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LIBRO PRIMERO   EL PROBLEMA DE LA UNIÓN - Parte 4

2do. Método. Af. 34. Centro en la base de la columna vertebral.

La paz de chitta se alcanza también mediante la regulación del prana o aliento de la vida.

3er. Método. Af. 35. Centro entre las cejas.

La estabilidad mental puede obtenerse mediante esas fórmulas de concentración, relacionadas con la percepción sensoria.


4to. Método. Af. 36. Centro coronario.

Meditando sobre la luz y el resplandor,  se puede llegar al conocimiento del espíritu y alcanzar la paz

[i82] 5to. Método. Af. 37. Centro sacro.

La mente se estabiliza y queda liberada de la ilusión, a medida que se purifica la naturaleza inferior y ya no se la satisface.


6to. Método. Af. 38. Centro laríngeo.

La paz (estabilización de la mente o chitta) puede lograrse meditando sobre el conocimiento que proporcionan los sueños.


7mo. Método. Af. 39. Centro cardíaco.

La paz también se alcanza concentrándose en lo que el corazón más aprecia.


Estos métodos deberían ser considerados cuidadosamente, aunque aquí no se puedan dar detalles acerca del procedimiento. El estudiante sólo puede considerar el principio y la ley involucrados. Además debe recordar que estos centros tienen sus analogías en la materia etérica de la región de la cabeza, y que, cuando estos siete centros de la cabeza han despertado, las contrapartes se despiertan sin ningún peligro. Estos siete centros de la cabeza corresponden en el microcosmos a los siete Rishis de la Osa Mayor, los prototipos de los siete Hombres celestiales, y los siete centros ya enumerados se relacionan con la energía de los siete Hombres celestiales.


No es necesario que nos extendamos aquí sobre estos siete centros, excepto para indicar que:

  1. El aspirante puede considerar simbólicamente cada centro como una flor de loto.
  2. Este loto está formado por unidades de energía que se mueven o vibran en forma específica, y estas ondas vibratorias asumen las formas que denominamos pétalos del loto. [i83]
  3. Cada loto consta de:
    1. un cierto número de pétalos,
    2. un pericarpio o cáliz que lo sostiene,
    3. un centro de luz blanca pura, denominado la “Joya”.
  4. Cada centro corresponde a un planeta sagrado, el cuerpo de manifestación de cada uno de los siete Hombres celestiales.
  5. Cada centro debe ser desarrollado mediante el empleo de la Palabra. Esta palabra es AUM, y debe surgir oportunamente en el vibrante centro. Cuando brille perfectamente dentro de la rueda, entonces ese centro estará perfectamente despierto.
  6. Ciertas cualidades del Sol son cualidades de los centros:

     a.  Cualidad del plexo solar ....................................................... calor.

     b.  Cualidad del centro en la base de la columna vertebral ....... fuego kundalini.

     c.  Cualidad del centro ajna, entre las cejas ..............................  luz iluminadora.

     d.  Cualidad del centro coronario ............................................... luz fría

     e.  Cualidad del centro sacro ...................................................... humedad.

     f.  Cualidad del centro laríngeo .................................................. luz roja.

     g.  Cualidad del centro cardíaco ................................................  luz radiante o magnética.

Este aforismo recomienda practicar la meditación sobre la luz y el resplandor, y enseña que por medio de esa luz y la capacidad de emplearla, es posible conocer el espíritu. En el centro del "chacra del corazón” mora Brahma, dice la antigua Escritura, y Él se revela en la luz. Por lo tanto, el aspirante debe ser consciente del "punto de luz dentro de la rueda de doce [i84] rayos”, y a medida que se concentra sobre ese punto de luz, le es revelado el camino que el aspirante debe recorrer si quiere alcanzar su meta. Lo primero que se revela es la oscuridad, lo cual debe tenerse en cuenta. En términos del misticismo occidental, esto produce "la noche oscura del alma". Sin embargo, no nos detendremos en el aspecto místico, pues es necesario mantener nuestras conclusiones dentro de las líneas esotéricas. La verdad ha sido tratada frecuente y adecuadamente en términos del misticismo cristiano.

37. La mente (chitta) se estabiliza y queda liberada de la ilusión, a medida que se purifica la naturaleza inferior y ya no se la satisface.


Esta traducción es particularmente libre, debido a que las palabras empleadas en sánscrito son difíciles de interpretar con exactitud. Imparte la idea de que cuando los órganos de percepción y los contactos sensorios son continuamente rechazados por el verdadero hombre (que ya no trata de identificarse con ellos), entonces "queda liberado de la pasión", supera el calor o deseo por los objetos, liberándose de su naturaleza inferior sensoria. Ello da por resultado la correspondiente estabilidad mental y la capacidad de concentrarse, porque la sustancia mental ya no está sujeta a las modificaciones producidas por las reacciones sensorias de todo tipo, denominadas buenas o malas.


