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LIBRO PRIMERO   EL PROBLEMA DE LA UNIÓN - Parte 3

II. La Palabra Sagrada, es la palabra de Gloria, Aum. Es el Pranava, el sonido de la Vida consciente misma, cuando es exhalada a todas las formas. Es la palabra del segundo aspecto, y así como la Palabra de la Naturaleza, al ser emitida [i55] correctamente, provee las formas destinadas a revelar el alma o segundo aspecto, también Pranava, cuando se expresa correctamente, pone de manifiesto al Padre o Espíritu, por medio del alma. Es la Palabra de los Hijos de Dios encarnados. En un comentario tan breve como éste, no es posible escribir un tratado sobre este secreto de secretos y gran misterio de las edades. Lo único que puede hacerse es cotejar ciertos hechos respecto al AUM y dejar que el estudiante, de acuerdo al grado de intuición, amplíe el concepto y capte el significado de las breves afirmaciones hechas.


III. La Palabra Perdida. La Masonería ha preservado el concepto de esta palabra perdida. Es la Palabra del primer aspecto, el aspecto Espíritu; sólo el iniciado de tercer grado puede realmente comenzar la búsqueda de esta Palabra, pues sólo puede encontrarla el alma libre. Esta Palabra está vinculada a las iniciaciones superiores, por lo cual no tiene objeto que la consideremos más extensamente aquí.


Podríamos hacer las siguientes afirmaciones respecto a la Palabra Sagrada, que deberían ser estudiadas detenidamente:

  1. AUM es la palabra de gloria; Cristo es en nosotros esperanza de gloria.
  2. La Palabra, cuando es captada correctamente, hace que el segundo aspecto de la divinidad o crístico, surja en forma resplandeciente.
  3. Es el sonido que trae a la manifestación el alma encarnada (macro o microcósmica), el Cristo, el ego, y hace visible en la tierra al "radiante Augoeides". [i56]
  4. Es la palabra que libera la conciencia; cuando se la comprende y emplea correctamente libera al alma de las limitaciones de la forma en los tres mundos.
  5. AUM es el sintetizador de los tres aspectos, siendo por lo tanto y principalmente, la Palabra del reino humano, en el cual se unen las tres líneas de la Vida divina -espíritu, alma y cuerpo.
  6. Es también la Palabra de la quinta raza o raza Aria, en un sentido no común. La misión de esta raza es revelar, de manera nueva y plena, la naturaleza de la Entidad interna, el alma dentro de la forma, el Hijo de la mente, el Ángel solar, el quinto principio.
  7. El significado de la Palabra sólo es percibido después de obtenerse la "luz interna". Mediante su empleo la "chispa" se trasforma en luz radiante, la luz en llama, y la llama, con el tiempo, en sol. Por medio de la Palabra, nace el Sol de la Rectitud en la vida de cada hombre.
  8. Cada una de las tres letras del AUM tiene relación con los tres aspectos y puede aplicarse a cualquiera de las triplicidades conocidas.
  9. El Maestro, el Dios interno, es realmente el Verbo, el AUM, y de este Maestro (que se halla en el corazón de todos los seres) puede decirse que "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios (por eso la dualidad) y el Verbo era Dios". Mediante el empleo de la Palabra, el hombre llega a comprender:
    1. Su Propia divinidad esencial.
    2. El propósito del proceso de tomar forma. [i57]
    3. La constitución y la naturaleza de esas formas.
    4. La realidad de la conciencia, o la relación del yo divino o espíritu, con la forma, su polo opuesto.

A esta relación, en su desenvolvimiento evolutivo, la llamamos conciencia, y la característica esencial de esta conciencia es amor.

  1. El Guru o Maestro, que conduce al estudiante hasta el portal de la Iniciación y vigila todas las pruebas y procesos iniciales y subsiguientes, también representa la Palabra, y mediante el empleo científico de este gran sonido, el maestro produce cierto estímulo y vitalización en los centros del discípulo, posibilitando determinados desarrollos.


No es conveniente agregar nada más aquí sobre la Palabra Sagrada. Bastante se ha dicho para dar a entender al aspirante su objetivo y potencia. Se darán mayores datos y otros métodos cuando el estudiante, mediante el estudio y el esfuerzo autoiniciado, llegue a conclusiones correctas. Sin embargo puede agregarse que, si se medita sobre esta gran Palabra, proporcionará la clave del verdadero significado esotérico de lo expresado por H. P. Blavatsky en La Doctrina Secreta:


"Consideramos la Vida como una forma de existencia que se manifiesta en lo que llamamos materia o, incorrectamente separado, denominamos espíritu, alma y materia en el ser humano. Materia es el vehículo para la manifestación del alma en este plano de existencia; alma es el vehículo para la [i58] manifestación del espíritu, en un plano superior los tres son una Trinidad sintetizada por la Vida, que los compenetra a todos".

