ángulo de la perso­nalidad. A causa de ello el aspirante y el discípulo inexperto se resienten, y culpan de su malestar a las fuerzas evocadoras, en lugar de aprender la necesaria lección de recibir y manejar fuerza. (18 - 38)

Ver también: "El Quinto Reino" y "La Jerarquía"

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