Esto mismo lo recomiendan insistentemente muchos sistemas. Uno de los métodos sugeridos es la [i85] meditación constante sobre grandes Entidades, Krishna, Buda y Cristo, liberadas ya de todas las reacciones sensorias. Esta idea se destaca en alguna de las traducciones, pero desde cierto punto de vista no parece ser la idea principal. La liberación del apego se produce cuando se vencen los fuegos del deseo. Aunque se representa al centro sacro como específicamente relacionado con la naturaleza sexual (cuando se expresa en el plano físico), sin embargo simboliza cualquier apego entre el alma y algún objeto deseado, que no sea el espíritu.

38. La paz (estabilización de la sustancia mental o chitta) puede lograrse meditando sobre el conocimiento que proporcionan los sueños.


Las palabras significativas de este aforismo son "el conocimiento que proporcionan los sueños". A este respecto es interesante el comentario sobre el Af. 10. El ocultista oriental emplea la palabra "sueño" en un sentido mucho más técnico que el occidental, y el estudiante debe captarlo plenamente. Sueño profundo para el oriental es esa condición en que está sumido el verdadero hombre cuando está en encarnación física. Esto corresponde al estado de ensueño causado por la vibración de las células del cerebro físico. Caos, carencia de continuidad y acontecimientos irregulares, más la incapacidad de recordar verdadera y exactamente, se producen cuando despertamos. Esto es soñar en el plano físico. [i86] Además tenemos el ensueño, del que el hombre participa cuando está sumergido en cualquier percepción sensoria, ya sea de placer o dolor, experimentándolo en el cuerpo astral o emocional. El conocimiento adquirido en el plano físico es, en su mayor parte, instintivo, el que se obtiene en el sueño astral es en gran parte sensorio. Uno es comprensión racial y grupal; el otro es relativo al no-yo y a la relación del hombre con el no-yo.

Tenemos además un estado más elevado de conciencia en el sueño, donde entra en juego una facultad de otro tipo, que podemos denominar imaginación, trayendo su propia forma de conocimiento. La imaginación implica ciertos estados mentales como:

  1. Recordación de las cosas según fueron conocidas, como pueden ser los estados de conciencia.
  2. Anticipación de las cosas tal como pueden ser conocidas, o de los estados de conciencia.
  3. Visualización de las condiciones imaginarias, y luego utilización de la imagen invocada como una forma, por la cual puede hacerse contacto con un nuevo reino de conocimiento, cuando el soñador puede identificarse con lo imaginado.

En estos tres estados de ensueño tenernos la condición del pensador en los tres planos de los tres mundos, desde el estado de ignorante salvajismo, al del hombre inteligente común, condición que lleva luego a un estado mucho más elevado de conciencia en el sueño.


El verdadero empleo de la imaginación requiere un alto grado de control y poder mental, y [i87] cuando existen, conduce oportunamente al estado de "samadhi", condición en que el adepto puede hacer dormir al hombre inferior y pasar él, a su vez, al reino donde los "sueños de Dios" son conocidos y puede conocer, ver y hacer contacto con las imágenes que la Deidad ha creado. De esta manera el adepto podrá participar inteligentemente en el gran plan de evolución.


Más allá de este estado de samadhi, está el estado de ensueño de los Nirmanakayas y de los Budas, y así sucesivamente en la escala de la vida jerárquica, hasta que se conoce al Gran Soñador, el Uno, el único Narayana, el Señor del Mundo, el Anciano de los Días, nuestro Logos planetario. El estudiante sólo puede alcanzar una muy tenue comprensión de la naturaleza de estos estados de ensueño, a medida que estudia la idea impartida en la afirmación anterior de que, para el ocultista, la vida en el plano físico no es más que un sueño.

39. La paz también se alcanza concentrándose en lo que el corazón más aprecia.


Por su misma sencillez este aforismo encierra un poderoso atractivo. En él se pueden seguir las variadas etapas de realización -deseo, anhelo, fija determinación de poseer, rechazo de todo lo que no satisface ese requisito, abandono de todo a fin de obtener nuevas posesiones, luego la posesión en sí, la satisfacción, la paz. Pero como sucede con todo lo que pertenece a [i88] los deseos inferiores, la paz es temporaria; despierta un nuevo deseo, y lo que se ha retenido tan gozosamente se abandona. Sólo satisface plenamente el fruto de las edades y la recuperación de las antiguas posesiones. Por lo tanto, que el estudiante analice y compruebe si lo que más aprecia su corazón es temporario, transitorio y efímero, o si es, como el gran Señor ha dicho, "el tesoro acumulado en los cielos".


Llegamos ahora al aforismo 40, el más comprensible del libro. Debe tenerse aquí presente que estos "siete caminos hacia la paz psíquica" según se los denomina, abarcan los siete métodos de los siete rayos en relación con el control de la naturaleza psíquica. Es importante hacer resaltar esto. Los siete caminos tienen relación directa con las cuatro iniciaciones en el umbral, pues ningún hijo de Dios podrá recibir una iniciación mayor si no ha logrado cierta medida de paz psíquica. Será de interés para el estudiante desarrollar estos siete caminos hacia la paz, en relación con cualquiera de los siete rayos, asignándole uno de los caminos que le parece más apropiado al rayo.