28. Mediante la emisión de la Palabra y la reflexión sobre su significado, se descubre el Camino.


Esta paráfrasis muy general expresa no obstante el significado correcto de los términos empleados en sánscrito. Únicamente Vivekananda, de los muchos traductores, lo interpreta de la manera siguiente:


"La repetición del OM, y la meditación sobre su significado (es el Camino)".

Los demás traductores omiten las tres palabras finales, entre paréntesis, aunque la inferencia es clara.


La expresión "emisión de la Palabra" no debe interpretarse demasiado literalmente; la "emisión" esotérica está basada en el estudio de la Ley de Vibración y en la sintonización gradual de las vibraciones inferiores de las envolturas o vestiduras de la conciencia, de modo que se sincronicen con la nota o sonido del consciente morador interno. Hablando correctamente, la Palabra debe ser emitida por el alma o ego en su propio plano y la vibración afectará, en consecuencia, a los diversos cuerpos o vehículos que albergan a esa alma. El proceso, por lo tanto, es mental, y pueden realizarlo únicamente quienes, por la meditación y disciplina, conjuntamente con el servicio, han alcanzado la unificación consciente con el alma. Los que aspiran a realizarlo [i59] deben utilizar las potentes facultades de la imaginación, la visualización y la perseverancia en la meditación, a fin de alcanzar esta etapa inicial. Téngase en cuenta que esta etapa debe alcanzarse aunque sólo sea en grado relativamente limitado, antes de que el aspirante pueda llegar a ser un discípulo aceptado.


El proceso de emitir la Palabra es doble, y este aforismo lo hace resaltar. Ante todo tenemos el acto del ego, ángel solar, yo superior o alma, al emitir la Palabra desde su propio plano, en los niveles abstractos del plano mental. Dirige ese sonido, por medio del sutratma y las vestiduras de la conciencia, al cerebro físico del hombre en encarnación, sombra o reflejo. Esta "emisión", debe repetirse constantemente. El sutratma es el vínculo magnético que La Biblia cristiana denomina "Cordón Plateado", el hilo de luz viviente, que conecta a la Mónada, el Espíritu en el hombre, con el cerebro físico.


En segundo lugar tenemos el reflejo veraz del hombre en su cerebro físico cuando oye el sonido y lo reconoce. Aquí se insinúan los dos polos del ser: el alma y el hombre en encarnación, entre ambos se halla el hilo a lo largo del cual vibra el Pranava (o palabra). Los que estudian la ciencia esotérica deben conocer la técnica del proceso delineado. En esta emisión de la Palabra tenemos los siguientes factores:

  1. El alma que la emite o exhala.
  2. El sutratma o hilo a través del cual el sonido vibra, y es llevado o trasmitido. [i60]
  3. Los vehículos de la conciencia, mental, emocional y etérico, que vibran en respuesta a la vibración o aliento, siendo así estimulados.
  4. El cerebro, que puede ser entrenado para reconocer ese sonido y vibrar al unísono con el aliento.
  5. El siguiente acto que efectúa el hombre durante la meditación. Oye el sonido (a veces denominado "la queda y tenue Voz" o "La Voz del Silencio"), lo reconoce por lo que es y, en profunda reflexión, asimila los resultados de la actividad de su alma.


Una vez que el aspirante ha penetrado en los misterios y aprendido a unificar al alma y al hombre inferior, para que funcionen como una unidad coordinada en la tierra, el aspirante aprende a emitir la Palabra en el plano físico, a fin de despertar las fuerzas latentes en él y también los centros. De esta manera participa acrecentadamente en el trabajo creador, mágico y psíquico de la manifestación, con el propósito de beneficiar a sus semejantes y desarrollar los planes de la Jerarquía planetaria.

29. Por esto llega el conocimiento del yo (el alma) y la eliminación de todos los obstáculos.

Cuando se conoce al Maestro interno, se siente, cada vez más, afirmar su poder, y el aspirante somete su naturaleza inferior al control de ese nuevo regente.

Debe observarse que la oportuna y total [i61] remoción de los obstáculos, transcurre después de producirse el destello inicial de comprensión. El orden consecutivo de los acontecimientos es:

  1. La aspiración por obtener el conocimiento del alma.
  2. El conocimiento de los obstáculos y la comprensión de las cosas que impiden alcanzar el verdadero conocimiento.
  3. La comprensión intelectual de la naturaleza de tales obstáculos.
  4. La determinación de eliminarlos.
  5. Un repentino destello o visión de la realidad del alma.
  6. La renovada aspiración y la firme determinación de hacer de esa fugaz visión una realidad permanente durante la experiencia en el plano inferior.
  7. La batalla de Kurukshetra, con Krishna, el alma, alentando a Arjuna, el aspirante, a mantener un esfuerzo firme y constante. La misma idea aparece en El Antiguo Testamento, en el caso de Josué, ante las murallas de Jericó.

