LA CIENCIA DE LA RESPIRACIÓN
Llegamos ahora a las palabras significativas de esta regla. “El ser humano respira profundamente”. Esta frase abarca muchos aspectos del vivir rítmico. Es la fórmula mágica para la ciencia de pranayama. Comprende el arte de la vida creadora. Impulsa al ser humano a sintonizarse con la vida palpitante de Dios Mismo, y lo logra mediante el desapego y la reorientación.
Es notablemente interesante como demostración de lo conciso e inclusivo de las frases ocultas que contiene esta regla. El arte de la respiración está tratado en tres frases, y recomiendo que las consideren cuidadosamente.
Primero, tenemos el aspecto inhalación. “El ser humano respira profundamente”. Desde las profundidades mismas de su ser extrae el aliento. Durante el proceso de la vida fenoménica, extrae el aliento mismo de la vida del alma. Esta es la primera etapa. Durante el proceso de desapegarse del vivir fenoménico extrae de las profundidades de su ser y experimenta la vida para devolverla nuevamente a la fuente de donde provino. Cuando el discípulo desarrolla en la vida esotérica una nueva y más sutil forma de utilizar su mecanismo de respuesta, pone en práctica la ciencia del aliento y descubre que mediante la respiración [i150] profunda (incluso las tres etapas del aliento, profundo, medio y alto), puede poner en actividad, en el mundo de las experiencias esotéricas, su cuerpo vital con sus centros de fuerza. Así los tres aspectos de la “respiración profunda” abarcan toda la experiencia del alma, y el aspirante puede relacionarlos con los tres tipos de aliento tratados anteriormente.
Después leemos “concentra sus fuerzas”. Aquí tenemos la etapa que puede ser llamada retención del aliento. Es mantener constantemente todas las fuerzas de la vida en el lugar de silencio, y cuando es posible efectuarlo con facilidad y olvido del proceso, mediante la familiaridad y la experiencia, entonces la persona puede ver, oír y conocer, en otro reino que no es el mundo fenoménico. En sentido más elevado esta es la etapa de contemplación, esa “calma entre dos actividades” como ha sido denominada tan apropiadamente. El alma, el aliento y la vida, han sido retirados de los tres mundos, y en el “lugar secreto del Altísimo” descansa y está en paz, contemplando la beatífica visión. En la vida del discípulo activo produce esos intervalos, conocidos por todos los discípulos, cuando -mediante el desapego y la capacidad de retirarse- nada lo sujeta en el mundo de la forma. Debido a que lucha por perfeccionarse y aún no lo ha logrado, estos intervalos de silencio, retiro y desapego, le resultan difíciles y oscuros. Todo es silencio, y está aterrado por lo desconocido y por una quietud aparentemente vacua. A esto se lo denomina, en el caso de las personas avanzadas, “la noche oscura del alma”, el momento antes del alba, la hora antes de irradiarse la luz.
En la ciencia de pranayama, es el momento que sigue después de la inhalación, donde todas las fuerzas del cuerpo (por medio del aliento) han sido elevadas a la cabeza y concentradas allí, antes de la etapa de exhalación. Este momento de retención, [i151] efectuado en debida forma, produce un intervalo de intensa concentración, y en ese instante el aspirante debe aprovechar la oportunidad. Aquí tienen un indicio.
Luego viene el proceso de exhalación. Leemos en esta Regla IV, “arroja de sí la forma mental”. Esto siempre es resultado de la última etapa de la ciencia del aliento. La forma, vitalizada por quien respira con un ritmo correcto, es enviada para llevar a cabo su trabajo y cumplir su misión. Estudien esta idea con cuidado, porque contiene el secreto del trabajo creador.
En la experiencia del alma, la forma que va a ser manifestada en los tres mundos es creada mediante una intensa meditación, actividad siempre paralela a la respiración. Entonces por un acto de voluntad, que da como resultado una “exhalación”, engendrada u obtenida dinámicamente en el intervalo de la contemplación o retención del aliento, la forma creada es enviada al mundo fenoménico para servir como canal de experiencia, medio de expresión y mecanismo de respuesta en los tres mundos del vivir humano.