40. Así su comprensión se extiende desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande, y su conocimiento se perfecciona desde annu (el átomo o partícula) hasta atma (o espíritu).

Esta traducción no se ajusta exactamente a los términos sánscritos, no obstante, expresa el significado exacto del original, lo cual es algo [i89] de vital importancia. Un versículo de una escritura oculta, que sirve para dilucidar la idea de este aforismo, dice: "Dentro de la partícula se puede ver a Dios. Dentro del hombre, Dios puede reinar. Ambos se hallan dentro de Brahma; no obstante, todo es uno. El átomo es como Dios, Dios como el átomo".


Es una manifiesta verdad oculta que cuando el hombre llega a conocerse a sí mismo, de acuerdo a la gran Ley de Analogía, llega a conocer a Dios. Este conocimiento comprende cinco grandes aspectos:

  1. Forma
  2. Componentes de la forma
  3. Fuerzas
  4. Grupos
  5. Energía


El hombre debe comprender la naturaleza de su cuerpo y de todas sus envolturas. Esto concierne al conocimiento que él tiene de la forma. Descubre que las formas se componen de átomos o "puntos de energía", y que todas son iguales en ese sentido. Este conocimiento concierne a los componentes de la forma. Luego llega a conocer el conjunto de energías de los átomos que constituyen sus formas o, en otras palabras, el conocimiento de las diversas fuerzas, cuya naturaleza está determinada por el ritmo, la actividad y la cualidad de los átomos que forman la envoltura o envolturas. Este conocimiento concierne a las fuerzas. Más tarde descubre formas análogas con vibraciones y manifestaciones de fuerza también análogas. Este conocimiento concierne a los grupos, en consecuencia, descubre el lugar que le corresponde y sabe cuál es su trabajo. Finalmente alcanza el conocimiento [i90] de lo que concierne a todas las formas y de lo que controla todas las fuerzas, y constituye el poder motivador de todos los grupos. Este conocimiento concierne a la energía y tiene que ver con la naturaleza del espíritu. Por medio de estos cinco conocimientos el hombre llega a la maestría, porque el conocimiento implica ciertos factores que podrían ser enumerados como:

  1. Aspiración
  2. Estudio e investigación
  3. Experimento
  4. Descubrimiento
  5. Identificación
  6. Comprensión


El adepto puede identificarse con la conciencia de lo infinitamente pequeño o penetrar en ella. Puede identificarse con el átomo de sustancia y conocer lo que aún es desconocido para el científico moderno. También se da cuenta que el reino humano (compuesto de átomos humanos) es el punto medio o estación intermedia en la escala de evolución, por lo tanto, lo infinitamente pequeño está relativamente tan alejado de él como lo infinitamente grande. El camino a recorrer para abarcar la conciencia más diminuta de todas las manifestaciones de Dios, es tan largo como lo es abarcar la conciencia más grande, un sistema solar. No obstante, en todos estos campos de la conciencia, el método para dominarlos es el mismo, meditación perfectamente concentrada que lleva a ejercer perfecto poder sobre la mente, y está constituida en tal forma, que lo mismo sirve de telescopio, que pone al observador en contacto con el macrocosmos, como un microscopio, que lo pone en contacto con el átomo más diminuto. [i91]

41. Aquel que ha controlado totalmente sus "vrittis" (modificaciones de la sustancia mental), llega a un estado de identificación y similitud con lo que ha conocido. El conocedor, el conocimiento y el campo del conocimiento se convierten en uno, así como el cristal toma los colores de lo que refleja.


Este aforismo deriva lógicamente del anterior. El perfecto vidente abarca en su conciencia todo el campo del conocimiento, desde el punto de vista del observador o del perceptor y desde el ángulo de la identificación. Es uno con el átomo de sustancia, siendo capaz de conocer el universo más diminuto; es uno con el sistema solar, el más vasto universo que se le permite conocer en este ciclo mayor. Ve que su alma y al alma del átomo y del sistema son idénticas –en uno observa la potencialidad y (desde el punto de vista humano) en el otro un incomprensible orden que lleva a la perfección final. La actividad que mantiene a los electrones unidos alrededor de su centro, es reconocida como de naturaleza idéntica a la que mantiene a los planetas en sus órbitas alrededor del sol, y entre ambas manifestaciones divinas se halla toda la gama de formas.