Será útil concluir este comentario, trascribiendo los Afs. 31, 32, 33 y 34 del Libro IV
 

31. Cuando se han eliminado todos los obstáculos y purificado las envolturas, se dispone de todo el conocimiento, entonces nada le queda al hombre por hacer.

32. Las modificaciones de la sustancia mental (cualidades de la materia), mediante la naturaleza inherente a los tres gunas llegan a su término, pues han cumplido ya su propósito.

33. El tiempo, secuencia de las modificaciones de la mente, también llega a su término, cediendo su lugar al Eterno Ahora.

34. El estado de "unidad aislada" llega a ser posible cuando las tres cualidades de la materia (los tres gunas o potencias de la naturaleza, A.A.B.) ya no aferran al yo. La conciencia espiritual pura se retrotrae en el Uno. [i62]

30. Los obstáculos para el conocimiento del alma son: incapacidad corporal, inercia mental, duda, abandono, pereza, apasionamiento, percepción errónea, incapacidad para lograr la concentración, o imposibilidad para mantener la actitud meditativa una vez alcanzada.

I. Obstáculo. Incapacidad corporal.


Es interesante observar que el primer obstáculo se relaciona con el cuerpo físico. Los aspirantes deberían recordarlo y tratar de ajustar el vehículo físico a las demandas que posteriormente se le harán. Estos reajustes serán de importancia y están comprendidos en cuatro grupos:

  1. La inmunización del cuerpo contra los ataques de las enfermedades o indisposiciones. Esto, en sí, es un proceso triple, que implica:
    1. La extirpación de la enfermedad existente.
    2. El refinamiento y la purificación del cuerpo, a fin de reconstruirlo oportunamente.
    3. La protección del cuerpo contra ataques futuros y su utilización como vehículo del alma.
  2. El fortalecimiento y refinamiento del cuerpo etérico, para que finalmente se sintonice y así la tarea de dirigir la fuerza pueda emprenderse sin peligro. El discípulo debe hacer pasar a través de su cuerpo las fuerzas que utiliza en su trabajo.
  3. El despertar y el desarrollo de los centros del cuerpo etérico; la centralización de los fuegos del cuerpo y su correcta progresión a lo largo de la [i63] columna vertebral, a fin de unirlos al fuego del alma.
  4. La coordinación de las dos divisiones del cuerpo físico y su subsiguiente alineamiento con el alma, mediante el sutratma o hilo, el vínculo magnético.

El tercer reajuste mencionado sólo puede emprenderse sin peligro después de haber empleado y desarrollado los primeros tres métodos de Yoga, y son:

  1. Los cinco mandamientos. (Libro II, Afs. 30 y 31).
  2. Las cinco reglas. (Libro II, Afs. 32 al 46).
  3. El correcto equilibrio. (Libro II, Afs. 46 al 48).


Los que aspiran a la Yoga frecuentemente olvidan esto, y a ello se deben los desastres y dificultades que experimentan quienes se ocupan de despertar prematuramente los centros y de avivar el fuego serpentino. Sólo cuando se ha establecido completamente la relación entre el aspirante y la economía social (como lo exponen los mandamientos), realizado la tarea de purificar y regularizar la triple naturaleza inferior (como se delinea en las reglas), logrado el equilibrio y el control de la naturaleza emocional y obtenido el correcto equilibrio, puede, quien aspira al Raja Yoga, comenzar sin peligro el trabajo más esotérico y oculto, vinculado con los fuegos de su pequeño sistema. Nunca se hará bastante hincapié sobre este punto. Solo cuando se ha alcanzado un grado muy avanzado en el discipulado, el hombre puede ocuparse conscientemente y sin peligro de los fuegos vitales y dirigir [i64] su correcta ascensión por la columna vertebral. Muy pocos todavía "han cumplido la ley y los mandamientos".


II. Obstáculo. Inercia mental.


El siguiente y básico gran obstáculo (estos obstáculos se trascriben en el orden de su poder relativo ejercido sobre el hombre común) es la incapacidad de pensar con claridad sobre el problema de la realización. Si la acción no va precedida de un claro pensar, no habrá suficiente impulso ni podrá apreciarse la magnitud del problema. La inercia mental se debe a la condición letárgica de la "vestidura de la conciencia", denominada cuerpo mental, y al pesado ritmo de la mayor parte de las personas. Esto explica por qué el Raja Yoga tiene más atractivo para los de tipo mental que para los puramente devotos, y también por qué quienes poseen un cuerpo mental bien dotado y activamente empleado pueden entrenarse más rápidamente en esta sagrada ciencia. Para la mayoría, despertar el cuerpo mental, desarrollar el interés intelectual y sustituir el control emocional por el mental debe preceder a toda comprensión posterior sobre la necesidad de cultivar el alma. Debe hacerse contacto con el mecanismo mental y emplearlo, antes de poder apreciar inteligentemente la naturaleza del pensador.