El discípulo, por la meditación y la disciplina, aprende, durante su vida, a producir intervalos elevados cada vez que concentra sus fuerzas en el plano de la vida del alma, y entonces, nuevamente por un acto de voluntad, exhala sus propósitos espirituales, sus planes y su vida, al mundo de la experiencia. La forma mental que ha construido, con respecto a la parte que debe desempeñar, y la concentración de energía que ha logrado producir, se hacen efectivas. La energía necesaria para el siguiente paso es exhalada por el alma y desciende al cuerpo vital, energizando así al instrumento físico con la necesaria actividad constructiva. Ese aspecto del plan que ha apreciado en la contemplación y esa parte del propósito general de la Jerarquía, con la que su alma se siente llamada a cooperar, son exhalados [i152] simultáneamente hacia el cerebro por medio de la mente, “arrojando de sí las formas mentales”.
Finalmente, en la ciencia de pranayama, cuando el aliento exhalado se lleva a cabo con pensamiento y propósito conscientes, abarca la etapa de vitalización de los centros, hasta colmarlos con vida dinámica. No es necesario decir más aquí.
En la ciencia de la “respiración profunda” tenemos todo el proceso del trabajo creador; abarca el desenvolvimiento evolutivo de Dios en la naturaleza. Es el proceso por el cual la Vida, la Existencia Una, trajo al ser el mundo fenoménico, y esta regla es un resumen de la Creación. Es también la fórmula bajo la cual trabaja el alma individual, cuando centraliza sus fuerzas para la manifestación en los tres mundos de la experiencia humana.
El uso correcto del aliento vital es un arte con el cual trabaja el aspirante, el discípulo y el iniciado, teniendo presente, sin embargo, que la ciencia del aliento físico es el aspecto menos importante y sigue en forma secuencial al empleo correcto de la energía, palabra que aplicamos al aliento divino o vida.
Finalmente, en la vida mental del discípulo, y en la gran tarea de aprender a ser un creador consciente con materia mental, para producir resultados en el mundo fenoménico, esta regla contiene las instrucciones sobre las cuales está basado el trabajo. Encarna la ciencia de todo el trabajo mágico.
Por lo tanto, esta Regla merece una consideración y estudio más profundos. Correctamente comprendida y estudiada, llevará a cada aspirante fuera del mundo de los fenómenos, al reino del alma. Si son llevadas a cabo sus instrucciones, conducirán al alma nuevamente al mundo fenoménico, como fuerza creadora en la magia del alma y como manipuladora y factor dominante de la forma y a través de ella.
Cuando se entrena al estudiante occidental nunca se le pide obediencia [i153] ciega. Se le hacen sugerencias respecto al método y a la técnica cuya eficacia probaron durante miles de años numerosos discípulos. Se imparten algunas reglas
sobre la respiración, el proceso útil y también para vivir en forma práctica en el plano físico; pero en el entrenamiento del nuevo tipo de discípulos, durante la era venidera, es voluntad de los Gurus y Rishis observadores, otorgarles mayor libertad que hasta ahora. Esto podrá significar un desarrollo algo más lento al principio, pero esperan que traerá un desenvolvimiento más rápido durante las etapas finales en el sendero de la iniciación.
En consecuencia, se insta a los estudiantes a avanzar con valor y alegría durante el periodo de entrenamiento, sabiendo que son miembros de un grupo de discípulos, que no están solos, porque la fortaleza del grupo les pertenece y también los conocimientos del grupo a medida que desarrolla la capacidad de captarlos -sabiendo también que el amor, la sabiduría y la comprensión, de los observadores Hermanos Mayores, respaldan a todo aspirante Hijo de Dios-, aunque aparente e inteligentemente se le deja abrirse camino hacia la luz mediante la fortaleza de su propia alma omnipotente.
2 Nota del editor: Mabel Collins. Luz en el sendero. Editorial Nous.