El estudiante ocultista debe comprender que las formas son diversas y numerosas, pero todas las almas son idénticas a la Alma Suprema. El total conocimiento de la naturaleza, cualidad, clave y nota de un alma (de un átomo químico, una rosa, una perla, un hombre o un ángel) revelará a todas las almas existentes en la escala evolutiva. El proceso es el mismo [i92] para todas: Reconocimiento, es el empleo de los órganos de los sentidos, incluyendo el sexto, la mente, para apreciar la forma y sus elementos constituyentes. Concentración, es un acto de la voluntad mediante el cual la forma es rechazada por los sentidos, y el conocedor la trasciende y llega hasta aquello que vibra a tono con su propia a alma. Así llega al conocimiento –conocimiento de lo que la forma (o campo de conocimiento) trata de expresar- de su alma, clave o cualidad. Luego sigue Contemplación, la identificación del conocedor con aquello dentro de sí mismo que es idéntico al alma dentro de la forma. Entonces los dos son uno, llegando a una total comprensión. Esto puede ser cultivado en forma muy práctica entre los seres humanos. Debe existir el reconocimiento del contacto producido entre dos personas que pueden verse, oírse y tocarse; el resultado es el reconocimiento superficial de la forma. Pero es posible otra etapa, donde el hombre va más allá de la forma y llega a percibir la cualidad de su hermano; puede así hacer contacto con ese aspecto de la conciencia análogo al suyo. Llega a ser consciente de la cualidad de la vida de su hermano, de la naturaleza de sus planes, aspiraciones, esperanzas y propósitos. Conoce a su hermano y, cuanto más se conozca a sí mismo y a su propia alma, más profundamente podrá identificarse con su hermano y convertirse en lo que él es, conociendo y sintiendo como el alma de su hermano conoce y siente. Este es el significado de las palabras ocultas de la Epístola de San Juan: "Seremos como Él porque Lo veremos como es".


[i93] Sería conveniente repetir algunos sinónimos, que si los tenemos presentes, aclararán gran parte de las enseñanzas de los aforismos, y permitirán al estudiante aplicar en forma práctica en su propia vida, estas ideas.

Espíritu  ............   Alma ...........................       Cuerpo.

Mónada  ............   Ego .............................       Personalidad.

Yo divino ..........   Yo superior .................     Yo inferior.

Perceptor ...........   Percepción ..................     Lo percibido.

Conocedor .......    Conocimiento ............     El campo del conocimiento.

Pensador ..........    El pensamiento ..........     La mente (el cristal) que refleja el pensamiento

                                                                 del pensador.

También es de ayuda recordar que:

  1. En el plano físico, el perceptor utiliza los cinco sentidos, a fin de llegar al campo del conocimiento.
  2. Nuestros tres planos en los tres mundos constituyen el cuerpo físico denso de Aquel en Quien "vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser".
  3. En el plano astral o emocional, el perceptor emplea los poderes inferiores de la clarividencia y clariaudiencia, y cuando son mal empleados revelan la serpiente en el jardín.
  4. En el plano mental, el perceptor emplea la sicometría y la simbología (incluyendo numerología y geometría) para llegar a comprender los niveles mentales inferiores.
  5. Únicamente cuando estos tres son considerados como inferiores y que constituyen el aspecto forma, el perceptor llega a un estado en que comienza a comprender la naturaleza del alma [i94] y el verdadero significado de los aforismos 40 y 41.
  6. Cuando ha alcanzado este punto, empieza a discriminar y a emplear la mente como sexto sentido, llegando por este medio a la cualidad subjetiva o vida, que está más allá del campo del conocimiento o forma, lo cual constituye la naturaleza del alma dentro de la forma, siendo potencialmente y de hecho, omnisciente y omnipresente.
  7. Cuando ha llegado al alma de determinada forma y ha hecho contacto con ella, por medio de su propia alma, descubre que todas las almas son una y que puede situarse fácilmente en el alma de un átomo o de un colibrí, o ampliar su conocimiento en otra dirección y saber que es uno con Dios y con todas las existencias superhumanas.

42. Cuando el perceptor mezcla la palabra, la idea (el significado) y el objeto, esto es denominado estado mental de razonamiento sensato.


Patanjali amplía, en este aforismo y en el siguiente, la verdad formulada anteriormente (véase Af. 7) y enseña que la meditación es de dos tipos:

  1. Con un objeto o con simiente, por lo tanto se emplea la mente razonadora sensatamente, el cuerpo mental con su facultad de concretizar y su capacidad de crear formas mentales.
  2. Sin un objeto o sin simiente, empleando por consiguiente una facultad distinta, posible solo cuando se comprende y utiliza correctamente la mente concreta, [i95] lo cual implica la capacidad de aquietar "las modificaciones de la mente", chitta o sustancia mental, de manera que pueda tomar el matiz del conocimiento superior y reflejar las realidades superiores.


El perceptor debe llegar a un conocimiento de las cosas sublimes por el proceso de percibir, ante todo, la forma externa, luego ir más allá de ella, llegar al estado interno de esa forma, a aquello que produce la exteriorización (fuerza de determinado tipo), hasta llegar finalmente a la causa de ambos. En este aforismo se los denomina:

La idea .........     la causa detrás de la forma objetiva.

La palabra ....    el sonido que produce la forma.

El objeto .......   la forma, producida por el sonido, para expresar la idea.

Los estudiantes deben comprender que esto abarca el estado meditativo anterior, y debido a que en el proceso se utiliza la mente inferior, el método es separatista. Las cosas se separan en sus partes componentes, descubriéndose que son (como todo en la naturaleza) triples. Una vez que esto es captado, se evidencia el significado esotérico y la importancia de toda meditación, y se esclarece el método por el cual se desarrolla el esoterista. En el proceso de llegar a la comprensión de la naturaleza, el ocultista trabaja siempre hacia adentro, desde la forma externa, a fin de descubrir el sonido que la creó, o el conjunto de fuerzas que produjo la forma externa; cada conjunto de fuerzas tiene [i96] su propio sonido, producido por su interacción. Descubierto eso, penetra aún más hasta llegar a la causa, idea o pensamiento divino (que emana del Logos planetario o solar), el cual hizo surgir el sonido, produciendo así la forma.