Cuando se llegue a captar esto, se comprenderá con mayor precisión que las grandes escuelas de pensamiento denominadas: Ciencia Mental, Ciencia Cristiana (Christian Science), Nuevo Pensamiento y otros grupos, han contribuido al mejoramiento humano, pues ponen el énfasis sobre los estados mentales. [i65] Sólo ahora la familia humana empieza a darse cuenta de la "vestidura de la conciencia", denominada cuerpo mental.


Una mayoría aún tiene que construir esa vestidura que los estudiantes esotéricos denominan cuerpo mental. De entre estos trabajadores se extraerá a los verdaderos yoguis de Raja Yoga.

III. Obstáculo. Duda.

Esta tercera etapa depende también en cierta medida del desenvolvimiento mental. Algunos traductores denominan a esto "duda” y tiene como base la percepción inferior y la identificación del hombre real con el instrumento ilusorio, su cuerpo mental, lo cual hace que dude de las verdades eternas y de la existencia de las realidades fundamentales, buscando la solución de sus problemas en lo efímero y transitorio y en las cosas de los sentidos.

Hay dudas correctas y apropiadas, es decir, la formulación de preguntas a las cuales se refería Cristo en las palabras: "Pedid y recibiréis". Esta facultad de inquirir la cultivan deliberadamente entre sus discípulos los verdaderos Maestros de Oriente. Se les enseña a formular preguntas acerca de las realidades internas y luego a hallar la respuesta por sí mismos, buscando la fuente de todo conocimiento, latente en el corazón de todos los seres. Formular preguntas inteligentes y hallar sus respuestas significa primeramente haberse liberado de toda autoridad externa impuesta, tradición e imposición de dogmas [i66] teológicos, religiosos o científicos. Sólo así se puede descubrir la realidad y percibir la verdad


"Cuando tu alma haya pasado más allá de la selva de la ilusión, ya no considerarás lo que se debe enseñar o lo que ha sido enseñado".


"Cuando te hayas apartado de la enseñanza tradicional, tu alma permanecerá constante y firme en la visión del alma; entonces alcanzará la unión con el alma". Gita, Cap. II, Vers. 51, 52.

IV. Obstáculo. Abandono.


Esta actitud mental algunos la traducen como "mentalidad inestable". En realidad, es esa versátil actitud mental que hace tan difícil alcanzar la centralización y la atención. Literalmente es la tendencia de la sustancia mental a crear formas mentales, descrita también como la "tendencia de la mente a saltar de un objeto a otro" (Libro III, Af. 11).

V. Obstáculo. Pereza.

Todos los comentadores concuerdan respecto a esta traducción y aplican los términos: flojedad, languidez o pereza. Esto no se refiere tanto a la inercia mental (puesto que puede ir paralela a la aguda percepción mental) como a la flojedad del hombre inferior, que le impide ponerse a la altura del conocimiento intelectual y de la aspiración interna. Se le ha expuesto al aspirante lo que debe hacer, se le han explicado los "métodos de la yoga", ha percibido el ideal y se da cuenta de los obstáculos, conoce teóricamente los pasos precisos que debe dar, pero su actividad no responde a su conocimiento. Existe un vacío entre su aspiración y su actuación. [i67] Aunque anhela realizar y saber, le resulta demasiado difícil llenar las condiciones. Su voluntad no es aún bastante fuerte para obligarlo a avanzar. Deja pasar el tiempo y no hace nada.

VI. Obstáculo. Apasionamiento.


Esto ha sido traducido muy correctamente por algunos como "apego a los objetos" y deseo por las cosas materiales y de los sentidos. Es amor a las percepciones sensorias y a la atracción de todo lo que hace retornar al hombre una y otra vez a la existencia en el plano físico. El discípulo debe cultivar el desapasionamiento, o esa actitud de no identificarse con ningún tipo de forma, sino mantenerse apartado y desapegado, libre de las limitaciones impuestas por posesiones y pertenencias. Este punto es tratado en muchos aforismos y no es necesario ampliarlo aquí.

VII. Obstáculo. Percepción errónea.

La incapacidad de percibir correctamente y de ver las cosas tal como son en realidad, es consecuencia natural de los seis obstáculos anteriores. Mientras el pensador se identifique con la forma, mientras las vidas menores de las vestiduras inferiores de la conciencia lo aprisionen y mientras se niegue a separarse del aspecto material, sus percepciones serán erróneas. La visión abarca diversos tipos, los cuales pueden ser enumerados como:

  1. La visión física revela la naturaleza del plano físico, y se logra por medio de los ojos, fotografiando a través del lente ocular el aspecto de la forma tangible, sobre la [i68] maravillosa película que todo hombre posee. Esta visión es circunscripta y limitada.
  2. La visión etérica es una facultad del ojo humano que va desarrollándose rápidamente y, revelará con el tiempo, el aura de salud de todas las formas en los cuatro reinos de la naturaleza, ello traerá el reconocimiento de las emanaciones vitales pránicas en todos los centros vivientes y pondrá de manifiesto la condición de los mismos.
  3. La clarividencia es la facultad de ver en el plano astral, uno de los "siddhis" o poderes psíquicos inferiores. Se obtiene por la sensibilidad superficial del "cuerpo sensorio" o envoltura emocional; es la percepción sensoria llevada a una condición muy desarrollada. Es engañosa y, aparte de su analogía superior, que es la percepción espiritual, constituye la apoteosis de maya o ilusión.
  4. La visión simbólica es una facultad del cuerpo mental y el factor que produce la percepción de los colores, los símbolos geométricos, la visión cuatridimensional y esos sueños y visiones resultantes de la actividad mental y no de la visión astral. Con frecuencia tales visiones tienen el carácter de previsiones.

Estos cuatro tipos de visión son la causa de la percepción errónea, producen sólo ilusión y error, hasta ser reemplazados por tipos superiores de visión, que se enumeran más adelante. Estos tipos superiores de visión incluyen los demás.

  1. La visión pura. Patanjali la define como:


"El vidente es conocimiento puro (gnosis). Aunque [i69] puro, observa la idea presentada por medio de la mente" (Libro II, Af. 20). Las palabras "conocimiento puro" se han traducido como "visión pura", facultad del alma, que a su vez es conocimiento puro y se manifiesta cuando el alma utiliza la mente como instrumento de visión. Charles Johnston traduce este aforismo: "El vidente es visión pura... mira a través de la vestidura de la mente".


Es también la clara captación del conocimiento y la perfecta comprensión de las cosas del alma, característica del hombre que, por medio de la concentración y la meditación, ha logrado controlar la mente. Entonces la mente se convierte en la ventana del alma, a través de la cual el hombre espiritual puede percibir una esfera de conocimiento nuevo y más elevado. Simultáneamente, con el desarrollo de este tipo de visión, se pone en actividad la glándula pineal y el tercer ojo (en materia etérica) se desarrolla por una actividad paralela.

  1. La visión espiritual o verdadera percepción es el tipo de visión que abre el mundo intuicional o plano búdico, y lleva a su poseedor más allá de los niveles abstractos del plano mental. Se llegan a comprender las cosas del espíritu puro y los propósitos básicos que subyacen en toda manifestación, así como la visión pura permitió a su poseedor extraer de las fuentes de la sabiduría pura. Con el desarrollo de esta visión entra en actividad el centro alta mayor y se abre el loto de mil pétalos.
  2. La visión cósmica, cuya naturaleza es inconcebible para el hombre, caracteriza el conocimiento de esas Existencias que se Manifiestan por medio [i70] de un esquema planetario en un sistema solar, así como el hombre se manifiesta por medio de sus cuerpos.


Por el estudio de estos tipos de percepción, el estudiante podrá apreciar con exactitud el trabajo que debe realizar, lo cual lo ayudará a determinar el lugar que ocupa y, en consecuencia, a prepararse inteligentemente para el siguiente paso.

VIII. Obstáculo. Incapacidad para lograr la concentración.


Los dos últimos obstáculos indican que "las cosas viejas pueden desaparecer" y el hombre nuevo entrar en posesión de su herencia. El método del discípulo no sólo debe incluir la autodisciplina o la subyugación de las vestiduras o envolturas, y el servicio o la identificación con la conciencia grupal, sino también dos etapas, la de concentración, enfoque o control de la mente, más la de meditación, ese constante proceso de reflexionar sobre aquello con lo cual el alma se ha puesto en contacto y conoce. Ambos serán tratados más adelante y no nos detendremos ahora.

IX. Obstáculo. Imposibilidad para mantener la actitud meditativa.


Por lo antedicho se verá claramente que los primeros seis obstáculos se refieren a las condiciones erróneas y los tres últimos a los resultados de esas condiciones. Contienen una sugerencia respecto a los métodos para librarse de los erróneos estados de conciencia.


El aforismo que sigue es muy interesante, pues trata de los efectos producidos en los cuerpos [i71] de la naturaleza inferior, en el caso del hombre que no ha superado los obstáculos.

31. Los resultados de los obstáculos para la naturaleza psíquica inferior son: dolor, desesperación, errónea actividad corporal y equivoca dirección o control de las corrientes de la vida


Cada uno de estos cuatro resultados expresa la condición del hombre inferior y trata de los efectos de la errónea centralización o identificación.