En el trabajo creador, el adepto comienza desde adentro y –conociendo la idea que trata de corporificar en una forma- emite ciertas palabras o sonidos, atrayendo ciertas fuerzas que producen (mediante su interacción) una forma de determinado tipo. Cuanto más elevado sea el nivel desde el cual trabaja el adepto, más elevadas serán las ideas que capta y más sencillos o sintéticos los sonidos que emite.


Sin embargo, los estudiantes de Raja Yoga deben conocer los hechos elementales que conciernen a todas las formas y familiarizarse, durante la meditación, con la tarea de separar las triplicidades, a fin de poder hacer oportunamente contacto a voluntad, con cualquiera de los aspectos componentes. De esta manera se llega a comprender la naturaleza de la conciencia, porque el perceptor (entrenado en tales diferenciaciones) puede entrar en la conciencia de los átomos que componen cualquier forma tangible, introducirse más y penetrar en la conciencia de las energías que producen el cuerpo objetivo. Textualmente han sido denominadas "la Hueste de la Voz". Con el tiempo puede establecer contacto con la conciencia de esa Gran Vida responsable de la palabra original. Estas vidas constituyen los grandes jalones, pero entre ellas hay muchas graduaciones de vidas, responsables de los sonidos intermedios, con las cuales se puede hacer contacto y conocerlas. [i97]


43. Se llega a la percepción sin un razonamiento sensato cuando la memoria ya no controla, entonces la palabra y el objeto son trascendidos y sólo la idea está presente.

Esta condición es el estado meditativo "sin simiente", desprovisto de la acción razonadora de la mente y de su facultad de concretar. El objeto (traído a la conciencia mental por medio del recuerdo o memoria) ya no se tiene en cuenta, tampoco se oye la palabra que lo designa y expresa su poder. Se percibe únicamente la idea, de la cual los otros dos son expresiones; el perceptor entra en el reino de las ideas y de las causas. Esto es contemplación pura, desprovista de formas y de pensamientos. En tal condición, el perceptor observa el mundo de las causas; ve con clara visión los impulsos divinos; luego de contemplar el mecanismo interno del reino de Dios, refleja en el pasivo cuerpo mental o mente lo que ha visto, y ese cuerpo mental proyecta en el cerebro físico el conocimiento obtenido.

44. Ambos procesos de concentración, con o sin la acción sensata de la mente, pueden ser aplicados también a cosas sutiles.


El significado de este aforismo está claro y no necesita explicaciones. La palabra "sutil" tiene un significado muy amplio, pero (desde el punto de vista de Patanjali) se aplica más frecuentemente a ese algo esencial, de lo cual somos conscientes después de haber empleado los cinco sentidos. [i98] Por ejemplo, la rosa es una forma objetiva tangible, su perfume es la "cosa sutil" tras la forma, la cual expresa su cualidad al esotérico, resultado de los elementos más sutiles que producen su manifestación. Los elementos más burdos producen la forma, pero dentro de la forma burda hay una más sutil, a la cual podemos llegar por la percepción aguda o un claro sentido. En el comentario de la traducción de Woods, tenemos palabras que dilucidan esto y si el estudiante avanzado medita, hallará que son de profundo significado oculto:

"...el átomo de la tierra es producido por los cinco elementos del fuego, entre los cuales, el elemento fuego del olor predomina. Análogamente el átomo del agua es producido por los cuatro elementos del fuego, entre los cuales, el elemento fuego del gusto predomina. En forma similar el átomo del fuego es producido por los tres elementos del fuego, excluyendo los elementos fuego del olor y del gusto, entre los cuales predomina el del color. También el átomo del viento es producido por dos elementos del fuego, comenzando con el olor, y entre estos dos predomina el elemento fuego del tacto. Además el átomo del aire del elemento fuego es sólo sonido".


Si esta idea la extendemos al macrocosmos, veremos que podemos meditar sobre la forma externa de Dios en la naturaleza, con o sin la acción cabal de la mente. Después de haber adquirido experiencia en la meditación y por un acto de la voluntad, el estudiante puede meditar sobre la naturaleza sutil subjetiva de Dios, tal como se manifiesta bajo la gran Ley de Atracción, a la que se refiere [i99] el cristiano cuando afirma que "Dios es Amor". La naturaleza de Dios, la gran fuerza "amor" o atracción, es la causa de las "cosas sutiles" veladas por las cosas externas.

45. Lo denso conduce a lo sutil; lo sutil lleva, por etapas sucesivas, al estado del ser espiritual puro llamado Pradhana.


El estudiante debe recordar aquí los grados o etapas sucesivas que debe pasar, cuando penetra en lo más íntimo del corazón:

1.   Lo denso ..............   forma, bhutas, envolturas racionales tangibles.

2.   Lo sutil ................    la naturaleza o cualidades, los tanmatras, los indryas o los sentidos,

                                        los órganos sensorios y lo que se siente.