  1. El dolor es el efecto producido cuando el cuerpo astral o emocional está erróneamente polarizado. El dolor es la consecuencia de no equilibrar correctamente los pares de opuestos e indica falta de equilibrio.
  2. La desesperación es efecto del remordimiento, producido en el cuerpo mental, siendo en sí una característica de lo que podemos llamar "naturaleza mental no regenerada". El aspirante tiene la percepción de lo que podría ser, aunque los obstáculos todavía lo vencen; incesantemente es consciente del fracaso y esto genera en él un estado de remordimiento, disgusto, desesperación y desaliento.
  3. La errónea actividad corporal. La condición interna se manifiesta en el plano físico como intensa actividad, enérgica búsqueda por soluciones o alivio, un constante ir y venir en pos de la paz. En esta época es la principal característica de nuestra mental raza aria, y la causa del intenso y agresivo esfuerzo realizado en todas las actividades de la vida. A esto han contribuido, en gran medida, los sistemas pedagógicos, pues aceleran la actividad del cuerpo mental. [i72] La gran contribución de la pedagogía (en las escuelas, institutos, liceos, universidades y otras actividades afines) ha sido estimular el cuerpo mental del hombre. Todo forma parte del gran plan, que tiende siempre a alcanzar el objetivo uno, el desarrollo del alma.
  4. La equívoca dirección de las corrientes de la vida. Este efecto es producido en el cuerpo etérico por trastornos internos. Las corrientes de la vida, para el estudiante de ocultismo, son dos:
    1. El aliento de la vida o el prana.
    2. La fuerza vital o los fuegos del cuerpo.


El mal empleo del aliento de la vida, o la errónea utilización del prana, es la causa del ochenta por ciento de las actuales enfermedades físicas. El otro veinte se debe a que la fuerza vital es mal dirigida a través de los centros, atacando principalmente a ese porcentaje de la humanidad que, puede decirse, está mentalmente polarizado. La clave para el estudiante esotérico que aspira obtener la liberación, no está en los ejercicios respiratorios ni en ningún sistema para el desarrollo de los siete centros del cuerpo, sino en la intensa concentración interna sobre el vivir rítmico y en la cuidadosa organización de la vida. A medida que efectúa esto -la coordinación de los cuerpos sutiles con el físico por una parte y con el alma por otra- se producirá con el tiempo el automático y consiguiente reajuste de las energías pránicas y vitales.

32. Para superar los obstáculos y sus derivados, se requiere intensa aplicación de la voluntad a alguna verdad o principio.


Es conveniente que el aspirante al yoga [i73] observe que hay siete métodos para alcanzar la paz y así llegar a la meta, los cuales se tratarán a continuación, cada uno tiene relación precisa con los siete obstáculos considerados anteriormente.

        Obstáculo                                  Remedio

1.  Incapacidad corporal ..................       Vivir sano y saludable  (I. 33).

2.  Inercia mental ............................         Control de la fuerza vital  (I. 34).

3.  Duda ..........................................           Pensamiento centralizado  (I. 35).

4.  Abandono ..................................          Meditación  (I. 36).

5.  Pereza ........................................           Autodisciplina  (I. 37).

6.  Apasionamiento ........................         Correcto análisis  (I. 38).

7.  Percepción errónea ....................        Iluminación  (I. 39).

Corregir las condiciones erróneas es de suma importancia en las primeras etapas del yoga, razón por la cual se hace hincapié sobre ellas en el Libro I. Pero una comprensión teórica de los obstáculos y de su curación de nada sirve si no se aplica intensamente la voluntad. Sólo el constante, firme y persistente esfuerzo de la voluntad, actuando por medio de la mente, será suficiente para llevar al aspirante de la oscuridad a la luz y conducirlo de la muerte a la inmortalidad.


Una vez comprendido el principio, el discípulo puede trabajar inteligentemente, de allí la necesidad de correcta comprensión de los principios o cualidades por los cuales se puede conocer la verdad respecto a la Realidad o Dios.


Todas las formas existen a fin de expresar la verdad. Aplicando constantemente la voluntad de Dios en el Todo, se revela la verdad por medio de la materia. Cuando se conozca la verdad o principio básico, el espíritu entonces quedará revelado. Cuando el discípulo comprenda [i74] qué principios deben expresar sus diferentes formas, envolturas o cuerpos, sabrá dirigir con exactitud su voluntad y así producirá las condiciones deseadas. Las envolturas y vehículos son, simplemente, sus cuerpos de manifestación en los diversos planos del sistema, tales envolturas deben expresar el principio que constituye la característica o cualidad subyacente en cada plano. Por ejemplo, los siete principios que conciernen al hombre son:

1.  Prana  ...................         energía vital ..................      cuerpo etérico ......    plano físico.

2.  Kama ....................         deseo, sentimiento ........     cuerpo astral ........    plano astral.

3.  Manas inferior ......      mente concreta .............      cuerpo mental ......    plano mental.

4.  Manas superior .....      mente abstracta ............      cuerpo egoico ......    plano mental.

5.  Budi  .....................         intuición .......................       cuerpo búdico ......    plano búdico.

6.  Atma .....................        voluntad espiritual .......     cuerpo átmico ......    plano átmico.

Y lo que corresponde al ilimitado e inmutable principio en el macrocosmos, la Mónada (en su propio plano), es el séptimo principio. Hay otra manera de enumerar los principios, pues Subba Row está en lo cierto cuando dice que existen sólo cinco principios. Los dos superiores, la vida monádica y atma, no son principios.