Éstos pueden ser aplicables a los planos de los tres mundos, que conciernen al hombre; tienen íntima relación con los pares de opuestos que él debe equilibrar en el plano emocional. Tras ellos tenemos ese estado equilibrado denominado Pradhana, que es la causa de lo que puede tocarse físicamente y percibir sutilmente. Este estado de equilibrio puede ser denominado sustancia primaria insoluble, materia unida al espíritu, no obstante indiferenciada, sin forma o marca alguna característica. Detrás de estos tres, tenemos nuevamente el Principio Absoluto, siendo los únicos que el hombre puede conocer mientras está en manifestación. Vivekananda en su comentario dice:


"Los objetos densos constituyen los elementos y todo lo que se construye con ellos. Los cinco [i100] objetos son los Tanmatras o las cinco partículas. Los órganos, la mente (el conjunto de los sentidos), el egotismo, la sustancia mental (causa de toda manifestación), el estado de equilibrio de sattvas, rajas y tamas (las tres cualidades de la materia. A.A.B.) llamado Pradhana (Jefe), Prakriti (naturaleza) o Avyakta (in manifestado), los cuales están incluidos en la categoría de los cinco objetos, únicamente Purusha (el alma) queda exceptuada de esta definición."


Vivekananda traduce evidentemente Purusha como "alma"; pero comúnmente se traduce como espíritu y se refiere al primer aspecto.

46. Todo esto es meditación con simiente.


Los cuatro últimos aforismos tratan de las fórmulas de concentración construidas alrededor de un objeto. Dicho objeto podrá concernir a lo sutil e intangible, desde el ángulo del plano físico, no obstante (desde el punto de vista del hombre real o espiritual) implica la realidad del no-yo, quien se ocupa de lo que (en cualquiera de sus aspectos) puede conducirlo a los reinos que no son primordialmente los del espíritu puro. Sin embargo, debe recordarse que las cuatro etapas son necesarias y deben preceder a todo otro conocimiento más espiritual. La mente del hombre no está constituida como para poder captar las cosas del espíritu. A medida que pasa de una etapa de meditación "con simiente" a otra, se acerca cada vez más a la fuente de todo conocimiento y, oportunamente, se pondrá en contacto con aquello sobre lo cual [i101] medita. Entonces comprenderá la naturaleza del pensador como espíritu puro y desaparecerán pasos, etapas, objetos, simientes, órganos, formas (densas o sutiles) y sólo se conocerá el espíritu y también serán trascendidos el sentimiento y la mente, y sólo se verá a Dios Mismo; ya no se sentirán las vibraciones inferiores ni se verá el color; únicamente se conocerá la luz; desaparecerá la visión y sólo se oirá el sonido o palabra. Permanecerá el "Ojo de Shiva'', con el cual el vidente se identificará.


En la cuádruple eliminación que antecede, se insinúan las etapas para llegar a la comprensión, que conducen al hombre fuera del mundo de la forma, al reino de lo amorfo. El estudiante hallará interesante comparar las cuatro etapas por las cuales se desarrolla la meditación "con simiente", con las cuatro ya mencionadas. También podría indicarse que en cualquier meditación donde se reconoce la conciencia, está presente un objeto; en cualquier meditación donde el perceptor es consciente de lo que va a ver, todavía hay una percepción de la forma. Únicamente cuando se pierden de vista todas las formas y el campo de conocimiento, y se conoce el conocedor por lo que esencialmente es (estando sumergido en la contemplación de su propia naturaleza espiritual pura), puede llegarse a la meditación ideal sin fórmula, sin simiente, sin objeto. En este punto fallan el lenguaje del ocultista y el del místico, porque el lenguaje concierne a la objetividad y su relación con el espíritu. Por lo tanto, esta condición superior de meditación es comparada al estado de sueño o trance, [i102] pero es la antítesis del sueño físico o del trance del médium, porque el hombre espiritual está plenamente despierto en esos planos que trascienden toda descripción. Es consciente plenamente de su Identidad directamente espiritual.

47. Cuando se ha alcanzado este estado supercontemplativo, el yogui adquiere la comprensión espiritual pura, por medio de la quietud equilibrada de la sustancia mental o chitta.


Las palabras sánscritas empleadas en este aforismo sólo pueden ser traducidas en términos claros, empleando ciertas frases que hacen más comprensible la versión. Textualmente podría decirse que el aforismo es así: "La clara perspicacia viene por la quietud de la mente o chitta". A este respecto debe recordarse que la idea implicada es la pureza, en su verdadero sentido, lo cual significa "libre de toda limitación", y por lo tanto constituye el logro del conocimiento espiritual. El resultado es contacto del alma con la mónada o espíritu, y el conocimiento de este contacto es trasmitido al cerebro físico.


Esto es posible sólo en una etapa muy avanzada de la práctica del yoga, cuando la sustancia mental está completamente aquietada. Se conoce el Padre en el Cielo, tal como lo revela el Hijo a la Madre. Sólo sattva (ritmo) se manifiesta, pues rajas (actividad) y tamas (inercia) han sido dominados y controlados. Debe recordarse que sattva se refiere al ritmo de las formas, donde actúa el yogui, y sólo cuándo expresan [i103] el más elevado de los tres gunas (o cualidades de la materia) se llega a conocer el aspecto espiritual o más elevado. Únicamente cuando rajas domina se conoce el segundo aspecto; sólo cuando tamas prevalece se conoce el aspecto inferior. Existe una interesante analogía entre el aspecto inercia (tamas) de la materia y la condición de los cuerpos del yogui, sumido en el samadhi más elevado. Entonces el movimiento sáttvico o rítmico es tan completo, que al hombre común le parece haber logrado un estado de quietud, constituyendo la sublimación de la inercia o condición tamásica de la sustancia más densa.


Serán de utilidad las palabras extraídas del comentario de este aforismo, en la traducción de Woods:

"Liberado de la oscuración causada por la impureza, sattva o sustancia pensante, cuya esencia es luz, afluye en continua diafanidad, no superada por rajas ni tamas. Esto es claridad. Cuando surge esta claridad en el estado equilibrado superreflexivo, el yogui alcanza la imperturbable calma interna, es decir, la visión del destello (sputa) de percepción interna, que no atraviesa sucesivamente un orden graduado (de los procesos comunes de la experiencia), teniendo por objetivo la cosa tal como realmente es... Impureza es el acrecentamiento de rajas y tamas. Es la contaminación, cuya característica distintiva es oscuración. Claridad es estar libre de esto".


El hombre ha logrado (gracias a la disciplina y la práctica de los métodos de yoga y por la perseverancia en la meditación) desligarse [i104] de todas las formas e identificarse con lo amorfo.

Ha llegado al centro del corazón de su ser. Desde este punto de comprensión espiritual pura, puede actuar acrecentadamente en el futuro. Con la práctica, fortalece esa comprensión, de manera que contempla toda vida, trabajo y circunstancias, como una procesión pasajera que no le concierne. Sin embargo, puede dirigir sobre ellos el faro del espíritu puro; él mismo es luz, se conoce a sí mismo como parte de la "Luz del mundo" y "en esa luz verá la luz". Conoce las cosas tal cual son, y se da cuenta que todo lo que hasta entonces ha considerado como real, sólo es ilusión. Ha horadado el gran maya y lo ha sobrepasado, llega hasta la luz que lo produce, y no le es posible en el futuro cometer errores; su sentido de los valores es correcto, y su sentido de proporción exacto. No está sujeto al engaño, sino libre de la ilusión. Cuando este punto es comprendido ya no le afecta el dolor ni el placer, sumergiéndose en la beatitud que otorga la comprensión de sí mismo.

48. Su percepción es ahora infaliblemente exacta, o su mente revela únicamente la Verdad.

Se han trascrito ambas traducciones, pues parece que juntas dan una idea más real que separadas. La palabra "exacta" se emplea en su sentido oculto y se refiere a la forma en que el Perceptor observa los fenómenos. El mundo de ilusión o mundo de la forma debe ser conocido con exactitud. Significa, literalmente, que debe apreciarse la relación de cada forma con [i105] su nombre o palabra original. Cuando culmine el proceso evolutivo, cada forma de manifestación divina deberá responder exactamente a su nombre, o a la palabra que estableció el impulso original y trajo así una vida a la existencia. En consecuencia, en la primera traducción se hace resaltar esta idea y se indican los tres factores,

  1. la idea,
  2. la palabra,
  3. la forma resultante,


que inevitablemente traen consigo otra triplicidad,

  1. el tiempo que conecta a las tres,
  2. el espacio que produce a las tres,
  3. la evolución, el proceso de producción.


Uno de sus resultados es la demostración de la ley y el exacto cumplimiento del propósito de Dios. Esto lo comprende el yogui que ha logrado eliminar de su conciencia todas las formas y ha percibido todo lo que se halla detrás de las formas. La segunda traducción revela cómo lo hace. Como la sustancia mental está perfectamente aquietada y el hombre polarizado en ese factor que no es la mente, ni ninguna de las envolturas, puede trasmitir al cerebro físico, inequívocamente, con exactitud y sin errores, lo percibido en la Luz del Shekinah, procedente del Sánctum Santorum, donde el hombre ha conseguido penetrar. Se conoce la verdad y queda revelada la causa de todas las formas en todos los reinos de la naturaleza. Ésta es la revelación de [i106] la verdadera magia, la clave de la gran obra mágica en la que todos los verdaderos yoguis y adeptos participan.

49. Esta percepción particular es excepcional y revela lo que la mente razonadora, mediante el testimonio, la inferencia y la deducción, no puede revelar.