Aplicando conscientemente la voluntad en cada plano, el vehículo es dirigido constantemente a expresar con mayor exactitud la verdad una. Éste es el verdadero significado del aforismo en consideración y la razón por la cual los Adeptos todavía estudian este tratado sobre yoga. No poseen un total [i75] conocimiento verdadero en todos los planos, aunque las reglas básicas rigen en todo sentido y se aplican diversamente. Los principios son aplicables a todas las diferenciaciones y a todos los estados del ser.


A medida que el hombre estudia las esferas donde actúa su conciencia, a medida que llega a comprender los vehículos que debe utilizar en determinada esfera, y a medida que despierta al conocimiento de la cualidad divina específica que el cuerpo está destinado a expresar, como parte o aspecto de una verdad o realidad, se da cuenta de las fallas presentes, de los obstáculos que entorpecen y de las dificultades a vencer. Luego viene la aplicación de la voluntad y su concentración sobre el principio o cualidad que trata de expresarse. Así la manifestación inferior se alinea con la superior, pues "como el hombre piensa, así es él".

33. La paz de la sustancia mental o chitta se puede alcanzar practicando la simpatía, la ternura, la firmeza de propósito y el desapasionamiento, en lo que al placer o al dolor, bien y mal concierne.

Este aforismo trata del cuerpo físico, sujeto a experiencias en el plano físico, el cual utiliza la conciencia del cerebro. La tendencia de ese cuerpo es hacia las formas objetivas, propenso (en su estado no regenerado) a gravitar fácilmente hacia los objetivos materiales. La naturaleza de esos objetivos dependerá del grado de evolución del ego experimentador. Esto debe tenerse muy en cuenta [i76] al estudiar este aforismo, de lo contrario será mal interpretada la cláusula final. Debe actuarse con discernimiento en lo que atañe a todas las manifestaciones de fuerza, buena o mala, la ley actúa aquí, pero la emancipación de las formas físicas que dicha energía pueda asumir, se logra aplicando el desapasionamiento a esas formas objetivas. Es conveniente observar que la simpatía a que se refiere, concierne a nuestra relación con los demás peregrinos o con el cuarto reino de la naturaleza; la compasión incluye nuestra relación con los animales o tercer reino; la firmeza de propósito concierne a nuestra relación con la Jerarquía del planeta, y el desapasionamiento a nuestra actitud hacia las reacciones del yo personal inferior. Por lo tanto, el alcance de este aforismo es manifiesto y concierne a todas las vibraciones cerebrales del estudiante.


En consecuencia el cuerpo físico está considerado como el vehículo que:

  1. Ayuda a nuestros semejantes.
  2. Trata compasivamente al reino animal.
  3. Sirve en el plano físico en colaboración con la Jerarquía.
  4. Disciplina el apetito físico y logra el desapasionamiento respecto a todas las formas de atracción hacia los apetitos de los sentidos, sean o no considerados perjudiciales. Todos han de ser trascendidos.


Así se logra la paz, paz de chitta o sustancia mental, paz de las reacciones del cerebro y oportunamente total tranquilidad y calma. La idea está bien expresada por Charles Johnston al traducir este aforismo: "La naturaleza psíquica [i77] pasa a una gozosa paz" y el hombre expresa plenitud, naturaleza equilibrada y cabal sensatez de pensamiento y de acción. Toda incapacidad corporal se supera de esta manera y la plenitud expresa la naturaleza de la manifestación.

34. Además la paz de chitta se alcanza mediante la regulación del prana o aliento de la vida.

Los estudiantes harán bien en observar que Patanjali incluye el Pranayama (la Ciencia de la Respiración o de la energía pránica), entre otros métodos, para lograr la paz de chitta. Sin embargo, no hace especial hincapié en ello. Como se ha dicho anteriormente, pranayama es un término que se puede aplicar a tres procedimientos interrelacionados y afines:

  1. La ciencia del vivir rítmico o regulación de los actos de la vida cotidiana mediante la organización del tiempo y la inteligente utilización del espacio. Por medio de esto, el hombre se convierte en adepto, en creador en el plano físico y en colaborador en los planes de la Jerarquía, tal como se manifiestan en la evolución cíclica.
  2. La ciencia de la respiración o la vitalización del hombre inferior, por medio de la inhalación y la exhalación. El hombre se conoce a sí mismo como "alma viviente" y utiliza el factor aliento. Por este medio se hace consciente de la unidad de la vida y de la relación existente entre todas las formas donde mora la vida de Dios. Se convierte en un hermano y también en un adepto, y sabe [i78] que la hermandad es una realidad en la naturaleza y no una sublime teoría.
  3. La ciencia de los centros o laya yoga, es la aplicación de la ley a las fuerzas de la naturaleza y la utilización científica de éstas por el hombre. Atañe al ascendente paso de ciertos septenarios de energía a través de los centros a lo largo de la columna vertebral hasta la cabeza, en determinada y específica progresión geométrica. Esto hace del hombre un psíquico capacitado y desarrolla en él determinados poderes latentes, que una vez desarrollados lo ponen en contacto con el alma de todas las cosas y con el aspecto subjetivo de la naturaleza.