Este aforismo significaría que la mente del hombre, en sus diversos aspectos y empleos, puede revelar las cosas que conciernen a la objetividad; pero únicamente la identificación con el espíritu puede revelar la naturaleza y el mundo del espíritu. "Ningún hombre ha visto a Dios en momento alguno; el único Hijo Unigénito, que mora en el seno del Padre, Lo ha revelado". Hasta que el hombre se reconozca como un Hijo de Dios, hasta que el Cristo se manifieste en el hombre y la vida crística alcance plena expresión, hasta que el hombre sea uno con la realidad espiritual interna, su verdadero Yo, será imposible obtener el conocimiento específico aquí referido (conocimiento de Dios y del espíritu, independiente de la materia o forma). El testimonio de las edades señala la existencia de una fuerza o vida espiritual en el mundo; de la experiencia extraída de la vida de millones de seres se infiere que el espíritu existe; de la consideración del mundo o gran maya, se deduce que una causa existente y persistente por sí misma, está detrás de ese maya. Sin embargo, sólo el hombre capaz de trascender todas las formas y las limitaciones en los tres mundos (mente, emoción y las cosas de los sentidos, o [i107] "el mundo, el demonio y la carne") puede saber, más allá de toda controversia y argumento, que Dios es y que él mismo es Dios. Entonces conoce la verdad y la verdad lo libera.


El campo del conocimiento, los instrumentos de conocimiento y el conocimiento mismo son trascendidos, y el yogui llega al gran conocimiento de que sólo existe Dios, de que Su vida es Una y que palpita en el átomo microscópico y también en el átomo macrocósmico. Con esta Vida él se identifica. La descubre en el corazón de su propio ser, y allí puede fusionarse con la vida de Dios, tal como existe en el último átomo primordial, o puede expandir su conocimiento, hasta conocerse a sí mismo como la vida del sistema solar.


50. Es hostil a las demás impresiones o las reemplaza.


Antes de alcanzar la verdadera percepción, el observador ha dependido, para comprobar la verdad, de tres métodos, limitados e imperfectos, que son:

  1. Las percepciones sensorias. Por este método el morador en el cuerpo comprueba la naturaleza del mundo objetivo, valiéndose de sus cinco sentidos. Conoce la objetividad y tangibilidad a medida que oye, ve, toca, gusta y huele las cosas del mundo físico. Sin embargo, se ocupa de los efectos que produce la vida subjetiva; pero no tiene indicios de las causas o las energías subjetivas, de las cuales aquellos son el producto. En consecuencia, la interpretación de los mismos es falsa, [i108] lo conduce a una identificación errónea y a una serie de valores equívocos.
  2. La percepción mental. A través de la mente, el observador es consciente de otros grados de fenómenos; se pone en armonía con el mundo del pensamiento, o con esa condición de la sustancia donde se registran los impulsos mentales de nuestro planeta y de sus habitantes, lo mismo que con las formas creadas por estos impulsos vibratorios que expresan ciertas ideas y deseos –y en la actualidad principalmente estos últimos. Debido a la errónea percepción resultante del empleo de los sentidos y de la equívoca interpretación de las cosas percibidas, tales formas mentales son en sí deformaciones de la realidad y expresan únicamente los bajos impulsos y reacciones que emanan de los reinos inferiores de la naturaleza. Debe recordarse que sólo cuando el individuo comienza a emplear realmente su cuerpo mental (en vez de ser empleado por éste) hace contacto con las formas mentales creadas por los guías de la raza, percibiéndolas con toda exactitud.
  3. El estado supercontemplativo. En esta condición la percepción es infaliblemente correcta y los otros métodos de visión se observan en su correcta proporción. El observador ya no necesita de los sentidos, excepto para efectuar en los planos respectivos su trabajo constructivo. Entonces posee una facultad que lo salvaguarda de todo error y un sentido que le revela únicamente las cosas tal cual son. Las condiciones que rigen este estado se pueden enumerar como: [i109]
    1. El hombre está polarizado en su naturaleza espiritual.
    2. Se reconoce y actúa como el alma, el Cristo.
    3. La sustancia mental o chitta se halla en estado de quietud.
    4. El sutratma o hilo funciona adecuadamente; sus cuerpos inferiores están alineados, y se produce un canal directo de comunicación con el cerebro físico.
    5. El cerebro está entrenado para servir únicamente como delicado receptor de las impresiones de la verdad.
    6. El tercer ojo está en proceso de desarrollarse. Más tarde, a medida que se despiertan los centros y son controlados conscientemente, ponen al hombre en armonía con los diversos septenarios de energía, en los siete planos del sistema; debido a que se desarrolla la facultad de percibir la verdad, el hombre está protegido del error y del peligro.

Esto lo ha expresado clara y hábilmente Charles Johnston al comentar este aforismo:

"Cada estado o campo de la mente, cada campo de conocimiento (por así decirlo) alcanzado por las energías mental y emocional, es un estado psíquico, así como la imagen mental de un escenario y los actores, es un estado o campo psíquico. Cuando la visión pura del poeta, del filósofo, del santo, abarca todo el campo, las imágenes y visiones menores son todas desalojadas. Esta elevada conciencia desplaza a todas las conciencias menores. No obstante, en cierto sentido, lo que se ve como parte, aún en la visión de un sabio, contiene todavía un elemento de ilusión, un sutil velo psíquico, no importa cuán puro y luminoso [i110] sea. Es el último y más elevado estado psíquico".