Es muy significativo observar que este método de llegar a la paz sigue al método de vivir sanamente, dando por resultado un cuerpo físico sano. Más adelante, cuando Patanjali vuelve a referirse a la regulación del aliento y de las corrientes de energía, lo da como el cuarto método de yoga y declara que sólo cuando se ha alcanzado correcto equilibrio (tercer método), por haber guardado los Mandamientos y las Reglas (métodos uno y dos), se ha de intentar tal regulación. Los estudiantes harán bien en estudiar tales métodos y en observar que al hombre sólo le es permitido ocuparse de los centros después que ha equilibrado su vida y purificado su naturaleza, en tal forma, que ya no existe peligro.

35. La estabilidad mental puede obtenerse mediante esas fórmulas de concentración, relacionadas con la percepción sensoria.


Aquí tratamos las formas de desenvolvimiento [i79] y de control que culminan en lo que se denomina "gozosa paz". Hemos visto que las relaciones grupales correctas y un vivir rítmico producirán esa condición donde se logra el aquietamiento de los vehículos o envolturas, pudiendo así el hombre inferior reflejar adecuadamente al hombre superior o espiritual. Veremos ahora ciertos aspectos de la filosofía de Raja Yoga, y la clave para la comprensión de este aforismo reside en la palabra desapego. El aspirante, a medida que establece contactos sensorios y, por medio de los cinco sentidos, se relaciona con el mundo fenoménico, asumirá progresivamente la posición del observador. Su conciencia, por lo tanto, se transfiere lentamente de la esfera de los vehículos sensorios a la del "morador del cuerpo".

Es interesante observar aquí la enseñanza hindú sobre el empleo de la lengua y de toda la zona de la nariz y del paladar. La enseñanza ortodoxa oriental hace las siguientes sugerencias:

Métodos                                                                    Sentidos            Resultado

1.  Concentración en la punta de la nariz ...............       olfato .............  perfumes.

2.  Concentración en la raíz de la lengua ...............        oído ...............   sonidos.

3.  Concentración en la punta de la lengua ............        gusto ..............  llamas.

4.  Concentración en mitad de la lengua ................        tacto ...............  vibraciones.

5.  Concentración en el paladar ..............................          vista ................ imágenes, visiones.

El aspirante no debe tomar estas cosas textualmente ni tratar de meditar a ciegas, por ejemplo, sobre [i80] la punta de la lengua. La lección a aprender, de acuerdo a la Ley de Analogía, es que la lengua tipifica la facultad creadora, el tercer aspecto en su quíntuple naturaleza. La relación de los cinco sentidos (sintetizada en la región de la boca) con los cinco rayos, que constituyen la síntesis regida por el Mahachoan (rector del aspecto de Tercer Rayo en nuestro planeta), será muy iluminadora. El estudiante hallará de valor desentrañar la analogía entre estos cinco rayos, los cinco sentidos y la boca como órgano de la palabra. A medida que se estudia se verá que dos órganos físicos -la pituitaria y la pineal- corresponden a otros dos aspectos, amor-sabiduría o poder organizador, voluntad o propósito. Los siete puntos en la cabeza (en una zona pequeña) son los símbolos, en materia física, de los tres grandes aspectos que se manifiestan como los siete. Por lo tanto, a medida que el aspirante asume la posición de regente de los sentidos y de analizador de sus percepciones sensorias, en forma gradual se va concentrando más mentalmente, y el yogui avanzado puede, en todo momento, identificarse con cualquiera de las energías de rayo, excluyendo las demás si lo desea.


Se advierte al estudiante que no suponga que esta "paz gozosa" puede lograrse meditando definidamente sobre algún sentido específico. Por la comprensión de las leyes de la creación y del sonido, por el estudio de la placa sonora de la boca y del método por el cual es posible hablar, se pueden conocer los procesos creadores [i81] del mundo, y el hombre adquiere el conocimiento de las leyes por las cuales todas las formas vienen a la existencia. Los sentidos de los yoguis son por lógica anormalmente agudos, hecho que debe ser recordado.

36. Meditando sobre la luz y el resplandor, se puede llegar al conocimiento del espíritu y alcanzar la paz.


El estudiante debe observar que cada uno de los métodos que hemos delineado atañe a ciertos centros. Se han mencionado siete métodos de realización y, en consecuencia, puede deducirse que están implicados los siete centros.

1er. Método. Af. 33. Centro plexo solar.

La paz de la sustancia mental o chitta se puede alcanzar practicando la simpatía, la ternura, la firmeza de propósito y el desapasionamiento respecto al placer y al dolor, al bien y al mal.